SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACIÓN DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 03 Dic, 2021

Opinión

ppotes08/23/2021
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Lo que ha olvidado el gobierno de Duque–después de Álvaro Uribe, el peor presidente de Colombia–, es que el Paro Nacional no se ha “desmovilizado”. Por eso, este 26 de agosto salimos a marchar.

El Comité Nacional de Paro convocó para este 26 de agosto nuevas y masivas movilizaciones en todo el país. Se pretende continuar con las protestas que se iniciaron desde el 28 de abril y que han traído frutos para la ciudadanía. Cabe recordar que gracias a las movilizaciones se cayó la reforma tributaria que afectaría gravemente los intereses de la mayoría de colombianos.

Sobre las nuevas movilizaciones este 26 de agosto, Francisco Maltés, vocero del Comité Nacional de Paro dijo que las protestas serán pacificas en las principales capitales del país. En un vídeo publicado a través de redes sociales expresó las motivaciones que llevarán a la gente nuevamente a las calles.

Son dos las principales razones para las movilizaciones de este 26 de agosto. La primera es exigirle al congreso que dé tramite a los proyectos de ley que fueron presentados por el Comité Nacional de Paro y decenas de congresistas a finales del mes pasado. Estos proyectos de ley fueron construidos con base en el pliego Nacional de Emergencia que desde el año pasado han venido proponiendo desde el Comité Nacional de Paro.

El segundo punto por el cual se harán las movilizaciones este 26 de agosto tiene que ver con la nueva reforma tributaria. Se protestará contra este nuevo proyecto porque estipula varias medidas que van en contra de las pequeñas y medianas empresas y contra el patrimonio y los trabajadores públicos. “Esta reforma contribuirá a la liquidación de pequeñas y medianas empresas toda vez que le da el mismo tratamiento fiscal que a las grandes empresas” dijo Francisco Maltés.  

La reforma tributaria, contra la cual se protestará este 26 de agosto, también pretende congelar los salarios públicos por 10 años. Esto iría en detrimento de la calidad de vida de más de un millón doscientos mil trabajadores y sus familias. Además, la reforma contempla suprimir los cargos públicos que queden vacantes. Por otro lado, estipula el proyecto, darle facultades al gobierno para que suprima o fusione entidades estatales. Así se abre el camino para la venta y privatización de los activos de la nación que son patrimonio de todos.

Finalmente, Maltés invitó a que todos los colombianos se movilicen pacíficamente este próximo jueves 26 de agosto.


ppotes08/19/2021
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Por iniciativa de varios agentes de tránsito afiliados al SUGOV, se desarrolló una labor de pintura y señalización en los municipios de Restrepo y Riofrío.

Texto: Fernando Alexis Jiménez – Fotografías: Oliverio Montealegre T.

Siempre se ha dicho que los sindicalistas son sinónimo de exigencias reivindicatorias y no falta el bárbaro que asegura que hasta problemáticos. Tremendo equívoco. Lo que se desconoce es que, de la mano de la beligerancia en defensa de los derechos de la clase trabajadora, también somos propositivos.

Una muestra fehaciente es la decisión de varios compañeros agentes de tránsito afiliados al Sindicato Unitario de la Gobernación del Valle del Cauca—SUGOV–, quienes pintura en mano, se dieron a la tarea de señalizar Restrepo y Riofrío, contribuyendo decididamente a la disminución de la accidentalidad.

Está claro que no forma parte de su Manual de Funciones. Lo asumieron de manera voluntaria, sin dejar de lado el entusiasmo y el compromiso con la comunidad. Dicho sea de paso, los moradores de los dos municipios, acogieron esta labor con entusiasmo.

Los dejamos con algunos registros gráficos que nos envían los compañeros sugovianos…


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El sindicalismo colombiano debe someterse a un cuidadoso auto análisis para aplicar correctivos. Se han cometido errores. No podemos ocultarlo. Un análisis de la situación actual.

Por Fernando Alexis Jiménez

El más reciente Paro Nacional en Colombia que marcó un hito en la historia, dejó clara una realidad: Los sindicalistas ya no somos los “chachos de la película”. En pocas palabras, progresivamente hemos ido perdiendo el protagonismo.

Soy consciente de que mi planteamiento desatará una tormenta sin precedentes, y no faltará quien se rasgue las vestiduras. Sin embargo, antes que contemplar la posibilidad de considerarme hereje y que se proponga mi lapidación, pido me concedan unas pocas palabras con las que sintetizo mi argumento:

1.- La corrupción y la politiquería han infiltrado el sindicalismo. Para nadie es desconocido que algunos de quienes se denominan dirigentes, establecen nexos con los patrones, lo que por supuesto, va en detrimento de los trabajadores. De la mano con esta realidad, otra igualmente desalentadora: hay quienes comprometen su labor con los partidos tradicionales, los mismos que legislan para golpear a quienes deberían defender: los obreros.

2.- Se ha ido desdibujando la beligerancia. Las batallas que se libran con el sindicalismo, no son las de otras épocas, ni las que marcaron un distintivo como la huelga de las bananeras o el accionar de Jorge Ignacio Torres o María de los Ángeles Cano Márquez (María Cano), la primera mujer que lideró la organización de los trabajadores en diferentes regiones del país.

3.- Las acciones de carácter político-sindical están perdiendo fuerza. El ejercicio del sindicalismo tiene una incidencia política no partidista, que, a la fecha, o bien perdió su norte o no tiene la fuerza de antes. Pese a ello, en muchos escenarios queda en evidencia que incurren en la improvisación, el inmediatismo y se dejan de lado las actividades con incidencia en la búsqueda de reivindicaciones para la clase obrera.

4.- Falta de capacitación y formación de cuadros sindicales. La generación sindical que nos tocó, la que llamamos de vanguardia, demanda la formación política y de liderazgo antes de ocupar un cargo. Eso significaría que el dirigente se desenvuelva a conciencia, con un solo norte: la defensa de la clase trabajadora. A esto se debe sumar que no se están preparando cuadros que puedan contribuir, en el corto plazo, a la renovación generacional en las organizaciones sindicales.

5.- Toma fuerza la división del sindicalismo. Antes que propiciar un fortalecimiento de los sindicatos, como un bloque monolítico, salta a la vista que hay fuertes huracanes de divisionismo. Esta tormenta alimenta el surgimiento de nuevas organizaciones débiles que favorecen los intereses de los patrones. Hay tantos sindicatos como religiones en el mundo.

Es cierto que los pretendidos dirigentes quedan amparados por el fuero sindical, pero el creciente fraccionamiento no ha hecho otra cosa que debilitar el movimiento obrero.

6.- Paulatinamente se va perdiendo la capacidad de convocatoria. Retomo el tema del Paro Nacional. Mientras que en las calles brillaron por su ausencia muchos sindicatos—representados en sus lideres y afiliados–, se hizo evidente que sí salieron a manifestarse otras expresiones populares: indígenas, campesinos, comunales, estudiantes y quienes jamás habían marchado y que integraron la llamada primera línea.

7.- Seguimos usando el lenguaje de hace veinte años. Que no queremos a los yanquis, que las políticas neoliberales nos están hundiendo y que las trasnacionales acaban con toda garantía laboral, son entre otros, hechos que conocemos a ciencia cierta. Sin embargo, seguimos utilizando el mismo lenguaje de otras épocas y no estamos llegando de manera clara a las nuevas generaciones y al ciudadano del común.

ES HORA DE HACER UN ALTO EN EL CAMINO

Desconozco cómo quiera usted rotular la situación actual del sindicalismo colombiano. Desde mi perspectiva, que no refleja una verdad revelada—por supuesto–, estamos experimentando una crisis sin precedentes y, además, profunda.

Dadas las actuales circunstancias es tanto como encontrarnos en medio de un puente. No podemos llegar a la frontera sin retorno, porque será la clase trabajadora la que lleve la peor parte.

En ese orden de ideas, además de hacer un alto en el camino, urge reorientar el movimiento sindical para que responda a las expectativas de la actual situación y de las futuras, porque es evidente que los politiqueros querrán seguir atornillados en el poder atropellando a la clase trabajadora.  

Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com/


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Duque es ilógico en sus decisiones. Para él, lo que hizo la turista europea, es intromisión en asuntos internos, pero no lo es el que una veintena de ex militares de Colombia participaran en el frustrado golpe de Estado y asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise. De hecho, envió una delegación diplomática para que brinde asistencia jurídica y humanitaria a estos mercenarios, o en términos más parroquiales, paramilitares o paracos.

Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sugoviano

La doble moral del presidente Iván Duque cuestionando los gobiernos de izquierda, a los que acusa de dictaduras, quedó evidenciada al ordenar la expulsión de la alemana, Rebecca Linda Marlene Sprößer, como retaliación al apoyo que brindó la joven a las protestas del Paro Nacional.

Desde la perspectiva del mandatario colombiano, ese es el ejercicio de la soberanía nacional. Para observadores del país y del extranjero, es una clara evidencia del estado dictatorial que enfrentan los colombianos y que fue puesto de manifiesto tras las recomendaciones que hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La europea fue aforada en un vuelo que cubría la ruta Cali-Bogotá y Bogotá- Alemania y, como castigo, no podrá entrar a Colombia durante los próximos 10 años.

Si esa no es una decisión dictatorial, ¿qué si lo es? Duque es ilógico en sus decisiones. Para él, lo que hizo la turista europea, es intromisión en asuntos internos, pero no lo es el que una veintena de ex militares de Colombia participaran en el frustrado golpe de Estado y asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise. De hecho, envió una delegación diplomática para que brinde asistencia jurídica y humanitaria a estos mercenarios, o en términos más parroquiales, paramilitares o paracos.

La joven alemana, Rebecca Linda Marlene Sprößer, apoyó la protesta social en Cali.

LA HISTORIA DE LA ALEMANA EN COLOMBIA

Rebecca Linda Marlene Sprößer se sintió atraída por Colombia, el país del realismo mágico que inmortalizó en sus creaciones literarias, el Premio Nobel, Gabriel García Márquez. Lo que jamás imaginó es que le tocaría vivir en carne propia esa inverosimilidad de los hechos que solo ocurren en un país como este, en pleno ombligo geográfico de América.

Desde el 15 de marzo pasado, cuando llego, recorrió lugares atractivos que subió a redes sociales. Comentó que se trataba de parajes paradisíacos, porque su propósito inicial no era otro que el de hacer turismo. Pero inmersa en esos recorridos, le tocó vivir el Paro Nacional que, particularmente en Cali, se vivió con mayor intensidad.

Fue allí cuando tuvo estrecho contacto con los jóvenes de primera línea. Los apoyó. Se tomó fotos con ellos. Se puso casco, careta antigases y hasta cubrió su cuerpo con la bandera de los colombianos, ¿Delito? No. No estaba propiciando un golpe de Estado como los connacionales en Haití. Simplemente, apoyó las manifestaciones.

Pero, como en Colombia protestar es un delito por cuenta de la mentalidad guerrerista del presidente Duque, la sacaron a sombrerazos, como si se tratara de la peor delincuente. Desde la apreciación del gobierno nacional, Pablo Escobar y quienes integraron los carteles del narcotráfico, son niños de kindergarden.  

La protesta social es constitucional, pero en Colombia la han querido satanizar

LA DETUVIERON POR DENUNCIAR

La detención de Rebecca Linda Marlene Spröße se produjo en unas circunstancias insólitas, propias de una telenovela en la que los buenos resultan ser los malos y viceversa. Para ser más específicos, una narrativa con matices Kafkianos.

Linda, como ella misma abrevia su nombre, fue víctima de un atentado sicarial el pasado 22 de julio. Y, como es apenas natural, fue a denunciar el hecho ante el CTI de la Fiscalía. La declaración la rindió en la sede del Comité de Presos Políticos en Cali y a una cuadra de allí, cuando terminó ese procedimiento, fue detenida por agentes de Policía y de Migración Colombia y dirigida, inmediatamente, al aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón.

Cuando llegué a Cali me enamoré totalmente de la gente, de la forma de vivir y decidí que quería vivir un tiempo más acá. Empecé a trabajar como voluntaria en una escuela muy reconocida de baile que se llamaba Arrebato Caleño, pero se intensificaron los toques de queda y ya no pudieron dar las clases que se hacían en la noche y quebraron después de resistir lo que más pudieron durante la pandemia. Esa fue una fuerte motivación para unirme a la gente que empezó a protestar. Después pensé que como en México había trabajado en periodismo, aquí también podría documentar con mi mirada lo que estaba sucediendo. Entonces empecé a grabar testimonios y abusos de la Policía y a mandarles eso a mis contactos que tenía de prensa”, dijo la joven alemana.

En tanto se sataniza la protesta social en Colombia, el presidente Duque envió una delegación diplomática a auxiliar a paramilitares que pretendían un fallido golpe de Estado en Haití.

Su existencia comenzó a correr peligro desde que se solidarizó con las marchas y decidió hacer presencia en los diferentes puntos de resistencia de Cali. Por ese motivo, el Comité de Solidaridad de Presos Políticos ha cuestionado la expulsión de Rebecca Marlene Sproesser, como un procedimiento administrativo arbitrario del que tomó parte Migración Colombia, sin dar margen a ninguna reclamación.

No podría concluir sin enfatizar que, para quienes dudan que el presidente Duque es un dictador, sus acciones cada día tornan fehaciente la condición en que se encuentra Colombia, y anotar, por último, que el temor que nos asiste a quienes escribimos, es que nos terminen amenazando las fuerzas oscuras que siembran el terror y la muerte.

Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com/

NOTA IMPORTANTE: El autor del presente artículos se hace responsable por su contenido ya que, si bien forma parte de la dirigencia sugoviana, sus planteamientos no necesariamente están en consonancia con el pensamiento político-sindical de la organización sindical.


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Como habían advertido con anticipación las organizaciones sociales, la protesta de este 20 de julio, iba a ser infiltrada por las fuerzas oscuras para deslegitimar informe del CIDH que se refirió a desmanes de la fuerza pública y que recomendó correctivos inmediatos.

Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente Sugoviano

Fotografías: Oliverio Montealegre Tierradentro – Yesid González Sabi

Nuevamente Cali se convirtió este 20 de julio en un campo de batalla por cuenta de los actos de provocación de la fuerza pública a los manifestantes en la concentración de la Loma de Cruz, confrontaciones que se replicaron en los sectores de Sameco, Puente del Comercio, Meléndez y Calipso. De acuerdo con las autoridades, siete agentes de antidisturbios resultaron heridos, pero no mencionaron que más de veinte manifestantes resultaron seriamente afectados en su integridad. Ironías del país del “realismo mágico” donde solo cuentan unos, y las clases populares resultan invisibilizadas.

Las marchas de las horas de la mañana transcurrieron en paz. Sin embargo, frente a la actitud intimidatoria del Escuadrón Anti Disturbios—Esmad–, se generaron las condiciones para los enfrentamientos que buscan sustentar los vaticinios aterrorizadores que promovió el presidente Iván Duque, para deslegitimar y satanizar la protesta social.

Para generar temor en la ciudadanía y evitar que liberaran su inconformidad saliendo a las calles, el mandatario anticipó que se fraguaban planes terroristas, con apoyo de la insurgencia y el narcotráfico, para desestabilizar la institucionalidad. Pero de la mano con estos pronunciamientos, enarbolaba la tesis de que todo estaba bajo control gracias a los operativos de seguridad en toda la geografía nacional.

El común denominador de las marchas: transcurrieron en paz, pese a las provocaciones de las fuerzas estatales.

GOBIERNO NACIONAL PREPARÓ ESCENARIO PARA LOS COMBATES

Para nadie es desconocido que esta andanada gubernamental de desinformación, es una cortina de humo que busca echar por tierra el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los abusos de la fuerza pública y las recomendaciones para que se apliquen correctivos urgentes.

Quedó claro que se trató de dos cosas claras: una estrategia concebida para esconder la corrupción que rodea la vacunación contra el covid-19, y generar una sensación de “seguridad”, que su propio gobierno ha roto con los asesinatos aleves de manifestantes, y las desapariciones de líderes sociales.

La arrogancia del gobierno nacional levanta barreras al diálogo y el Comité Nacional de Paro ha visto renacer, con mayor fuerza, la llama de la inconformidad que asiste a millares de personas por la arbitrariedad del presidente Iván Duque.

El Sindicato Unitario de la Gobernación del Valle–SUGOV– a través de su dirigencia, hizo presencia en las marchas. Si dejar de lado su filosofía de beligerancia en defensa de los derechos de la clase trabajadora, reafirmó su compromiso con la pacificidad en las movilizaciones. 

 

NOTA IMPORTANTE: El autor del texto es responsable por sus opiniones. Aun cuando pertenece a la dirigencia sugoviana, no necesariamente expresa todo el pensamiento político-sindical de nuestra organización. No obstante, fieles al criterio de ser diversos, pero unitarios, publicamos este contenido escrito.


Álvaro Ruiz07/19/2021
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Emputados por la clase media que medio confundida sale a la calle con medio cacerola y que si escucha a Uribe-Duque medio le gusta y si habla un Petro medio también

En Colombia Emputecido es sinónimo de indignación. La emputecida es definida por el diccionario como hombre en estado de emberracamiento. Mujeres y hombres con el alma emputada ante la vida. Mujeres y hombres emputados ante la historia.  

¿Por qué los emputados estaremos marchando el 20 de julio de 2021?

PORQUE…

Emputados, de la injusticia socio -económica agudizada por el Gobierno DUQUE

Emputados, da los Innumerables compatriotas asesinados, desaparecidos, encarcelados, torturados, violados, durante estos meses de PARO NACIONAL

Emputados, por el desplazamiento forzado de campesinos, indígenas y negros de sus tierras por los terratenientes clásicos y emergentes

Emputados, por los miles de  fallecidos por el COVID 19, gracias a    las nefastas  decisiones del Gobierno Nacional  para controlar  la enfermedad, agudizado por la crisis estructural del sistema de salud

Emputados, por una juventud sin futuro alguno en un país que la violenta todos los días y la acusa de subversiva, terrorista por exigir sus derechos

Emputados por el  genocidio  cometido contra decenas lideres -lideresas sociales asesinados, desaparecidos todos los días, convirtiéndose el hecho en un dato estadístico más

Emputados por un país convertido en fábrica de mercenarios, contratados para desestabilizar hoy día a Venezuela-Cuba-Haití

Emputados por la clase media que medio confundida sale a la calle con medio cacerola y que si escucha a Uribe-Duque medio le gusta y si habla un Petro medio también

Emputados por de mis compañeros -compañeras de oficina, que se quedan en sus puestos de trabajo esperando un miserable aumento salarial

Emputados  por aquellos burócratas sindicales que asisten a reuniones con la patronal estatal a llorar por el no pago de tiquetes aéreos para poder realizar el turismo sindical.  

Le pregunto a usted que lee esta invitación de un arrecho-indignado- embejucado.

Usted -como bien lo expresara Eduardo Galeano- es un indigno o un indignado, es decir, ¿un Emputado?

Si es un arrecho, lo esperamos este 20 de julio a marchar, a imaginar futuro. Ellos tienen el poder. Nosotros los arrechos por ahora, la calle

Si es un emputado, ya sabe para donde coger este 20 de julio

Un emputado muere luchando…

Álvaro Ruíz Erazo, Julio15 de 2021


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Además de torturar, violar, asesinar y desaparecer personas, ¿qué hace el Gobierno? Poca cosa. Reparte chanfainas y billones. Remplaza funcionarios ornamentales con funcionarios mediocres o plagiarios.

Por Julio César Londoño Escritor y columnista

Colombia no es un país manso. Solo en los últimos 60 años hemos tenido la revolución guerrillera, odiada al principio por comunista y detestada luego porque traicionó sus ideales comunistas y empezó a robar y a matar como si fuera gobierno. La revolución narca, que alborotó los instintos más bajos del espíritu nacional: el guerrillero, el político, la reina, el futbolista y el banquero sucumbieron al irresistible encanto del «mágico».

La revolución paraca, seudópodo hiperkinético de la revolución narca, fue un movimiento mercenario contratado por el Estado y el establecimiento para aumentar la cobertura de la seguridad y realizar trabajillos sucios, pero resultó demasiado hacendosa: atacó a los excomunistas, es verdad, pero hizo una vasta contrarreforma agraria, pintó de rojo los campos y los ríos, refundó la patria, se trasteó a la Casa de Nariño… ¡y allí se quedó! Es la revolución más exitosa de la historia de Colombia, a tal punto que hoy la gente bien conserva sus costumbres, camionetas y pistolas, e incluso sus estrechos vínculos con la Policía.

Casi olvido la madre de todas las revoluciones, la de los contratistas. Torva, silenciosa, omnipotente o, para resumirla con palabras de un experto del ramo, «todas las grandes fortunas tienen su origen en la contratación pública» (Alfonso López Michelsen).

Estas revoluciones atomizaron el poder que estuvo concentrado por decenios en un puñado de distinguidas familias. Así vistas las cosas, la Colombia del siglo XXI es mucho más democrática que la del siglo XX, y definitivamente menos peor.

Y llegamos al estallido del 28A, el suceso que nos puso en una situación menos idiota que la del pandémico y medroso periodo anterior al 28 de abril, cuando el COVID-19 era el único enemigo y el suceso del día era el telediario de la Presidencia de la República.

Después de siglos de ser masa, empezamos a ser un pueblo. En estos 46 días descubrimos que somos una nación solidaria y muy fuerte, capaz de enfrentar a un Gobierno brutal con palos, piedras, canciones y terabytes de imaginación, y desnudarlo ante el mundo.

Además de torturar, violar, asesinar y desaparecer personas, ¿qué hace el Gobierno? Poca cosa. Reparte chanfainas y billones. Remplaza funcionarios ornamentales con funcionarios mediocres o plagiarios. Convoca a expresidentes que ayer vociferaban y hoy recogen las monedas que les arrojan desde Palacio y mañana volverán a vociferar. Cambia de color el uniforme de la Policía. Afirma que le debemos a Santos la mitad de los problemas del país y a Petro la otra mitad.

O al teorema del caos. Estigmatiza los acuerdos de los alcaldes y los gobernadores con los manifestantes, e incluso los que logran los equipos negociadores del Gobierno. Aumenta el pie de fuerza. Se apoya en futuras nulidades, como Char, Barguil y MermeLara; en charlatanes que «hablan lenguas» y en bastones tan reumáticos como Pastrana, Gaviria y Vargas, el que se cree Lleras y reclama a gritos una conmoción interior, como si no estuviéramos ya conmocionados hasta el culo.

Le sugerimos leer también estas dos columnas:

NOTA IMPORTANTE: Los planteamientos expresados en este artículo comprometen a su autor, quien se hace responsable, y no necesariamente reflejan el pensamiento político-sindical del movimiento sugoviano. 


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Muchachos, nadie los ha olvidado. Viven en la memoria de todos. En adelante, cada vez que pasen por Puerto Resistencia, recordarán el tiempo en que todo un país soñó con una realidad distinta, de igualdad y justicia para todos.

Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sugoviano

La escena es única en toda la historia de la humanidad. Todos están atentos. Sin quitar los ojos del picadito de fútbol en el cielo. Ese cielo del Dios justo en el que creo. Ese Dios que no rechaza a los que piensan diferente y que jamás le cerraría las puertas a quienes murieron convencidos de su lucha por un mejor país, con igualdad de oportunidades para todos, en el que se acaban las fronteras y las odiosas distinciones entre pobres y la “gente de bien”.

–¿Qué es esa bullaranga? –, pregunta Pedro de camino hacia la enorme ventana. Luego, sonriendo, comienza a llamarlos a gritos:

–Muchachos vengan, rápido. Vengan.

–¿Y el partidito de fútbol?

–Tranquilos, tienen toda una eternidad para retomarlo. Vengan, no se pueden perder esto…

Y en cuestión de segundos, todos arremolinados. Hay jóvenes de Cali y del resto de Colombia. Murieron acribillados cuando ejercían su derecho a la protesta social. Los asesinaron con balas oficiales. Dieron su vida por el Paro Nacional.

–Bacanísimo ese monumento de Puerto Resistencia–, comenta uno, con los ojos brillando de emoción.

–Parcero, mirá a Luis Enrique, a Carlos, a Julio y a Sandrita…

–Pillate, mis cuchos están allí entre la multitud…

–Hasta la vecina, la que nos cuestionaba tanto, está entre la gente…

La sonrisa amplia alumbra el rostro de Pedro. Comparte el gozo de los muchachos. “¿De primera línea, dizque les decían?”, murmura antes de decir, con voz emocionada:

–Muchachos, nadie los ha olvidado. Viven en la memoria de todos. En adelante, cada vez que pasen por Puerto Resistencia, recordarán el tiempo en que todo un país soñó con una realidad distinta, de igualdad y justicia para los marginados. Y los padres les dirán a sus hijos que ese monumento se construyó para no olvidar a los que regaron con su sangre, las semillas de esperanza que jamás morirán, porque están sembradas en la historia de un país que está despertando del letargo de muchos años.

Y las risas de todos celebran ese momento único e irrepetible porque saben que Colombia se puso de pie para aplaudir con gratitud, su actitud valerosa y que ese rumor de los aplausos no se terminará jamás porque viven en los corazones de quienes creemos en un cambio con justicia social.

MONUMENTO A LA RESISTENCIA

Hace mucho tiempo no se erigía un símbolo gigantesco—algo más de doce metros—que recogiera la esperanza de todo un pueblo. El “Monumento a la Resistencia” fue construido en tiempo récord, desde mediados de mayo pasado.

“Es la representación de un puño que sostiene la palabra ‘resiste’ con los colores de nuestra bandera de Colombia como mensaje de unidad de que esto no sólo lo hizo nuestro pueblo caleño sino el colombiano. Estamos haciendo un sentido homenaje a las víctimas del paro”, indicó Juan, vocero de los manifestantes de esa zona.

En su diseño y armazón se invirtieron muchas horas, algunas de ellas bajo el sol incandescente de una ciudad como la Sultana del Valle, que arde desde que amanece hasta que cae la noche. Nada los detuvo, hasta que dieron por concluida la tarea, hoy visible varios kilómetros a la distancia.

AUTORIZACIÓN OFICIAL

Aunque al alcalde, Jorge Iván Ospina, no lo quieren ver ni en pintura por considerarlo un traidor de las clases populares, no tuvo más remedio que aprobar la construcción.

Una comisión del Departamento Administrativo de Planeación de la Alcaldía realizó una inspección al monumento para que fuera seguro para quienes estuvieran en la zona.

Hay que reconocer ese monumento como una expresión cultural del momento histórico que estamos viviendo como ciudad y eso no necesariamente está mal”, afirmó el director, Roy Alejandro Barreras.

De haber dependido plenamente de una firma del pretendido mandatario local o de la gobernadora, Clara Luz Roldán, hubieran negado la autorización. Comprensible. Hiere su sensibilidad. Desde su perspectiva militarista, el momento puede parecerles una expresión de extrema izquierda o la reivindicación del terrorismo.

UNA INAUGURACIÓN SINGULAR

La celebración del acto inaugural rompió los esquemas. Hubo música, alegría desbordante en los rostros, lágrimas entre quienes han perdido sus familiares a manos de las fuerzan del establecimiento y algo fuera de serie: un cacerolazo con acordes de sinfonía.

¿Cuántos estuvieron? Miles. Y cuando decimos miles, son miles. Por supuesto, los que dejaron de asistir, fueron los pocos privilegiados que se sienten –equivocadamente, por cierto—con la capacidad de definir qué está bien y qué está mal.  Se quedaron en casa mordiéndose el codo, porque esa gigantesca mano empuñada, les recuerda una y otra vez, que sus esfuerzos de acallar la protesta social, han sido vanos y con el tiempo, perderán toda su fuerza.

El monumento luce mejor y debe convertirse en un referente de Cali, antes que el Sebastiano de Belalcázar, que recordaba el genocidio del pueblo indígena americano…

NOTA IMPORTANTE: Los planteamientos expresados en este artículo comprometen a su autor, quien se hace responsable, y no necesariamente reflejan el pensamiento político-sindical del movimiento sugoviano.

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Dedicado a Marcelo Agredo, Cristian Delgadillo Sánchez, Segundo Jaime Rosas, Nicolás Guerrero y  Elkin Andrés Fernández, algunos de los jóvenes asesinados en Cali y en Colombia por la fuerza pública.

Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente sindical

En el fondo suena atronador “Amor encapuchado”, de Anarkía Tropical. Las notas multicolores emergen estridentes desde una cabina de sonido junto a una trinchera popular, en una de las muchas ciudades de Colombia, aún en resistencia. Un tema pegajoso que habla de barricadas. “Un cuerpo de silueta hermosa y tras la capucha, unos ojos me miraban”, dice la letra. Es una escena fugaz de cómo surgen las chispas del gusto y del amor entre dos jóvenes de los tantos que defienden la lucha del Paro Nacional en Colombia.

El escenario es el mismo para dos jóvenes de “primera línea” que decidieron contraer matrimonio en el barrio Aures, de Buga. Así, como en el disco. Se juraron amor eterno, encapuchados. Ella con un vestido negro, elegante, aún muy jovencita,  y él, cubriendo su rostro y con un escudo elaborado a partir de una tina de aluminio.

Prometieron estar juntos hasta el final de sus vidas o hasta que la represión brutal de la fuerza pública los separe. Como toda pareja de enamorados, les brillaban los ojos. Tenían una sonrisa a flor de piel escondida con tela oscura, para protegerse.

–A los jóvenes nos están matando porque salimos a las calles a protestar.

–Sí, pero confiamos en una nueva Colombia para nuestros hijos—dice la muchacha tras escuchar a su, ahora, esposo.

El sacerdote se hace a un lado, prudentemente. Algunos de los poquísimos asistentes, lloran apreciando ese momento único entre las sillas plásticas que han sido distribuidas en el modesto recinto.

La familia les tiene un “sancochito de gallina y una tortica”, como decimos la inmensidad de pobres de Colombia. Los millares de hombres y mujeres que viven del rebusque, porque a diferencia de la imagen que vende el presidente Iván Duque a nivel internacional, en esta tierra el desempleo cabalga sobre las estadísticas con cifras alarmantes.

OTROS NO TUVIERON ESA MISMA OPORTUNIDAD

Otros jóvenes, con iguales sueños, ganas de luchar, empuje cuando salían a “frentiar lo que fuera”, también enamorados y que le dijeron a su novia que “cuanto termine toda esta vaina, pensamos en el futuro”, no tuvieron la misma oportunidad.

Salieron de casa ante la mirada angustiada de sus madres y el corazón palpitante de sus padres. Como cantaba Piero: “Él tiene los ojos buenos, y una figura pesada. La edad se le vino encima sin carnaval ni comparsa. Yo tengo los años nuevos, mi padre los años viejos. El dolor lo lleva dentro, y tiene historia sin tiempo, viejo mi querido viejo…”

La realidad de ellos, tal vez era otra. Ahora en las calles se está peleando por un futuro. Y pocos lo entienden, como el taxista que me trajo a casa. Sobrevive con cuarenta mil pesos diarios, sin ninguna garantía ni seguridad social, y se queja de las manifestaciones. “Ya deben dejar esas protestas, estoy cansado…”, reniega.

Igual que tantos otros, no han hecho una evaluación de los logros del Paro Nacional. La caída de la reforma tributaria, de la reforma a la salud, de la propuesta que hace carrera de involucrar los jóvenes en una política que consulte las realidades populares y, además de otras cosas positivas, la advertencia al presidente, Iván Duque, de que si pretende impulsar nefastas reformas de carácter laboral y pensional, el pueblo sale de nuevo a las calles.

Y en medio del fragor de la lucha, junto a los sindicalistas que marchamos, los jóvenes de primera línea, que hicieron lo que muchos reconocemos, amerita arrojo: enfrentar las arremetidas inmisericordes de la fuerza pública.

En homenaje a los jóvenes del primera línea asesinados, se realizaron velatones en diferentes lugares de Cali

NO SE PUEDE DESCONOCER SU APORTE EN LA LUCHA

Millares de colombianos se rasgaron las vestiduras por los cortes de ruta o bloqueos como los llama peyorativamente el presidente Duque. Ese término les resulta más sensacionalista a él, a los “camisas blancas” de Ciudad Jardín en el sur de Cali, y a Escobar, el paraco frustrado que aparece disparando junto a la policía, muy cerca de la Estación Univalle.

Nadie puede negar que los bloqueos eran necesarios. De otra manera, el pueblo colombiano no habría sido escuchado. Claro, durante algunos días hubo escasez, pero las cosas hay que mirarlas a largo plazo, en una línea de tiempo amplia. Lo que se ha librado es una batalla sin parangón histórico para legarle a las nuevas generaciones, un país que ya no soporta que le pongan el pie en la nuca.

¿Quiénes fueron clave en todo este proceso? Los jóvenes. Hombres y mujeres. ¿Por qué encapuchados? Por una razón sencilla: si se dejan ver, los matan las fuerzas oscuras del país, que todos saben que existen y de quiénes se trata, pero nadie se quiere referir a ellas.

LOS GRITOS DE LA MUERTE

El día que mataron a Cristian Delgadillo Sánchez y Segundo Jaime Rosas, frente al lugar donde vivo, los vi batallando desde temprano  tras la violenta recuperación que hicieron el Esmad y el Ejército del espacio que ocupaban en el Puente del Comercio.

¿Armas? No les vi en sus manos. Comparten la misma opinión nuestros vecinos, que fueron testigos. ¿Escudos y rocas? Sí. Claro que los tenían. Yo mismo, en mi lejana juventud, tiré piedra cuando subían el precio del bus urbano, consciente como mis compañeros del Colegio “Eustaquia Palacios”, de que esa medida afectaba el bolsillo de nuestros padres, obreros del común que vivían de un modesto salario.

Eran otros tiempos. Lo que repartían los antimotines de la época, era garrote y con generosidad, por cierto. Hoy, por obra y gracia de un fantasma, pareciera, se reparte bala y las autoridades dicen no saber de dónde provenían. Cosas del país del realismo mágico de Gabriel García Márquez.

Un joven fue golpeado en el pecho por una bala aturdidora. Estaba angustiado, por el dolor. Le brindé agua. “Gracias vecino”. Podría haber sido uno de mis hijos. Sentí dolor también, dolor de patria.

El enfrentamiento siguió por varias horas hasta que, hacia la medianoche, sonaron los disparos que segaron la vida de los dos jóvenes. Murieron en medio de la importancia que asiste a quienes creemos que la protesta social es válida en un país que se precia de democrático.

Nadie puede negarnos el derecho a llorar a nuestros muertos, los que cayeron en el marco del Paro Nacional.

Ni Marcelo Agredo, Cristian Delgadillo Sánchez, Segundo Jaime Rosas, Nicolás Guerrero y Elkin Andrés Fernández, entre otros jóvenes asesinados por la fuerza pública en Colombia, tendrán futuro. No disfrutarán del “Amor encapuchado”, ni de la brisa que baña a Cali en las noches cuando se escucha música junto a la Loma de la Cruz o en el Boulevard, cerca del Puente Ortiz, con el rumor del río como fondo.

Duele la muerte de los miembros de la fuerza pública. Nadie lo niega. También son Colombia. Pero tampoco dejan de doler los muertos que estaban en primera línea. Ellos también tienen padres, hermanos, amigos, novia. También soñaron un futuro, pero no volverán a casa, ni hoy ni nunca…

Concluyo agradeciendo a quienes me han advertido, en reiteradas ocasiones, que me pueden matar por lo que escribo. A ellos les he dicho lo que comparto con ustedes, y es la frase del argentino, Ernesto del Che Guevara: “Bienvenida la muerte, donde quiera que me encuentre, siempre y cuando nuestro grito de lucha se siga escuchando.”

NOTA IMPORTANTE: Los planteamientos expresados en este artículo comprometen a su autor, quien se hace responsable, y no necesariamente reflejan el pensamiento político-sindical del movimiento sugoviano. 

Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com/


Álvaro Ruiz06/11/2021
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Covid 19 más las pretendidas reformas neoliberales de Duque. ¿Serán insumos suficientes para inicio de un estallido social en Colombia?

Son las 7:24 pm de junio 5 de 2021. Inicio estas líneas motivado por la marcha del pasado junio 3, que culminó en la histórica plaza San Francisco –plaza de la resistencia del pueblo vallecaucano -. Líneas enfocadas a los dos años de crisis que atraviesa el planeta en materia de salubridad-covid 19, y a los 41 días del  Paro Nacional que prosigue como consecuencia de  la política draconiana de Duque, basada en presentar y hacer aprobar a punta de mermelada, unas reformas: tributaria-salud-laboral y pensional, orientadas por la Ocde –organización para la cooperación y desarrollo económico–la escuela neoliberal por excelencia

Esta situación nefasta: pandemia más reformas, avivaron rabia, odio, desesperanza, incertidumbre, hacia esa elite de potentados criollos que conllevó a un grueso de la población a lanzarse a las calles aquel 28a.  Población lesionada históricamente. Recuerdo que en abril 15 de 2021, escribí “28a de 2021, que sea inicio de otro país posible, necesario y urgente “ y en uno de sus pasajes expresaba: 

Hoy no es ayer. la humanidad de abajo le está quedando claro que su norte es el sur e indiscutiblemente le urge definir socialismo o barbarie. el capital es infame. el capitalismo está vaciado de humanismo periódico voz”, más adelante decía:

Les convoco por segunda vez a que “escuchen mi voz a todo pulmón”, voz orientada a que salgamos este 28a a tomarnos la calle, a recuperarla. la calle es nuestra. “el cambio social siempre proviene de las calles..”. Howard Zinn. Es hora de gritarle a este gobierno neoliberal ¡no más! ¡basta ya!

EL PARO NACIONAL PROSIGUE, MÁS FIRME QUE NUNCA

Son 41 días de resistencia con efectos nefastos para ese 99%. son 41 días en los cuales el sistema burgués ha mostrado toda su crueldad, odio de clase, dispuesta a morir por defender su sistema putrefacto sin importarle poner en riesgo todos los días el futuro del planeta.

Decía en mi escrito citado: “Gobierno indigno que aprovechando la pandemia capitalista e inoculando por todos nuestros poros el miedo, prepara la propuesta de reforma tributaria que será presentada por el gobierno nacional al congreso de la república, la cual han querido promocionar como un alivio social pero que en realidad solo atenta contra la estabilidad económica de los trabajadores, pensionados, clase media y personas de menores ingresos.”  Tomado de www.pacocol.org,

reiteraba: “Por tanto, hoy, 15a de 2021 compañero-compañera unamos nuestras voces con otras voces-muchas voces para gritarle a todo pulmón a este gobierno indigno ¡¡basta ya!aquí estamos los indignados ¡dispuestos a vencer o morir por otro pais posible, necesario y urgente.  Esa clase anacrónica con duque a la cabeza como peón de auv, nos esta llevando a tomar decisiones históricas: capitalismo o humanidad. duque es un monstruo, maquiavélico que a través del decreto 575 de 2021-ha posibilitado la intervención militar en ciertas regiones del país con la finalidad de devolverle la tranquilidad a la economía -al mercado”.

La indignación popular, que se mantiene viva, enciende nuevos fuegos en las marchas del Paro Nacional. El Paro no para…

CIFRAS DE DOLOR QUE INDIGNAN

Las cifras de desaparecidos -muertos-detenidos- violaciones -allanamientos son imprecisas. nunca conoceremos la realidad.  lo cierto es que ello va en ascenso, ya que la burguesía es una clase vengativa y no cesará de matar a sus potenciales enemigos -especialmente los jóvenes, quienes han sido el motor de la resistencia.  el capitalismo ha demostrado abiertamente que es un matón por principios. por tanto, si queremos construir otra Colombia posible- necesaria y urgente, hay que generar las condiciones subjetivas que se pongan a tono con las existentes condiciones objetivas.

En “Diccionario de Pensamientos de Fidel Castro”, de Salomón Susi Sarfati, se indica acerca de  los factores objetivos, como aquellos derivados del propio desarrollo de la sociedad humana y que determinan los acontecimientos. factores subjetivos, han hecho avanzar o retroceder los desenlaces

En mismo texto, sobre conciencia revolucionaria: “ …en el orden subjetivo existía descontento por la pobreza, desempleo, opresión material y moral, pero no existía una consciencia de la causas de esos problemas y se atribuía muchas veces  a factores  como gobiernos incapaces, corruptos, privilegios…” “ la consciencia se crea no solo con cambios de estructura sino con la lucha de clases, la educación política y la incesante información

En cuanto a resistir, en el citado libro,   se indica:  “ es el arma a la que no pueden renunciar jamás los pueblos escoger el camino de la resistencia significa que no solo seremos capaces de resistir sino de vencer

Por tanto, a nivel subjetivo se debe contar con un movimiento sólido, unitario en medio de su diversidad, con la formación de cuadros desde la base, luchando con la base y por la base. como dicen los zapatistas. una población altamente politizada, con una actitud de clase. puede ocurrir que pandemia más reformas, corrobore lo que dicen otras voces:

  • Hay décadas en las que no pasa nada y, semanas en las que pasan décadas
  • Somos los indignados. Hemos despertado. Nos quitaron tanto, que hasta el miedo perdimos
  • No somos oposición. Somos alternativa de poder-poder popular
  • Llego la hora de apagar la tv-encender la calle
  • Si no nos dejan soñar -no los dejaremos dormir
  • Resistencia, es el arma a la que no pueden renunciar jamás los pueblos

Los indignos como Duque, nos han querido meter miedo en el desayuno, al almuerzo y en la comida, cuando despertamos, cuando nos acostamos, miedo las 24 horas del día, pero no han logrado convertirnos en ellos. Por eso estamos en pie de lucha en resistencia, en la calle.

… Este gobierno nos ha estado meando todo el tiempo y dice que ha estado lloviendo

… Basta de dar pena.  Empecemos a dar miedo

… Todavía no se ha inventado el ladrillo que oculte un sueño ni el muro que impida el paso de la esperanza

Nos han acostumbrado a olvidar lo que merece la memoria y a recordar lo que merece olvido

Queremos la paz, pero no la de los sepulcros o claudicación de las reivindicaciones sino la paz con democracia y justicia social

De vez en cuando es necesario sacudir el mundo, para que lo putrefacto caiga a tierra

Y va a caer- y va a caer, el mentiroso de duque va a caer.

Activando la movilización ciudadana desde todos los rincones de la patria, se puede aspirar a construir colectivamente otra Colombia posible- necesaria y urgente

La resistencia es la victoria de la memoria colectiva contra el miedo y el olvido

La calle es nuestra. El cambio social siempre proviene de las calles y no de la arena electoral

Y envueltos en amenazas que nos infunden gran valentía. Estamos todos y todas, los de abajo, los indignados, los precariados, contrariados, destechados, desempleados, desahuciados, en paro nacional sin temores no cobardía

¿siempre los muertos los vamos a poner nosotros?  ¿hasta cuándo?

Alerta-alerta lo dice la historia de los pueblos. Serán las calles las que definirán el futuro

Pasemos de la estrategia de la resistencia a la estrategia de la toma del poder, desde abajo-con los de abajo -para los de abajo

 los pueblos despiertan, aunque suelen dormitar largos periodos. En Colombia estamos despertando de ese marasmo a que nos ha sometido duque

Covid 19 mas las pretendidas reformas de duque. ¿insumos suficientes para inicio de un estallido social en Colombia? O ¿simplemente un intento fallido más de tantos que se han dado en Colombia amarga? Usted- si usted, no se duerma. Despierte y dígale a duque: aquí estamos los indignados ¡dispuestos a vencer o morir por otro país posible, necesario y urgente.

Ojalá que esta situación sea la toma del poder por el pueblo, para el pueblo y por pueblo

Álvaro Ruíz Erazo,

A las orillas del río Pance, junio 8 de 2021



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