SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACI脫N DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 26 Oct, 2021

Las cinco pandemias que azotan al Culo del Mundo

Por Mar铆a Galindo 鈥 La Paz, Bolivia
En
otro texto provocador e imprescindible, la activista boliviana Mar铆a Galindo
propone pensar y actuar sobre 5 urgencias que, dice, no pueden justificarse
ante el avance del coronavirus: el fascismo, la colonizaci贸n, la corrupci贸n y
desidia estatal, la violencia machista y el hambre. C贸mo azotan cada una de
estas otras 芦pandemias禄 a los pa铆ses latinoamericanos a los que bautiza como
Culo del Mundo, 芦en el sentido ambiguo de lugar de placer y de desprecio al
mismo tiempo禄. El miedo y el hambre como f贸rmula de control; los pr茅stamos
financieros como m茅todo de colonizaci贸n; las miradas ancestrales de la salud,
m谩s ac谩 del sanitarismo; el rol de las ollas populares no institucionales y
gestionadas por mujeres; la pregunta de si las salidas van a venir de los Estados
quebrados y corruptos; la violencia machista, la crisis de cuidados y la frase
de George Floyd traducida por Galindo: 芦En el centro de la pandemia nace el
movimiento NO PUEDO RESPIRAR
que en c贸digo andino quiere decir NO AGUANTO M脕S禄.
Agradecida con la
lectura cr铆tica de Claudia Acu帽a聽y la edici贸n de Helen 脕lvarez.
La Paz,
Bolivia.
En esta parte
del mundo desde donde escribo es urgente decir que no estamos enfrentando a una
pandemia sino a cinco, y al mismo tiempo. O, si prefieren, a una pandemia que
m煤ltiples capas, adheridas una a la otras, donde la capa visible y externa es
la del coronavirus. Esa capa funciona como la superficie evidente detr谩s de la
cual se esconden y legitiman las cinco pandemias, a saber:
1) La pandemia
del fascismo que afecta las estructuras y libertades democr谩ticas y que
moviliza el conjunto de prejuicios en torno de la enfermedad, el contagio y la
鈥減rotecci贸n鈥 de la poblaci贸n.
2) La pandemia
colonial que afecta las relaciones Norte/ Sur, y las relaciones con los sures
del mundo presentes en todas las sociedades, la relaci贸n con el conocimiento y
manejo de la enfermedad y el sobreendeudamiento de toda la regi贸n para el
recrudecimiento de un contrato colonial global m谩s severo.
3) La pandemia
de la corrupci贸n y la desidia estatal.
4) La pandemia
de la violencia machista que afecta directamente el lugar de las mujeres y la
crisis de cuidados.
5) La pandemia
de las pandemias que es la del hambre.
Hay un juego
de espejismo entre una pandemia y otra, un juego que confunde y paraliza la
protesta: cuando est谩s interpelando una pandemia se superpone la de otra para
desactivar o relativizar todo argumento de resistencia.
En pocas
palabras, el coronavirus justifica todo.
Mientras
escribo este texto ha muerto una mujer en los brazos de su hijo. Muri贸 por
tuberculosis en la puerta de un hospital donde por p谩nico no la dejaron entrar.
Es tan peque帽a la madre que parece una ni帽a acurrucada en los brazos de un
adulto, porque adem谩s de la tuberculosis la ha aniquilado el hambre. 驴Fue
primero el hambre y luego la tuberculosis?, 驴Tuvo tambi茅n que ver el
coronavirus para que no pudiera pasar la puerta de un hospital o usaron ese
pretexto para no recibir a nadie porque ni hay ni hubo nunca all铆 lugar para
nadie m谩s? Como quieran colocar el orden de los factores su muerte televisada y
transmitida se convierte en rutinaria.
驴Qu茅 est谩
pasando en este sur bautizado como Latinoam茅rica que he preferido nombrar como
Culo del Mundo, culo en el sentido ambiguo de lugar de placer y de desprecio al
mismo tiempo?
驴Hay alguna
continuidad entre lo que pasa hoy en M茅xico, Per煤, Brasil, Ecuador, Argentina o
Bolivia?
La regi贸n
misma es imposible de describir bajo un solo prisma, no hay uniformidad; 驴Qu茅
es entonces lo que hay de com煤n entre el cavado de fosas para los cad谩veres en
Brasil, el endeudamiento acelerado boliviano o ecuatoriano y la en茅sima amenaza
de quiebra del Estado argentino, que nos hace pensar en la pronta quiebra de
muchos Estados de la regi贸n?
Si de comunes
denominadores que recorren todo el continente se trata me atrevo a decir que la
violencia machista, la corrupci贸n gubernamental y el lavado de manos de las
oligarqu铆as locales -que en ning煤n pa铆s han asumido responsabilidad alguna- son
los infalibles, sea que gobierne la derecha fascista o la izquierda
progresista; sea que se haya optado por la cuarentena r铆gida, flexible o el
negacionismo.
Les pido
entonces permiso para hablar en t茅rminos generales, sabiendo que seg煤n qu茅 pa铆s
te toca en suerte estos elementos funcionan de manera distinta.
Coloniavirus: la
densidad colonial de la pandemia
Pido permiso a
la ecuatoriana residente en Barcelona Mafe Moscoso,聽
de quien tomo el t铆tulo de 芦Colonialvirus禄. Ella
denomina as铆 a la pandemia para denunciar lo que ocurre en Guayaquil y
describir el papel de las 鈥渆xiliadas del neoliberalismo鈥 expuestas como los
cuerpos portadores del virus, y el papel de las oligarqu铆as.
La capa
colonial de la pandemia no es ni tangencial, ni de detalle; la envuelve
completamente.
La densidad
colonial supone que los pa铆ses del sur compren desde los insumos m茅dicos
pasando por pruebas, reactivos y respiradores hasta los medicamentos en un
mercado neoliberal-colonial y a precios especulativos, inaccesibles para
nuestras econom铆as.
La densidad
colonial supone la preparaci贸n por parte del Fondo Monetario Internacional de
un proceso de endeudamiento acelerado, que aprovecha la situaci贸n de p谩nico
para que los gobiernos den las espaldas a las sociedades, mientras contraen m谩s
deudas que empe帽an el futuro, los bosques, la selva, el territorio, las
materias primas estrat茅gicas, como el litio o el mismo oxigeno de la Amazonia.
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional est谩n dispuestos a hacer
pr茅stamos a todo tipo de gobiernos en 茅poca de pandemia que favorecen la
destrucci贸n de la econom铆a porque en ese contexto el endeudamiento se presenta
f谩cilmente como salvataje cuando en realidad representan la firma de contratos
de dependencia colonial, a futuro.
Nuestros remedios
Se ha hecho
escarnio de la propuesta que enarbol茅 en un art铆culo que publiqu茅 al comienzo
del azote del colonialvirus sobre la medicina casera y ancestral como salida.
Parece ser que hay que creer dogm谩ticamente que este es un problema que lo
resolver谩 煤nicamente la investigaci贸n corporativa en laboratorios de
inteligencia artificial.
El problema no
est谩 en poner en una l铆nea dicot贸mica una medicina con la otra, menos en
colocarlas en una escala colonial de 鈥減rimitivo鈥 versus 鈥渄esarrollado鈥. Lo m谩s
necesario es integrar una con la otra y entender que los principios
psicosom谩ticos de las medicinas ancestrales y su comprensi贸n hol铆stica del
funcionamiento del cuerpo. Son concepciones que deben ser integradas a toda
medicina urgentemente.
Por otro lado,
la medicina en la mayor parte de nuestros pa铆ses es un recetario copiado sin
pensamiento ni investigaci贸n propia, por eso nos enteramos por la BBC y desde
Canad谩 que las llamas que conviven con聽nosotr@s聽en聽los Andes pueden ser portadoras de un
anticuerpo efectivo, o nos enteramos que en las ciudades de altura, como Quito
o La Paz, la incidencia es menor porque hasta al colonialvirus le da
maldealtura. No son nuestras universidades de Medicina ni nuestros laboratorios
quienes investigan porque en la mayor parte de nuestra regi贸n no hay
investigaci贸n y, cuando la hay, es en condiciones de extractivismo informativo.
La
microbiolog铆a y la inteligencia artificial pueden dar una soluci贸n espec铆fica y
temporal a este virus, pero d茅jenme ahora reirme un poco de quienes esperan con
fe esa soluci贸n. 驴D贸nde est谩 el laboratorio independiente no vinculado a los
poderes de la farmac茅utica transnacional? 驴Qu茅 conocemos realmente del virus
desde estos centros de informaci贸n y qu茅 se nos oculta desde estos mismos
centros de informaci贸n?
Para ese poder
farmac茅utico, como habitantes del Culo del Mundo hemos servido de cuerpos de
experimentaci贸n, de poblaciones descartables, de聽l@s聽que聽no importan, y tambi茅n como territorio de
extracci贸n de conocimientos. 驴Cu谩nto tardar谩 en llegar una vacuna al chaco
argentino, a la amazonia peruana o boliviana, donde hoy miles y miles sufren el
dengue? Seremos literlamente聽l@s 煤
ltim@s聽en聽recibirla.
驴Cu谩l ser谩 su costo real? No podremos pagar su precio con dinero, que es papel,
pero sin duda pagaremos completa la factura empe帽ando nuestra tierra.
La densidad
colonial es desgarradora cuando hablamos de聽l@s聽incontables
desplazad@s聽trabajador@s聽temporer@s聽que聽han
quedado fuera de todo servicio de salud, frente a quienes se han cerrado
fronteras declar谩ndoles parias y a聽l@s聽que聽ninguna sociedad les
ha聽reconocid@聽como pertenecientes: ni sus sociedades de origen, donde
sus remesas mensuales han garantizado ingresos econ贸micos imprescindibles, ni
las sociedades donde han garantizado servicios de cuidados imprescindibles con
trabajo precarizado y sin derechos.
El
colonialvirus ha sido el pretexto pol铆tico m谩s 鈥渓impio鈥 e incontestable del
neoliberalismo para abrir la circulaci贸n de mercanc铆as y cerrar la circulaci贸n
de personas.
Europa ha
pasado de cerrar sus fronteras nacionales a cerrar sus fronteras continentales
y por fin habitar su sue帽o fascista de que el peligro es el otro. Ese mismo d铆a
han surgido las voces de cientos y miles exigiendo la regularizaci贸n inmediata
de聽td@os聽l@s聽calificad@s聽como聽ilegales
y hasta ahora solo Italia lo ha hecho.
驴Cu谩l es el
sistema de salud responsable de curar a聽l@s聽infectad@s que llegaron a Espa帽a desde Guayaquil o el
Beni en Bolivia, regiones donde los contagios suponen algo muy parecido a un
genocidio?
El virus en su
densidad colonial es una frontera que divide los cuerpos y las poblaciones
entre las dignas de vida y las indignas de vida, entre las regiones desde donde
se elaboran y discuten los protocolos y las propuestas y regiones donde esos
protocolos no se piensan, sino que se copian.
Nos vamos
contagiando
Miedo y hambre
juegan un juego mortal en nuestras calles y nuestras econom铆as.
Salir a
comprar alimentos es prepararse para visitar el sal贸n del hambre; la gente est谩
saliendo a pedir limosna con creatividad, con dignidad y con originalidad, te
sostienen la mirada, te cortan el paso con delicadeza, te extienden la mano o
te ofrecen dulces y todo tipo de inventos pr谩cticos para enfrentar la vida.
Ayer compr茅 un ensartador de aguja aunque en mi casa no hay agujas, ni hilos.
La mirada del vendedor, sus demostraciones, su dignidad, su ropa, su aliento,
su bozal casero, todo 茅l era un grito de dignidad magnetizante.
Abundan las
variedades de mascarillas que prefiero llamar 鈥渂ozales para humanos鈥 para todo
gusto y bolsillo, porque de eso tambi茅n hay que sobrevivir, pero la mascarilla
universal parece ser de piel de mandarina. Los c铆tricos han invadido las calles
y es con c铆tricos con lo que con ingenuidad nos defenderemos por ac谩 de la
pandemia, mientras nos vamos contagiando el colonialvirus y las ganas de vivir
al mismo tiempo.
Caminando en
los barrios populares de tanto en tanto me vienen vahos de olor a hierbas que
deben estar hirviendo en gastadas ollas que perdieron la tapa hace d茅cadas. La
gente se ha refugiado en la medicina casera y en los conocimientos de la abuela.
Los vahos vienen de lejos porque los pueblos amaz贸nicos han decidido espantar
la pandemia con largos rituales.
Las ollas
comunes -que son ni m谩s ni menos que la respuesta colectiva y no individual al
hambre- no s贸lo representan un acto de desobediencia, sino que son noticia
corriente y cotidiana. Las hay de todos los tipos y bajo todo g茅nero de
organizaci贸n en todo el continente. Tienen dos caracter铆sticas comunes:
1.
Son organizadas y gestionadas por mujeres no por
una cuesti贸n de servidumbre, sino por un saber hacer-
2.聽聽聽 No son
estatales ni institucionales y son super efectivas como medida social frente al
hambre. Nadie se atreve a intervenir, descalificar, ni desactivar olla com煤n
alguna.
Especialmente
desobedientes viejos y viejas聽prohibid@s聽de聽salir est谩n en las calles. La polic铆a
tampoco se atreve a cuestionarles. Ah铆 est谩n ellos y ellas con 70, 75 y 80 a帽os
en busca de subsistencia. Mil formas en las que聽l@s聽ancian@s de
nuestras sociedades est谩n desafiando a la muerte misma. Lo que consiguen lo
comparten con sus amores y al d铆a siguiente de nuevo les ves en las calles
marcando el ritmo de una cuarentena que no es lo peor ni lo m谩s duro por lo que
han pasado.
Quiz谩s la
mayor potencia de las gentes de esta regi贸n est谩 precisamente ah铆. No es que
nos ha venido una crisis, sino que vivimos en crisis, no es que esperamos
respuestas sino que las inventamos continuamente de forma artesanal e intuitiva
apelando a las herramientas del propio contexto, y es eso lo que en la regi贸n
se ve por todas las esquinas. Remedios caseros, inventos de nuevas formas de
ganarse la vida y de lanzarse a la muerte al mismo tiempo. Los d铆as se han
convertido en festivales coloridos del fin del mundo.
El Estado y la
pandemia de la corrupci贸n
Seguramente en
lo que a corrupci贸n se refiere el gobierno boliviano debe de ser hoy uno de los
m谩s sobresalientes de la regi贸n. El escandalo de la compra de 500 respiradores
a un 300 por ciento m谩s de su precio es tan s贸lo la punta del iceberg.
Compramos v铆a
intermediaros las pruebas m谩s caras de la regi贸n, pero hacemos el menor numero
de pruebas de la regi贸n. Varias capitales del pa铆s no tienen laboratorio de
procesamiento de pruebas y los pocos laboratorios que hay est谩n colapsados y
entregando los resultados tard铆amente, pero adem谩s las pruebas ya llegan
tard铆amente a los laboratorios pues son transportadas por v铆a terrestre.
Las cifras de
contagio son bajas porque hay un subregistro descomunal debido a la negligencia
estatal que funciona como mentira colectiva. La funci贸n m谩s importante del
Estado como es la educaci贸n p煤blica est谩 suspendida y los planes de convertirla
en virtual no pasan de ser una mentira colectiva.
El gasto
militar se ha triplicado porque la movilizaci贸n de tropas es cont铆nua y se ha
utilizado la pandemia para la legitimaci贸n de la presencia militar en las
ciudades.
Ninguno de los
sectores olig谩rquicos vinculados a las transnacionales o que representan las
grandes concentraciones de capital en la regi贸n han sido convocados a asumir ni
siquiera una parte de los costos de la pandemia. Es m谩s: en muchos casos han
sido los primeros que han pasado a los gobiernos sus listas de p茅rdidas y
requerimientos. Mientras la poblaci贸n est谩 perdiendo trabajo, sustento,
educaci贸n e inclusive la vida las oligarqu铆as se est谩n lavando las manos y
d谩ndose el lujo de hacer caridad. Grotesca es la imagen recurrente de las
donaciones caritativas para sacarse la foto de portada.
驴Podemos
entonces permitirnos pensar que las soluciones van a venir desde el Estado?
驴Podemos contentarnos con hacer una lista de demandas post colonialvirus para
pasarle a los gobierno? 驴Es s贸lo cuesti贸n de cambiar un gobierno por otro?
驴Es realmente
la salida darle al Estado la administraci贸n de una renta b谩sica universal que
es lo que propone la CEPAL (Comisi贸n econ贸mica para America Latina)y la
izquierda llamada progresista? 驴Cu谩nto nos va a costar cada peso boliviano,
cada sol peruano, cada peso chileno o argentino que retiremos de una ventanilla
del Estado?
En esta regi贸n
me atrevo a decir que la pobreza no es la falta de ingresos sino el despojo, no
es la falta de ingresos sino la destrucci贸n sistem谩tica del ecosistema, la
destrucci贸n de la selva y de las aguas dulces.
La propuesta
de la CEPAL tiene mucho que ver con un reendeudamiento de nuestras sociedades y
con la contenci贸n de la revuelta que se est谩 cocinando en las otras ollas
comunes que son las ollas de las ideas, las rabias, el dolor y las
frustraciones. Por un a帽o de renta b谩sica firmaran en nuestro nombre la
reincorporaci贸n pasiva y sin objeci贸n ni debate al capitalismo
patriarco/colonial extractivista.
Violencia machista
y crisis de cuidados
Lo que peor
han resuelto los Estados es la cuesti贸n de聽l@s聽ni帽@s convertidos en p谩jaros聽enjaulad@s, cuya
responsabilidad de contenci贸n ha estado y est谩 descomunalmente descargada sobre
las espaldas de las madres. Agravada con el hecho de que empieza la ola de
flexibilizacion de la cuarentena, no se abren las escuelas ni hay soluciones
para la crianza demostrando que sobre las espaldas de las mujeres se puede
descargar todo sin l铆mite alguno e incluso sin l贸gica.
El
colonialvirus es una crisis de cuidados que ha colocado a los cuidados en la
doble vara de los trabajos recargados y mal pagados masivamente realizados por
mujeres y, al mismo tiempo, en los 煤nicos realmente 煤tiles a la hora de salvar
vidas, contener emocionalidades y construir sentidos colectivos.
Suprimir la
calle para las mujeres ha sido suprimir el espacio emancipatorio hist贸rico. Ha
significado suprimir la otra ciudad ef铆mera que habitamos y montamos cada d铆a.
Ha sido un aut茅ntico encarcelamiento en la familia nuclear patriarcal que
and谩bamos disolviendo y en el espacio de captura de nuestras energ铆as. Ha sido
colocarnos a merced de las frustraciones de un macho que est谩 en decadencia y
que no encuentra su propio lugar en el mundo. Los 铆ndices de feminicidio en
cuarentena son la prueba de esto que estoy diciendo. Los 铆ndices de violencia
machista y violencia sexual que rompen todo sentido romantizado de hogar son la
prueba de lo que estoy diciendo. La calle es nuestra casa y el espacio del
afuera es el espacio en el que estamos construyendo libertad.
Esto coloca a
la familia y al Estado en la misma l铆nea de las instituciones caducas, de
mamotretos arcaicos que en esta crisis han mostrado su ausencia de respuestas,
su peso como mito y su inocultable decadencia.
La comunidad
no es la suma de familias, sino la ruptura de estas para la construcci贸n de
nuevas afectividades, contenciones y complicidades.
El Estado no
es la entidad llamada a resolver lo que la post pandemia trae, sino que la
sociedad organizada, las voces cr铆ticas y las hambres acumuladas somos quienes
necesitaremos elaborar no un pliego de peticiones a gobierno alguno sino un
marco de redefinci贸n pol铆tica de la democracia como un eje radical de
participaci贸n y no como un aparato de marketing electoral, de la econom铆a como
un eje de construcci贸n de bienestar y de la colectividad como el lugar del
desorden afectivo.
Debajo del
hambre est谩n creciendo las ideas.
Debajo del
hambre siguen floreciendo los sue帽os.
Y mientras
enterramos a聽l@s聽muert@s,聽ell@s聽todav铆a
calientes se confabulan con聽nosotr@s聽para聽decirnos que no murieron de
coronavirus sino de capitalismo.
En el centro
de la pandemia nace el movimiento NO PUEDO RESPIRAR que en c贸digo andino quiere
decir NO AGUANTO M脕S.

 

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El Sindicato Unitario de la Gobernaci贸n del Valle del Cauca-Diverso pero Unitario, es una Organizaci贸n Sindical de Industria y/o rama de actividad econ贸mica de primer grado y mixta, que tiene en su seno a Servidores P煤blicos adscritos en los Niveles Central-Descentralizado, EICES-ESES-de Nivel Dptal. y Funcionaros de Educaci贸n planta FODE .


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