SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACI脫N DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 20 Mar, 2023

La historia de las Madres y Abuelas del Primero de Mayo


El 24 de marzo de 1976, cuando la junta militar encabezada por el general Jorge Videla dio el golpe de estado en Argentina, Estela de Carloto se desempe帽aba como maestra de escuela y madre de los 4 hijos que tuvo con su esposo Guido Carlotto, propietario de una peque帽a industria, vinculado pol铆ticamente al peronismo.

鈥淵o si no ten铆a ninguna figuraci贸n pol铆tica. Soy una maestra de coraz贸n, desde chiquita quise serlo. Era directora de una escuela primaria cuando irrumpe la dictadura c铆vico militar, esta vez con un proyecto terror铆fico. Secuestro, tortur贸 y asesin贸 a unas 30 mil personas, de todas las edades y condiciones sociales, incluso ni帽os, como ocurri贸 la llamada noche de los l谩pices, que desaparecieron muchachos de 14 y 15 a帽os鈥.
Su esposo Guido fue el primero en sufrir en carne propia el rigor de la dictadura. Estuvo detenido durante tres semanas.
En los a帽os 70 en Argentina, y en toda Latinoam茅rica, hubo una juventud pensante que luch贸 contra la opresi贸n y la desigualdad social. Entre esa juventud estaban sus 4 hijos, especialmente Laura, la mayor, que ten铆a entonces 23 a帽os, estudiante de historia en la Universidad Nacional de La Plata y militante de la juventud peronista.
Tras el golpe los militares desencadenaron una fiera represi贸n y persecuci贸n de todos aquellos que manifestaran alguna oposici贸n al r茅gimen.
鈥淭odos los d铆as desaparec铆an estudiantes en La Plata, que es una ciudad universitaria. Y como Laura continu贸 con sus actividades clandestinas, temimos lo peor para ella. Intentamos sacarla del pa铆s, preparamos todo para que se fuera y salvara su vida, pero ella se neg贸.
En efecto, Laura fue secuestrada por un comando militar en agosto de 1977, junto con su compa帽ero sentimental, Walmir Oscar Montoya. Ambos fueron llevados a La Cacha, un centro clandestino de detenci贸n en las afueras de La Plata. Walmir fue el primero que torturaron y desaparecieron. Y a Laura, quien entonces ten铆a cuatro meses de embarazo, la retuvieron mientras daba a luz a su beb茅.
En abril de 1978, por una compa帽era de cautiverio de Laura Estela supo que su hija estaba a煤n con vida y embarazada. Entonces hizo todas las gestiones que pudo para lograr que los militares la liberaran. Lleg贸 incluso a entrevistarse con el general Reynaldo Bignone, quien le dijo que Laura no iba a permanecer con vida.
En efecto, en junio de 1978, en medio de la euforia por el Campeonato Mundial de F煤tbol que aquel mes se realiz贸 en Argentina, Laura dio a luz a su hijo y posteriormente fue asesinada. El 25 de agosto los militares entregaron su cad谩ver, y la 煤nica explicaci贸n que dieron fue que hab铆a sido dada de baja en un enfrentamiento con la guerrilla montonera. En realidad, fue ejecutada por una escopeta Ithaca disparada a 30 cent铆metros por la espalda.

Empieza la b煤squeda del nieto

Estela comenz贸 entonces la b煤squeda de su nieto. Por algunos testimonios ten铆a indicios de que 茅ste hab铆a nacido y fue raptado por los militares. La b煤squeda la llev贸 a unirse a un grupo de se帽oras, madres y abuelas de desaparecidos, que empezaron a reunirse espont谩neamente en rededor de la Plaza de Mayo para exigir informaci贸n sobre sus familiares.

鈥淓mpezamos a buscarlos y nos fuimos encontrando, aprendimos a caminar juntas. 脡ramos muchas. Pero no fue f谩cil porque no sab铆amos c贸mo rastrear a los desaparecidos, y as铆 la b煤squeda resultaba infructuosa. Est谩bamos muy solas, con mucho miedo, incluso la gente nos rehu铆a por miedo a que los vieran con nosotras. Tampoco pod铆amos denunciar a la prensa, que era mentirosa y aliada de los militares. Conformamos un grupo lindo, la asociaci贸n de las abuelas, y ah铆 s铆 ya nada nos pudo detener, porque el amor por un hijo lo puede todo. Nunca imagin茅 que iba a seguir toda mi vida en eso鈥.
Parte de sus actividades eran p煤blicas, pero otras eran clandestinas porque el riesgo era alto. De hecho, varias de estas mujeres fueron a su vez asesinadas y desaparecidas por los militares.
鈥淎prendimos a preservarnos y a tomar precauciones. Mir谩bamos si nos segu铆an, las conversaciones telef贸nicas eran disimuladas, los timbres de las casas eran en c贸digo. Todo eso fue extra帽o para nosotras, mujeres comunes y corrientes, algunas profesionales, otras empleadas, amas de casa. 脥bamos a las casas cuna para ver los nenes que all铆 ten铆an, tambi茅n a los juzgados de menores, donde siempre nos dec铆an que no ten铆an informaci贸n. Era mentira. En los cajones ten铆an las carpetas de los ni帽os que ellos mismos hab铆an entregado, eran c贸mplices. As铆 fuimos haciendo un aprendizaje, equivocado, pero era lo 煤nico que pod铆amos hacer. Entre otras cosas porque no ten铆amos forma de probar ante la justicia que tal o cual ni帽o era un nieto o un hijo que busc谩bamos鈥.
Es ah铆 cuando surge un elemento que va a ser clave en su b煤squeda: el Banco Nacional de Datos Gen茅ticos, constituido a instancias de las Abuelas de Plaza de Mayo. Es un banco 煤nico en el mundo, que guarda muestras de sangre que permiten saber con certeza la identidad de una persona desaparecida. La se帽ora Carlotto explica as铆 su g茅nesis:
鈥淯na vez vi en la prensa una noticia sobre un padre que negaba la paternidad de un ni帽o. Fue sometido a una comparaci贸n sangu铆nea y dio que s铆 era efectivamente su padre. Entonces yo me pregunt茅, para el caso del nieto que estaba buscando: si no est谩n los padres, 驴servir谩 la sangre de las abuelas?鈥
Pero como en medio de la dictadura no pod铆an hablar p煤blicamente de ese tema, viajaron a Italia, Suecia y otros pa铆ses a ver qu茅 sab铆an al respecto. Hasta que en 1982 se pusieron en contacto con una sociedad cient铆fica de Nueva York que acept贸 estudiar el caso, con un cient铆fico argentino que estaba all铆 refugiado. La conclusi贸n fue que la sangre de la familia materna y paterna pod铆a servir para dirimir la filiaci贸n de una persona.
En 1984, un a帽o despu茅s de la ca铆da de la dictadura, se cre贸 en Buenos Aires un laboratorio con los equipos m谩s modernos en la materia y empez贸 a funcionar, en principio con muestras de ant铆geno HLA de la sangre y despu茅s mediante la confrontaci贸n del ADN. As铆 naci贸 el Banco Nacional de Datos Gen茅ticos.

Encuentra a su nieto

鈥淵o busqu茅 a mi nieto con la ayuda de todas mis compa帽eras, porque cada nieto es un poco de cada una, y cada hallazgo nos alegra a todas. Siempre tuve la esperanza de que alg煤n d铆a me tocar铆a a m铆 celebrar. Pero cuando cumpl铆 80 a帽os vi ya mis esperanzas desvanecidas. Hasta que lleg贸 el d铆a en que lo encontramos, y eso fue para m铆 como un b谩lsamo de vida鈥.
驴C贸mo ocurri贸? Dio la casualidad de que cualquier d铆a el se帽or Ignacio Hurban Rodr铆guez se enter贸 de que era hijo adoptado, y sospech贸 que podr铆a ser uno de los desaparecidos que las abuelas buscaban. Entonces se present贸 voluntariamente en las oficinas de la Asociaci贸n Abuelas de Plaza de Mayo para resolver esa duda. Y por la informaci贸n que suministr贸 se sospech贸 que podr铆a ser el nieto que Estela de Carlotto buscaba. Corr铆a el a帽o 2014.
Su ADN fue confrontado con el ADN de Estela y con el de los padres de Guido Montoya, el compa帽ero de su hija Laura, asesinado por los militares en 1977. Ambas muestras reposaban en el Banco Nacional de Datos Gen茅ticos, que concluy贸, sin ninguna duda, que era el nieto de Estela de Carlotto.
Tambi茅n se pudo establecer que ocurri贸 con 茅l luego de que los militares lo raptaran. Fue llevado a Olavarr铆a, provincia de Buenos Aires, y entregado a Juana Rodr铆guez y Clemente Hurban, una familia de productores agrarios que ten铆a alguna relaci贸n con los militares. Lo registraron como hijo propio, de nombre Ignacio, con certificado y partida de nacimiento falsos. Con ese nombre vivi贸 hasta cuando las pruebas de ADN revelaron su verdadera historia. Ten铆a entonces 38 a帽os.
鈥溍塴 vino a la Asociaci贸n porque se enter贸 tard铆amente de que las personas que lo criaron no eran sus padres gen茅ticos. Un matrimonio muy humilde, peones de finca, no fueron militares. Yo no los exculp贸 a ellos, les dieron un ni帽o y ellos lo recibieron. Y tengo que decir que lo criaron con cari帽o, no lo maltrataron, como si lo fueron otros ni帽os鈥.
Dos d铆as despu茅s de la confirmaci贸n de su identidad Ignacio se reuni贸 con su abuela y t铆os de sangre, y con todos sus primos.
Ignacio decidi贸 adoptar los apellidos de sus padres gen茅ticos y agregar al suyo el nombre de Guido, como la familia Carlotto siempre lo llam贸 mientras estuvo desaparecido. Ahora se llama Ignacio Guido Montoya Carlotto, est谩 casado con una mujer llamada Celeste, es m煤sico de profesi贸n, pianista y compositor reconocido, director de la Escuela Municipal de M煤sica de la ciudad de Olavarr铆a. Tambi茅n integra un cuarteto de jazz.
鈥淓s muy buena persona y un buen m煤sico. Ha estado incluso en Colombia tocando con su grupo. Nos vemos todas las veces que podemos. No vive cerca, pero nos hablamos. Ahora ha tenido una hijita, que es mi biznieta. Es un hombre alegre, bromista, de muy buen car谩cter. L谩stima que mi esposo no est茅 para verlo, tienen muchas cosas parecidas. La otra abuelita, que falleci贸 hace poco, s铆 lo pudo conocer鈥.

Los logros de la Asociaci贸n

鈥淒e las abuelas de la Plaza de Mayo yo soy una m谩s, m谩s conocida de pronto porque me muevo m谩s. Ahora solo quedamos 15 abuelas en todo el pa铆s, la mayor铆a se ha enfermado y no puede caminar. Somos 7 en la comisi贸n directiva que yo presido鈥, afirma Estela, refiri茅ndose al protagonismo que cada una de ellas ha tenido en el proceso de consolidaci贸n de la Asociaci贸n, la que a lo largo de 38 a帽os ha logrado encontrar 121 nietos desaparecidos, no solo en Argentina, tambi茅n en M茅xico, Holanda y Estados Unidos.
鈥淭enemos buenos equipamientos materiales y jur铆dicos para realizar nuestro trabajo, damos apoyo sicol贸gico, resolvemos la historia de j贸venes que se acercan con dudas de ser un nieto buscado y no un hijo abandonado. Hay mucha tarea por hacer. Hay todav铆a muchos desaparecidos, eso no se ha solucionado, y una democracia que tenga ese hueco, no es perfecta鈥.
Tambi茅n se refiri贸 a la organizaci贸n que naci贸 a la sombra de las abuelas: la de los hijos hu茅rfanos, personas a las que, siendo ni帽os, les asesinaron sus padres y quedaron viviendo con una abuela u otro familiar.
鈥淓s una nueva agrupaci贸n que se llama 鈥淗ijos鈥. O sea que en vez de decrecer estamos aumentando. Son j贸venes que han asumido la b煤squeda de sus padres y abuelos. Nosotros les decimos: ustedes son nuestro reemplazo, pero mientras haya una abuela, manda la abuela鈥.
A esta nueva organizaci贸n se han vinculado sus tres hijos vivos: Guido Carlotto, que es Secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires; Remo, que es diputado nacional; y Claudia, que es titular de la Comisi贸n Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi).
Finalmente, Estela de Carlotto se refiri贸 al gobierno Macri en Argentina, que asumi贸 el poder con un pensamiento ideol贸gico y pol铆tico de derecha, distinto a los gobiernos anteriores, frente al cual las Abuelas de Plaza de Mayo tienen una clara posici贸n:
鈥淎hora estamos pasando una etapa un poco dura. Frente a este gobierno nos seguiremos manifestando con el di谩logo, rebatiendo aquello con lo que no estamos de acuerdo. Por ejemplo, este Gobierno ha cuestionado que no son tantos los desaparecidos por la dictadura, que no hay que hablar m谩s del tema. Hay una decisi贸n pol铆tica de trastocar la historia, y eso no lo vamos a permitir鈥.

Sugov

El Sindicato Unitario de la Gobernaci贸n del Valle del Cauca-Diverso pero Unitario, es una Organizaci贸n Sindical de Industria y/o rama de actividad econ贸mica de primer grado y mixta, que tiene en su seno a Servidores P煤blicos adscritos en los Niveles Central-Descentralizado, EICES-ESES-de Nivel Dptal. y Funcionaros de Educaci贸n planta FODE .


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