SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACI√ďN DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 11 Ago, 2022

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Bring to the table win-win survival strategies to ensure proactive domination. At the end of the day, going forward, a new normal that has evolved from generation.
Sugov04/24/2022
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Los v√°ndalos enviados por “no se sabe qui√©n” a borrar los murales del SUGOV donde denunciamos que la Gobernadora, Clara Luz Gonz√°lez, no le ha cumplido a los vallecaucanos, deber√°n invertir muchos tarros de pintura, porque seguiremos elaborando estos enormes grafitis.

Al escritor ingl√©s, Edward Bulwer-Lytton, se atribuye la frase: ‚ÄúLa pluma es m√°s poderosa que la espada‚ÄĚ y, en la pel√≠cula Origen¬†estrenada en el 2010, hay otra frase inspiradora del actor, Leonardo DiCaprio, quien en una de sus intervenciones asegura: “No hay nada m√°s subversivo que sembrar una idea en la mente de las personas“. En esencia, las palabras trascienden m√°s all√° de la fuerza y quedan grabadas para siempre en los recuerdos. De all√≠, es dif√≠cil que las borren.

¬ŅY por qu√© el SUGOV acude a la reivindicaci√≥n de las palabras como instrumento divulgador? Para rechazar el ataque vand√°lico del que fue blanco nuestra organizaci√≥n, cuando desarroll√≥ la primera fase de la Acci√≥n Sindical ‚ÄúPor la dignidad vallecaucana‚ÄĚ.

 

Estos son los murales que mandó pintar el SUGOV en lugares de mucho tráfico en Cali.

Una de las estrategias consiste en la elaboraci√≥n de murales en lugares transitados de Cali. En medio de las coloridas im√°genes, haciendo acopio del derecho constitucional que nos asiste de ejercer ‚Äúcontrol social a lo p√ļblico‚ÄĚ, denunciamos que la administraci√≥n de la gobernadora, Clara Luz Rold√°n Gonz√°lez, no le ha cumplido a los vallecaucanos.

Es cierto, inaugur√≥ obras. Sin embargo, son ejecutorias que dej√≥ financiadas la entonces gobernadora, Dilian Francisca Toro. En pocas palabras, la actual mandataria est√° ganando ‚Äúindulgencias con cam√°ndula ajena‚ÄĚ.

Hay sectores abandonados de la presencia gubernamental. Un ejemplo: Buenaventura. Corregimientos tales como La Bocana, Juanchaco, Ladrilleros y sectores como La Barra y Punta Soldado, est√°n sometidos a ‚Äúcien a√Īos de soldad‚ÄĚ, sin obras ni apoyo estatal de ninguna √≠ndole.

Igualmente denunciamos la situación del Club de Empleados del Departamento, cada vez más crítica y que afecta a los trabajadores, así como la avanzada de privatización del Ecoparque de Pance, entre otras.

Se pintaron cuatro murales de seis metros de ancho por 2.70 cm de alto.¬† Sin embargo, dos de los cuatro murales, fueron vandalizados. ¬ŅY qui√©n los mand√≥ borrar? Alguien a quien no le interesaban las denuncias. Como cantaba Jorge Sep√ļlveda: ‚ÄúAdivina, adivinadora‚Ķ dime qui√©n es‚Ķ‚ÄĚ o m√°s sencillo a√ļn: la frase que suele repetir el fil√≥sofo de Vijes: ‚ÄúAl que le caiga el guante, que se lo chante‚ÄĚ.

¬ŅQUI√ČNES SON LOS V√ĀNDALOS?

La comunidad ante la acci√≥n aleve de los v√°ndalos, les tom√≥ fotograf√≠as e hizo llegar las placas del veh√≠culo en el que se movilizaban. ¬ŅQu√© hacemos?, nos dijeron. Y nosotros, como s√≠ respetamos el derecho a disentir, les dijimos: ‚ÄúD√©jenlos que los borren. Al fin y al cabo, no son las √ļnicas acciones y, para detenernos, tendr√°n que comprar muchas latas de pintura‚ÄĚ.

Los dejamos con im√°genes del momento en que eran vandalizados los murales sugovianos, im√°genes que–insistimos–nos envi√≥ la propia comunidad‚Ķ

 

 


ppotes04/23/2022
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Ensayo de la escritora bielorusa y premio Nobel, Svetlana Alexi√©vich , publicado originalmente en la Revista Granta en espa√Īol

Publicado originalmente en la revista literaria Granta


En 1986 decid√≠ no volver a escribir sobre la guerra. Despu√©s de acabar mi libro¬†La guerra no tiene rostro de mujer, durante mucho tiempo no pude soportar ver a un ni√Īo a quien le sangrase la nariz. Supongo que cada uno de nosotros tiene una determinada capacidad de protecci√≥n contra el dolor; la m√≠a se hab√≠a agotado.

            Dos acontecimientos me hicieron cambiar de opinión.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Iba conduciendo hacia un pueblo y recog√≠ a una ni√Īa por el camino. Hab√≠a ido a comprar a Minsk y llevaba una bolsa de la que sobresal√≠an cabezas de pollos. En el pueblo nos recibi√≥ su madre, llorando junto a la verja del jard√≠n. La ni√Īa corri√≥ hacia ella.

            La madre había recibido una carta de su hijo Andréi. La carta tenía remite de Afganistán.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒLo traer√°n como trajeron a Iv√°n el de Fiodorina ‚ÄĒdijo‚ÄĒ, y cavar√°n una tumba para meterlo dentro. Mira lo que escribe: ¬ęMam√°, ¬Ņno es estupendo? ¬°Soy paracaidista‚Ķ!¬Ľ.

            Y después hubo otro episodio. En la zona de espera medio vacía de la estación de autobuses de la ciudad había un oficial del Ejército sentado con una maleta. A su lado, un muchacho delgado con corte de pelo militar escarbaba con un tenedor en el tiesto de una planta de plástico. Dos mujeres de campo se sentaron al lado de los hombres y les preguntaron quiénes eran. El oficial les contestó que estaba escoltando a casa a un soldado raso que se había vuelto loco.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒLleva escarbando desde que salimos de Kabul con cualquier cosa que cae en sus manos: una pala, un tenedor, un palo, una pluma.

            El muchacho alzó la mirada. Tenía las pupilas tan dilatadas que parecían cubrirle los ojos enteros.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Y en esa √©poca la gente segu√≠a hablando y escribiendo sobre nuestro deber internacionalista, los intereses del Estado, nuestras fronteras al sur. La censura se encargaba de que los informes de la guerra no mencionasen a nuestras v√≠ctimas mortales. S√≥lo se o√≠an rumores de notificaciones de fallecimientos que llegaban a caba√Īas en zonas rurales y de ata√ļdes de zinc reglamentarios que entregaban en viviendas prefabricadas. No ten√≠a intenci√≥n de volver a escribir sobre la guerra, pero me vi inmersa en una.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Durante los tres a√Īos siguientes habl√© con muchas personas en mi pa√≠s y en Afganist√°n. Cada confesi√≥n era como un retrato. No son documentos, son im√°genes. Intentaba presentar una historia de los sentimientos, no la historia de la guerra misma. ¬ŅQu√© pensaban las personas? ¬ŅQu√© las hac√≠a felices? ¬ŅCu√°les eran sus miedos? ¬ŅQu√© permanec√≠a en su memoria?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La guerra de Afganist√°n dur√≥ el doble que la segunda guerra mundial, pero s√≥lo sabemos de ella lo poco que resulta seguro que sepamos de ella. Ya no es ning√ļn secreto que cada a√Īo, durante diez a√Īos, 100.000 soldados de las tropas sovi√©ticas fueron a luchar en Afganist√°n. Oficialmente, 50.000 hombres resultaron muertos o heridos. Se puede creer esa cifra si se quiere. Todo el mundo sabe c√≥mo hacemos las sumas. A√ļn no hemos acabado de contar ni de enterrar a todos los que murieron en la segunda guerra mundial.

            En el relato que sigue no he mencionado los nombres reales de las personas. Algunas pidieron que sus testimonios fueran confidenciales; respecto de otras, no considero que pueda exponerlas a una caza de brujas. Vivimos todavía tan cerca de la guerra que no hay escondite alguno para nadie.

            Una noche dormía cuando sonó el teléfono.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒEscucha ‚ÄĒempez√≥ a decir una voz de hombre sin identificarse‚ÄĒ, he le√≠do tu basura. Si publicas siquiera una palabra m√°s‚Ķ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬ŅQui√©n es usted?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒUno de los tipos sobre los que escribes. ¬°Dios, c√≥mo detesto a los pacifistas! ¬ŅAlguna vez has subido una monta√Īa con todo el equipo de marcha a cuestas? ¬ŅHas estado dentro de un transporte blindado de tropas a setenta grados? Y una mierda has estado. ¬°Vete a tomar por culo! ¬°Es nuestra! No tiene nada que ver contigo, ¬°joder!

            Le pregunté otra vez quién era.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬°Venga ya! ¬ŅNo? Mi mejor amigo, era como mi hermano, y lo traje metido en una bolsa de celof√°n despu√©s de un ataque. Lo hab√≠an despellejado, le hab√≠an cortado la cabeza, los brazos, las piernas, la polla, todo amputado‚Ķ √Čl pod√≠a haber escrito sobre eso, pero t√ļ no. La verdad estaba dentro de ese saco de celof√°n. ¬°Que os jodan a todos! ‚ÄĒcolg√≥; el sonido en el auricular fue como una explosi√≥n.

            Podría haber sido mi testigo más importante.

Una esposa

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒNo te preocupes si no recibes cartas ‚ÄĒescribi√≥‚ÄĒ. Sigue escribiendo a la direcci√≥n anterior.


El ata√ļd era demasiado peque√Īo y ol√≠a mal. No me pod√≠a inclinar para besarlo. As√≠ es c√≥mo me devolvieron a mi marido. Me arrodill√© delante de lo que una vez fue lo que m√°s quise en el mundo.

            Después nada durante dos meses. Nunca me imaginé que estuviese en Afganistán. Estaba preparando las maletas para ir a verlo en su nuevo destino.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† No escrib√≠a nada sobre una guerra. Dec√≠a que se estaba poniendo moreno y que iba de pesca. Envi√≥ una foto de √©l sentado sobre un burro, con las rodillas en la arena. No me enter√© de que estaba en una guerra hasta que vino a casa de permiso. Nunca sol√≠a mimar demasiado a nuestra hija, nunca mostraba ning√ļn sentimiento paternal, quiz√° porque fuese peque√Īa. Ahora, cuando volv√≠a, se pasaba las horas sentado mir√°ndola, con unos ojos tan tristes que daban miedo. Por las ma√Īanas se levantaba y la acompa√Īaba a la guarder√≠a, le gustaba llevarla a hombros. Por la tarde la recog√≠a. De vez en cuando √≠bamos al teatro o al cine, pero lo √ļnico que de verdad quer√≠a era quedarse en casa.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Todo el cari√Īo le parec√≠a poco. Le molestaba hasta el tiempo que pasaba arregl√°ndome para ir al trabajo o prepar√°ndole la cena en la cocina.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒSi√©ntate aqu√≠ conmigo. Olv√≠date hoy de las chuletas. P√≠dete unos d√≠as libres mientras est√© en casa.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Cuando lleg√≥ la hora de que cogiese el avi√≥n, lo perdi√≥ adrede para que tuvi√©semos dos d√≠as m√°s. La √ļltima noche fue tan bueno que me puse a llorar. Se me ca√≠an las l√°grimas, y √©l no dec√≠a nada, s√≥lo me miraba y me miraba. Luego dijo:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒTamara, si alguna vez est√°s con otro hombre, no olvides esto.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬°No digas tonter√≠as! ‚ÄĒle respond√≠‚ÄĒ. Jam√°s te matar√°n. Te quiero demasiado para que puedan hacerlo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒD√©jalo ‚ÄĒme dijo riendo‚ÄĒ. Ya no soy ning√ļn ni√Īo.

            Hablamos de tener más hijos, pero dijo que no quería más por ahora.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒCuando vuelva, puedes tener otro. ¬ŅC√≥mo te las ibas a arreglar t√ļ sola?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Cuando no estaba me acab√© acostumbrando a la espera, pero si ve√≠a un coche f√ļnebre por la calle, me sent√≠a enferma, y quer√≠a gritar y llorar. Iba corriendo a casa y me pon√≠a a rezar de rodillas, delante de donde estaba colgado el √≠cono.

Svletana escribe bastante sobre la guerra, pero, también, sobre la tragedia de Chernóbil donde explotó un reactor nuclear.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬°S√°lvamelo, Dios! No dejes que muera.

Fui al cine el día que sucedió. Me senté allí, mirando a la pantalla sin ver nada. Tenía los nervios de punta. Era como si estuviese haciendo esperar a alguien o hubiera un lugar al que tuviese que ir. Apenas aguanté hasta el final de la película. Si lo pienso, creo que debió de ser durante la batalla.

            Pasó una semana antes de que me llegase ninguna noticia. Durante toda esa semana, si empezaba a leer un libro lo tenía que dejar. Incluso recibí dos cartas suyas. Normalmente me habría puesto contentísima, las habría besado, pero esta vez sólo me hicieron preguntarme cuánto tiempo más iba a tener que esperarlo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El noveno d√≠a despu√©s de que lo mataran, me lleg√≥ un telegrama a las cinco de la ma√Īana. Lo metieron por debajo de la puerta. Era de sus padres: ¬ęVen. Petia muerto.¬Ľ. Grit√© tanto que despert√© al beb√©. No ten√≠a ni idea de qu√© deb√≠a haber ni ad√≥nde ir. No ten√≠a dinero. Envolv√≠ a nuestra hija en una manta roja y sal√≠ a la calle. Era demasiado temprano para que pasaran autobuses, pero un taxi se par√≥.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒNecesito ir al aeropuerto ‚ÄĒle dije al taxista.

            Me respondió que estaba acabando su turno y cerró la puerta.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒHan matado a mi marido en Afganist√°n.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Sali√≥ del coche sin decir una palabra, y me ayud√≥ a entrar. Me llev√≥ a la casa de una amiga, que me dej√≥ dinero. En el aeropuerto dijeron que no quedaban billetes para Mosc√ļ, y a m√≠ me daba miedo sacar el telegrama del bolso para ense√Ī√°rselo. Tal vez todo fuese un error. No dejaba de decirme a m√≠ misma que si segu√≠a pensando que estaba vivo, lo estar√≠a. Estaba llorando y todo el mundo me miraba. Me pusieron en un avi√≥n de carga que llevaba un cargamento de ma√≠z a Mosc√ļ; desde all√≠ cog√≠ una conexi√≥n a Minsk. A√ļn me quedaban 150 kil√≥metros hasta Staryia Darogui, donde viv√≠an los padres de Petia. Ninguno de los taxistas quer√≠a conducir hasta all√≠, por mucho que rogase y suplicase. Por fin llegu√© a Staryia Darogui a las dos de la ma√Īana.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬ŅTal vez no sea verdad?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒEs verdad, Tamara, es verdad.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Por la ma√Īana fuimos al comisariado militar. Fueron muy formales. ¬ęSe le notificar√° cuando llegue.¬Ľ Esperamos dos d√≠as antes de llamar al comisariado militar provincial de Minsk. Nos dijeron que ser√≠a mejor que fu√©semos nosotros a recoger el cuerpo de mi marido. Cuando llegamos a Minsk, el funcionario nos dijo que lo hab√≠an enviado por error a Bar√°navichi. Bar√°navichi distaba otros cien kil√≥metros y cuando llegamos al aeropuerto ya era despu√©s del horario laboral; no hab√≠a nadie m√°s que un vigilante nocturno en su garita.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒHemos venido a recoger‚Ķ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒPor ah√≠. ‚ÄĒSe√Īal√≥ hacia un rinc√≥n a lo lejos‚ÄĒ. Miren si esa caja es suya. Si lo es, pueden llev√°rsela.


No tenía ni idea de cómo matar. Antes del ejército era ciclista de carreras. Jamás había visto ni siquiera una pelea de navajas de verdad, y aquí estaba yo, en la parte trasera de un transporte blindado de tropas. Nunca antes me había sentido así: poderoso, fuerte y seguro.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Fuera hab√≠a una caja suc√≠sima con letras garabateadas en tiza en las que se le√≠a: ¬ęTeniente primero D√≥vnar¬Ľ. Arranqu√© una tabla del lugar del ata√ļd donde deber√≠a haber una abertura. Ten√≠a la cara entera, pero yac√≠a ah√≠, sin afeitar, y nadie lo hab√≠a lavado. El ata√ļd era demasiado peque√Īo y ol√≠a mal. No me pod√≠a inclinar para besarlo. As√≠ es c√≥mo me devolvieron a mi marido. Me arrodill√© delante de lo que una vez fue lo que m√°s quise en el mundo.

El suyo fue el primer ata√ļd que regres√≥ a mi pueblo natal, Yazyl. Todav√≠a recuerdo el terror en los ojos de la gente. Cuando lo enterramos, antes de que pudiesen subir las bandas con las que lo hab√≠an bajado, se oy√≥ un trueno espantoso. Recuerdo el granizo crujiendo bajo los pies como gravilla blanca.

            No hablé mucho con su padre y su madre. Pensaba que su madre me odiaba porque yo estaba viva y él muerto. Pensaba que me volvería a casar. Ahora me dice:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒTamara, te tendr√≠as que haber casado otra vez.

            Pero entonces tenía miedo de mirarla a los ojos. Al padre de Petia casi se le fue la cabeza.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬°Hijos de puta! ¬°Meter a un muchacho as√≠ en su tumba! ¬°Lo han asesinado!

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Mi suegra y yo intentamos decirle que le hab√≠an dado una medalla a Petia, que necesit√°bamos Afganist√°n para proteger nuestras fronteras al sur, pero no quiso o√≠rnos. ‚ÄĒ¬°Hijos de puta! ¬°Lo han asesinado!

            La peor parte vino después, cuando tuve que hacerme a la idea de que ya no tenía nada ni nadie a quien esperar. Me despertaba aterrorizada, empapada en sudor, pensando que Petia volvería y no sabría dónde vivían ahora su mujer y su hija. Todo lo que me quedaba eran recuerdos de buenos momentos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El d√≠a que nos conocimos, bailamos juntos. El segundo d√≠a fuimos a dar un paseo en el parque, y al siguiente me pidi√≥ matrimonio. Yo ya estaba comprometida y le dije que la solicitud estaba en la oficina del registro. Se fue y me escribi√≥ en letras enormes que ocupaban toda la p√°gina: ¬ę¬°Aaaaaargh!¬Ľ.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Nos casamos en invierno, en mi pueblo. Fue divertido y precipitado. El d√≠a de la Epifan√≠a, cuando la gente adivina su futuro, tuve un sue√Īo que le cont√© a mi madre por la ma√Īana.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒMam√°, ve√≠a a un muchacho guap√≠simo. Estaba de pie sobre un puente, y me llamaba. Llevaba el uniforme de soldado, pero cuando me acercaba a √©l comenzaba a alejarse hasta que desaparec√≠a por completo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒNo te cases con un soldado. Te quedar√°s sola ‚ÄĒme dijo mi madre.

            Petia tenía un permiso de dos días.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒVamos a la oficina del registro ‚ÄĒme propuso antes de cruzar la puerta siquiera.

            Nos echaron una ojeada en el sóviet del pueblo y nos dijeron:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬ŅPor qu√© esperar dos meses? Id y traed el brandy. Nosotros haremos el papeleo.

            Una hora más tarde éramos marido y mujer. Fuera azotaba una ventisca.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒNovio, ¬Ņd√≥nde est√° el taxi para su flamante esposa?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬°Un segundo! ‚ÄĒSali√≥ y par√≥ para m√≠ un tractor bielorruso.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Durante a√Īos so√Ī√© que sub√≠amos a ese tractor, conduciendo por la nieve.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La √ļltima vez que Petia vino a casa se encontr√≥ el piso cerrado con llave. No hab√≠a enviado un telegrama para avisarme de que ven√≠a, y yo hab√≠a ido a casa de una amiga a celebrar su cumplea√Īos. Cuando lleg√≥ a la puerta y oy√≥ la m√ļsica y vio a todo el mundo feliz y riendo, se sent√≥ en un taburete y llor√≥. Vino a buscarme al trabajo todos los d√≠as durante su permiso.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒCuando vengo a verte al trabajo me tiemblan las rodillas como si tuvi√©semos una cita ‚ÄĒme dec√≠a.

            Recuerdo que un día fuimos a nadar juntos. Nos sentamos en la orilla e hicimos un fuego. Me miró y me dijo:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒNo te puedes ni imaginar hasta qu√© punto no quiero morir por el pa√≠s de otros.

Yo ten√≠a veinticuatro a√Īos cuando muri√≥. En esos primeros meses me habr√≠a casado con cualquier hombre que me quisiera. No sab√≠a qu√© hacer. La vida segu√≠a a mi alrededor igual que antes. Uno se constru√≠a una¬†dacha, otro se compraba un coche; alguien ten√≠a un piso nuevo y necesitaba una alfombra o una hornilla para la cocina. En la √ļltima guerra todo el mundo estaba desconsolado, el pa√≠s entero. Todo el mundo hab√≠a perdido a alguien, y sab√≠an por qu√© lo hab√≠an perdido. Todas las mujeres lloraban juntas. Hay cien personas en la escuela de hosteler√≠a donde trabajo y yo soy la √ļnica que ha perdido a su marido en una guerra de la que los dem√°s s√≥lo saben por los peri√≥dicos. Cuando los o√≠ por primera vez decir en televisi√≥n que la guerra de Afganist√°n hab√≠a sido una verg√ľenza nacional, me entraron ganas de romper la pantalla. Ese d√≠a perd√≠ a mi marido por segunda vez.

Un soldado raso

El √ļnico adiestramiento que recibimos antes de prestar juramento fue llevarnos dos veces al campo de tiro. La primera vez que fuimos nos repartieron nueve cartuchos a cada uno; la segunda vez, todos lanzamos una granada.

            Nos pusieron en fila en la plaza y leyeron la orden en voz alta.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒIr√©is a la Rep√ļblica Democr√°tica de Afganist√°n a cumplir con vuestro deber internacionalista. Si hay alguien que no quiera ir, que d√© dos pasos al frente.

            Tres muchachos los dieron. El comandante de la unidad los devolvió a la fila empujándolos con la rodilla en el trasero.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒEra s√≥lo para comprobar la moral.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Nos dieron v√≠veres para dos d√≠as y un cintur√≥n de cuero, y nos marchamos. Nadie dijo una palabra. El vuelo pareci√≥ durar una eternidad. Vi las monta√Īas a trav√©s de la ventanilla del avi√≥n. ¬°Precioso! Eran las primeras monta√Īas que ve√≠amos, √©ramos todos de cerca de Pskov, donde s√≥lo hay bosques y claros. Nos bajamos en Shindand. Recuerdo la fecha: 19 de diciembre de 1980.

            Me echaron un vistazo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒMetro ochenta: compa√Ī√≠a de reconocimiento. Les vienen bien muchachos de tu tama√Īo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Fuimos a Herat a construir un campo de tiro. Cavamos y cargamos piedras para los cimientos. Puse las tejas de un tejado e hice algo de carpinter√≠a. Algunos de nosotros no hab√≠amos disparado ni una sola vez antes de la primera batalla. Ten√≠amos hambre todo el tiempo. Hab√≠a dos cubas de cincuenta litros en la cocina: una para sopa, la otra para pur√© de patata o gachas de cebada. Ten√≠amos una lata de caballa para cuatro, y la etiqueta dec√≠a: ¬ęFecha de fabricaci√≥n: 1956. Consumir antes de 18 meses¬Ľ. En a√Īo y medio, la √ļnica vez que no tuve hambre fue cuando estuve herido. El resto del tiempo lo pasabas pensando en la manera de conseguir algo de comer. Ten√≠amos tant√≠simas ganas de fruta que nos col√°bamos en los huertos de los afganos a sabiendas de que nos disparar√≠an. Les ped√≠amos a nuestros padres que nos enviasen √°cido c√≠trico en las cartas para que pudi√©semos disolverlo en agua y beb√©rnoslo. Era tan agrio que nos quemaba el est√≥mago.


El 29 de agosto decidí que se había acabado el verano. Le compré a Sasha un traje nuevo y un par de zapatos, que todavía hoy siguen en el armario. Al día siguiente, antes de irme al trabajo, me quité los pendientes y el anillo. Por alguna razón no soportaba llevarlos. Ese fue el día en que lo mataron.

Antes de nuestra primera batalla tocaron el himno nacional soviético. El comandante político adjunto nos dio una charla. Recuerdo que dijo que nos habíamos anticipado a los americanos sólo por una hora, y todo el mundo nos esperaba en casa para recibirnos como héroes.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† No ten√≠a ni idea de c√≥mo matar. Antes del ej√©rcito era ciclista de carreras. Jam√°s hab√≠a visto ni siquiera una pelea de navajas de verdad, y aqu√≠ estaba yo, en la parte trasera de un transporte blindado de tropas. Nunca antes me hab√≠a sentido as√≠: poderoso, fuerte y seguro. Las colinas de repente parec√≠an bajas, las acequias peque√Īas, los √°rboles pocos y alejados entre s√≠. Despu√©s de media hora estaba tan relajado que me sent√≠a como un turista que observaba un pa√≠s extranjero.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Pasamos por encima de una zanja sobre un puentecito de barro: recuerdo mi asombro de que pudiese aguantar el peso de varias toneladas de metal. De repente hubo una explosi√≥n, el transporte de delante hab√≠a recibido un impacto directo de un lanzagranadas. Ya estaban llev√°ndose a hombres que conoc√≠a como animales de peluche, con los brazos colgando. No lograba entender este espantoso nuevo mundo. Proyectamos todos nuestros morteros hacia el lugar desde donde hab√≠an llegado los disparos, varios morteros hacia cada hacienda. Despu√©s de la batalla, raspamos con cucharas los restos de nuestros propios hombres de la placa de blindaje. No hab√≠a discos de identificaci√≥n para las v√≠ctimas mortales; supongo que pensar√≠an que pod√≠an caer en las manos equivocadas. Era como en la canci√≥n: ¬ęNuestra direcci√≥n no es una casa o una calle. Nuestra direcci√≥n es la Uni√≥n Sovi√©tica¬Ľ. As√≠ que simplemente extendimos una lona sobre los cuerpos, una ¬ęfosa com√ļn¬Ľ. La guerra ni siquiera se hab√≠a declarado; est√°bamos luchando en una guerra que no exist√≠a.

Una madre

Me sent√© junto al ata√ļd de Sasha y dije:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬ŅQui√©n es? ¬ŅEres t√ļ, hijo? ‚ÄĒsegu√≠ repitiendo una y otra vez‚ÄĒ: ¬ŅEres t√ļ?

            Decidieron que se me había ido la cabeza. Más tarde quise saber cómo había muerto mi hijo. Fui al comisariado militar y el comisario empezó a gritarme, me dijo que la muerte de mi hijo era un secreto de Estado, que no debería ir por ahí contándoselo a todo el mundo.

            Mi hijo estaba en la división paracaidista de Vítebsk. Cuando fui a verlo prestar juramento, no lo reconocí; parecía tan alto.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒEh, ¬Ņc√≥mo es que tengo una madre tan peque√Īa?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒEs que te echo de menos y he dejado de crecer.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Se inclin√≥ y me dio un beso, y alguien hizo una foto. Es la √ļnica foto que tengo con √©l de soldado.

            Después del juramento tenía unas cuantas horas de tiempo libre. Fuimos al parque y nos sentamos en la hierba. Se quitó las botas porque tenía los pies llenos de ampollas y le sangraban. El día anterior, su unidad había participado en una marcha forzada de cincuenta kilómetros; no había botas del 46, así que le dieron unas del 44.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒTen√≠amos que correr con mochilas llenas de arena. ¬ŅQu√© te parece? ¬ŅEn qu√© puesto llegu√©?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒCon esas botas, probablemente el √ļltimo.

‚ÄĒTe equivocas, mam√°. Llegu√© el primero. Me quit√© las botas y corr√≠. Y no derram√© arena como otros.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Esa noche dejaron a los padres dormir dentro de la unidad, sobre esterillas extendidas en el polideportivo, pero no nos acostamos hasta bien entrada la noche; en vez de eso, deambulamos por los barracones donde dorm√≠an nuestros hijos. Ten√≠a la esperanza de poder verlo cuando fuesen a hacer los ejercicios matutinos, pero todos iban corriendo con camisetas de tirantes a rayas id√©nticas y se me escap√≥, no alcanc√© a verlo fugazmente una √ļltima vez. Todos iban al ba√Īo en fila, en fila hac√≠an ejercicio, en fila iban al comedor. No les dejaban hacer nada solos porque, cuando los muchachos se enteraron de que los destinaban a Afganist√°n, uno se ahorc√≥ en el ba√Īo y otros dos se cortaron las venas. Estaban bajo vigilancia.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Su segunda carta comenzaba: ¬ęSaludos desde Kabul‚Ķ¬Ľ. Grit√© tan fuerte que los vecinos vinieron corriendo. Era la primera vez desde que naci√≥ Sasha que lamentaba no haberme casado y no tener a nadie que me cuidara.

            Sasha solía burlarse de mí.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬ŅPor qu√© no te casas, mam√°?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒPorque te pondr√≠as celoso.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Se re√≠a y no dec√≠a nada. √ćbamos a vivir juntos durante mucho, mucho tiempo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Recib√≠ unas cuantas cartas m√°s y despu√©s hubo silencio, un silencio tan largo que decid√≠ escribir al comandante de su unidad. Sasha me respondi√≥ de inmediato: ¬ęMam√°, por favor no vuelvas a escribir al comandante. No he podido escribirte. Me pic√≥ una avispa en la mano. No quise pedirle a nadie que escribiese, porque te hubieses preocupado al ver una letra distinta¬Ľ. Enseguida supe que estaba herido y, entonces, si pasaba tan siquiera un d√≠a sin una carta suya me fallaban las piernas. Una de sus cartas fue muy alegre.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ę¬°Hurra, hurra! Hemos escoltado una columna que volv√≠a a la Uni√≥n. Los acompa√Īamos hasta la frontera. No nos permitieron avanzar m√°s, pero al menos pudimos divisar nuestra patria a lo lejos. Es el mejor pa√≠s del mundo.¬Ľ

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† En su √ļltima carta escribi√≥: ¬ęSi aguanto el verano, volver√©¬Ľ.

            El 29 de agosto decidí que se había acabado el verano. Le compré a Sasha un traje nuevo y un par de zapatos, que todavía hoy siguen en el armario. Al día siguiente, antes de irme al trabajo, me quité los pendientes y el anillo. Por alguna razón no soportaba llevarlos. Ese fue el día en que lo mataron.

Cuando trajeron el ata√ļd de zinc a la habitaci√≥n, me ech√© encima de √©l y lo med√≠ una y otra vez. Un metro, dos metros. √Čl med√≠a dos metros de alto. Lo med√≠ con mis manos para asegurarme de que el ata√ļd era del tama√Īo adecuado para √©l. Estaba precintado, as√≠ que no pude besarlo por √ļltima vez, o tocarlo, ni siquiera sab√≠a lo que llevaba puesto, hablaba simplemente con el ata√ļd, como una loca.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Dije que quer√≠a escoger yo misma su lugar en el cementerio. Me pusieron dos inyecciones, y fui hasta all√≠ con mi hermano. Hab√≠a tumbas ¬ęafganas¬Ľ en la avenida principal.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒPongan a mi hijo aqu√≠ tambi√©n. Estar√° m√°s contento entre sus amigos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† No recuerdo qui√©n estaba all√≠ con nosotros. Alg√ļn funcionario. Neg√≥ con la cabeza.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒNo nos permiten enterrarlos juntos. Tienen que estar repartidos por el cementerio.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Dicen que se dio un caso en el que trajeron un ata√ļd a una madre, lo enterr√≥ y un a√Īo despu√©s su hijo regres√≥ con vida. S√≥lo estaba herido. Nunca vi el cuerpo de mi hijo, ni le di un beso de despedida. Sigo esperando.

Una enfermera

Todos los d√≠as que pasaba all√≠ me dec√≠a a m√≠ misma que era tonta por venir. Sobre todo por la noche, cuando no hab√≠a ning√ļn trabajo que hacer. Todo lo que pensaba durante el d√≠a era: ¬ę¬ŅC√≥mo puedo ayudarlos?¬Ľ. No pod√≠a creer que alguien fabricase las balas que estaban usando. ¬ŅDe qui√©n hab√≠a sido la idea? La punta de entrada era peque√Īa, pero dentro desgarraban y hac√≠an pedazos sus intestinos, su h√≠gado, su bazo. Como si no bastase con matarlos o herirlos, ten√≠an que hacerles pasar tambi√©n por ese martirio. Siempre llamaban a gritos a sus madres cuando sent√≠an dolor o ten√≠an miedo. Nunca los o√≠ llamar a otra persona.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Nos dijeron que era una guerra justa. Est√°bamos ayudando al pueblo afgano a acabar con el feudalismo y a construir una sociedad socialista. De alguna forma no encontraron el momento de decirnos que estaban matando a nuestros hombres. Durante todo el primer mes que estuve all√≠ tiraban sin m√°s los brazos y piernas amputados de nuestros soldados y oficiales, y hasta sus cuerpos, justo al lado de las tiendas del campamento. Era algo que me hubiese costado creer si lo hubiese visto en pel√≠culas sobre la guerra civil. Entonces no hab√≠a ata√ļdes de zinc: a√ļn no hab√≠an tenido tiempo de fabricarlos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Dos veces por semana ten√≠amos adoctrinamiento pol√≠tico. No paraban de hablar de nuestra misi√≥n sagrada, y de c√≥mo la frontera deb√≠a ser inviolable. Nuestra superior nos ordenaba que inform√°semos de todos los soldados heridos, de todos los pacientes. Lo llamaban seguimiento del estado de la moral: ¬°el ej√©rcito ten√≠a que gozar de buena salud! No deb√≠amos sentir compasi√≥n. Pero s√≠ que sent√≠amos compasi√≥n: era lo √ļnico que hac√≠a que todo tuviese sentido.


Un responsable de prensa de un regimiento

Comenzaré por el instante en que todo se vino abajo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Avanz√°bamos por Jalalabad y vimos a una ni√Īa de unos siete a√Īos de pie al borde del camino. Ten√≠a un brazo casi arrancado que pend√≠a s√≥lo de un hilo, como si fuese una mu√Īeca de trapo destrozada. Ten√≠a los ojos oscuros, como aceitunas, y me miraban fijamente. Salt√© del veh√≠culo para cogerla en brazos y llev√°rsela a nuestras enfermeras, pero ella dio un brinco hacia atr√°s, aterrorizada y gritando como un animalito.

Todav√≠a dando gritos huy√≥ corriendo, con el bracito colgando, parec√≠a que se le iba a despegar del todo. Corr√≠ gritando detr√°s de ella, la alcanc√© y la apret√© contra m√≠ mientras la acariciaba. Ella mord√≠a y ara√Īaba, toda temblorosa, como si la hubiese atrapado alg√ļn animal salvaje. No fue hasta ese momento que la idea se me pas√≥ por la cabeza: no cre√≠a que quisiera ayudarla, pensaba que quer√≠a matarla. La forma en que huy√≥ corriendo, la forma en que temblaba y el miedo que me ten√≠a son cosas que nunca olvidar√©.


Nos dijeron que era una guerra justa. Est√°bamos ayudando al pueblo afgano a acabar con el feudalismo y a construir una sociedad socialista. De alguna forma no encontraron el momento de decirnos que estaban matando a nuestros hombres.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Hab√≠a partido rumbo a Afganist√°n con los ojos centelleantes de idealismo. Me hab√≠an contado que los afganos me necesitaban, y yo me lo hab√≠a cre√≠do. El tiempo que pas√© all√≠ jam√°s so√Ī√© con la guerra, pero ahora todas las noches vuelvo a correr detr√°s de esa ni√Īa de ojos aceitunados, con el bracito colgando como si se le fuese a despegar de un momento a otro.

All√° fuera ten√≠as sentimientos muy distintos por tu pa√≠s. ¬ęLa Uni√≥n¬Ľ la llam√°bamos. Parec√≠a que ten√≠amos algo grande y poderoso a nuestras espaldas, algo que siempre nos defender√≠a. Recuerdo, sin embargo, que una tarde despu√©s de una batalla ‚ÄĒen la que hubo bajas, hombres muertos y hombres gravemente heridos‚ÄĒ enchufamos el televisor para olvidarnos de eso, para ver qu√© ocurr√≠a en la Uni√≥n. Hab√≠an construido una nueva f√°brica colosal en Siberia; la reina de Inglaterra hab√≠a ofrecido un banquete en homenaje a una personalidad; unos j√≥venes de Vor√≥nezh hab√≠an violado a dos escolares porque les hab√≠a dado por ah√≠; hab√≠an matado a un pr√≠ncipe en √Āfrica. El pa√≠s segu√≠a a lo suyo y nos sentimos totalmente in√ļtiles. Alguien tuvo que apagar el televisor antes de que lo destroz√°ramos a tiros.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Era una guerra de madres. Ellas estaban en todo el meollo. La gente en general no sufr√≠a, no se enteraba de lo que pasaba. Les contaban que est√°bamos luchando contra bandidos. ¬ŅUn ej√©rcito regular de 100.000 soldados, en nueve a√Īos, no era capaz de vencer a unos bandidos harapientos?

Un ej√©rcito con la tecnolog√≠a m√°s avanzada. (Que Dios amparase a quienquiera que estuviera en medio de un bombardeo de artiller√≠a con nuestros lanzamisiles Granizo o Hurac√°n: los postes telegr√°ficos sal√≠an volando como f√≥sforos.) Los ¬ębandidos¬Ľ s√≥lo ten√≠an las ametralladoras Maxim que hab√≠amos visto en las pel√≠culas; los Stinger y las ametralladoras japonesas llegaron m√°s tarde. Hac√≠amos prisioneros a hombres escu√°lidos con manos grandes, de campesino. No eran bandidos. Eran la gente de Afganist√°n.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† La guerra ten√≠a sus propias reglas horrendas: si te dejabas fotografiar o te afeitabas antes de un combate, estabas muerto. Siempre mataban primero a los h√©roes de ojos azules: conoc√≠as a uno de esos tipos y antes de que te dieses cuenta, estaba muerto. La mayor√≠a de la gente muri√≥ durante los primeros meses, cuando ten√≠an demasiada curiosidad, o hacia el final, cuando ya hab√≠an perdido el sentido de la precauci√≥n y se hab√≠an quedado imb√©ciles. Por la noche se te olvidaba d√≥nde estabas, qui√©n eras, lo que hac√≠as all√≠. Nadie lograba dormir durante las √ļltimas seis u ocho semanas antes de volver a casa.

            Aquí en la Unión somos como hermanos. Un tipo joven que vaya por la calle con muletas y una medalla reluciente sólo puede ser uno de los nuestros. Puede que sólo os sentéis en un banco y fuméis un cigarrillo juntos, pero os dará la impresión de que lleváis todo el día hablando el uno con el otro.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Las autoridades quieren utilizarnos para tomar medidas contundentes contra el crimen organizado. Si hay que atajar y poner fin a alg√ļn problema, la polic√≠a recurre a ¬ęlos afganos¬Ľ. Para ellos, somos tipos con pu√Īos grandes y cerebros peque√Īos a los que nadie aprecia. Pero est√° claro que si te duele la mano, no la pones en el fuego, la cuidas hasta que mejora.


Una madre

Me apresuro hasta el cementerio como si fuese a encontrarme con alguien. Siento que voy a visitar a mi hijo. Los primeros días pasaba allí toda la noche. No me daba miedo. Estoy esperando a que llegue la primavera, a que una florecilla brote de la tierra y aparezca ante mí. Planté campanillas de invierno para tener un mensaje de mi hijo lo antes posible. Llegan desde él hasta mí, desde allí abajo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Me quedo sentada junto a √©l hasta que oscurece y ya bien entrada la noche. A veces no me doy cuenta de que he empezado a gemir hasta que asusto a los p√°jaros, toda una tormenta de graznidos de cuervos, que vuelan en c√≠rculos y agitan las alas sobre m√≠; entonces recobro la lucidez y dejo de hacerlo. He ido todos los d√≠as durante cuatro a√Īos, si no es por la tarde, por la ma√Īana. Falt√© los once d√≠as que pas√© en el hospital, despu√©s me escap√© en camis√≥n para ir a verlo.

Me llamaba ¬ęMadre m√≠a¬Ľ y ¬ę√Āngel madre m√≠a¬Ľ.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒVaya, √°ngel madre m√≠a, han aceptado a tu hijo en la Academia Militar de Smolensk. Espero que est√©s contenta.

            Se sentaba al piano y cantaba.

Oficiales caballeros,

¡príncipes verdaderos!

Si entre ellos no el primero,

sí que soy uno de ellos.

Mi padre fue un oficial del Ej√©rcito regular que muri√≥ en la defensa de Leningrado. Mi abuelo tambi√©n fue oficial. Mi hijo estaba hecho para ser un militar: ten√≠a el porte, tan alto y tan fuerte. Deber√≠a haber sido un h√ļsar con guantes blancos, que jugase a las cartas.

            Todos querían ser como él. Hasta yo, su propia madre, lo imitaba. Me sentaba al piano como él, y a veces me ponía a caminar como él, sobre todo después de que lo mataran. De tanto que deseo que esté siempre presente en mí.

Cuando fue a Afganistán por primera vez, no escribía nunca. Esperé y esperé a que viniese a casa de permiso. Un día, en el trabajo, el teléfono sonó.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ√Āngel madre m√≠a, vuelvo a casa.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Fui a recibirlo al autob√ļs. El pelo se le hab√≠a puesto canoso. No reconoci√≥ que estaba de permiso, que hab√≠a pedido que lo dejasen salir del hospital un par de d√≠as para ver a su madre. Ten√≠a la hepatitis, la malaria, no hab√≠a nada que no tuviera, pero advirti√≥ a su hermana para que no me lo contase. Entr√© en su habitaci√≥n de nuevo antes de irme a trabajar, para verlo dormir. Abri√≥ los ojos. Le pregunt√© por qu√© no estaba dormido, era muy temprano. Dijo que hab√≠a tenido un mal sue√Īo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Lo acompa√Īamos hasta Mosc√ļ. Era un mayo soleado, hac√≠a un tiempo estupendo y los √°rboles estaban en flor. Le pregunt√© c√≥mo eran las cosas all√°.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒMadre m√≠a, Afganist√°n es un asunto donde no deber√≠amos estar metidos ‚ÄĒme mir√≥ s√≥lo a m√≠, a nadie m√°s‚ÄĒ. No quiero volver a ese agujero. De verdad que no ‚ÄĒse alej√≥ caminando, pero se dio la vuelta‚ÄĒ. Es tan sencillo como eso, mam√° ‚ÄĒnunca me llamaba ¬ęmam√°¬Ľ. A la mujer en el mostrador del aeropuerto se le ca√≠an las l√°grimas al mirarnos.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Cuando me despert√© el 7 de julio no hab√≠a estado llorando. Me qued√© mirando al techo con los ojos vidriosos. Me hab√≠a despertado √©l, como si hubiese venido a despedirse. Eran las ocho en punto. Ten√≠a que prepararme para ir al trabajo. Fui vagando de un lado para otro con el vestido, del cuarto de ba√Īo a la sala de estar, de una habitaci√≥n a otra. Por alguna raz√≥n no pod√≠a soportar ponerme ese vestido de color claro. Me sent√≠a mareada y no ve√≠a bien. Todo estaba borroso. Me fui serenando hacia la hora de almorzar, hacia el mediod√≠a.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† El d√≠a siete de julio. Llevaba siete cigarrillos en el bolsillo, siete f√≥sforos. Hab√≠a hecho siete fotos con su c√°mara. Me hab√≠a escrito siete cartas a m√≠, y siete a su novia. El libro sobre su mesita de noche estaba abierto por la p√°gina siete. Era ¬ęLos contenedores de la muerte¬Ľ, de Kobo Abe.

            Tuvo tres o cuatro segundos en los que podía haberse salvado. El vehículo en que iban salió volando por un precipicio. No podía ser el primero en saltar. Nunca podía haberlo sido.

De parte del comandante segundo del regimiento para asuntos políticos, el comandante S. R. Sinelníkov. Es mi deber como soldado informarle de que el teniente primero Valeri Gennadiévich Volóvich ha muerto hoy a las 10:45 horas.

Toda la ciudad estaba ya al tanto. En la Casa de los Oficiales hab√≠an puesto un cresp√≥n negro y su fotograf√≠a. De un momento a otro estaba previsto que llegase el avi√≥n con su ata√ļd, pero nadie me hab√≠a dicho ni una palabra. No ten√≠an el valor de hacerlo. En el trabajo todos llevaban rastros de l√°grimas en la cara.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬ŅQu√© ha pasado? ‚ÄĒles pregunt√©.

            Intentaron distraerme de diversas maneras. Vino una amiga, y después por fin un doctor con bata blanca. Le dije que estaba loco, que muchachos como mi hijo no podían morir. Empecé a dar golpes en la mesa. Corrí hasta la ventana y empecé a golpear el cristal. Me pusieron una inyección. Seguí gritando. Me pusieron otra inyección, pero tampoco me hizo efecto.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒQuiero verlo, llevadme hasta mi hijo ‚ÄĒvociferaba.

            Finalmente tuvieron que llevarme.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Hab√≠a un ata√ļd alargado. La madera no estaba lijada, y en grandes letras pintadas en amarillo se le√≠a ¬ęVol√≥vich¬Ľ. Ten√≠a que encontrarle un sitio en el cementerio, un lugar seco, un lugar seco y agradable. Si eso significaba un soborno de cincuenta rublos, no importaba. Aqu√≠ tiene, tome, pero aseg√ļrese de que sea un buen lugar, seco y agradable. Dentro ya sab√≠a lo desagradable que era, pero yo s√≥lo quer√≠a que estuviese en un lugar seco y agradable. Las primeras noches no lo dej√© solo. Me qued√© all√≠. Me llevaban a casa, pero yo volv√≠a.

            Cuando voy a verlo, hago una reverencia, y cuando me marcho, la vuelvo a hacer. Nunca paso frío, ni siquiera cuando la temperatura cae bajo cero; escribo mis cartas desde allí; si alguna vez estoy en casa es porque tengo visita. Cuando camino de vuelta a casa por la noche, las farolas están iluminadas, los faros de los coches encendidos. Me siento tan fuerte que no tengo miedo de nada.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† S√≥lo ahora me despierto de mi pena, como si me despertase de un sue√Īo. Quiero saber de qui√©n fue la culpa. ¬ŅPor qu√© nadie dice nada? ¬ŅPor qu√© no se nos dice qui√©nes lo hicieron? ¬ŅPor qu√© no son juzgados?

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Saludo a todas las flores de su tumba, a cada peque√Īa ra√≠z, a cada tallo.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ‚ÄĒ¬ŅVienes de ah√≠? ¬ŅVienes de √©l? Vienes de mi hijo. ‚Ė†

 


Sugov04/20/2022
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A pesar de las m√ļltiples acciones del SUGOV, la administraci√≥n departamental del Valle del Cauca sigue dejando de lado la urgencia de reparar las caba√Īas de los servidores p√ļblicos. Las d√©biles estructuras de madera, se est√°n cayendo a pedazos.

No exageramos. Es m√°s, decidimos verificarlo. Y fuimos hasta el lugar. Comprobamos que las caba√Īas de Juanchaco, construidas para que en ocasiones especiales, los servidores p√ļblicos de la Gobernaci√≥n del Valle del Cauca tuvieran espacios de esparcimiento con su familia, se est√°n cayendo a pedazos.

Dicen que desean acabar con las caba√Īas para entregarle el terreno a la Armada Nacional‚ÄĒnos dijo Ramiro Mosquera. Lleva a√Īos en el lugar. Nos cont√≥ que ese ha sido un proyecto de tiempo atr√°s–: Argumentan que, fortaleciendo la presencia militar, protegen al Pac√≠fico. Puro cuento, ac√° estamos en una pobreza la berraca y nadie hace nada, menos el gobierno departamental, nos tiene olvidados como a las caba√Īas‚Ķ

Al fondo, el rumor del mar. Las olas que mueren en la playa y, en un vaivén que no termina, se alejan con desgano en medio de la espuma, como letras fugaces escritas en la arena y se desdibujan como fotos viejas.

-En el SUGOV denunciamos eso, que las caba√Īas se est√°n acabando y que, ac√° se rumora, el terreno quedar√° en manos de la Armada. Dijeron que especul√°bamos–, le dijimos al hombre, que con la certeza de quien no es chismoso, sino que repite algo cierto, nos respondi√≥ casi de inmediato.

¬ŅCuento? No, que va. Y si no, d√≠game, ¬ŅPor qu√© est√°n as√≠? No huelen a madera y humedad, sino a tristeza y abandono‚Ķ

Coincidimos con Ramiro. No hay derecho. Llevan tiempo respondiéndole al SUGOV que invertirán en su mejoramiento, y nada.

Ramiro fue disc√≠pulo de Luis Enrique Urbano Tenorio, o mejor conocido como Peregoyo, autor de ‚ÄúMi Buenaventura‚ÄĚ. Aun cuando se compuso en 1961 y el tema alcanz√≥ la gloria cuatro a√Īos despu√©s, √©l que estaba joven, lo acompa√Īaba con las maracas.

Fue una √©poca buena, ¬Ņno cree?

Claro que buena. Se bailaba toda la noche, especialmente en los carnavales de agosto. Aunque desde julio empezaba el jolgorio--, nos relata. Y cuando le preguntamos por Yecid González, el dirigente sugoviano, reflexionó unos instantes:

Sí, creo que lo conocí. Le gustaba ir a rumbear los domingos en la tarde, en el Caney. Con una sola cerveza, se bailaba a todas las muchachas. Tira paso, lo vi, le gustaba la salsa, pero también el currulao, el tamborito, el abozao, el patacoré, la juga o el bunde, y el sonido inconfundible del cununo…

Y retoma el asunto de Juanchaco. Vive hace doce a√Īos all√≠. Recuerda que hubo una √©poca, cuando estaba de gobernador, √Āngelino Garz√≥n, en que ten√≠an las caba√Īas en buen estado.

Usted viera como ten√≠an de bonitas las caba√Īas; la madera la pintaron de colores. Les hac√≠an mantenimiento‚Ķ

–¬ŅY en la √©poca de Ubeimar?

–¬ŅUbeimar, el bland√≥n? All√≠ fue cuando comenzaron a caerse las caba√Īas. Un d√≠a Dilian dijo que en Juanchaco habr√≠a un polo de desarrollo econ√≥mico, algunos lloramos de la emoci√≥n, una vecina compr√≥ una carreta dizque para venderle frutas a los turistas que llegar√≠an como langostas en cosecha tierna, y nada. Primero se le da√Ī√≥. Por ah√≠ tiene una de las ruedas de la carreta, para trancar la puerta principal… ¬Ņy las caba√Īas? All√≠, sosteni√©ndose en cuatro horcones, por pura terquedad, para no caerse y darle gusto a la Gobernaci√≥n‚Ķ

¬ŅY con Clara Luz?

Déjelo así… le digo, déjelo así…

En la ma√Īana cay√≥ una lluvia fuerte. En el horizonte del mar hasta se vieron rel√°mpagos y uno que otro trueno que se perd√≠a en la distancia. Los habitantes dicen que siempre llueve duro en Semana Santa.

Los considero‚ÄĒnos dice‚ÄĒCon ese aguacero, debe haber ca√≠do mucha agua dentro de las caba√Īas‚ÄĒsuelta la carcajada–. Como esta ese techo desbaratado, es mejor dormir afuera.

En la noche lo volvimos a ver. Ramiro estaba jugando domin√≥, con otros parroquianos, en la tienda La Abundancia, de do√Īa Eufemia. Es una estancia peque√Īa, con estantes hechos con tablas y guadua. No ofrecen mucho, salvo arroz, aceite, sal, az√ļcar y caf√©. Tambi√©n panes, pero llevan tres d√≠as en la vitrina. Los traen del puerto. est√°n algo duros, pero no hay m√°s…

D√≠gale a Clara Luz que haga algo por las caba√Īas, que se deje ver, aunque sea con alguito.

Volvimos a las caba√Īas. Hace un calor h√ļmedo, aguantable. Y si, le vamos a decir a la Gobernadora que no se olvide de las caba√Īas que son para el uso de los servidores p√ļblicos‚Ķ Y que se acuerde de los moradores de La Bocana, La Barra, Punta Soldado, Juanchaco y Ladrilleros que en √©poca de campa√Īa repet√≠an con una sonrisa de esperanza: “La tenemos Clara“, pero hoy la ven m√°s oscura que una noche sin estrellas en Buenaventura.


Sugov04/06/2022
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9min2020

Con el argumento de que no hay plata, quieren desconocer la urgencia de ajustar el salario de los trabajadores del Club de Empleados del Departamento.

¬ŅC√≥mo le ha ido √ļltimamente al Club de Empleados del Departamento? Seamos sinceros:¬†muy bien. Entre octubre y diciembre del 2021 ingresaron a sus instalaciones¬†12.660¬†personas e hicieron consumos, En t√©rminos parroquiales:¬†entr√≥ plata.¬†¬ŅNo era eso lo que se esperaba? ¬ŅY entonces‚Ķ?

–Ve, y por qu√© pregunt√°s‚Ķ

–Porque a los trabajadores les est√°n pidiendo dos cosas que s√≥lo podr√≠an ocurrir en el¬†realismo m√°gico de Gabriel Garc√≠a M√°rquez‚Ķ

–No dig√°s, cont√°me, ¬Ņcon qu√© salieron ahora‚Ķ?

–Pues no te lo vas a creer: que renuncien al ajuste salarial y, adem√°s, dejen en el limbo la dotaci√≥n de este a√Īo‚Ķ es decir ‚ÄúHasta que los sapos bailen flamenco‚ÄĚ, como canta ese grupo espa√Īol‚Ķ

–¬ŅVe, y es que ellos creen que a los trabajadores los envuelven con ‚Äúespejitos‚ÄĚ y que, adem√°s, hicieron curso de faquir para vivir del¬†viento molido¬†y del¬†aire rallado¬†junto con sus familias, o qu√©?

–Es que no les aumentan salario desde el 2019 y el gerente, con la sonrisa de siempre, tan querido √©l, tan c√°ndido,¬†les dice que no hay plata, que entiendan, que la situaci√≥n del Club es cr√≠tica, que se sacrifiquen, que¬†si se ajustan el cintur√≥n¬†los pueden hasta¬†canonizar¬†por santos inocentes‚Ķ

–Esa perla no la sab√≠a.¬†¬ŅY la plata que le ha entrado al Club qu√© se hizo? ¬ŅLa tienen ahorrada en bancos? ¬ŅO fue que los usuarios pagaron con billetes de esos que se usan en el Juego del Monopolio?

–Nada, pagaron con billete entrante,¬†contante¬†y¬†sonante‚Ķ Gran interrogante, ¬Ņd√≥nde est√°n los recursos? ¬ŅGanando intereses bancarios?‚Ķ Si entr√≥ plata, ¬Ņpor qu√© no les reajustan salario y, adem√°s, les pagan la dotaci√≥n?

–Aver√≠g√ľelo, Vargas‚Ķ Pero le tengo otra¬†fresa para el helado‚Ķ

–No me dig√°s, ¬Ņfalta?…

–Claro que s√≠. Resulta que no les suministran elementos m√≠nimos de protecci√≥n y, si se accidentan, se complica el asunto con la ARL‚Ķ

–¬ŅVe y el sindicato al que pertenecen originalmente?

–Este s√≠ que¬†es el cilantro que le falta al sancocho, el lim√≥n para la chuleta y la panelita para la mazamorra‚Ķ Resulta que les dicen que den un comp√°s de espera, que sean comprensivos‚Ķ

–Ah, carajo‚Ķ ¬ŅAhora resultaron patronalistas? Definitivamente hicieron bien en el¬†SUGOV¬†al recibirlos, con el aval de la Asamblea de Afiliados‚Ķ No los dejaron solos‚Ķ

–No se extra√Īe, que ac√° tambi√©n tenemos sindicatos as√≠, que le queman incienso a la gobernadora y dicen que, si pudieran, les prender√≠an velitas a ciertos funcionarios del nivel directivo, a pesar de que les dan garrote a los empleados‚Ķ

–No, definitivamente estamos¬†m√°s doblados que mu√Īeco de trapo en malet√≠n de ni√Īo peque√Īo…¬†¬ŅY ellos, los trabajadores, qu√© ¬†dicen?

–Pues les recordaron a la Gerencia la frase del finado Horacio Serpa: ‚ÄúMamola‚Ķ los derechos de los trabajadores no se negocian‚Ķ‚ÄĚ

–Ve, perdon√°me, te debo colgar el tel√©fono porque ya el Jefe me est√° mirando rayado‚Ķ ¬ŅY del aumento de nosotros ac√° en la Gobernaci√≥n?

–Estamos¬†parados en los pedales‚Ķ¬†El IPC m√°s 5 puntos‚Ķ si los empleados nos apoyan y no nos dejan solos, coronamos‚Ķ

Para terminar, las preguntas fregonas…

.. ¬†¬ŅSab√≠a usted que la Gobernadora anunci√≥ que en febrero se elegir√≠a¬†la nueva Junta del Club del Departamento y hasta ahora, nada?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que est√°n obrando por fuera de los Estatutos?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que un buen n√ļmero de afiliados pedir√°n que se cambie el Gerente?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que una vez el Gerente nos envi√≥ a la Fiscal√≠a (a todos los directivos del¬†SUGOV) pero que dicha demanda no prosper√≥ porque siempre denunciamos con fundamento?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que seguiremos firmes, apoyando a los trabajadores del Club del Departamento?

‚Ķ ¬ŅSabia que los compa√Īeros de la Secretar√≠a de Salud est√°n denunciando que no les pagan la prima t√©cnica por antig√ľedad ni por quinquenio?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que el documento ya fue radicado en la Procuradur√≠a General y tenemos copia, para que no digan como los mexicanos: “est√°n echando habladas”?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que solo les pagaron hasta el 2017? ¬ŅSabia que los derechos adquiridos y los de Ley son irrenunciables e ineludibles?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que esa pareciera ser la pol√≠tica de trabajo decente que aplican en la Gobernaci√≥n del ‚ÄúValle Insensible‚ÄĚ… garrote por que trabajas… y m√°s garrote si protestas…?


Sugov04/05/2022
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Ahora que el t√©rmino ‚Äútransparencia‚ÄĚ se ha vuelta tan popular, el Sindicato Unitario de la Gobernaci√≥n del Valle del Cauca‚ÄĒSUGOV‚ÄĒquiere reivindicar esa palabra cuya aplicabilidad debe ser real en las ejecutorias de lo p√ļblico y en el accionar sindical.

Por esa raz√≥n, porque nos gustan las ‚Äúcuentas claras y el chocolate espeso‚ÄĚ, convocamos a los Delegados a la reuni√≥n del primer semestre, programada para este viernes 8 de abril, desde las 9:00 am, en las instalaciones de nuestra organizaci√≥n, piso 3 de la Asamblea Departamental, Oficina 307.

¬ŅCu√°l es el motivo? Presentarles los Estados Financieros a 31 de diciembre del 2021, para su respectivo an√°lisis y aprobaci√≥n. Recuerden que, en la Asamblea General de afiliados, de diciembre √ļltimo, presentamos esos Estados con corte a octubre. Todos los vieron, porque somos eso, un sindicato simplemente decente, que le muestra a su base, en qu√© invertimos cada peso.

Estamos convocando a los Delegados del nivel central, de la Biblioteca Departamental y el Inciva.

Para la Asamblea de Delegados hay permiso sindical. As√≠ es que no hay pretexto. E informamos a todos los afiliados, que quienes fueron escogidos, est√°n llamados a acompa√Īarnos porque justamente llevan la representaci√≥n de la base sugoviana.

Para terminar, las preguntas fregonas…

‚Ķ ¬ŅSabia usted que no se puede asociar ‚Äúausentismo laboral‚ÄĚ con un permiso para ir a cita m√©dica, reclamar medicamentos o estar bajo incapacidad por alguna enfermedad?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que quiz√° la Secretaria de Salud no ley√≥ con detenimiento el oficio que, en tan sentido, le dirigi√≥ a la l√≠der de programa y que es una prueba fehaciente de ‚Äúacoso laboral‚ÄĚ?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a usted que hemos expresado nuestro apoyo a los compa√Īeros contratistas, a quienes desde hace dos a√Īos les rebajaron sus honorarios?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que un compa√Īero contratista nos dijo que la carne no se ve√≠a hace mucho tiempo en su nevera y que, para no olvidarla, tiene una foto grande pegada frente al comedor?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que eso es producto de que sus honorarios no son los de antes y el gobierno del ‚ÄúValle Insensible‚ÄĚ no se da cuenta que el precio de la canasta familiar est√° por las nubes?

‚Ķ ¬ŅSabia que al margen de cu√°l sea el compromiso de cada uno de ellos, los contratistas son clase trabajadora, como nosotros?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que unos compa√Īeros del DADI fueron comisionados para ir de piso en piso promoviendo el tapabocas, pero no usan carnet de identificaci√≥n?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que en ‚Äúcasa de herrero, cuchillo de palo‚ÄĚ y que ni ellos mismos se identifican pese a que el director del DADI sac√≥ Circulares diciendo que es imperativo usar el carnet?

.. ¬ŅSab√≠a que una gran mayor√≠a de empleados apoyan la petici√≥n sugoviana de un ajuste salarial del IPC m√°s 5 puntos, porque hay plata para pagarlo y, adem√°s, en una inflaci√≥n tan grande, es apenas es justo y necesario?


ppotes04/05/2022
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La Fiscal√≠a present√≥ escrito de acusaci√≥n contra un coronel, un teniente y un patrullero. Investigaciones contin√ļan. Otros oficiales y agentes terminar√≠an involucrados en nuevos hechos de violencia en protesta social.

Publicado originalmente en el Portal Seguimiento.Co


Un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos presentó escrito de acusación contra un coronel, un teniente y un patrullero de la Policía Nacional por algunos de los homicidios y casos de lesiones personales ocurridos durante las jornadas de protesta programadas en Cali (Valle del Cauca), en 2021.

Los uniformados estarían involucrados en distintos hechos y tendrían diferentes niveles de posible participación. Los acusados son:

Patrullero Wilson Orlando Esparragoza Corcho. De acuerdo con el material de prueba y la evidencia técnica obtenida, sería el responsable de disparar el proyectil que le ocasionó la muerte a un joven que participaba en las movilizaciones que se registraron frente al CAI Villa del Sur, en el sector Puerto Rellena, la tarde del 28 de abril de 2021.

El funcionario, al parecer, accion√≥ el arma de dotaci√≥n contra los manifestantes. Para la Fiscal√≠a, la v√≠ctima se encontraba en indefensi√≥n y no era una amenaza inminente para las personas. As√≠ que el actuar del funcionario habr√≠a sido desproporcionado y violatorio de los principios que deben acompa√Īar a quienes salvaguardan el orden. En ese sentido, la acusaci√≥n es por el delito de homicidio agravado.

Teniente Néstor Fabio Mancilla Gonzaliaz. En su condición de comandante del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) estaba a cargo de un componente de hombres que, supuestamente, disparó contra manifestantes y ciudadanos ajenos a las concentraciones sociales, en dos eventos diferentes.

El primero, sucedió el 30 de abril, en el barrio El Diamante. Aquí, dos personas murieron y otras dos resultaron heridas. El segundo, se registró en inmediaciones del barrio Siloé, la noche del 3 de mayo.  Este hecho dejó tres muertos y dos heridos.

La investigación da cuenta de que el oficial, supuestamente, falló en el deber de dirigir y controlar a los efectivos de su unidad, y no tomó las medidas necesarias para evitar más víctimas. El escrito indica que sería el posible responsable de los delitos de homicidio agravado y lesiones personales.

Coronel Edgar Vega G√≥mez. El oficial, en su momento, se desempe√Īaba como comandante operativo de la Polic√≠a Metropolitana de Cali. Adicionalmente, hab√≠a sido designado como jefe de servicio y el encargado de orientar las acciones de sus subalternos para restablecer el orden, los d√≠as en los que se presentaron los eventos en los que estar√≠an involucrados algunos integrantes del GOES, y por los que es procesado el teniente Mancilla Gonzaliaz.

El coronel Vega Gómez habría incumplido al compromiso institucional y constitucional de velar por la seguridad de los civiles participantes en las jornadas de protesta, y, presuntamente, no tomó los correctivos necesarios para evitar los excesos que se produjeron. De esta manera, es acusado por los delitos de homicidio agravado y lesiones personales.


Sugov03/30/2022
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7min1620

Todo parece indicar que las garantías sindicales brillan por su ausencia en la Gobernación del Valle del Cauca. A los guardas de tránsito les negaron el permiso para ir a la unificación de pliegos. Y en Salud, está prohibido enfermarse.

Un tintico para comenzar la jornada, antes que haga calor, porque en muchas oficinas no hay ni ventilador. Al mediodía el ambiente parece una sauna. El asunto ya se salió del círculo parroquial. Lo conocen todos:

–¬ŅC√≥mo as√≠ que hoy inician la unificaci√≥n de pliegos petitorios y, quienes van a participar, no tienen permiso sindical?

–Imagin√°te, ve. Como dicen por ah√≠: ‚ÄúVuelve la burra al trigo‚Ķ‚ÄĚ y, tambi√©n: ‚ÄúVaca rompelona no olvida su portillo.‚ÄĚ

–Ven√≠, no me dej√©s con el cuento a medias‚Ķ ¬ŅDe qu√© est√°s hablando? ¬ŅEso est√° pasando aqu√≠? No, barajala m√°s despacio‚Ķ

–Pues mija, que los permisos sindicales llegan tarde y, en este caso, los compa√Īeros asignados no pueden ir a la reuni√≥n de unificaci√≥n de pliegos, porque no hay ‚Äúpermiso‚ÄĚ. No est√°n dando garant√≠as para negociar‚Ķ Mejor dicho, arrancamos con pie izquierdo.

–No, as√≠ tampoco. Y nosotros confiando que este a√Īo, pasada la pandemia, las cosas iban a cambiar‚Ķ

–¬ŅCambiar? Puro cuento. ¬ŅNo se dio cuenta que, a los guardas de tr√°nsito comisionados para ir a unificar pliego, les negaron el permiso?

–No digas. No te lo puedo creer. No mont√©s pel√≠culas. Si al Secretario de Movilidad uno lo ve en televisi√≥n todo comprensivo, sonriente‚Ķ

–Mija, caras vemos, corazones no sabemos. Le dijo a los compa√Īeros que no y parte sin novedad. Falto que les escribiera en el chat: ‚ÄúI¬īsorry for you‚Ķ‚ÄĚ o, en espa√Īol valluno: ‚ÄúLl√≥relo‚Ķ‚ÄĚ

–¬ŅY si no se unifican pliegos?

–Pues, mija, no hay negociaci√≥n. Y si no hay negociaci√≥n, el ajuste salarial lo pagar√°n en diciembre, cuando a lo lejos se escuchen villancicos, huela a natilla y a bu√Īue√Īos, y todos est√©n cantando el Tuturumaina‚Ķ

Ya alrededor se ha empezado a formar corrillo. Los compa√Īeros no pueden creerlo. Mueven la cabeza con incredulidad.

–Como dicen, esto parece una telenovela‚Ķ

–Pero, t√©nganse de la silla‚Ķ la Secretaria de Salud le mand√≥ a una l√≠der de programa, una carta en la que le ‚Äúpasa cuenta‚ÄĚ de las horas que ha tenido que pedir para ir a citas m√©dicas, le sac√≥ en cara las incapacidades m√©dicas porque est√° que la enloquecen, y hasta le relaciono los permisos que ha pedido para ir a reuniones del colegio de sus hijos o a reclamar medicamentos‚Ķ

–No, esa vaina no te la creo‚Ķ ¬ŅLa Secretaria de Salud? No, no, definitivamente no‚Ķ ¬ŅEs decir que nadie tiene derecho a enfermarse? No, definitivamente no. ¬ŅY la carta la firma una m√©dica, que se supone, tiene sensibilidad humana? No.

–Pues cr√©alo mija. La se√Īala de ‚Äúausentismo laboral‚ÄĚ, incluidas las incapacidades m√©dicas. Los del¬†SUGOV¬†tienen la carta. Es ins√≥lita. Incluso Fernando Alexis sugiri√≥ que la enmarcaran y Heimer le dijo que era mejor pegarla en el ‚Äúmuro de la infamia‚ÄĚ.

–Llegamos a niveles muy bajos, definitivamente. Eso es ‚Äúpersecuci√≥n laboral‚ÄĚ. ¬ŅY ser√° que la gobernadora no se ha dado cuenta?

–Yo creo que no. No le dicen las cosas. Por ejemplo, no le han contado la ‚Äúgalleta‚ÄĚ en la que se va a meter por el no pago de las incapacidades y los dem√°s puntos que han incumplido con los Acuerdos Laborales‚Ķ

–Ay, no, mija. Mejor me voy a mi escritorio. Ya hasta rabia me dio. Se me da√Ī√≥ la ma√Īana, que vaina. No se puede ser as√≠ de injustos, y menos con los empleados y contratistas que se la juegan toda por la Gobernaci√≥n y los descentralizados‚Ķ Como dijo Condorito: dejamos de ser el ‚ÄúValle Invencible‚ÄĚ, para convertirnos en el ‚ÄúValle Insensible‚ÄĚ.

La ma√Īana que comenz√≥ algo fr√≠a, comienza a calentar. Todos se alejan m√°s aburridos que¬†un mico en un bonsai. No pueden creerlo. Que justo esto est√© pasando en la administradora que tanto habla de las garant√≠as a las organizaciones sindicales y de mejorar las condiciones del recurso humano.

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Sugov03/19/2022
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7min1730

 


Decenas de personas se dieron cita en esta convocatoria que hizo el SUGOV. Amigos, afiliados a la organizaci√≥n y simpatizantes, tributaron un reconocimiento a toda una vida de lucha del compa√Īero, √Ālvaro Ru√≠z Erazo.

El homenaje al compa√Īero gestor y uno de los principales fundadores del Sindicato Unitario de la Gobernaci√≥n del Valle del Cauca‚ÄĒSUGOV‚ÄĒ, √Ālvaro Ru√≠z Erazo, se convirti√≥ en un verdadero √©xito. ¬†Rebas√≥ nuestras expectativas.

La representación de la administración departamental estuvo a cargo de la directora del Departamento Administrativo de Planeación, Lorena Sofía Velasco Franco, Karola Hernández, sub secretaría de Cultura del Valle y Luis Alfonso Cháves R, director del DADI. Por las organizaciones sindicales, el presidente de la CUT nacional, Francisco Maltés Tello; el presidente de la CUT Valle, Wilson Sáenz Manchola y Antonio Gutiérrez, de la misma directiva.

¬ŅY la asistencia? M√°s de cien personas. Adem√°s de quienes siguieron el evento en forma virtual. El Sal√≥n Gobernadores con lleno total.

Durante su intervenci√≥n, el presidente nacional de la CUT, Francisco Malt√©s Tello, destac√≥ la combatividad de una organizaci√≥n como el SUGOV y dijo, que en esta labor de defensa de los derechos de los trabajadores, incluyendo en su parte esencial a los servidores p√ļblicos, el aporte de √Ālvaro Ru√≠z Erazo ha sido relevante. “No hay palabras para resumir lo mucho que ha hecho el compa√Īero √Ālvaro por el sindicalismo”, anot√≥ y dijo que el gestor y uno de los fundadores de nuestra organizaci√≥n, ha ejercido en una √©poca en la que dolorosamente han muerto m√°s de 3000 dirigentes y activistas obreros.¬†

El escritor floridano, Leonel Bustamante, pronunci√≥ unas emotivas palabras de reconocimiento a √Ālvaro Ru√≠z Erazo. Proviniendo de alguien como √©l, quien es reconocido¬† por muchos a√Īos dedicado a las letras, su intervenci√≥n fue a la vez la presentaci√≥n oficial del libro “Mi Voz”, que escribi√≥ √Ālvaro. Nadie mejor que Leonel para presentar el libro de otro escritor.

Al intervenir en el evento, el periodista y dirigente sugoviano, Fernando Alexis Jim√©nez, puso de manifiesto que √Ālvaro Ru√≠z Erazo sent√≥ las bases para la creaci√≥n de un Sindicato como el SUGOV, que se fij√≥ la meta de ser transparente y dar pasos s√≥lidos hacia la recuperaci√≥n de la credibilidad en el sindicalismo. Record√≥ que nuestra organizaci√≥n sindical ha traspasado las fronteras, siendo part√≠cipe con amplio reconocimiento, en escenarios internacionales como Cuba y Venezuela.

Muchos de los presentes no pudieron impedir que se les humedecieran los ojos. “√Ālvaro ha sido un compa√Īero, pero m√°s all√°, el amigo“, dijo e dirigente sugoviano, Heimer Bejarano Sandoval, quien tuvo a su cargo la apertura del evento.

La transmisión, en su totalidad, puede ser vista haciendo aquí>> https://bit.ly/3JrUMrd


Agradecemos los registros fotogr√°ficos de la comunicadora, Martha Cort√©s Buitrago, del compa√Īero sugoviano, Carlos Alberto Salazar y la transmisi√≥n en redes a cargo de Andr√©s Estrada S√°nchez.


El libro “Mi Voz” de √Ālvaro Ru√≠z Erazo, fue presentado en una ceremonia muy particular, de compa√Īeros, al presidente de la CUT nacional, Francisco Malt√©s Tello. La presidente del SUGOV, Gicella Ochoa Bejarano, reconoci√≥ la trayectoria de √Ālvaro y dijo a los presentes, que gracias a la credibilidad que despierta, muchos que otrora ten√≠an aversi√≥n al sindicalismo, se sumaron a nuestra organizaci√≥n.

 


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La jornada transcurri√≥ tranquila, salvo el borrachito que grit√≥ vivas y abajos, y termin√≥ en la c√°rcel. Lo encerraron acusado de asonada y de subvertir la tranquilidad de Pueblo Peque√Īo.

Pedro, Juan y √Ālvaro se levantaron muy de ma√Īana, tomaron caf√© con un vivo entusiasmo que se reflejaba en sus rostros, mientras hac√≠an cuentas mentales sobre el caudal electoral que los acompa√Īar√≠a en las urnas. Coincid√≠an en algo: consideraban que aquel domingo, seria el mejor de sus d√≠as.

Mijo, est√°n reclamando que los huevos salieron pichos, la leche agria y las lentejas con gorgojo. Que si les puede cambiar el mercado–, grit√≥ la esposa de Pedro, desde la cocina, pegada del tel√©fono.

Claro, pero despu√©s de las elecciones–, respondi√≥ mientras sal√≠a de casa dando un portazo que escucharon hasta en el √ļltimo rinc√≥n de Pueblo Peque√Īo.

‚ÄúDesagradecidos. Uno les calma el hambre y exigiendo por un voto. Definitivamente, as√≠ paga el diablo a quien bien le sirve‚ÄĚ, murmur√≥ mientras se alejaba.

Juan iba de camino a la plaza principal de Pueblo Peque√Īo. Pensaba en muchas cosas. Entre otras, que vendi√≥ el carro e hipotec√≥ la casa para financiar la publicidad de la campa√Īa.

Yo creo en el voto de opini√≥n–, se repet√≠a en voz alta, mientras saludaba con una sonrisa a todos cuanto ve√≠a en la calle. ‚ÄĒLa gente quiere una renovaci√≥n‚Ķ —

√Ālvaro, por su parte, se levant√≥ tarde. Confiaba en que, como siempre, la gente lo acompa√Īar√≠a masivamente. ‚ÄúEllos saben por qui√©n deben sufragar. Para qu√© insistirles. Ser√≠a tanto como llover sobre mojado.‚ÄĚ

*******

La jornada transcurri√≥ tranquila, salvo el borrachito que grit√≥ vivas y abajos, y termin√≥ en la c√°rcel. Lo encerraron acusado de asonada y de subvertir la tranquilidad de Pueblo Peque√Īo.

Mientras avanzaban las votaciones, los mercados iban y ven√≠an, por encima de las narices de Juan, quien ignor√≥ esa realidad o, como sol√≠a repetir: ‚ÄúLo m√°s maravilloso de este remanso de paz, es la solidaridad de las personas unas con otras. Hasta en domingo ayudan al necesitado.‚ÄĚ

*******

Los escrutinios iban bien hasta que un sorpresivo corte de energía eléctrica, dejó todo en penumbra. Y en menos de quince minutos, cambió el curso del conteo.

En pol√≠tica nada est√° escrito‚ÄĒjustific√≥ Pedro Continuismo.

Juan Candidote perdió por tercera vez en una contienda. En adelante le tocará andar a pie o montar en bus intermunicipal, al tiempo que debe apropiar un presupuesto para pagar arriendo. Sin embargo, con una sonrisa, repite:

La quinta es la vencida. Voy a ganar en la pr√≥xima. Ser√° mi revancha‚Ķ–se consuela.

√Ālvaro Quemadito se encerr√≥ desde el lunes en su casa. Perdi√≥ hasta la sonrisa. Dicen las lenguas viperinas de Pueblo Peque√Īo que el culpable de su derrota fue Pedro Continuismo. Le sedujo hasta el √ļltimo votante. De paso, le desbarato la maquinaria pol√≠tica. ‚ÄúEn pol√≠tica todo se vale‚ÄĚ, fue su argumento para tumbarlo.

√Ālvaro le dijo a su esposa, quien le estaba curando las heridas de las quemaduras:

Tranquila, mija, de esta nos levantamos. Volveremos a la contienda y, le aseguro, le juro por mi madrecita linda, que no dejo t√≠tere con cabeza cuando vuelva al poder‚ÄĒA rengl√≥n seguido le anunci√≥ que montar√≠a un puesto de quesos en la galer√≠a, para sobrevivir.

Ella lo mir√≥, le sonri√≥ y le dijo: ‚ÄúNo se mueva, que se arranca la gasa‚ÄĚ.

La calma reina en los hogares de Pueblo Peque√Īo. Comenzaron a bajar las vallas y quitar los cartelones, que hab√≠an pegado hasta en la casa cural para sacarle la paciencia al sacerdote, de quien dicen las malas lenguas, tiene tendencia izquierdosa.

Todos están contentos, aunque los huevos hayan salido pichos, la leche agria y las lentejas con gorgojos. A menos este día tendrán algo en la mesa…

 


Sugov03/09/2022
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Hablar de √Ālvaro Ru√≠z Erazo es poner como referente a un dirigente obrero que dedic√≥ su vida a la defensa de los derechos de los trabajadores, desde diferentes escenarios y, en su recta final, por diez a√Īos en el Sindicato Unitario de la Gobernaci√≥n del Valle‚ÄĒSUGOV–, del que fue pionero y uno de los fundadores.

Por decisión de la Asamblea de afiliados, es miembro directivo ad honorem. Valoramos sus consejos, sus esfuerzos y sus propuestas, oportunas y eficaces. No en vano su experiencia en el ámbito sindical.

El SUGOV le rendir√° un homenaje especial este 18 de marzo, entre las 11:00 am y las 12: 30 pm. Ser√°, adem√°s, la ocasi√≥n propicia para la presentaci√≥n de su libro ‚ÄúMi Voz‚ÄĚ, editado por el movimiento sugoviano, impreso en formato de lujo y que se distribuir√° entre los asistentes, privilegiando a los afiliados. Al t√©rmino, tendremos un refrigerio.

Dada la trascendencia de este evento, nos acompa√Īar√°n el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores ‚ÄďCUT–, Francisco Malt√©s Tello, as√≠ como de Fenaltrase y sindicatos de la regi√≥n.

Usted est√° invitado. Con tiempo le estamos informando para que lo anote en su agenda y se d√© cita con nosotros. √Ālvaro ser√° siempre nuestro compa√Īero y es el amigo que siempre esta de nuestro lado librando las batallas por la clase trabajadora de la Gobernaci√≥n, tanto compa√Īeros de planta como contratistas‚Ķ

¬°Los esperamos!

Para terminar, las preguntas fregonas…

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que ayer se venci√≥ el plazo para que la administraci√≥n departamental convocara a las organizaciones sindicales, entre ellas el SUGOV, para hacer seguimiento a los m√°s de diez puntos que hist√≥ricamente no se han cumplido, pese a que se negociaci√≥n y est√°n en Acuerdos Laborales?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que una de las peticiones en la que insistimos es que se paguen en su totalidad las incapacidades m√©dicas?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que dos profesionales contratistas que fueron a la citaci√≥n en representaci√≥n de la administraci√≥n, llegaron con una actitud de burla hacia los sindicalistas por nuestras pretensiones y salieron ‚Äútrasquilados‚ÄĚ?

‚Ķ ¬ŅSabia que para no pagar las incapacidades el 100% argumentaban que hab√≠a un ‚Äúpronunciamiento‚ÄĚ del Ministerio del Trabajo?

‚Ķ ¬ŅSabia que cuando leyeron el famoso oficio, que era como un ‚Äúgallo tapao‚ÄĚ, qued√≥ claro que era un concepto que jur√≠dicamente no es vinculante y as√≠ lo dej√≥ claro el Ministerio del Trabajo?

‚Ķ ¬ŅSabia que en esa reuni√≥n en la Direcci√≥n Regional del Trabajo se acord√≥, como compromiso de la administraci√≥n departamental, que ayer nos citar√≠an, pero nada?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que los dos profesionales contratistas que estaban triunfalistas y con actitud burlesca, salieron con cara desencajada, como quien se come unos frijoles trasnochados?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que, de acuerdo con nuestra pretensi√≥n que esta consignada en un Acuerdo Laboral, se nos deben pagar la totalidad de las incapacidades?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que invitamos a la se√Īora gobernadora, Clara luz Rold√°n Gonz√°lez, al homenaje al compa√Īero √Ālvaro? ¬ŅSer√° que ella, ese d√≠a, nos responder√° lo atinente al pago de las incapacidades plenas?

‚Ķ ¬ŅSab√≠a que algunos funcionarios olvidan que el SUGOV es un ‚Äúhueso duro de roer‚ÄĚ?

Visite hoy el Portal del SUGOV… tenemos contenidos que le interesan: https://sugov.co/



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El Sindicato Unitario de la Gobernaci√≥n del Valle del Cauca-Diverso pero Unitario, es una Organizaci√≥n Sindical de Industria y/o rama de actividad econ√≥mica de primer grado y mixta, que tiene en su seno a Servidores P√ļblicos adscritos en los Niveles Central-Descentralizado, EICES-ESES-de Nivel Dptal. y Funcionaros de Educaci√≥n planta FODE .


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