SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACIÓN DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 26 Oct, 2021

Nacional

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27min155

Organizaciones sindicales del Valle del Cauca, atendiendo convocatoria de la CUT, reafirmaron respaldo y compromiso con la jornada de movilización del próximo 28 de septiembre. El Paro Nacional sigue vivo, aseguraron dirigentes obreros.

Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente del SUGOV

La protesta sigue. No ha menguado. Ahora más beligerante que nunca. ¿La razón? Duque no baja la guardia y, en escenarios como la ONU, sigue vendiendo la imagen de una Colombia paradisíaca, desconociendo la realidad social cada vez más crítica, con un desempleo que cabalga por las nubes, una inflación sin precedentes y la máquina de la muerte bien aceitada para acabar con líderes sindicales y populares.

El panorama fue analizado en la convocatoria de la Central Unitaria de Trabajadores—CUT, subdirectiva Valle—y los dirigentes de los sindicatos coincidieron que el 28 de septiembre es necesario  salir a las calles, de un lado para respaldar los diez proyectos de ley que hacen tránsito en el Congreso, y de otro, reclamar que cese la voraz andanada de los grupos económicos del país por privatizar la salud, ahogando a su paso, las finanzas y futuro de los hospitales estatales.

EL PARO NO SE HA ACABADO

Contrario a lo que piensan muchos, aquellos que se rinden fácilmente, el Paro Nacional no se ha acabado. En esa dirección, el presidente de la CUT en el Valle del Cauca, Wilson Sáenz Manchola dijo que: “Este período que muchos equivocadamente consideran es un receso, no ha servido más que para estrechar los lazos con diferentes expresiones ciudadanas, que ahora quieren sumarse a la protesta ante la contundencia de un país en crisis. Hay que retomar la movilización comprometida. Debemos seguir firmes y más cuando los vientos electoreros amenazan con profundizar la crisis laboral con reformas que golpearán a los trabajadores. Esta es la hora de movilizarnos”.

El dirigente expresó su preocupación por la situación de la salud, lo que explica que la movilización del 28 de septiembre próximo inicie en la Plazoleta de San Francisco y concluya frente a las instalaciones del Hospital Universitario del Valle—HUV–. “La movilización popular es la que ha traído cambios en el país y, ahora, seguimos adelante, con un ingrediente particular: la defensa del derecho a la salud, que debe seguir siendo pública y no quedar en manos del sector privado”, precisó.

Informó que la agenda de protesta social incluye, también, fechas como el 20 de octubre, el 25 de noviembre y el 10 de diciembre.

Hay un claro compromiso de la CUT y de los sindicatos, de jalonar la movilización del 28 de septiembre, En la gráfica, de izquierda a derecha, Francisco Maltés Tello (presidente Nacional de la CUT y Wilson Sáenz Manchola, presidente regional de la central, entre otros. Foto Fernando Alexis Jiménez – Archivo.

COLOMBIA, UN PAÍS SE POBRES

Durante su intervención en modalidad virtual, el presidente de la CUT y vocero del Comité Nacional de Paro, Francisco Maltés Tello, resaltó con viva inquietud que Colombia se convirtió en un país de pobres, ante la indiferencia cómplice de la clase política tradicional, y la mirada inmisericordia de un gobierno como el que preside Iván Duque Márquez.

En nuestro país hay 21 millones de personas sumidas en la pobreza, es decir, el 40% de nuestros connacionales.  El DANE maquilla la realidad. Pero lo que no han podido ocultar es el estallido social por cuenta de la desigualdad. Por el contrario, ese estallido sacó a flote lo que está ocurriendo. Desde el Comité de Paro reivindicamos la movilización, que ya forma parte de la agenda pública. Nos corresponde a todos, presionar a los congresistas para que ayuden a jalonar los diez proyectos de Ley”, enfatizó.

Informó que, con los jóvenes, denominados durante el paro como primera línea, se han realizado nuevos acercamientos. Específicamente con quienes están organizados. Recordó que jamás se les han cerrado las puertas, aun cuando algunos sectores, en algún momento dijeron que no querían que intervinieran las organizaciones obreras. “Tenemos que avanzar con pasos de unidad, pero bien organizados”, explicó.

DURA RADIOGRAFÍA SOCIAL DEL VALLE DEL CAUCA

Durante la reunión de las organizaciones sindicales a instancias de la CUT, subdirectiva Valle del Cauca, se presentó una dura radiografía social del Departamento, que pone en evidencia el recrudecimiento de tres fenómenos que toman fuerza: el desempleo, la pobreza absoluta y la violencia contra los líderes.

Como consecuencia del actual modelo económico y político que favorece los intereses del capital extranjero y alimenta el afán de enriquecimiento de quienes detentan el poder, se estima que una de cada diez personas en edad productiva, se encuentran sin trabajo.

En Cali, 560 mil personas, viven del rebusque y más de 300 mil familias, enfrentan la pobreza extrema, la que se refleja—en términos prácticos—en el hecho de que solo consumen dos raciones de alimento al día.

Con la complicidad de la clase politiquera, los hospitales se encuentran al borde del colapso, al tiempo que las EPS –que pertenecen al sector privado—enriquecen sus arcas. En esa dirección, el temor es que la salud, que es un derecho inalienable, termine privatizada.

En general, se aprecia como el 86% del empleo formal ha desaparecido con el pretexto esgrimido por los empresarios, de que fue consecuencia del Paro Nacional. De la mano con su argumento manido, ofrecen colocación por debajo del mínimo y sin garantías de ninguna clase.

COLOMBIA NO PUEDE OLVIDAR SU HISTORIA

La reunión de las organizaciones sindicales del Valle del Cauca estuvo fortalecida con la intervención del analista económico e internacional y escritor, Aurelio Suárez Montoya. Su planteamiento fue contundente: Colombia no puede olvidar su historia y, menos, a quienes la han llevado a arrastrar una pesada carga de miseria, en la que –antes que repuntar—su economía va en picada y cada día se depende más de las importaciones. Esto, como lo explicó el catedrático, es muy grave porque desestimula la producción nacional y alimenta el desempleo.

Economista y escritor, Aurelio Suárez Montoya

Para cumplir compromisos, el país debió promover reformas y las exigencias del Consenso de Washington, más peligroso, viral y dañino, que las diez plagas de Egipto juntas.

El Banco de la República, fiel a los postulados trazados por el imperialismo económico de los norteamericanos, sometió la política de divisas y la cambiaria, en detrimento del poder adquisitivo de los colombianos. Esto abonó el terreno para la famosa apertura económica, en la que se desequilibra la balanza: se privilegia el que compremos lo que nos venden en dólares, mientras que nuestros productos los rechazan o quieren pagar a precio de huevo. En términos parroquiales, siempre llevamos las de perder.

Así las cosas, tomando como línea de tiempo el 2000, se quintuplicaron las importaciones del renglón agropecuario y se duplicaron las de producción industrial. ¿Resultado? Más desempleo. En otros términos, importamos mucho más de lo que exportamos. Y los capitales extranjeros, que gozan de todos los privilegios, avanzaron en un nuevo zarpazo: se apoderaron de lo que otrora era la banca estatal. Al fin y al cabo, entre sus prebendas, está el que tienen exenciones y rebajas en la tributación.

En su disertación, el profesor Aurelio Suárez Montoya, puso de relieve que han sido los inversionistas extranjeros los más beneficiados con la bonanza minero-energética que vivió Colombia. “Ni siquiera Pinochet, con todo y lo perverso, vendió los recursos de Chile. En Colombia si lo hicieron”, enfatizó.

Para sobrevivir, los gobiernos de turno se han endeudado. El economista precisó que, como consecuencia, cada colombiano le debería al capital extranjero alrededor de doce millones de pesos, si se pretendiera pagar la deuda externa.

El panorama no luce alentador, a menos que el pueblo colombiano le salga al paso”, advirtió, al tiempo que recordó, el mal manejo de la política fiscal del país, ha llevado a que en los últimos 20 años se hayan realizado 19 reformas tributarias que trasladaron casi el 60% de los tributos al pueblo. “Es una carga muy pesad que no puede soportar”, dijo.

La reunión del sindicalismo, concentrado en el Valle del Cauca, concluyó con el compromiso ineludible de sacar adelante la movilización del 28 de septiembre y las otras movilizaciones contempladas en la agenda hasta el mes de diciembre próximo.

 


ppotes09/15/2021
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El próximo 16 de septiembre la Fiscalía llamará a juicio al mayor Jorge Mario Molano, quien está suspendido. Será acusado por homicidio pues, según los cotejos periciales, todo indica que le disparó al joven Santiago Murillo en Ibagué sin que fuera necesario y desconociendo todas las directivas para el uso de armas. La defensa del policía sostiene que es inocente.

Tomado de El Espectador 

A las 2:40 de la madrugada del pasado 2 de mayo, el mayor Jorge Mario Molano (suspendido por la Policía) entregó su arma de dotación. Lo hizo en las instalaciones de la Fiscalía de Ibagué, horas después de que el joven Santiago Murillo, de 19 años, cayera baleado por un disparo que le perforó el corazón en la calle 60 con carrera 5 de la capital del Tolima. La pistola en manos de Molano, con serial SP 0169540, es una de las pruebas con las que la Fiscalía va a llevar a juicio al policía, pues el registro coincide con el proyectil encontrado en el hombro de la víctima, un joven quien no participaba del paro nacional y quien en su última noche regresaba de la casa de su novia.

El Espectador conoció el escrito de acusación en contra del suspendido mayor Molano que la Fiscalía preparó para el juicio que iniciará el próximo jueves 16 de septiembre. El policía asistirá a la audiencia desde la cárcel Picaleña (Ibagué), pues está preso preventivamente. En el documento, el ente investigador expuso su hipótesis sobre el homicidio de Murillo, basándose en informes periciales, documentación de investigadores de policía judicial y un total de 39 testimonios. Se trata del primer llamado a juicio por los homicidios atribuidos a miembros de la Fuerza Pública en el pasado paro nacional, los cuales podrían ser hasta a 77, según Temblores ONG y el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).

Entre los fundamentos de la acusación, se describe que el pasado 1 de mayo, sectores sociales convocaron a movilizaciones en Ibagué. En la calle 50 con carrera 5, a eso de las 8:20 p.m., se presentaron desórdenes y algunos manifestantes lanzaron piedras contra miembros de la Policía y las instalaciones de una tienda Panamericana. “La situación es conocida por Jorge Mario Molano, quien para el momento de los hechos, fungía como comandante del CAI Norte o estación Norte, y el teniente Andrés Parra, adscritos a la Policía Metropolitana de Ibagué. Los dos oficiales se ubican en la calle 60 con carrera 6, en donde en dicha esquina desenfundan sus armas de dotación en ese primer momento y cada uno realiza detonaciones hacia el piso y al aire”, señala la Fiscalía.

UN BUEN MUCHACHO, ASEGURA SU FAMILIA

Miguel Murillo, su papá, lo recuerda como un muchacho querido por sus amigos, por su familia, por las mamás de sus amigos, por todos los que estaban a su alrededor. “Era un pelado educado, juicioso, sociable, una persona responsable, era un excelente niño”, relató y añadió que Santiago solía pasar mucho tiempo en la casa y que cuando salía, por lo general era con él a montar en bicicleta o con su novia Estefanía, y que, de vez en cuando, iba a la casa de su tía.

La policía representada en el Esmad, reaccionó violentamente ante la protesta social en Ibagué. Resultó muerto, en las movilizaciones, el joven Santiago Murillo.

Aunque algunas versiones previas señalaron lo contrario, el papá de Santiago dice que su hijo no participó en las protestas. Aunque se acercó a una zona de manifestaciones, quizá por curiosidad, Miguel tiene la certeza de que su hijo no estaba manifestándose ni mucho menos lo hizo lanzando piedras o con violencia, algo que de cualquier forma no justificaría, si es que así ocurrió, que recibiera un disparo de un integrante de la Policía.

“Él no era de las personas que participan en esas cuestiones. Yo soy hincha del Tolima, pero nunca le inculqué eso, porque a la edad de ellos me daba miedo que de pronto él pudiera ser parte de ese grupo”, explicó Murillo, quien resaltó que apoya las protestas y exigencias ciudadanas, pero jamás el vandalismo y los disturbios. “Ni yo, ni Santiago, nunca le di la educación para que hiciera eso”, explicó.

UN ASESINATO DE LA POLICÍA

Miguel Murillo pidió que termine la violencia y agradeció a todos los que han marchado por su hijo y le han dedicado homenajes. “Pero eso no me lo va a devolver, lo que quiero es que esto no se repita (…) que todo se resuelva y que no quede impune, porque eso fue un asesinato de mi hijo por parte de un policía”, sostuvo.

A pesar de la situación descorazonadora de Miguel, después de la pérdida de su único hijo, los trámites no dan espera. Estuvo toda la mañana en la Fiscalía y le informaron que la investigación ya está avanzando, pues solicitaron las grabaciones de las cámaras de seguridad. Además, el alcalde de Ibagué, Andrés Fabián Hurtado, también se acercó a él y le prometió que su gobierno se esforzará para que no haya impunidad en el caso.


Sugov08/29/2021
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El presidente Duque no abandona sus pretensiones de golpear a la clase popular. Con lo que no se esperaba es que el espíritu de protesta de los colombianos, sigue firme y hoy más beligerante que nunca.

Texto: Fernando Alexis Jiménez – Fotografía: Yecid González Sabi

La movilización del jueves 26 de agosto le recordó al presidente Iván Duque que el pueblo colombiano aún no se ha desmovilizado y que su disposición a evitar arbitrariedades y a protestar, sigue incólume.

Y lo decimos porque su pretensión de sacar adelante una Reforma Tributaria que golpea a la clase trabajadora estatal, es lesiva y busca el congelamiento salarial en un horizonte de diez años y, además, promover o bien el congelamiento de la nómina, o su reducción.

Esta por supuesto es una iniciativa retrógrada que desconoce derechos adquiridos, ahoga toda posibilidad de negociación futura de acuerdos laborales y menoscaba las condiciones de quienes se encuentran a las puertas de la jubilación.

Pero de la mano con estas propuestas al Congreso, hay otras que tratan con mano inmisericorde al común de la gente, es decir, a Juan Pueblo, que somos la gran mayoría.
La propuesta de la CUT es la realización de una agenda de protestas hasta el mes de diciembre y, como siempre, desde el SUGOV, vamos a decir presente…

 


ppotes08/23/2021
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Lo que ha olvidado el gobierno de Duque–después de Álvaro Uribe, el peor presidente de Colombia–, es que el Paro Nacional no se ha “desmovilizado”. Por eso, este 26 de agosto salimos a marchar.

El Comité Nacional de Paro convocó para este 26 de agosto nuevas y masivas movilizaciones en todo el país. Se pretende continuar con las protestas que se iniciaron desde el 28 de abril y que han traído frutos para la ciudadanía. Cabe recordar que gracias a las movilizaciones se cayó la reforma tributaria que afectaría gravemente los intereses de la mayoría de colombianos.

Sobre las nuevas movilizaciones este 26 de agosto, Francisco Maltés, vocero del Comité Nacional de Paro dijo que las protestas serán pacificas en las principales capitales del país. En un vídeo publicado a través de redes sociales expresó las motivaciones que llevarán a la gente nuevamente a las calles.

Son dos las principales razones para las movilizaciones de este 26 de agosto. La primera es exigirle al congreso que dé tramite a los proyectos de ley que fueron presentados por el Comité Nacional de Paro y decenas de congresistas a finales del mes pasado. Estos proyectos de ley fueron construidos con base en el pliego Nacional de Emergencia que desde el año pasado han venido proponiendo desde el Comité Nacional de Paro.

El segundo punto por el cual se harán las movilizaciones este 26 de agosto tiene que ver con la nueva reforma tributaria. Se protestará contra este nuevo proyecto porque estipula varias medidas que van en contra de las pequeñas y medianas empresas y contra el patrimonio y los trabajadores públicos. “Esta reforma contribuirá a la liquidación de pequeñas y medianas empresas toda vez que le da el mismo tratamiento fiscal que a las grandes empresas” dijo Francisco Maltés.  

La reforma tributaria, contra la cual se protestará este 26 de agosto, también pretende congelar los salarios públicos por 10 años. Esto iría en detrimento de la calidad de vida de más de un millón doscientos mil trabajadores y sus familias. Además, la reforma contempla suprimir los cargos públicos que queden vacantes. Por otro lado, estipula el proyecto, darle facultades al gobierno para que suprima o fusione entidades estatales. Así se abre el camino para la venta y privatización de los activos de la nación que son patrimonio de todos.

Finalmente, Maltés invitó a que todos los colombianos se movilicen pacíficamente este próximo jueves 26 de agosto.


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El sindicalismo colombiano debe someterse a un cuidadoso auto análisis para aplicar correctivos. Se han cometido errores. No podemos ocultarlo. Un análisis de la situación actual.

Por Fernando Alexis Jiménez

El más reciente Paro Nacional en Colombia que marcó un hito en la historia, dejó clara una realidad: Los sindicalistas ya no somos los “chachos de la película”. En pocas palabras, progresivamente hemos ido perdiendo el protagonismo.

Soy consciente de que mi planteamiento desatará una tormenta sin precedentes, y no faltará quien se rasgue las vestiduras. Sin embargo, antes que contemplar la posibilidad de considerarme hereje y que se proponga mi lapidación, pido me concedan unas pocas palabras con las que sintetizo mi argumento:

1.- La corrupción y la politiquería han infiltrado el sindicalismo. Para nadie es desconocido que algunos de quienes se denominan dirigentes, establecen nexos con los patrones, lo que por supuesto, va en detrimento de los trabajadores. De la mano con esta realidad, otra igualmente desalentadora: hay quienes comprometen su labor con los partidos tradicionales, los mismos que legislan para golpear a quienes deberían defender: los obreros.

2.- Se ha ido desdibujando la beligerancia. Las batallas que se libran con el sindicalismo, no son las de otras épocas, ni las que marcaron un distintivo como la huelga de las bananeras o el accionar de Jorge Ignacio Torres o María de los Ángeles Cano Márquez (María Cano), la primera mujer que lideró la organización de los trabajadores en diferentes regiones del país.

3.- Las acciones de carácter político-sindical están perdiendo fuerza. El ejercicio del sindicalismo tiene una incidencia política no partidista, que, a la fecha, o bien perdió su norte o no tiene la fuerza de antes. Pese a ello, en muchos escenarios queda en evidencia que incurren en la improvisación, el inmediatismo y se dejan de lado las actividades con incidencia en la búsqueda de reivindicaciones para la clase obrera.

4.- Falta de capacitación y formación de cuadros sindicales. La generación sindical que nos tocó, la que llamamos de vanguardia, demanda la formación política y de liderazgo antes de ocupar un cargo. Eso significaría que el dirigente se desenvuelva a conciencia, con un solo norte: la defensa de la clase trabajadora. A esto se debe sumar que no se están preparando cuadros que puedan contribuir, en el corto plazo, a la renovación generacional en las organizaciones sindicales.

5.- Toma fuerza la división del sindicalismo. Antes que propiciar un fortalecimiento de los sindicatos, como un bloque monolítico, salta a la vista que hay fuertes huracanes de divisionismo. Esta tormenta alimenta el surgimiento de nuevas organizaciones débiles que favorecen los intereses de los patrones. Hay tantos sindicatos como religiones en el mundo.

Es cierto que los pretendidos dirigentes quedan amparados por el fuero sindical, pero el creciente fraccionamiento no ha hecho otra cosa que debilitar el movimiento obrero.

6.- Paulatinamente se va perdiendo la capacidad de convocatoria. Retomo el tema del Paro Nacional. Mientras que en las calles brillaron por su ausencia muchos sindicatos—representados en sus lideres y afiliados–, se hizo evidente que sí salieron a manifestarse otras expresiones populares: indígenas, campesinos, comunales, estudiantes y quienes jamás habían marchado y que integraron la llamada primera línea.

7.- Seguimos usando el lenguaje de hace veinte años. Que no queremos a los yanquis, que las políticas neoliberales nos están hundiendo y que las trasnacionales acaban con toda garantía laboral, son entre otros, hechos que conocemos a ciencia cierta. Sin embargo, seguimos utilizando el mismo lenguaje de otras épocas y no estamos llegando de manera clara a las nuevas generaciones y al ciudadano del común.

ES HORA DE HACER UN ALTO EN EL CAMINO

Desconozco cómo quiera usted rotular la situación actual del sindicalismo colombiano. Desde mi perspectiva, que no refleja una verdad revelada—por supuesto–, estamos experimentando una crisis sin precedentes y, además, profunda.

Dadas las actuales circunstancias es tanto como encontrarnos en medio de un puente. No podemos llegar a la frontera sin retorno, porque será la clase trabajadora la que lleve la peor parte.

En ese orden de ideas, además de hacer un alto en el camino, urge reorientar el movimiento sindical para que responda a las expectativas de la actual situación y de las futuras, porque es evidente que los politiqueros querrán seguir atornillados en el poder atropellando a la clase trabajadora.  

Blog del autor: https://cronicasparalapaz.wordpress.com/


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Como habían advertido con anticipación las organizaciones sociales, la protesta de este 20 de julio, iba a ser infiltrada por las fuerzas oscuras para deslegitimar informe del CIDH que se refirió a desmanes de la fuerza pública y que recomendó correctivos inmediatos.

Por Fernando Alexis Jiménez – Dirigente Sugoviano

Fotografías: Oliverio Montealegre Tierradentro – Yesid González Sabi

Nuevamente Cali se convirtió este 20 de julio en un campo de batalla por cuenta de los actos de provocación de la fuerza pública a los manifestantes en la concentración de la Loma de Cruz, confrontaciones que se replicaron en los sectores de Sameco, Puente del Comercio, Meléndez y Calipso. De acuerdo con las autoridades, siete agentes de antidisturbios resultaron heridos, pero no mencionaron que más de veinte manifestantes resultaron seriamente afectados en su integridad. Ironías del país del “realismo mágico” donde solo cuentan unos, y las clases populares resultan invisibilizadas.

Las marchas de las horas de la mañana transcurrieron en paz. Sin embargo, frente a la actitud intimidatoria del Escuadrón Anti Disturbios—Esmad–, se generaron las condiciones para los enfrentamientos que buscan sustentar los vaticinios aterrorizadores que promovió el presidente Iván Duque, para deslegitimar y satanizar la protesta social.

Para generar temor en la ciudadanía y evitar que liberaran su inconformidad saliendo a las calles, el mandatario anticipó que se fraguaban planes terroristas, con apoyo de la insurgencia y el narcotráfico, para desestabilizar la institucionalidad. Pero de la mano con estos pronunciamientos, enarbolaba la tesis de que todo estaba bajo control gracias a los operativos de seguridad en toda la geografía nacional.

El común denominador de las marchas: transcurrieron en paz, pese a las provocaciones de las fuerzas estatales.

GOBIERNO NACIONAL PREPARÓ ESCENARIO PARA LOS COMBATES

Para nadie es desconocido que esta andanada gubernamental de desinformación, es una cortina de humo que busca echar por tierra el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los abusos de la fuerza pública y las recomendaciones para que se apliquen correctivos urgentes.

Quedó claro que se trató de dos cosas claras: una estrategia concebida para esconder la corrupción que rodea la vacunación contra el covid-19, y generar una sensación de “seguridad”, que su propio gobierno ha roto con los asesinatos aleves de manifestantes, y las desapariciones de líderes sociales.

La arrogancia del gobierno nacional levanta barreras al diálogo y el Comité Nacional de Paro ha visto renacer, con mayor fuerza, la llama de la inconformidad que asiste a millares de personas por la arbitrariedad del presidente Iván Duque.

El Sindicato Unitario de la Gobernación del Valle–SUGOV– a través de su dirigencia, hizo presencia en las marchas. Si dejar de lado su filosofía de beligerancia en defensa de los derechos de la clase trabajadora, reafirmó su compromiso con la pacificidad en las movilizaciones. 

 

NOTA IMPORTANTE: El autor del texto es responsable por sus opiniones. Aun cuando pertenece a la dirigencia sugoviana, no necesariamente expresa todo el pensamiento político-sindical de nuestra organización. No obstante, fieles al criterio de ser diversos, pero unitarios, publicamos este contenido escrito.


Álvaro Ruiz07/19/2021
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Emputados por la clase media que medio confundida sale a la calle con medio cacerola y que si escucha a Uribe-Duque medio le gusta y si habla un Petro medio también

En Colombia Emputecido es sinónimo de indignación. La emputecida es definida por el diccionario como hombre en estado de emberracamiento. Mujeres y hombres con el alma emputada ante la vida. Mujeres y hombres emputados ante la historia.  

¿Por qué los emputados estaremos marchando el 20 de julio de 2021?

PORQUE…

Emputados, de la injusticia socio -económica agudizada por el Gobierno DUQUE

Emputados, da los Innumerables compatriotas asesinados, desaparecidos, encarcelados, torturados, violados, durante estos meses de PARO NACIONAL

Emputados, por el desplazamiento forzado de campesinos, indígenas y negros de sus tierras por los terratenientes clásicos y emergentes

Emputados, por los miles de  fallecidos por el COVID 19, gracias a    las nefastas  decisiones del Gobierno Nacional  para controlar  la enfermedad, agudizado por la crisis estructural del sistema de salud

Emputados, por una juventud sin futuro alguno en un país que la violenta todos los días y la acusa de subversiva, terrorista por exigir sus derechos

Emputados por el  genocidio  cometido contra decenas lideres -lideresas sociales asesinados, desaparecidos todos los días, convirtiéndose el hecho en un dato estadístico más

Emputados por un país convertido en fábrica de mercenarios, contratados para desestabilizar hoy día a Venezuela-Cuba-Haití

Emputados por la clase media que medio confundida sale a la calle con medio cacerola y que si escucha a Uribe-Duque medio le gusta y si habla un Petro medio también

Emputados por de mis compañeros -compañeras de oficina, que se quedan en sus puestos de trabajo esperando un miserable aumento salarial

Emputados  por aquellos burócratas sindicales que asisten a reuniones con la patronal estatal a llorar por el no pago de tiquetes aéreos para poder realizar el turismo sindical.  

Le pregunto a usted que lee esta invitación de un arrecho-indignado- embejucado.

Usted -como bien lo expresara Eduardo Galeano- es un indigno o un indignado, es decir, ¿un Emputado?

Si es un arrecho, lo esperamos este 20 de julio a marchar, a imaginar futuro. Ellos tienen el poder. Nosotros los arrechos por ahora, la calle

Si es un emputado, ya sabe para donde coger este 20 de julio

Un emputado muere luchando…

Álvaro Ruíz Erazo, Julio15 de 2021


Sugov07/08/2021
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El SUGOV entregó a los trabajadores del Club del Departamento, 27 bonos por valor de $210 mil cada uno. Somos solidarios con los compañeros y no nos circunscribimos a las palabras bonitas.

Bien lo dijo la poeta nicaragüense, Gioconda Belli: “La solidaridad es la ternura de los pueblos”.  La de ayer fue una jornada victoriosa en dos sentidos: los estatales protestamos con un plantón pacífico en la Plazoleta de San Francisco, reclamando del presidente Duque, un ajuste salarial que es urgente en las actuales circunstancias. Muchos compañeros estuvieron en la Carpa de a Resistencia.

La segunda, los víveres que hicieron llegar para los trabajadores del Club del Departamento (30 de planta y 32 supernumerarios) que llevan varias quincenas sin salario. También nos sorprendieron. Mil gracias, de parte del SUGOV y de los compañeros de esa entidad, hoy al borde de la quiebra por razones que todos conocemos.

Como nos preguntaron si –por razones del pico y cédula—podrían apoyar hoy, la respuesta es sí. Entre las 12:00 m, y las 2:00 pm., lo mismo que mañana viernes. Una libra de arroz, un frasco de aceite, unas lentejas, lo que sea, para los trabajadores del Club será muy valioso. Piense en ellos, piense en usted, piense que hoy es una causa de todos.

¿Dónde llevar los alimentos? A la sede del SUGOV, piso 3 del Edificio San Luis (Asamblea Departamental), oficina 307. ¡Los esperamos! Está a tiempo para expresar su solidaridad.

TRAS DE SU DRAMA, LA REVICTIMIZACIÓN

Los compañeros trabajadores del Club del Departamento han sido revictimizados. De un lado la vulneración al derecho que les asiste al mínimo vital, no les pagan salud ni ARL y, además, por hacer valer su inconformidad y reclamar lo justo, son objeto de una fuerte persecución.

Elevamos una señal de alarma: uno de los trabajadores tiene covid-19 (y probablemente también su cónyuge e hijos), pero no los han atendido porque—recuérdelo—no les han pagado el servicio de salud. Grave. Están en juego muchas vidas humanas. ¡Eso es lo que no dicen los directivos! Ya sabemos quiénes serán los responsables si les pasa algo…

Dejamos hasta ahí, porque las palabras se quedan cortas para expresar lo que es la conjunción de situaciones que están atravesando y que configura un drama para trabajadores que han servido con dedicación en el Club del Departamento.

¡Gracias por su solidaridad! Los trabajadores del Club del Departamento la necesitan.

LAMENTAMOS DECESO DEL COMPAÑERO ROBERTO PERDOMO

Desde la dirigencia sugoviana, con la mano en el corazón, lamentamos la partida de Roberto Perdomo. Presidía uno de los sindicatos de empleados de la Alcaldía que tiene afiliados entre los empleados administrativos de la Secretaría de Educación. 

Con Roberto, un grupo de directivos del SUGOV protagonizó el 16 de mayo del 2016, la ocupación pacífica de la Vicaría de Paz y Reconciliación de la Arquidiócesis de Cali, la que incluyó una huelga de hambre por parte de quienes estaban en esas instalaciones. Ocupación que como muchos recordarán, fue calificada por el entonces gobernador Ubeimar, como una “acción terrorista irresponsable“, con lo cual nos puso la lápida encima. Afortunadamente con la mediación del Arzobispo, Darío de Jesús Monsalve, fue posible el retiro de la fuerza pública del perímetro de la casona donde estábamos, en el emblemático barrio de Miraflores. Pidió, además, garantías para nuestras vidas e integridad física.

Roberto conservó la calma, pese a la actitud hostil de quienes, aduciendo el ejercicio de su labor como fuerza pública, querían desalojar a como diera lugar, a los ocupantes de la Vicaría. Fueron tres días de zozobra, pero sacamos avante la acción sindical que tuvo repercusión nacional en radio, prensa y televisión, y con la cual buscábamos que escuchara a los servidores públicos y se negociara el pliego petitorio de los empleados, al que Ubeimar se negaba tajantemente. 

Roberto nos acompañó en el Encuentro Nacional Estatal de octubre del 2016, realizado en Bogotá. Y recibió con gratitud, junto a la dirigencia sugoviana, el nutrido aplauso de los empleados públicos de todo el país, representado en ese evento, como reconocimiento por lo que el entonces presidente de la CUT llamó “valerosa acción de unos sindicalistas quijotescos que tenían todo en contra, y que se arriesgaron por la defensa de los empleados de la Gobernación.” Conservamos ese recuerdo en el alma, como también, la imagen del Roberto, comprometido con la causa aún a riesgo de su vida.  

¡Dios guíe su camino en ese trasegar apacible hacia una vida mejor…!

Momentos en el que los compañeros trabajadores del Club del Departamento recibían de manos del SUGOV los 27 bonos por valor de $210 mil cada uno.

Víveres que de forma solidaria trajeron los empleados de la Gobernación.

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Sobre lo sucedido en Colombia, según los datos que ofreció, del 28 de abril al 16 de junio se registraron 56 muertes (54 civiles y 2 agentes de policía), especialmente en Cali, además de 49 víctimas de violencia sexual.

Agencia Francesa de Prensa (AFP)

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, denunció este lunes los “mayores y más graves retrocesos” en materia de derechos humanos “que hayamos visto nunca”, en un discurso ante el máximo órgano de la ONU en la materia.
En su pronunciamiento, la expresidenta chilena hizo referencia a la situación en Colombia y mostró su “grave preocupación” por la represión contra manifestantes.

“Para recuperarnos de los mayores y más graves retrocesos en materia de derechos humanos que hayamos visto nunca, debemos tener una visión que cambie la vida y una acción concertada” para ponerla en práctica, dijo Bachelet a los miembros del Consejo de Derechos Humanos, que este lunes empieza su 47ª sesión.

“Necesitamos (…) sociedades que, aunque diversas, compartan compromisos fundamentales para reducir la desigualdad y avanzar en todos los derechos humanos”, dijo la funcionaria.

Sobre lo sucedido en Colombia, según los datos que ofreció, del 28 de abril al 16 de junio se registraron 56 muertes (54 civiles y 2 agentes de policía), especialmente en Cali, además de 49 víctimas de violencia sexual.

Autoridades civiles y la Defensoría del Pueblo elevan este balance a al menos 61 personas fallecidas, entre ellas dos uniformados.

Bachelet subrayó también que “aunque la mayoría de manifestaciones fueron pacíficas, se registraron algunos episodios de violencia” y animó “al diálogo para resolver la crisis”.


ppotes06/15/2021
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Además de torturar, violar, asesinar y desaparecer personas, ¿qué hace el Gobierno? Poca cosa. Reparte chanfainas y billones. Remplaza funcionarios ornamentales con funcionarios mediocres o plagiarios.

Por Julio César Londoño Escritor y columnista

Colombia no es un país manso. Solo en los últimos 60 años hemos tenido la revolución guerrillera, odiada al principio por comunista y detestada luego porque traicionó sus ideales comunistas y empezó a robar y a matar como si fuera gobierno. La revolución narca, que alborotó los instintos más bajos del espíritu nacional: el guerrillero, el político, la reina, el futbolista y el banquero sucumbieron al irresistible encanto del «mágico».

La revolución paraca, seudópodo hiperkinético de la revolución narca, fue un movimiento mercenario contratado por el Estado y el establecimiento para aumentar la cobertura de la seguridad y realizar trabajillos sucios, pero resultó demasiado hacendosa: atacó a los excomunistas, es verdad, pero hizo una vasta contrarreforma agraria, pintó de rojo los campos y los ríos, refundó la patria, se trasteó a la Casa de Nariño… ¡y allí se quedó! Es la revolución más exitosa de la historia de Colombia, a tal punto que hoy la gente bien conserva sus costumbres, camionetas y pistolas, e incluso sus estrechos vínculos con la Policía.

Casi olvido la madre de todas las revoluciones, la de los contratistas. Torva, silenciosa, omnipotente o, para resumirla con palabras de un experto del ramo, «todas las grandes fortunas tienen su origen en la contratación pública» (Alfonso López Michelsen).

Estas revoluciones atomizaron el poder que estuvo concentrado por decenios en un puñado de distinguidas familias. Así vistas las cosas, la Colombia del siglo XXI es mucho más democrática que la del siglo XX, y definitivamente menos peor.

Y llegamos al estallido del 28A, el suceso que nos puso en una situación menos idiota que la del pandémico y medroso periodo anterior al 28 de abril, cuando el COVID-19 era el único enemigo y el suceso del día era el telediario de la Presidencia de la República.

Después de siglos de ser masa, empezamos a ser un pueblo. En estos 46 días descubrimos que somos una nación solidaria y muy fuerte, capaz de enfrentar a un Gobierno brutal con palos, piedras, canciones y terabytes de imaginación, y desnudarlo ante el mundo.

Además de torturar, violar, asesinar y desaparecer personas, ¿qué hace el Gobierno? Poca cosa. Reparte chanfainas y billones. Remplaza funcionarios ornamentales con funcionarios mediocres o plagiarios. Convoca a expresidentes que ayer vociferaban y hoy recogen las monedas que les arrojan desde Palacio y mañana volverán a vociferar. Cambia de color el uniforme de la Policía. Afirma que le debemos a Santos la mitad de los problemas del país y a Petro la otra mitad.

O al teorema del caos. Estigmatiza los acuerdos de los alcaldes y los gobernadores con los manifestantes, e incluso los que logran los equipos negociadores del Gobierno. Aumenta el pie de fuerza. Se apoya en futuras nulidades, como Char, Barguil y MermeLara; en charlatanes que «hablan lenguas» y en bastones tan reumáticos como Pastrana, Gaviria y Vargas, el que se cree Lleras y reclama a gritos una conmoción interior, como si no estuviéramos ya conmocionados hasta el culo.

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NOTA IMPORTANTE: Los planteamientos expresados en este artículo comprometen a su autor, quien se hace responsable, y no necesariamente reflejan el pensamiento político-sindical del movimiento sugoviano. 



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