SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACI脫N DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 01 Dic, 2023

La solidaridad, clave para nuestros pueblos

La solidaridad, clave para nuestros pueblos
鈥淟a solidaridad es la ternura de los pueblos鈥, dec铆a el Che Guevara. Es necesario recobrarla. A los sindicalistas los matan por sindicalistas, asegura con preocupaci贸n este pensador de hoy.
 

Unidad de los pueblos, esencial en la transformaci贸n del Estado y la sociedad

Por Jos茅 Antonio Guti茅rrez D.  

La solidaridad es una hermosa palabra. As铆 como los capitalistas tienen como fundamento moral la competencia y la supervivencia del m谩s fuerte, las personas que desean una sociedad diferente por lo general encuentran su fundamento moral en la solidaridad.
La solidaridad es la ternura de los pueblos鈥, dec铆a Che Guevara. El anarquista ruso Kropotkin convirti贸 a la solidaridad en objeto de sus investigaciones cient铆ficas, cuyos resultados public贸 posteriormente en 鈥El Apoyo Mutuo, un Factor en la Evoluci贸n鈥. Sin embargo, a帽os participando en la solidaridad con las luchas del pueblo colombiano me han dado m谩s de alguna decepci贸n y me han hecho reflexionar un poco sobre el significado de esta palabra que parece que muchos interpretamos de manera tan diferente.
Hablamos todos mucho de solidaridad, pero la practicamos poco. A煤n en las organizaciones solidarias se reproducen los mismos vicios que criticamos a los dem谩s. No nos gustan los se帽alamientos cuando nos los hacen a nosotros, pero somos muy r谩pidos para se帽alar a los dem谩s.
Cada combo que viene de gira por Europa, se dedica a alabar y exaltar el trabajo propio, y a menospreciar y subestimar a los dem谩s. No hay m谩s presos que sus presos; no hay m谩s perseguidos que sus perseguidos; los 煤nicos muertos de los que vale la pena hablar, son de los de su combo. Y quien se atreva a mencionar otros presos es cuestionado, porque hay solamente uno o dos de los que vale la pena hablar. Hay presos de primera categor铆a y de segunda.
Las jerarqu铆as de la solidaridad
A los sindicalistas los matan por sindicalistas, a los negros por negros, a los indios por indios, a los periodistas por periodistas, a los dirigentes por dirigir, a los reclamantes de tierra por reclamar, y cada cual se siente un poco m谩s especial que el resto. A las bases sociales, a los pobres, a los incre铆blemente pobres, a los sin tierra, a los sin casa, a los bazuqueros, a los vagabundos, a las travestis, a las putas les pueden meter plomo sin que nadie diga mucho. La solidaridad tambi茅n tiene sus jerarqu铆as.
Se habla mucho de unidad, palabra 铆ntimamente asociada a la solidaridad, pero tampoco se practica m谩s que para sacar declaraciones. Cada combo jala, al final de cuentas, para su lado y todos afilan sus pu帽ales en contra del resto. Bien sabemos que los pu帽alazos del supuesto amigo duelen m谩s que los que da el enemigo declarado. Ac谩 un combo cultiva la amistad con una ONG europea o gringa, y all谩 otro combo cultiva la amistad con otra. Al final todo se reduce a la cochina plata. A los contactos, a los viajes por Berl铆n, Londres o Washington, a las foticos con 鈥gente importante鈥. Les encanta eso. Parece que critican tanto la exclusi贸n porque se mueren por tener un huequito en el edificio del poder.
El problema, en realidad, es ese: el poder. No quien lo ejerce, sino c贸mo se ejerce. Cuando veo a algunos dirigentes sociales colombianos de gira por Europa comportarse como unos peque帽os oligarcas autoritarios, insolentes, excluyentes, dogm谩ticos, egoc茅ntricos, pienso qu茅 pasar铆a si controlaran el poder del Estado, porque una modesta cuota de poder en las modestas redes de cooperaci贸n hace que se les vayan los humos a la cabeza. No caminan: levitan.
De tanto reunirse por aqu铆 y por all谩 con bur贸cratas y politiqueros se les van pegando las ma帽as; dicen que todo, menos la belleza, es contagioso. La izquierda puede tener rostros j贸venes, pero todav铆a tiene coraz贸n viejo, saturado de vicios de esa vieja politiquer铆a tradicional.
Al que le caiga el guante鈥
Al que le quepa el sombrero, pues que se lo ponga. La solidaridad, esa hermosa palabra es tambi茅n un negocio. El capitalismo todo lo convierte en mercanc铆a. Hay una solidaridad institucionalizada, de los de arriba, de la alta pol铆tica, una solidaridad excluyente y elitista. Pero hay otra solidaridad, que a veces la llaman la solidaridad de pueblo a pueblo. Es la solidaridad entre los que ganamos el sueldo m铆nimo, entre los que sabemos lo que es estar jodidos, entre comunidades o sindicatos de base que de un pa铆s a otro quieren luchar juntos, entre los que no tenemos acceso f谩cil a las oficinas de los poderosos y a los que se nos niega el derecho a la palabra.
Se nos critica por no ser suficientemente profesionales, por ser radicales, por no entender los ritmos y las formas de la pol铆tica. No podemos viajar a Washington porque no tenemos plata y, como somos ciudadanos de tercera categor铆a, ni siquiera nos dan la pinche visa. Y ni falta que nos hace. No nos quedamos en hoteles cinco estrellas ni comemos en restoranes para estirados, donde cada plato vale lo que gana un obrero colombiano en tres meses.
Comemos y dormimos con nuestros compa帽eros y sus 50.000 hijos, en el mismo cuarto, y preferimos ese cuarto a cualquier palacio porque nosotros s铆 sabemos lo que es tener compa帽eros. Preferimos seguir compartiendo goteras, sue帽os, ansiedades, alegr铆as, penas, con los que seguir谩n pasando fr铆o y hambre en el post-conflicto. A ellos nos debemos y a ellos pertenecemos: junto a ellos seguiremos caminando y de su lado no nos mueve nadie. Esa es la 煤nica manera en que la palabra solidaridad no me suena vac铆a鈥
(*) Jos茅 Antonio Guti茅rrez D. es militante libertario residente en Irlanda, donde participa en los movimientos de solidaridad con Am茅rica Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), as铆 como del sitio web internacional www.anarkismo.net.  Autor de “Problemas e Possibilidades do Anarquismo” (en portugu茅s, Faisca ed., 2011) y coordinador del libro “Or铆genes Libertarios del Primero de Mayo en Am茅rica Latina” (Quimant煤 ed. 2010).

(Aporte remitido por el compa帽ero 脕lvaro Ru铆z Erazo, director del SUGOV)

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脕lvaro Ruiz

Cali, Abril/58. Economista con estudios pos universitarios Universidad de la Habana-Cuba. Especializaci贸n Administraci贸n P煤blica UNIVALLE. Directivo Sugoviano y L铆der Comunitario 鈥揓AC, Coordinador de Cuadra. Escribe desde 1984, siendo su primer fragmento 鈥淭risteza y Alegr铆a鈥. Desde entonces no ha cesado de trazar unas cuantas l铆neas denominadas MI VOZ. Su escuela literaria su T铆o el Escritor cale帽o Arturo Alape. Prepara compilaci贸n de sus trazos diversos pero unitarios: Imaginar Futuro como lo dec铆a Galeano.


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