SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACI脫N DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 25 May, 2022

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ppotes05/08/2022
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Las m谩gicas selvas del departamento de Choc贸 se convirtieron en la peor trampa para una columna guerrillera que desembarc贸 all铆 proveniente de la isla de Cuba en marzo de 1981. Esa aventura concluy贸 con la desaparici贸n a manos del Ej茅rcito Nacional de 35 de sus integrantes. El escritor Dar铆o Villamizar recuper贸 esa historia.

Publicado originalmente en el Portal Verdad Abierta


El 6 de febrero de 1981 un grupo de 40 guerrilleros del Movimiento 19 Abril (M-19) lleg贸 a las playas de la Ensenada de Utr铆a en la zona media del departamento de Choc贸. Ven铆an de recibir instrucci贸n militar y pol铆tica en Cuba, y se aprestaban a iniciar una larga caminata entre la manigua para alcanzar las estribaciones de la cordillera Occidental, en l铆mites con Antioquia y Risaralda.

Ninguno de los que viaj贸 desde la isla del Caribe conoc铆a con detalle la regi贸n. Eso s铆, los animaba el esp铆ritu insurgente, 鈥渓as ganas de echar pa鈥檒ante鈥 y buscar a trav茅s de las armas un camino para un mejor pa铆s, estimulados por el triunfo de la revoluci贸n sandinista en Nicaragua. Pero eso no ser铆a suficiente.

Entre ese grupo de combatientes del M-19 ven铆a Carmenza Cardona Londo帽o, m谩s conocida en el pa铆s como 鈥楲a Chiqui鈥, una medi谩tica guerrillera que condujo las negociaciones con el gobierno del entonces presidente Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982) luego de la toma de ese grupo subversivo a la Embajada de Rep煤blica Dominicana en Bogot谩 el 27 de febrero de 1980 para canjear a los diplom谩ticos por presos pol铆ticos.

Dar铆o Villamizar, escritor y ex militante del M-19, autor de un episodio desconocido del M-19 en el Choc贸

Tras unas prolongadas negociaciones, que concluyeron el 27 de abril de ese a帽o, el comando del M-19 entreg贸 a los funcionarios y, a cambio, los guerrilleros fueron enviados a Cuba. Varios de ellos regresar铆an un a帽o despu茅s al pa铆s, armados y preparados para continuar la guerra, pero se enfrentaron a la selva chocona, las comunidades ind铆genas y a las tropas del Ej茅rcito. Entre todos ellos doblegaron, sin misericordia, el esp铆ritu insurgente tres meses despu茅s de aquel desembarco.

La tragedia se avizor贸 desde el segundo d铆a del desembarco: 鈥淓n estos momentos comenzaron a perfilarse los errores que se cometieron en la organizaci贸n de este trabajo.聽 No hab铆a comida, ni siquiera sal, no hab铆a pl谩sticos suficientes ni medicamentos, no existi贸 un campamento apropiado ni caminos ni informaci贸n de la zona鈥, escribi贸 luego Ventura D铆az, uno de los guerrilleros inmerso en aquella aventura y quien sobrevivi贸 a aquella singular marcha, junto con otro de sus compa帽eros.

Ese profundo drama contrast贸 con las nuevas percepciones de la situaci贸n del pa铆s que con juicio consignaba 鈥楲a Chiqui鈥 en su diario a medida que avanzaban en la cerrada manigua chocoana. El 18 de abril, s谩bado, escribi贸: 鈥淵o veo ya lejos la camioneta donde hice la negociaci贸n, la concepci贸n de la guerra ha variado mucho en este a帽o, no es con di谩logos que ganaremos la guerra, es al calor de las balas y hombro a hombro con el pueblo鈥.

Pero los cambios tambi茅n estaban del lado del gobierno nacional y de sus Fuerzas Armadas, que se hab铆an modernizado, eran m谩s eficaces y no escatimaban recursos ni las frenaban las normas del respeto a los derechos humanos para combatir la insurgencia, como lo hizo en la selva chocoana.

Esa tragedia a煤n contin煤a para las familias de los insurgentes, pues 35 de ellos, 鈥楲a Chiqui鈥 incluida, contin煤an desaparecidos luego de ejecutada la Operaci贸n C贸rdova por tropas de la VIII Brigada del Ej茅rcito. De hecho, la Unidad de B煤squeda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), creada bajo el Acuerdo de Paz firmado entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla de las Farc, dispuso desde 2019 un plan de b煤squeda de los restos de esos excombatientes, sin que se conozcan p煤blicamente resultado alguno.

Entrega de armas por parte del M-19, en una etapa en que le cre贸 a los gestos de paz del gobierno nacional. En la gr谩fica el comandante Carlos Pizarro Le贸ngomez – Foto Revista Semana

De lo ocurrido en la manigua chocoana se ocupa el nuevo libro de Dar铆o Villamizar, escritor y exintegrante del M-19, titulado聽鈥淐r贸nica de una guerrilla perdida: la historia in茅dita de la columna del M-19 que desapareci贸 en la selva del Choch贸鈥聽(Penguin Random House Grupo Editorial, 2022), que fue presentado el pasado viernes en la Feria Internacional del Libro de Bogot谩 (FILBO).

VerdadAbierta.com abord贸 a Villamizar un d铆a antes de su presentaci贸n en la FILBO para hablar de las sensaciones que le ha dejado rastrear y escribir estos sucesos, as铆 como de sus principales protagonistas y sus consecuencias. Advirti贸 que 鈥渆s una historia triste, de muerte, de desapariciones鈥.

La guerrilla del M-19, de naturaleza principalmente urbana, tuvo una gran acogida entre la juventud. En el centro de la fotograf铆a la legendaria guerrillera “La Chiqui”.

Revisi贸n de los hechos

VerdadAbierta.com (VA): Las historias de la insurgencia armada est谩n muy desvalorizadas en el pa铆s y en buena parte de Am茅rica Latina. 驴Por qu茅 arriesgarse con una cr贸nica sobre hechos ocurridos hace cuatro d茅cadas?

Dar铆o Villamizar (DV):聽Tienes raz贸n, estos no son temas de todos los d铆as ni de todas las horas, son temas que han ido pasando un poco. Yo me lo explico en la medida que el conflicto pol铆tico armado ha ido decreciendo, ya no hay la intensidad de los a帽os ochenta; sin embargo, 茅stas siguen siendo historias desconocidas.

F铆jate que esta cr贸nica lo que cuenta es eso: una historia que ocurri贸 hace mucho tiempo, pero de la cual se sabe poco; incluso, quienes hac铆amos parte del M-19 no conoc铆amos esa historia. Ten铆amos unas referencias muy generales, de qu茅 mandos o de qu茅 personas hab铆an muerto ah铆 o estaban desaparecidas, cu谩l era la intenci贸n general de esa operaci贸n, pero no ten铆amos el detalle que, finalmente, se pudo consignar en el libro.

Yo creo que esa es una de las razones fundamentales: dar a conocer estas historias, que no se pierdan y, sobre todo, historias de personas como 鈥楲a Chiqui鈥, que fue una mujer emblem谩tica para la guerrilla en Colombia y que muy poco se supo de su final. Ella misma nos deja ver en el diario que escribi贸 c贸mo fueron esas tristes semanas de 1981.

VA: 驴La informaci贸n en el M-19 era tan compartimentada que ese suceso no fue revelado en su momento en la organizaci贸n?

DV:聽La informaci贸n se conoci贸, b谩sicamente, por la prensa, pero la informaci贸n era compartimentada; adem谩s de eso, se suced铆an acciones tras acciones, entonces casi que de inmediato vino una acci贸n muy grande, la del Karina, el barco que quiso entrar por el Pac铆fico y que fue hundido por la Armada. Esa fue una operaci贸n que ocurri贸 dos meses despu茅s de los sucesos del Choc贸.

Entonces una operaci贸n iba opacando otra operaci贸n, y no eran muchos los espacios para discutir esto que estaba ocurriendo. Por decirte que la siguiente reuni贸n grande despu茅s de estos sucesos fue en 1982. Antes no hubo otros momentos para discutir, para pensar, para analizar qu茅 era lo que estaba ocurriendo.

Al caribe帽o, Jaime B谩teman Cay贸n, se atribuye el ser uno de los fundadores de la guerrilla urbana del M-19, inspirada en la legendaria insurgencia de los tupamaros.

VA: A trav茅s de la tragedia que vive la columna de guerrilleros que desembarc贸 en las playas choconas, se percibe una dirigencia desconectada de la realidad de los territorios, de las comunidades. 驴Es as铆?

DV:聽Hubo una sobrevaloraci贸n de la fuerza. Pretender que 40 combatientes atraviesen esa selva profunda como es el Choc贸 en unas condiciones de m铆nimos o casi nulos apoyos de comunidades era un desprop贸sito por decir lo menos. Creo que no hubo un estudio previo de las condiciones pol铆ticas, econ贸micas y sociales de la regi贸n. Y no se cont贸 con unos apoyos suficientes para hacer esa traves铆a.

Listado de desembarcados en la Ensenada de Utr铆a

VA: 驴Podemos concluir entonces que fue una operaci贸n improvisada?

DA:聽Yo creo que ah铆 s铆 hay improvisaci贸n y aparte de eso tambi茅n creo que hay mucho voluntarismo, mucho af谩n de hacer las cosas. En alguna parte del libro digo que la 茅poca era casi una consigna de dos palabras: 鈥淗谩gale, compa帽ero鈥. Y significaba seguir para adelante, pese a las dificultades y a las contingencias que se estaban presentando, para lograr los prop贸sitos que se ten铆an.

Todo eso se sintetiza en una palabra, voluntarismo, que fue un elemento que domin贸 por un largo tiempo el accionar del M-19.

En esta camioneta van se realizaron por m谩s de cincuenta d铆as, las negociaciones entre el gobierno nacional y el M1-9 en cabeza de la legendaria “Chiqui”, cuyo nombre real era Carmenza Cardona Londo帽o.

VA: En un aparte del libro, uno de los guerrilleros que desert贸 de aquella operaci贸n calific贸 al M-19 de oportunista, inmediatista, socialdem贸crata y aventurero. 驴Est谩 de acuerdo con esa descripci贸n?

DV:聽Yo no la comparto. Tal vez lo 煤nico que compartir铆a de esa afirmaci贸n, de esas cuatro categor铆as, dig谩moslo as铆, es la de socialdem贸crata porque el M-19, a partir de 1980, empieza a identificarse con esa corriente pol铆tica que ten铆a much铆sima fuerza en ese momento en el mundo.

Pero las otras no lo comparto. Por supuesto que hubo momentos de improvisaci贸n, de falta de planeaci贸n, de excesiva confianza en la propia fuerza, pero de ah铆 de catalogar a la organizaci贸n y a la dirigencia como oportunista es un concepto que no comparto.

VA: En algunos apartes de su libro se perciben algunas acciones del M-19 como ingenuas. 驴Considera que el M-19 fue una guerrilla ingenua?

DV:聽Si, puede ser ingenuidad.聽 Yo creo que esa excesiva confianza en la propia fuerza tiene un trasfondo de ingenuidad. Creo que desconocer los avances los avances que ten铆a la Fuerza P煤blica tambi茅n es un poco de ingenuidad.

Pero tambi茅n tenemos que partir de una realidad muy concreta y es que est谩bamos viviendo bajo el Estatuto de Seguridad, un periodo muy complejo para el pa铆s, donde el respeto a los derechos humanos fue m铆nimo; qu茅 no decir del respeto a los combatientes. No hab铆a una situaci贸n favorable para actuar de otra manera.

Te aceptar铆a lo de la ingenuidad, pero dentro de esas categorizaciones. Pero no era una ingenuidad que buscara perjudicar a la organizaci贸n. La palabra oportunismo si creo que tiene mucho de eso, satisfacer un inter茅s personal o grupista.

Una escena dolorosa para Colombia: el gobierno se neg贸 a entrar en di谩logo con la guerrilla del M-19 y prefiri贸 sacrificar la vida de decenas de civiles.

VA: Una vez concluida su cr贸nica, 驴cambi贸 en algo su percepci贸n sobre Jaime Bateman, el m谩ximo dirigente del M-19 en aquellos a帽os?

DV:聽Yo creo que 茅l pudo haber hecho m谩s en ese momento, pudo haber profundizado una reflexi贸n, pudo haber analizado y haber avanzado en una autocr铆tica. Claro, decir esto m谩s de 40 a帽os despu茅s es muy sencillo, pero creo que s铆 era necesario que el M-19 hubiera ordenado muchos m谩s espacios de mayor discusi贸n y deliberaci贸n.

Ahora hab铆a una situaci贸n que tambi茅n dificultada todo. La organizaci贸n estaba estructuralmente incompleta. La cabeza la hab铆a pr谩cticamente arrancado. Todos los miembros del Comando Superior y muchos de la Direcci贸n Nacional estaban presos. Y hab铆an pasado por detenciones arbitrarias, por la tortura. El 煤nico del Comando Superior que estaba libre era Jaime Bateman, quien estaba dirigiendo una organizaci贸n en condiciones bastante precarias de acompa帽amiento. Eso tambi茅n puede explicar un poco las dificultades y las incongruencias.

Hubo mandos que asumieron tareas para las cuales no estaban preparados porque otros mandos mejor preparados y con mayor formaci贸n estaban presos.

VA: Para aquella 茅poca de los hechos, 驴cu谩l era su funci贸n en la estructura del M-19?

DV:聽En 1981 estaba fuera del pa铆s, estaba haciendo lo que nosotros llam谩bamos trabajo internacional, que era un trabajo amplio, abierto y tambi茅n clandestino. Yo estaba en Ecuador, eso no es un secreto, porque en alguna oportunidad me detuvieron y, por supuesto, que eso se conoci贸.

Jaime B谩teman Cay贸n, antes de morir en un accidente a茅reo, le propuso al gobierno nacional avanzar hacia la concresi贸n de una paz dialogada.

鈥淪olidaridad鈥 de Cuba y Panam谩

VA: Su cr贸nica deja muy claro el papel que los gobiernos de Cuba, con los hermanos Castro a la cabeza, y Panam谩, con Omar Torrijos, tuvieron un papel clave en la operaci贸n que llev贸 a los 40 combatientes a la Ensenada de Utr铆a. 驴Qu茅 an谩lisis hace al respecto?

DV:聽Esas situaciones se ve铆an como solidarias. Estamos hablando de 1980, 1981: hab铆a triunfado la revoluci贸n sandinista en Nicaragua (1979) y era un momento de m谩ximo avance de las fuerzas revolucionarias en Centroam茅rica. Es decir, hab铆a toda una euforia en favor de la lucha armada, eso no se puede negar.

De manera que ese apoyo cubano con relaci贸n a la capacitaci贸n militar se ve铆a como parte del internacionalismo, como la solidaridad que ellos, por el hecho de ser una revoluci贸n avanzada, brindaban a los movimientos revolucionarios de Am茅rica Latina. No fue s贸lo al M-19, sino a much铆simas organizaciones del continente y de otros continentes.

Y con relaci贸n a Panam谩 dir铆a lo mismo, estaba a la cabeza del gobierno Omar Torrijos, un militar nacionalista, revolucionario, que hab铆a logrado que el canal transoce谩nico pasara a manos paname帽as; adem谩s, y, adem谩s, ten铆a una preocupaci贸n por la paz en Colombia.

VA: 驴Y c贸mo ese inter茅s de Torrijos se articulaba con las operaciones del M-19?

DV:聽Estamos en 1981, y para ese momento la organizaci贸n hab铆a hecho propuestas relacionadas con la posibilidad de una negociaci贸n pol铆tica del conflicto. Jaime Bateman, durante la toma de la Embajada de Rep煤blica Dominicana hab铆a escrito una propuesta de paz.

De manera que el M-19 buscaba con estas acciones del Choc贸, Nari帽o y Putumayo, acortar los tiempos de la guerra, hab铆a las condiciones para seguir cabalgando sobre una propuesta de paz y en eso se mantuvo durante la d茅cada de los a帽os ochenta hasta lograr la paz en el noventa.

VA: Con la creaci贸n de la Comisi贸n de Esclarecimiento de la Verdad, 驴usted cree que ambos pa铆ses, como Estados, deber铆an aportar algo al respecto de ese tipo de apoyos a la insurgencia colombiana?

DV:聽No s茅 si la Comisi贸n de la Verdad ha avanzado en ese sentido, pero creo que parte de la verdad y de las inc贸gnitas que todav铆a existen sobre el conflicto est谩n en esos pa铆ses. De hecho, los cubanos en una 茅poca tuvieron unos archivos muy organizados de todas sus actividades, no los dejaban ver, pero ten铆an registros de lo que hac铆an, de qui茅nes, c贸mo, d贸nde, con qui茅n y por qu茅, s铆 lo ten铆an. Verlos ser铆a un gesto para alcanzar una verdad m谩s integral de lo ocurrido en Colombia.

La retoma del Palacio de Justicia por parte del ej茅rcito, llev贸 a que civiles fueran literalmente sujetos a “ejecuciones sumariales” por considerarlos cercanos al M-19.

En busca de los cuerpos

VA: 驴Cu谩l es su valoraci贸n sobre el comportamiento del Ej茅rcito en la persecuci贸n, eliminaci贸n y desaparici贸n de los combatientes del M-19 en Choc贸?

DV:聽El Ej茅rcito actu贸 en esta operaci贸n como estaba actuando en muchas otras actividades antisubversivas, sin ning煤n miramiento a los derechos humanos. Recordemos que estaba vigente el Estatuto de Seguridad, bajo el cual las Fuerzas Armadas ten铆an un visto bueno para sus actuaciones.

Recordemos tambi茅n que organismos internacionales como al Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos y Amnist铆a Internacional estuvieron atentos al desarrollo de las violaciones a los derechos humanos en Colombia.

Este es un caso de desaparici贸n forzosa, de los 40 combatientes que llegaron a la Ensenada de Utr铆a 35 est谩n desaparecidos. El hecho ha sido conocido por la UBPD, que ha hecho varias misiones de prospecci贸n. Creo que todav铆a hay una gran parte de la verdad de lo que ocurri贸 que est谩 por resolverse y puede resolverse por la v铆a de la localizaci贸n de los cuerpos de las personas que se encuentran desaparecidas.

VA: 驴Habr谩 militares activos, o por lo menos vivos y ya retirados, que puedan saber de esa operaci贸n y de lo ocurrido con los combatientes?

DV:聽Yo estuve tanteando por esos lados y no tengo informaci贸n directa de personas que hayan participado en los sucesos.

VA: 驴Su libro tiene alg煤n mensaje para el Ej茅rcito?

DV:聽S茅 que varios oficiales en servicio activo o en retiro han le铆do el libro, y claro, en el fondo lo que quisi茅ramos todos es que de parte del Ej茅rcito se diera la mayor informaci贸n posible. Casos como el que relato de la familia Monta帽a Sanabria, en la que nueve personas de esa familia estuvieron comprometidas en estos hechos de parte de la guerrilla. Son familias que a煤n est谩n esperando conocer a fondo la verdad de lo que ocurri贸.

VA: 驴Cu谩l ha sido la tarea de la UBPD en este caso?

DV:聽La Unidad de B煤squeda ha hecho su tarea en distintas partes del territorio, pero no ha tenido resultados exitosos, de manera que no hay ninguna evidencia a煤n.

Ejercicio de memoria

En la gr谩fica el escritor Dar铆o Villamizar. Vivi贸 las mejores 茅pocas de lucha del M-19, seg煤n lo relata.

VA: En medio de los hechos de hace cuatro d茅cadas y ahora en la b煤squeda de los restos est谩n las comunidades afros e ind铆genas del Choc贸. 驴En el desarrollo de su investigaci贸n, tuvo la oportunidad de hablar con algunos de sus voceros o voceras?

DV:聽S铆. Para este trabajo hice cuatro viajes a Choc贸, el primero de ellos fue a la Ensenada de Utr铆a, donde desembarcaron, ah铆 tuve la oportunidad de hablar con pobladores de la regi贸n, que en aquellos a帽os eran j贸venes, y con dos de los tres de los conductores de los botes en los que se transportaron los combatientes (el terceo ya hab铆a muerto), y con sus familias.

Despu茅s ya las regiones m谩s hacia la cordillera Occidental, en la zona habitada por afrodescendientes e ind铆genas Ember谩, habl茅 con pobladores. En el libro est谩 el acta de defunci贸n de doce guerrilleros que, presumiblemente, fueron enterrados en una poblaci贸n que se llama Piedra Honda, por los lados del Alto And谩gueda, habitado por unas 300 personas, donde hay mucha pobreza.

Ah铆 tuve la oportunidad de hablar con hombres y mujeres que, en esa 茅poca tambi茅n estaban muy j贸venes, y pudieron ver situaciones como, por ejemplo, el desembarco de los cuerpos que llevaron a esa poblaci贸n en helic贸ptero. Las personas recuerdan estos hechos con tristeza.

VA: No fue f谩cil para esas comunidades la situaci贸n. Les llegaba la guerra.

DV:聽Es una poblaci贸n afro e ind铆gena afectada: unos armados que llegaron a su territorio sin nadie haberlos llamado; detr谩s de ellos llegaron otros armados que tambi茅n ven铆an con intenci贸n de capturarlos o de darlos de baja.

VA: 驴Habl贸 con las familias sobre el tema? 驴C贸mo han reaccionado a su historia?

DV:聽Algunas familias lo han le铆do, particularmente hay una familia en la que tres de sus integrantes lo leyeron muy emocionados y se han conmovido profundamente. Hay familias que durante 40 a帽os no supieron nada de esta historia, entre ellas la mam谩 de 鈥楲a Chiqui鈥, a quien personalmente le entregu茅 una copia de su diario. Ella me dijo que es lo primero que recibe de su hija en 40 a帽os. Ese es el nivel de los sentimientos que est谩n puestos en el libro.

VA: Por 煤ltimo, poco se habla de combatientes guerrilleros desaparecidos en combate a manos del Ej茅rcito. Casos como el de Choc贸 debe haber en otros lados. 驴Por qu茅 es necesario saber de eso en el pa铆s?

DV:聽Generalmente se habla de guerrilleros muertos en combate, pero poco se dice de guerrilleros que fueron desaparecidos, pero es un hecho. En este caso mis preguntas a m铆 mismo, y mis preguntas en el libro, y mis preguntas a los otros actores armados son: 驴d贸nde est谩n sus cuerpos?, 驴d贸nde fueron enterrados?


ppotes04/23/2022
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Ensayo de la escritora bielorusa y premio Nobel, Svetlana Alexi茅vich , publicado originalmente en la Revista Granta en espa帽ol

Publicado originalmente en la revista literaria Granta


En 1986 decid铆 no volver a escribir sobre la guerra. Despu茅s de acabar mi libro聽La guerra no tiene rostro de mujer, durante mucho tiempo no pude soportar ver a un ni帽o a quien le sangrase la nariz. Supongo que cada uno de nosotros tiene una determinada capacidad de protecci贸n contra el dolor; la m铆a se hab铆a agotado.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Dos acontecimientos me hicieron cambiar de opini贸n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Iba conduciendo hacia un pueblo y recog铆 a una ni帽a por el camino. Hab铆a ido a comprar a Minsk y llevaba una bolsa de la que sobresal铆an cabezas de pollos. En el pueblo nos recibi贸 su madre, llorando junto a la verja del jard铆n. La ni帽a corri贸 hacia ella.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La madre hab铆a recibido una carta de su hijo Andr茅i. La carta ten铆a remite de Afganist谩n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擫o traer谩n como trajeron a Iv谩n el de Fiodorina 鈥攄ijo鈥, y cavar谩n una tumba para meterlo dentro. Mira lo que escribe: 芦Mam谩, 驴no es estupendo? 隆Soy paracaidista鈥!禄.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Y despu茅s hubo otro episodio. En la zona de espera medio vac铆a de la estaci贸n de autobuses de la ciudad hab铆a un oficial del Ej茅rcito sentado con una maleta. A su lado, un muchacho delgado con corte de pelo militar escarbaba con un tenedor en el tiesto de una planta de pl谩stico. Dos mujeres de campo se sentaron al lado de los hombres y les preguntaron qui茅nes eran. El oficial les contest贸 que estaba escoltando a casa a un soldado raso que se hab铆a vuelto loco.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擫leva escarbando desde que salimos de Kabul con cualquier cosa que cae en sus manos: una pala, un tenedor, un palo, una pluma.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El muchacho alz贸 la mirada. Ten铆a las pupilas tan dilatadas que parec铆an cubrirle los ojos enteros.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Y en esa 茅poca la gente segu铆a hablando y escribiendo sobre nuestro deber internacionalista, los intereses del Estado, nuestras fronteras al sur. La censura se encargaba de que los informes de la guerra no mencionasen a nuestras v铆ctimas mortales. S贸lo se o铆an rumores de notificaciones de fallecimientos que llegaban a caba帽as en zonas rurales y de ata煤des de zinc reglamentarios que entregaban en viviendas prefabricadas. No ten铆a intenci贸n de volver a escribir sobre la guerra, pero me vi inmersa en una.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Durante los tres a帽os siguientes habl茅 con muchas personas en mi pa铆s y en Afganist谩n. Cada confesi贸n era como un retrato. No son documentos, son im谩genes. Intentaba presentar una historia de los sentimientos, no la historia de la guerra misma. 驴Qu茅 pensaban las personas? 驴Qu茅 las hac铆a felices? 驴Cu谩les eran sus miedos? 驴Qu茅 permanec铆a en su memoria?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La guerra de Afganist谩n dur贸 el doble que la segunda guerra mundial, pero s贸lo sabemos de ella lo poco que resulta seguro que sepamos de ella. Ya no es ning煤n secreto que cada a帽o, durante diez a帽os, 100.000 soldados de las tropas sovi茅ticas fueron a luchar en Afganist谩n. Oficialmente, 50.000 hombres resultaron muertos o heridos. Se puede creer esa cifra si se quiere. Todo el mundo sabe c贸mo hacemos las sumas. A煤n no hemos acabado de contar ni de enterrar a todos los que murieron en la segunda guerra mundial.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 En el relato que sigue no he mencionado los nombres reales de las personas. Algunas pidieron que sus testimonios fueran confidenciales; respecto de otras, no considero que pueda exponerlas a una caza de brujas. Vivimos todav铆a tan cerca de la guerra que no hay escondite alguno para nadie.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Una noche dorm铆a cuando son贸 el tel茅fono.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡scucha 鈥攅mpez贸 a decir una voz de hombre sin identificarse鈥, he le铆do tu basura. Si publicas siquiera una palabra m谩s鈥

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縌ui茅n es usted?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擴no de los tipos sobre los que escribes. 隆Dios, c贸mo detesto a los pacifistas! 驴Alguna vez has subido una monta帽a con todo el equipo de marcha a cuestas? 驴Has estado dentro de un transporte blindado de tropas a setenta grados? Y una mierda has estado. 隆Vete a tomar por culo! 隆Es nuestra! No tiene nada que ver contigo, 隆joder!

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Le pregunt茅 otra vez qui茅n era.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅enga ya! 驴No? Mi mejor amigo, era como mi hermano, y lo traje metido en una bolsa de celof谩n despu茅s de un ataque. Lo hab铆an despellejado, le hab铆an cortado la cabeza, los brazos, las piernas, la polla, todo amputado鈥 脡l pod铆a haber escrito sobre eso, pero t煤 no. La verdad estaba dentro de ese saco de celof谩n. 隆Que os jodan a todos! 鈥攃olg贸; el sonido en el auricular fue como una explosi贸n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Podr铆a haber sido mi testigo m谩s importante.

Una esposa

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭o te preocupes si no recibes cartas 鈥攅scribi贸鈥. Sigue escribiendo a la direcci贸n anterior.


El ata煤d era demasiado peque帽o y ol铆a mal. No me pod铆a inclinar para besarlo. As铆 es c贸mo me devolvieron a mi marido. Me arrodill茅 delante de lo que una vez fue lo que m谩s quise en el mundo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Despu茅s nada durante dos meses. Nunca me imagin茅 que estuviese en Afganist谩n. Estaba preparando las maletas para ir a verlo en su nuevo destino.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No escrib铆a nada sobre una guerra. Dec铆a que se estaba poniendo moreno y que iba de pesca. Envi贸 una foto de 茅l sentado sobre un burro, con las rodillas en la arena. No me enter茅 de que estaba en una guerra hasta que vino a casa de permiso. Nunca sol铆a mimar demasiado a nuestra hija, nunca mostraba ning煤n sentimiento paternal, quiz谩 porque fuese peque帽a. Ahora, cuando volv铆a, se pasaba las horas sentado mir谩ndola, con unos ojos tan tristes que daban miedo. Por las ma帽anas se levantaba y la acompa帽aba a la guarder铆a, le gustaba llevarla a hombros. Por la tarde la recog铆a. De vez en cuando 铆bamos al teatro o al cine, pero lo 煤nico que de verdad quer铆a era quedarse en casa.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Todo el cari帽o le parec铆a poco. Le molestaba hasta el tiempo que pasaba arregl谩ndome para ir al trabajo o prepar谩ndole la cena en la cocina.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擲i茅ntate aqu铆 conmigo. Olv铆date hoy de las chuletas. P铆dete unos d铆as libres mientras est茅 en casa.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Cuando lleg贸 la hora de que cogiese el avi贸n, lo perdi贸 adrede para que tuvi茅semos dos d铆as m谩s. La 煤ltima noche fue tan bueno que me puse a llorar. Se me ca铆an las l谩grimas, y 茅l no dec铆a nada, s贸lo me miraba y me miraba. Luego dijo:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擳amara, si alguna vez est谩s con otro hombre, no olvides esto.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅o digas tonter铆as! 鈥攍e respond铆鈥. Jam谩s te matar谩n. Te quiero demasiado para que puedan hacerlo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擠茅jalo 鈥攎e dijo riendo鈥. Ya no soy ning煤n ni帽o.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Hablamos de tener m谩s hijos, pero dijo que no quer铆a m谩s por ahora.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擟uando vuelva, puedes tener otro. 驴C贸mo te las ibas a arreglar t煤 sola?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Cuando no estaba me acab茅 acostumbrando a la espera, pero si ve铆a un coche f煤nebre por la calle, me sent铆a enferma, y quer铆a gritar y llorar. Iba corriendo a casa y me pon铆a a rezar de rodillas, delante de donde estaba colgado el 铆cono.

Svletana escribe bastante sobre la guerra, pero, tambi茅n, sobre la tragedia de Chern贸bil donde explot贸 un reactor nuclear.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅谩lvamelo, Dios! No dejes que muera.

Fui al cine el d铆a que sucedi贸. Me sent茅 all铆, mirando a la pantalla sin ver nada. Ten铆a los nervios de punta. Era como si estuviese haciendo esperar a alguien o hubiera un lugar al que tuviese que ir. Apenas aguant茅 hasta el final de la pel铆cula. Si lo pienso, creo que debi贸 de ser durante la batalla.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Pas贸 una semana antes de que me llegase ninguna noticia. Durante toda esa semana, si empezaba a leer un libro lo ten铆a que dejar. Incluso recib铆 dos cartas suyas. Normalmente me habr铆a puesto content铆sima, las habr铆a besado, pero esta vez s贸lo me hicieron preguntarme cu谩nto tiempo m谩s iba a tener que esperarlo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El noveno d铆a despu茅s de que lo mataran, me lleg贸 un telegrama a las cinco de la ma帽ana. Lo metieron por debajo de la puerta. Era de sus padres: 芦Ven. Petia muerto.禄. Grit茅 tanto que despert茅 al beb茅. No ten铆a ni idea de qu茅 deb铆a haber ni ad贸nde ir. No ten铆a dinero. Envolv铆 a nuestra hija en una manta roja y sal铆 a la calle. Era demasiado temprano para que pasaran autobuses, pero un taxi se par贸.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭ecesito ir al aeropuerto 鈥攍e dije al taxista.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Me respondi贸 que estaba acabando su turno y cerr贸 la puerta.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擧an matado a mi marido en Afganist谩n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Sali贸 del coche sin decir una palabra, y me ayud贸 a entrar. Me llev贸 a la casa de una amiga, que me dej贸 dinero. En el aeropuerto dijeron que no quedaban billetes para Mosc煤, y a m铆 me daba miedo sacar el telegrama del bolso para ense帽谩rselo. Tal vez todo fuese un error. No dejaba de decirme a m铆 misma que si segu铆a pensando que estaba vivo, lo estar铆a. Estaba llorando y todo el mundo me miraba. Me pusieron en un avi贸n de carga que llevaba un cargamento de ma铆z a Mosc煤; desde all铆 cog铆 una conexi贸n a Minsk. A煤n me quedaban 150 kil贸metros hasta Staryia Darogui, donde viv铆an los padres de Petia. Ninguno de los taxistas quer铆a conducir hasta all铆, por mucho que rogase y suplicase. Por fin llegu茅 a Staryia Darogui a las dos de la ma帽ana.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縏al vez no sea verdad?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡s verdad, Tamara, es verdad.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Por la ma帽ana fuimos al comisariado militar. Fueron muy formales. 芦Se le notificar谩 cuando llegue.禄 Esperamos dos d铆as antes de llamar al comisariado militar provincial de Minsk. Nos dijeron que ser铆a mejor que fu茅semos nosotros a recoger el cuerpo de mi marido. Cuando llegamos a Minsk, el funcionario nos dijo que lo hab铆an enviado por error a Bar谩navichi. Bar谩navichi distaba otros cien kil贸metros y cuando llegamos al aeropuerto ya era despu茅s del horario laboral; no hab铆a nadie m谩s que un vigilante nocturno en su garita.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擧emos venido a recoger鈥

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擯or ah铆. 鈥擲e帽al贸 hacia un rinc贸n a lo lejos鈥. Miren si esa caja es suya. Si lo es, pueden llev谩rsela.


No ten铆a ni idea de c贸mo matar. Antes del ej茅rcito era ciclista de carreras. Jam谩s hab铆a visto ni siquiera una pelea de navajas de verdad, y aqu铆 estaba yo, en la parte trasera de un transporte blindado de tropas. Nunca antes me hab铆a sentido as铆: poderoso, fuerte y seguro.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Fuera hab铆a una caja suc铆sima con letras garabateadas en tiza en las que se le铆a: 芦Teniente primero D贸vnar禄. Arranqu茅 una tabla del lugar del ata煤d donde deber铆a haber una abertura. Ten铆a la cara entera, pero yac铆a ah铆, sin afeitar, y nadie lo hab铆a lavado. El ata煤d era demasiado peque帽o y ol铆a mal. No me pod铆a inclinar para besarlo. As铆 es c贸mo me devolvieron a mi marido. Me arrodill茅 delante de lo que una vez fue lo que m谩s quise en el mundo.

El suyo fue el primer ata煤d que regres贸 a mi pueblo natal, Yazyl. Todav铆a recuerdo el terror en los ojos de la gente. Cuando lo enterramos, antes de que pudiesen subir las bandas con las que lo hab铆an bajado, se oy贸 un trueno espantoso. Recuerdo el granizo crujiendo bajo los pies como gravilla blanca.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No habl茅 mucho con su padre y su madre. Pensaba que su madre me odiaba porque yo estaba viva y 茅l muerto. Pensaba que me volver铆a a casar. Ahora me dice:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擳amara, te tendr铆as que haber casado otra vez.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Pero entonces ten铆a miedo de mirarla a los ojos. Al padre de Petia casi se le fue la cabeza.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅ijos de puta! 隆Meter a un muchacho as铆 en su tumba! 隆Lo han asesinado!

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Mi suegra y yo intentamos decirle que le hab铆an dado una medalla a Petia, que necesit谩bamos Afganist谩n para proteger nuestras fronteras al sur, pero no quiso o铆rnos. 鈥斅ijos de puta! 隆Lo han asesinado!

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La peor parte vino despu茅s, cuando tuve que hacerme a la idea de que ya no ten铆a nada ni nadie a quien esperar. Me despertaba aterrorizada, empapada en sudor, pensando que Petia volver铆a y no sabr铆a d贸nde viv铆an ahora su mujer y su hija. Todo lo que me quedaba eran recuerdos de buenos momentos.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El d铆a que nos conocimos, bailamos juntos. El segundo d铆a fuimos a dar un paseo en el parque, y al siguiente me pidi贸 matrimonio. Yo ya estaba comprometida y le dije que la solicitud estaba en la oficina del registro. Se fue y me escribi贸 en letras enormes que ocupaban toda la p谩gina: 芦隆Aaaaaargh!禄.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos casamos en invierno, en mi pueblo. Fue divertido y precipitado. El d铆a de la Epifan铆a, cuando la gente adivina su futuro, tuve un sue帽o que le cont茅 a mi madre por la ma帽ana.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擬am谩, ve铆a a un muchacho guap铆simo. Estaba de pie sobre un puente, y me llamaba. Llevaba el uniforme de soldado, pero cuando me acercaba a 茅l comenzaba a alejarse hasta que desaparec铆a por completo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭o te cases con un soldado. Te quedar谩s sola 鈥攎e dijo mi madre.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Petia ten铆a un permiso de dos d铆as.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擵amos a la oficina del registro 鈥攎e propuso antes de cruzar la puerta siquiera.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos echaron una ojeada en el s贸viet del pueblo y nos dijeron:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縋or qu茅 esperar dos meses? Id y traed el brandy. Nosotros haremos el papeleo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Una hora m谩s tarde 茅ramos marido y mujer. Fuera azotaba una ventisca.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭ovio, 驴d贸nde est谩 el taxi para su flamante esposa?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅n segundo! 鈥擲ali贸 y par贸 para m铆 un tractor bielorruso.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Durante a帽os so帽茅 que sub铆amos a ese tractor, conduciendo por la nieve.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La 煤ltima vez que Petia vino a casa se encontr贸 el piso cerrado con llave. No hab铆a enviado un telegrama para avisarme de que ven铆a, y yo hab铆a ido a casa de una amiga a celebrar su cumplea帽os. Cuando lleg贸 a la puerta y oy贸 la m煤sica y vio a todo el mundo feliz y riendo, se sent贸 en un taburete y llor贸. Vino a buscarme al trabajo todos los d铆as durante su permiso.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擟uando vengo a verte al trabajo me tiemblan las rodillas como si tuvi茅semos una cita 鈥攎e dec铆a.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Recuerdo que un d铆a fuimos a nadar juntos. Nos sentamos en la orilla e hicimos un fuego. Me mir贸 y me dijo:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭o te puedes ni imaginar hasta qu茅 punto no quiero morir por el pa铆s de otros.

Yo ten铆a veinticuatro a帽os cuando muri贸. En esos primeros meses me habr铆a casado con cualquier hombre que me quisiera. No sab铆a qu茅 hacer. La vida segu铆a a mi alrededor igual que antes. Uno se constru铆a una聽dacha, otro se compraba un coche; alguien ten铆a un piso nuevo y necesitaba una alfombra o una hornilla para la cocina. En la 煤ltima guerra todo el mundo estaba desconsolado, el pa铆s entero. Todo el mundo hab铆a perdido a alguien, y sab铆an por qu茅 lo hab铆an perdido. Todas las mujeres lloraban juntas. Hay cien personas en la escuela de hosteler铆a donde trabajo y yo soy la 煤nica que ha perdido a su marido en una guerra de la que los dem谩s s贸lo saben por los peri贸dicos. Cuando los o铆 por primera vez decir en televisi贸n que la guerra de Afganist谩n hab铆a sido una verg眉enza nacional, me entraron ganas de romper la pantalla. Ese d铆a perd铆 a mi marido por segunda vez.

Un soldado raso

El 煤nico adiestramiento que recibimos antes de prestar juramento fue llevarnos dos veces al campo de tiro. La primera vez que fuimos nos repartieron nueve cartuchos a cada uno; la segunda vez, todos lanzamos una granada.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos pusieron en fila en la plaza y leyeron la orden en voz alta.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擨r茅is a la Rep煤blica Democr谩tica de Afganist谩n a cumplir con vuestro deber internacionalista. Si hay alguien que no quiera ir, que d茅 dos pasos al frente.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tres muchachos los dieron. El comandante de la unidad los devolvi贸 a la fila empuj谩ndolos con la rodilla en el trasero.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡ra s贸lo para comprobar la moral.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos dieron v铆veres para dos d铆as y un cintur贸n de cuero, y nos marchamos. Nadie dijo una palabra. El vuelo pareci贸 durar una eternidad. Vi las monta帽as a trav茅s de la ventanilla del avi贸n. 隆Precioso! Eran las primeras monta帽as que ve铆amos, 茅ramos todos de cerca de Pskov, donde s贸lo hay bosques y claros. Nos bajamos en Shindand. Recuerdo la fecha: 19 de diciembre de 1980.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Me echaron un vistazo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擬etro ochenta: compa帽铆a de reconocimiento. Les vienen bien muchachos de tu tama帽o.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Fuimos a Herat a construir un campo de tiro. Cavamos y cargamos piedras para los cimientos. Puse las tejas de un tejado e hice algo de carpinter铆a. Algunos de nosotros no hab铆amos disparado ni una sola vez antes de la primera batalla. Ten铆amos hambre todo el tiempo. Hab铆a dos cubas de cincuenta litros en la cocina: una para sopa, la otra para pur茅 de patata o gachas de cebada. Ten铆amos una lata de caballa para cuatro, y la etiqueta dec铆a: 芦Fecha de fabricaci贸n: 1956. Consumir antes de 18 meses禄. En a帽o y medio, la 煤nica vez que no tuve hambre fue cuando estuve herido. El resto del tiempo lo pasabas pensando en la manera de conseguir algo de comer. Ten铆amos tant铆simas ganas de fruta que nos col谩bamos en los huertos de los afganos a sabiendas de que nos disparar铆an. Les ped铆amos a nuestros padres que nos enviasen 谩cido c铆trico en las cartas para que pudi茅semos disolverlo en agua y beb茅rnoslo. Era tan agrio que nos quemaba el est贸mago.


El 29 de agosto decid铆 que se hab铆a acabado el verano. Le compr茅 a Sasha un traje nuevo y un par de zapatos, que todav铆a hoy siguen en el armario. Al d铆a siguiente, antes de irme al trabajo, me quit茅 los pendientes y el anillo. Por alguna raz贸n no soportaba llevarlos. Ese fue el d铆a en que lo mataron.

Antes de nuestra primera batalla tocaron el himno nacional sovi茅tico. El comandante pol铆tico adjunto nos dio una charla. Recuerdo que dijo que nos hab铆amos anticipado a los americanos s贸lo por una hora, y todo el mundo nos esperaba en casa para recibirnos como h茅roes.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No ten铆a ni idea de c贸mo matar. Antes del ej茅rcito era ciclista de carreras. Jam谩s hab铆a visto ni siquiera una pelea de navajas de verdad, y aqu铆 estaba yo, en la parte trasera de un transporte blindado de tropas. Nunca antes me hab铆a sentido as铆: poderoso, fuerte y seguro. Las colinas de repente parec铆an bajas, las acequias peque帽as, los 谩rboles pocos y alejados entre s铆. Despu茅s de media hora estaba tan relajado que me sent铆a como un turista que observaba un pa铆s extranjero.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Pasamos por encima de una zanja sobre un puentecito de barro: recuerdo mi asombro de que pudiese aguantar el peso de varias toneladas de metal. De repente hubo una explosi贸n, el transporte de delante hab铆a recibido un impacto directo de un lanzagranadas. Ya estaban llev谩ndose a hombres que conoc铆a como animales de peluche, con los brazos colgando. No lograba entender este espantoso nuevo mundo. Proyectamos todos nuestros morteros hacia el lugar desde donde hab铆an llegado los disparos, varios morteros hacia cada hacienda. Despu茅s de la batalla, raspamos con cucharas los restos de nuestros propios hombres de la placa de blindaje. No hab铆a discos de identificaci贸n para las v铆ctimas mortales; supongo que pensar铆an que pod铆an caer en las manos equivocadas. Era como en la canci贸n: 芦Nuestra direcci贸n no es una casa o una calle. Nuestra direcci贸n es la Uni贸n Sovi茅tica禄. As铆 que simplemente extendimos una lona sobre los cuerpos, una 芦fosa com煤n禄. La guerra ni siquiera se hab铆a declarado; est谩bamos luchando en una guerra que no exist铆a.

Una madre

Me sent茅 junto al ata煤d de Sasha y dije:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縌ui茅n es? 驴Eres t煤, hijo? 鈥攕egu铆 repitiendo una y otra vez鈥: 驴Eres t煤?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Decidieron que se me hab铆a ido la cabeza. M谩s tarde quise saber c贸mo hab铆a muerto mi hijo. Fui al comisariado militar y el comisario empez贸 a gritarme, me dijo que la muerte de mi hijo era un secreto de Estado, que no deber铆a ir por ah铆 cont谩ndoselo a todo el mundo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Mi hijo estaba en la divisi贸n paracaidista de V铆tebsk. Cuando fui a verlo prestar juramento, no lo reconoc铆; parec铆a tan alto.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡h, 驴c贸mo es que tengo una madre tan peque帽a?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡s que te echo de menos y he dejado de crecer.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Se inclin贸 y me dio un beso, y alguien hizo una foto. Es la 煤nica foto que tengo con 茅l de soldado.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Despu茅s del juramento ten铆a unas cuantas horas de tiempo libre. Fuimos al parque y nos sentamos en la hierba. Se quit贸 las botas porque ten铆a los pies llenos de ampollas y le sangraban. El d铆a anterior, su unidad hab铆a participado en una marcha forzada de cincuenta kil贸metros; no hab铆a botas del 46, as铆 que le dieron unas del 44.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擳en铆amos que correr con mochilas llenas de arena. 驴Qu茅 te parece? 驴En qu茅 puesto llegu茅?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擟on esas botas, probablemente el 煤ltimo.

鈥擳e equivocas, mam谩. Llegu茅 el primero. Me quit茅 las botas y corr铆. Y no derram茅 arena como otros.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Esa noche dejaron a los padres dormir dentro de la unidad, sobre esterillas extendidas en el polideportivo, pero no nos acostamos hasta bien entrada la noche; en vez de eso, deambulamos por los barracones donde dorm铆an nuestros hijos. Ten铆a la esperanza de poder verlo cuando fuesen a hacer los ejercicios matutinos, pero todos iban corriendo con camisetas de tirantes a rayas id茅nticas y se me escap贸, no alcanc茅 a verlo fugazmente una 煤ltima vez. Todos iban al ba帽o en fila, en fila hac铆an ejercicio, en fila iban al comedor. No les dejaban hacer nada solos porque, cuando los muchachos se enteraron de que los destinaban a Afganist谩n, uno se ahorc贸 en el ba帽o y otros dos se cortaron las venas. Estaban bajo vigilancia.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Su segunda carta comenzaba: 芦Saludos desde Kabul鈥β. Grit茅 tan fuerte que los vecinos vinieron corriendo. Era la primera vez desde que naci贸 Sasha que lamentaba no haberme casado y no tener a nadie que me cuidara.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Sasha sol铆a burlarse de m铆.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縋or qu茅 no te casas, mam谩?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擯orque te pondr铆as celoso.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Se re铆a y no dec铆a nada. 脥bamos a vivir juntos durante mucho, mucho tiempo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Recib铆 unas cuantas cartas m谩s y despu茅s hubo silencio, un silencio tan largo que decid铆 escribir al comandante de su unidad. Sasha me respondi贸 de inmediato: 芦Mam谩, por favor no vuelvas a escribir al comandante. No he podido escribirte. Me pic贸 una avispa en la mano. No quise pedirle a nadie que escribiese, porque te hubieses preocupado al ver una letra distinta禄. Enseguida supe que estaba herido y, entonces, si pasaba tan siquiera un d铆a sin una carta suya me fallaban las piernas. Una de sus cartas fue muy alegre.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 芦隆Hurra, hurra! Hemos escoltado una columna que volv铆a a la Uni贸n. Los acompa帽amos hasta la frontera. No nos permitieron avanzar m谩s, pero al menos pudimos divisar nuestra patria a lo lejos. Es el mejor pa铆s del mundo.禄

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 En su 煤ltima carta escribi贸: 芦Si aguanto el verano, volver茅禄.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El 29 de agosto decid铆 que se hab铆a acabado el verano. Le compr茅 a Sasha un traje nuevo y un par de zapatos, que todav铆a hoy siguen en el armario. Al d铆a siguiente, antes de irme al trabajo, me quit茅 los pendientes y el anillo. Por alguna raz贸n no soportaba llevarlos. Ese fue el d铆a en que lo mataron.

Cuando trajeron el ata煤d de zinc a la habitaci贸n, me ech茅 encima de 茅l y lo med铆 una y otra vez. Un metro, dos metros. 脡l med铆a dos metros de alto. Lo med铆 con mis manos para asegurarme de que el ata煤d era del tama帽o adecuado para 茅l. Estaba precintado, as铆 que no pude besarlo por 煤ltima vez, o tocarlo, ni siquiera sab铆a lo que llevaba puesto, hablaba simplemente con el ata煤d, como una loca.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Dije que quer铆a escoger yo misma su lugar en el cementerio. Me pusieron dos inyecciones, y fui hasta all铆 con mi hermano. Hab铆a tumbas 芦afganas禄 en la avenida principal.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擯ongan a mi hijo aqu铆 tambi茅n. Estar谩 m谩s contento entre sus amigos.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No recuerdo qui茅n estaba all铆 con nosotros. Alg煤n funcionario. Neg贸 con la cabeza.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭o nos permiten enterrarlos juntos. Tienen que estar repartidos por el cementerio.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Dicen que se dio un caso en el que trajeron un ata煤d a una madre, lo enterr贸 y un a帽o despu茅s su hijo regres贸 con vida. S贸lo estaba herido. Nunca vi el cuerpo de mi hijo, ni le di un beso de despedida. Sigo esperando.

Una enfermera

Todos los d铆as que pasaba all铆 me dec铆a a m铆 misma que era tonta por venir. Sobre todo por la noche, cuando no hab铆a ning煤n trabajo que hacer. Todo lo que pensaba durante el d铆a era: 芦驴C贸mo puedo ayudarlos?禄. No pod铆a creer que alguien fabricase las balas que estaban usando. 驴De qui茅n hab铆a sido la idea? La punta de entrada era peque帽a, pero dentro desgarraban y hac铆an pedazos sus intestinos, su h铆gado, su bazo. Como si no bastase con matarlos o herirlos, ten铆an que hacerles pasar tambi茅n por ese martirio. Siempre llamaban a gritos a sus madres cuando sent铆an dolor o ten铆an miedo. Nunca los o铆 llamar a otra persona.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos dijeron que era una guerra justa. Est谩bamos ayudando al pueblo afgano a acabar con el feudalismo y a construir una sociedad socialista. De alguna forma no encontraron el momento de decirnos que estaban matando a nuestros hombres. Durante todo el primer mes que estuve all铆 tiraban sin m谩s los brazos y piernas amputados de nuestros soldados y oficiales, y hasta sus cuerpos, justo al lado de las tiendas del campamento. Era algo que me hubiese costado creer si lo hubiese visto en pel铆culas sobre la guerra civil. Entonces no hab铆a ata煤des de zinc: a煤n no hab铆an tenido tiempo de fabricarlos.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Dos veces por semana ten铆amos adoctrinamiento pol铆tico. No paraban de hablar de nuestra misi贸n sagrada, y de c贸mo la frontera deb铆a ser inviolable. Nuestra superior nos ordenaba que inform谩semos de todos los soldados heridos, de todos los pacientes. Lo llamaban seguimiento del estado de la moral: 隆el ej茅rcito ten铆a que gozar de buena salud! No deb铆amos sentir compasi贸n. Pero s铆 que sent铆amos compasi贸n: era lo 煤nico que hac铆a que todo tuviese sentido.


Un responsable de prensa de un regimiento

Comenzar茅 por el instante en que todo se vino abajo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Avanz谩bamos por Jalalabad y vimos a una ni帽a de unos siete a帽os de pie al borde del camino. Ten铆a un brazo casi arrancado que pend铆a s贸lo de un hilo, como si fuese una mu帽eca de trapo destrozada. Ten铆a los ojos oscuros, como aceitunas, y me miraban fijamente. Salt茅 del veh铆culo para cogerla en brazos y llev谩rsela a nuestras enfermeras, pero ella dio un brinco hacia atr谩s, aterrorizada y gritando como un animalito.

Todav铆a dando gritos huy贸 corriendo, con el bracito colgando, parec铆a que se le iba a despegar del todo. Corr铆 gritando detr谩s de ella, la alcanc茅 y la apret茅 contra m铆 mientras la acariciaba. Ella mord铆a y ara帽aba, toda temblorosa, como si la hubiese atrapado alg煤n animal salvaje. No fue hasta ese momento que la idea se me pas贸 por la cabeza: no cre铆a que quisiera ayudarla, pensaba que quer铆a matarla. La forma en que huy贸 corriendo, la forma en que temblaba y el miedo que me ten铆a son cosas que nunca olvidar茅.


Nos dijeron que era una guerra justa. Est谩bamos ayudando al pueblo afgano a acabar con el feudalismo y a construir una sociedad socialista. De alguna forma no encontraron el momento de decirnos que estaban matando a nuestros hombres.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Hab铆a partido rumbo a Afganist谩n con los ojos centelleantes de idealismo. Me hab铆an contado que los afganos me necesitaban, y yo me lo hab铆a cre铆do. El tiempo que pas茅 all铆 jam谩s so帽茅 con la guerra, pero ahora todas las noches vuelvo a correr detr谩s de esa ni帽a de ojos aceitunados, con el bracito colgando como si se le fuese a despegar de un momento a otro.

All谩 fuera ten铆as sentimientos muy distintos por tu pa铆s. 芦La Uni贸n禄 la llam谩bamos. Parec铆a que ten铆amos algo grande y poderoso a nuestras espaldas, algo que siempre nos defender铆a. Recuerdo, sin embargo, que una tarde despu茅s de una batalla 鈥攅n la que hubo bajas, hombres muertos y hombres gravemente heridos鈥 enchufamos el televisor para olvidarnos de eso, para ver qu茅 ocurr铆a en la Uni贸n. Hab铆an construido una nueva f谩brica colosal en Siberia; la reina de Inglaterra hab铆a ofrecido un banquete en homenaje a una personalidad; unos j贸venes de Vor贸nezh hab铆an violado a dos escolares porque les hab铆a dado por ah铆; hab铆an matado a un pr铆ncipe en 脕frica. El pa铆s segu铆a a lo suyo y nos sentimos totalmente in煤tiles. Alguien tuvo que apagar el televisor antes de que lo destroz谩ramos a tiros.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Era una guerra de madres. Ellas estaban en todo el meollo. La gente en general no sufr铆a, no se enteraba de lo que pasaba. Les contaban que est谩bamos luchando contra bandidos. 驴Un ej茅rcito regular de 100.000 soldados, en nueve a帽os, no era capaz de vencer a unos bandidos harapientos?

Un ej茅rcito con la tecnolog铆a m谩s avanzada. (Que Dios amparase a quienquiera que estuviera en medio de un bombardeo de artiller铆a con nuestros lanzamisiles Granizo o Hurac谩n: los postes telegr谩ficos sal铆an volando como f贸sforos.) Los 芦bandidos禄 s贸lo ten铆an las ametralladoras Maxim que hab铆amos visto en las pel铆culas; los Stinger y las ametralladoras japonesas llegaron m谩s tarde. Hac铆amos prisioneros a hombres escu谩lidos con manos grandes, de campesino. No eran bandidos. Eran la gente de Afganist谩n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La guerra ten铆a sus propias reglas horrendas: si te dejabas fotografiar o te afeitabas antes de un combate, estabas muerto. Siempre mataban primero a los h茅roes de ojos azules: conoc铆as a uno de esos tipos y antes de que te dieses cuenta, estaba muerto. La mayor铆a de la gente muri贸 durante los primeros meses, cuando ten铆an demasiada curiosidad, o hacia el final, cuando ya hab铆an perdido el sentido de la precauci贸n y se hab铆an quedado imb茅ciles. Por la noche se te olvidaba d贸nde estabas, qui茅n eras, lo que hac铆as all铆. Nadie lograba dormir durante las 煤ltimas seis u ocho semanas antes de volver a casa.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Aqu铆 en la Uni贸n somos como hermanos. Un tipo joven que vaya por la calle con muletas y una medalla reluciente s贸lo puede ser uno de los nuestros. Puede que s贸lo os sent茅is en un banco y fum茅is un cigarrillo juntos, pero os dar谩 la impresi贸n de que llev谩is todo el d铆a hablando el uno con el otro.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Las autoridades quieren utilizarnos para tomar medidas contundentes contra el crimen organizado. Si hay que atajar y poner fin a alg煤n problema, la polic铆a recurre a 芦los afganos禄. Para ellos, somos tipos con pu帽os grandes y cerebros peque帽os a los que nadie aprecia. Pero est谩 claro que si te duele la mano, no la pones en el fuego, la cuidas hasta que mejora.


Una madre

Me apresuro hasta el cementerio como si fuese a encontrarme con alguien. Siento que voy a visitar a mi hijo. Los primeros d铆as pasaba all铆 toda la noche. No me daba miedo. Estoy esperando a que llegue la primavera, a que una florecilla brote de la tierra y aparezca ante m铆. Plant茅 campanillas de invierno para tener un mensaje de mi hijo lo antes posible. Llegan desde 茅l hasta m铆, desde all铆 abajo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Me quedo sentada junto a 茅l hasta que oscurece y ya bien entrada la noche. A veces no me doy cuenta de que he empezado a gemir hasta que asusto a los p谩jaros, toda una tormenta de graznidos de cuervos, que vuelan en c铆rculos y agitan las alas sobre m铆; entonces recobro la lucidez y dejo de hacerlo. He ido todos los d铆as durante cuatro a帽os, si no es por la tarde, por la ma帽ana. Falt茅 los once d铆as que pas茅 en el hospital, despu茅s me escap茅 en camis贸n para ir a verlo.

Me llamaba 芦Madre m铆a禄 y 芦脕ngel madre m铆a禄.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擵aya, 谩ngel madre m铆a, han aceptado a tu hijo en la Academia Militar de Smolensk. Espero que est茅s contenta.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Se sentaba al piano y cantaba.

Oficiales caballeros,

隆pr铆ncipes verdaderos!

Si entre ellos no el primero,

s铆 que soy uno de ellos.

Mi padre fue un oficial del Ej茅rcito regular que muri贸 en la defensa de Leningrado. Mi abuelo tambi茅n fue oficial. Mi hijo estaba hecho para ser un militar: ten铆a el porte, tan alto y tan fuerte. Deber铆a haber sido un h煤sar con guantes blancos, que jugase a las cartas.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Todos quer铆an ser como 茅l. Hasta yo, su propia madre, lo imitaba. Me sentaba al piano como 茅l, y a veces me pon铆a a caminar como 茅l, sobre todo despu茅s de que lo mataran. De tanto que deseo que est茅 siempre presente en m铆.

Cuando fue a Afganist谩n por primera vez, no escrib铆a nunca. Esper茅 y esper茅 a que viniese a casa de permiso. Un d铆a, en el trabajo, el tel茅fono son贸.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斆乶gel madre m铆a, vuelvo a casa.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Fui a recibirlo al autob煤s. El pelo se le hab铆a puesto canoso. No reconoci贸 que estaba de permiso, que hab铆a pedido que lo dejasen salir del hospital un par de d铆as para ver a su madre. Ten铆a la hepatitis, la malaria, no hab铆a nada que no tuviera, pero advirti贸 a su hermana para que no me lo contase. Entr茅 en su habitaci贸n de nuevo antes de irme a trabajar, para verlo dormir. Abri贸 los ojos. Le pregunt茅 por qu茅 no estaba dormido, era muy temprano. Dijo que hab铆a tenido un mal sue帽o.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Lo acompa帽amos hasta Mosc煤. Era un mayo soleado, hac铆a un tiempo estupendo y los 谩rboles estaban en flor. Le pregunt茅 c贸mo eran las cosas all谩.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擬adre m铆a, Afganist谩n es un asunto donde no deber铆amos estar metidos 鈥攎e mir贸 s贸lo a m铆, a nadie m谩s鈥. No quiero volver a ese agujero. De verdad que no 鈥攕e alej贸 caminando, pero se dio la vuelta鈥. Es tan sencillo como eso, mam谩 鈥攏unca me llamaba 芦mam谩禄. A la mujer en el mostrador del aeropuerto se le ca铆an las l谩grimas al mirarnos.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Cuando me despert茅 el 7 de julio no hab铆a estado llorando. Me qued茅 mirando al techo con los ojos vidriosos. Me hab铆a despertado 茅l, como si hubiese venido a despedirse. Eran las ocho en punto. Ten铆a que prepararme para ir al trabajo. Fui vagando de un lado para otro con el vestido, del cuarto de ba帽o a la sala de estar, de una habitaci贸n a otra. Por alguna raz贸n no pod铆a soportar ponerme ese vestido de color claro. Me sent铆a mareada y no ve铆a bien. Todo estaba borroso. Me fui serenando hacia la hora de almorzar, hacia el mediod铆a.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El d铆a siete de julio. Llevaba siete cigarrillos en el bolsillo, siete f贸sforos. Hab铆a hecho siete fotos con su c谩mara. Me hab铆a escrito siete cartas a m铆, y siete a su novia. El libro sobre su mesita de noche estaba abierto por la p谩gina siete. Era 芦Los contenedores de la muerte禄, de Kobo Abe.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tuvo tres o cuatro segundos en los que pod铆a haberse salvado. El veh铆culo en que iban sali贸 volando por un precipicio. No pod铆a ser el primero en saltar. Nunca pod铆a haberlo sido.

De parte del comandante segundo del regimiento para asuntos pol铆ticos, el comandante S. R. Sineln铆kov. Es mi deber como soldado informarle de que el teniente primero Valeri Gennadi茅vich Vol贸vich ha muerto hoy a las 10:45 horas.

Toda la ciudad estaba ya al tanto. En la Casa de los Oficiales hab铆an puesto un cresp贸n negro y su fotograf铆a. De un momento a otro estaba previsto que llegase el avi贸n con su ata煤d, pero nadie me hab铆a dicho ni una palabra. No ten铆an el valor de hacerlo. En el trabajo todos llevaban rastros de l谩grimas en la cara.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縌u茅 ha pasado? 鈥攍es pregunt茅.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Intentaron distraerme de diversas maneras. Vino una amiga, y despu茅s por fin un doctor con bata blanca. Le dije que estaba loco, que muchachos como mi hijo no pod铆an morir. Empec茅 a dar golpes en la mesa. Corr铆 hasta la ventana y empec茅 a golpear el cristal. Me pusieron una inyecci贸n. Segu铆 gritando. Me pusieron otra inyecci贸n, pero tampoco me hizo efecto.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擰uiero verlo, llevadme hasta mi hijo 鈥攙ociferaba.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Finalmente tuvieron que llevarme.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Hab铆a un ata煤d alargado. La madera no estaba lijada, y en grandes letras pintadas en amarillo se le铆a 芦Vol贸vich禄. Ten铆a que encontrarle un sitio en el cementerio, un lugar seco, un lugar seco y agradable. Si eso significaba un soborno de cincuenta rublos, no importaba. Aqu铆 tiene, tome, pero aseg煤rese de que sea un buen lugar, seco y agradable. Dentro ya sab铆a lo desagradable que era, pero yo s贸lo quer铆a que estuviese en un lugar seco y agradable. Las primeras noches no lo dej茅 solo. Me qued茅 all铆. Me llevaban a casa, pero yo volv铆a.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Cuando voy a verlo, hago una reverencia, y cuando me marcho, la vuelvo a hacer. Nunca paso fr铆o, ni siquiera cuando la temperatura cae bajo cero; escribo mis cartas desde all铆; si alguna vez estoy en casa es porque tengo visita. Cuando camino de vuelta a casa por la noche, las farolas est谩n iluminadas, los faros de los coches encendidos. Me siento tan fuerte que no tengo miedo de nada.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 S贸lo ahora me despierto de mi pena, como si me despertase de un sue帽o. Quiero saber de qui茅n fue la culpa. 驴Por qu茅 nadie dice nada? 驴Por qu茅 no se nos dice qui茅nes lo hicieron? 驴Por qu茅 no son juzgados?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Saludo a todas las flores de su tumba, a cada peque帽a ra铆z, a cada tallo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縑ienes de ah铆? 驴Vienes de 茅l? Vienes de mi hijo. 鈻

 


ppotes04/05/2022
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4min880

La Fiscal铆a present贸 escrito de acusaci贸n contra un coronel, un teniente y un patrullero. Investigaciones contin煤an. Otros oficiales y agentes terminar铆an involucrados en nuevos hechos de violencia en protesta social.

Publicado originalmente en el Portal Seguimiento.Co


Un fiscal de la Direcci贸n Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos present贸 escrito de acusaci贸n contra un coronel, un teniente y un patrullero de la Polic铆a Nacional por algunos de los homicidios y casos de lesiones personales ocurridos durante las jornadas de protesta programadas en Cali (Valle del Cauca), en 2021.

Los uniformados estar铆an involucrados en distintos hechos y tendr铆an diferentes niveles de posible participaci贸n. Los acusados son:

Patrullero Wilson Orlando Esparragoza Corcho. De acuerdo con el material de prueba y la evidencia t茅cnica obtenida, ser铆a el responsable de disparar el proyectil que le ocasion贸 la muerte a un joven que participaba en las movilizaciones que se registraron frente al CAI Villa del Sur, en el sector Puerto Rellena, la tarde del 28 de abril de 2021.

El funcionario, al parecer, accion贸 el arma de dotaci贸n contra los manifestantes. Para la Fiscal铆a, la v铆ctima se encontraba en indefensi贸n y no era una amenaza inminente para las personas. As铆 que el actuar del funcionario habr铆a sido desproporcionado y violatorio de los principios que deben acompa帽ar a quienes salvaguardan el orden. En ese sentido, la acusaci贸n es por el delito de homicidio agravado.

Teniente N茅stor Fabio Mancilla Gonzaliaz. En su condici贸n de comandante del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) estaba a cargo de un componente de hombres que, supuestamente, dispar贸 contra manifestantes y ciudadanos ajenos a las concentraciones sociales, en dos eventos diferentes.

El primero, sucedi贸 el 30 de abril, en el barrio El Diamante. Aqu铆, dos personas murieron y otras dos resultaron heridas. El segundo, se registr贸 en inmediaciones del barrio Silo茅, la noche del 3 de mayo.聽 Este hecho dej贸 tres muertos y dos heridos.

La investigaci贸n da cuenta de que el oficial, supuestamente, fall贸 en el deber de dirigir y controlar a los efectivos de su unidad, y no tom贸 las medidas necesarias para evitar m谩s v铆ctimas. El escrito indica que ser铆a el posible responsable de los delitos de homicidio agravado y lesiones personales.

Coronel Edgar Vega G贸mez. El oficial, en su momento, se desempe帽aba como comandante operativo de la Polic铆a Metropolitana de Cali. Adicionalmente, hab铆a sido designado como jefe de servicio y el encargado de orientar las acciones de sus subalternos para restablecer el orden, los d铆as en los que se presentaron los eventos en los que estar铆an involucrados algunos integrantes del GOES, y por los que es procesado el teniente Mancilla Gonzaliaz.

El coronel Vega G贸mez habr铆a incumplido al compromiso institucional y constitucional de velar por la seguridad de los civiles participantes en las jornadas de protesta, y, presuntamente, no tom贸 los correctivos necesarios para evitar los excesos que se produjeron. De esta manera, es acusado por los delitos de homicidio agravado y lesiones personales.


ppotes02/18/2022
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7min1350

Entre los factores de riesgo m谩s delicados est谩n la violencia,聽 el soborno al elector, la manipulaci贸n de votantes, la adulteraci贸n de escrutinios y la corrupci贸n de las autoridades correspondientes (Registradores y Magistrados del聽 Consejo Nacional Electoral).

Por Horacio Duque Giraldo || Analista internacional y polit贸logo – Nota publicada originalmente en portales internacionales

La Misi贸n de Observaci贸n Electoral (MOE) acaba de publicar un importante texto[1] (ver https://bit.ly/3oYvNnw ) y unas cartillas con unos Mapas y factores de riesgo electoral que ser谩 necesario consultar e implementar con el fin de evitar el fraude electoral, y garantizar la mayor transparencia en los pr贸ximos eventos para escoger candidatos presidenciales, parlamentarios y Presidente de la Republica.

Entre los factores de riesgo m谩s delicados est谩n la violencia,聽 el soborno al elector, la manipulaci贸n de votantes, la adulteraci贸n de escrutinios y la corrupci贸n de las autoridades correspondientes (Registradores y Magistrados del聽 Consejo Nacional Electoral).

Ante el desgaste del gobierno del se帽or Duque y el desprestigio de sus amigos uribistas del Centro Democr谩tico y de las otras facciones oficialistas con representaci贸n en el gabinete Ministerial y en las altas esferas gubernamentales, y frente a las consabidas consecuencias pol铆ticas de tal fen贸meno lo que se puede observar es una reacci贸n desesperada de los principales protagonistas del campo oficialista.

Ex Presidentes, senadores, parlamentarios, contratistas y otras fichas de las redes de poder han desatado un sinn煤mero de estrategias y acciones para amarrar votos y garantizar los bloques electorales que impidan la p茅rdida del control del gobierno y sus m谩s importantes palancas burocr谩ticas y presupuestales.

Al se帽or Uribe V茅lez se le nota muy febril promoviendo decretos para eliminar aranceles a insumos agr铆colas, proponiendo entregar 10 billones de pesos para supuestamente acabar con el 鈥gota a gota鈥 y sugiriendo ampliar las familias beneficiarias de la renta b谩sica conocida como Ingreso solidario por 160 mil pesos.

Todo este embeleco obviamente tiene un claro fin electorero para enga帽ar millones de ciudadanos en lastimosas condiciones de pobreza y miseria.

En todo este tejemaneje clientelista hay sistemas m谩s oscuros de manipulaci贸n que deben ser materia de preocupaci贸n para la MOE, y con esto me refiero al papel del Departamento para la Prosperidad Social DPS, instituto adscrito a la Presidencia de la Republica que est谩 bajo la direcci贸n de un cuerpo sectario y politiquero de la entera confianza聽 del 鈥淚nnombrable鈥 del Uberrimo, pues Susana Correa, su Gerente es una descarada ficha de las entra帽as de las catervas de la ultraderecha de los ingenios azucareros del Valle del Cauca y del Cauca, que juega abiertamente en favor de los candidatos del Centro Democr谩tico de todo el pa铆s mediante la adjudicaci贸n a dedo de multimillonarios contratos en programas como Familias en Acci贸n, Familias en su Tierra, Iraca (para victimas afros e ind铆genas), Ingreso solidario, Adulto mayor y J贸venes en Acci贸n, en los que los favorecidos son reconocidos Operadores del partido de los contratistas.

Tatiana Buelvas Ramos (de la Casa Char), es, como Secretaria General del DPS, la encargada de adjudicar y firmar contratos multimillonarios a Operadores como los siguientes:

Alianza FEST IV, representada por Gloria Esther A帽ez Mart铆nez quien tiene el Contrato 265 por 16 mil millones de pesos para el 2022.

Consorcio FEST CARIBE, representado por Jos茅 Enrique Herrera Jim茅nez, quien tiene el Contrato 255 del 2021 por 16 mil millones de pesos.

Uni贸n Temporal FAMILIAS 2021, representado por Diego Andr茅s Moreno Tirado, quien tiene el Contrato 439 de Fondo de Inversiones para la paz por un valor de 11 mil millones de pesos con el 煤nico prop贸sito de armar una base de datos del Programa Familias en Acci贸n.

Consorcio ESCALANDO FUTURO-CORPROGRESO, representado por la Se帽ora 脕ngela Garz贸n, quien tiene el Contrato 256 del 2021 por un valor de 16 millones de pesos.

Estos y 80 contratos m谩s adjudicados entre el 2021 y lo corrido del 2022 por una cifra superior a un bill贸n 500 mil millones de pesos est谩n rodando en la actualidad sin ning煤n control, con evidentes riesgos electorales que deber铆an ser objeto de observaci贸n y seguimiento por la MOE y por oras organizaciones de la sociedad civil como las Veedur铆as ciudadanas y Auditorias sociales que no tienen los espacios necesarios en el DPS y en su Oficina de Control interno, completamente ineficiente en las tareas que le ha encomendado la Ley.


ppotes02/10/2022
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7min1230

Cada vez que Diego Molano entrega a sus antiguas amigas de Alotr贸pico un jugoso contrato, alg煤n medio pregunta por qu茅 y 茅l se hace el de las gafas. Las preguntas lo tienen sin cuidado.

Por Daniel Coronell – Publicado originalmente en la Revista Cambio Colombia

Esta semana el ministro de Defensa, Diego Molano, le entreg贸 595 millones de pesos en contrataci贸n directa a unas antiguas subalternas a las que viene favoreciendo a帽o tras a帽o e instituci贸n tras instituci贸n. Sucedi贸 el mi茅rcoles pasado 4 de febrero. El contrato, velozmente tramitado bajo el objeto de 鈥fortalecimiento institucional鈥, arranc贸 inmediatamente y terminar谩 a fines de agosto. As铆 el sucesor de Molano, en el nuevo gobierno, alcanzar谩 a disfrutar del recuerdo del hoy ministro y de sus protegidas.

La empresa beneficiada se llama Alotr贸pico SAS y las felices accionistas son Lilian Polan铆a, Martha Isabel Restrepo e Isabel Quiroga. Las socias de la compa帽铆a tienen una cosa en com煤n: todas trabajaron como subalternas de Diego Molano cuando era director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.

Lilian Polan铆a era parte de la oficina de comunicaciones del ICBF, Martha Isabel Restrepo era la coordinadora de comunicaci贸n audiovisual de la misma entidad e Isabel Quiroga era la directora del departamento. En esa condici贸n ten铆an relaci贸n permanente con el ahora ministro.

Muy meritorio que las tres damas se asocien y decidan iniciar una empresa. Lo incre铆ble es que siempre resulten recibiendo contrataci贸n directa de las entidades p煤blicas por donde pasa el viejo jefe.

Debo decirles que no es la primera vez, ni la primera instituci贸n dirigida por Diego Molano, que le entrega contrataci贸n directa a Alotr贸pico SAS. La periodista Ana Mar铆a Cuesta, quien en ese momento trabajaba para La FM de RCN, denunci贸 la situaci贸n a ra铆z de otro contrato con MinDefensa esta vez por casi 900 millones de pesos.

La historia empez贸 unos d铆as antes.

El 1 de febrero del a帽o pasado, Molano se posesion贸 en remplazo del fallecido ministro Carlos Holmes Trujillo. Apenas se hab铆a sentado en su potente silla cuando orden贸 trasladar de Santa Marta a Bogot谩 al teniente coronel de la Polic铆a, Alex Dur谩n. As铆 nombr贸 al uniformado como ayudante personal. El coronel Dur谩n es el esposo de Isabel Quiroga, una de las afortunadas due帽as de Alotr贸pico SAS.

El mes siguiente, en pleno pico del covid, el ministro Molano decidi贸 que era hora de 鈥mejorar la imagen institucional鈥 y destin贸 a ese prop贸sito 898 millones de pesos.

El proceso para contratar esa suma dur贸 apenas unas cuantas horas.

El mi茅rcoles 31 de marzo, por cierto mi茅rcoles de Semana Santa, el Ministerio de Defensa le pidi贸 a la empresa Alotr贸pico SAS 鈥攜 a ninguna otra鈥 que le presentara una oferta de servicios. La propuesta lleg贸 y debi贸 ser de una contundencia asombrosa porque ese mismo Mi茅rcoles Santo firmaron el contrato.

Un contrato ganado contra nadie por la empresa de la antigua subordinada del ministro y esposa de su ayudante.

Antes de ser ministro de Defensa, Diego Molano era el director administrativo de la Presidencia de la Rep煤blica. Y aqu铆 siguen las coincidencias.

En los archivos p煤blicos consta que el 8 de abril de 2020, la Presidencia de la Rep煤blica firm贸 con Alotropico SAS un contrato por 461 millones de pesos, que tiene como finalidad socializar y promover temas de inter茅s nacional 鈥que les sean asignados por el presidente de la rep煤blica mediante la metodolog铆a 鈥榯ransformar comunicando, gu铆a pr谩ctica para transformar imaginarios de la comunicaci贸n social鈥欌.

Cada vez que Diego Molano entrega a sus antiguas amigas de Alotr贸pico un jugoso contrato, alg煤n medio pregunta por qu茅 y 茅l se hace el de las gafas. Las preguntas lo tienen sin cuidado.

Para despedirse no pod铆a faltar el cari帽ito. Esta semana fue firmado el nuevo contrato por casi 600 millones de pesos para que la empresa de las se帽oras emprenda 鈥acciones de transformaci贸n y protecci贸n de imaginarios que tiene la poblaci贸n en relaci贸n con los temas relacionados con seguridad y defensa del Estado鈥.

Este es el triste ep铆logo del gobierno de Iv谩n Duque que se proclam贸 palad铆n de la austeridad. Mientras el presidente recorre el mundo con su hermano en el avi贸n presidencial, su ministro de Defensa raspa la olla con cargo al presupuesto nacional.


ppotes02/02/2022
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6min1290

Desesperado por ganar las elecciones, tanto en las corporaciones p煤blicos como las presidenciales, el mandatario sin legitimidad, Iv谩n Duque M谩rquez, se dio a la tarea de promover una feria de nombramientos. Son m谩s de 1.400 cargos. Ocurre solo en Colombia.

Por Arlene Tickner, Catedr谩tica Universitaria 鈥 Publicado originalmente en El Espectador

Entre los d铆as sin IVA programados 鈥渃oincidentemente鈥 alrededor de las elecciones legislativas y de la segunda vuelta presidencial, los m谩s de 1.400 nuevos cargos p煤blicos creados antes de la entrada en vigencia de la (truncada) ley de garant铆as, revelados por Noticias Uno y los m谩s recientes nombramientos hechos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, es dif铆cil no ver un intento vulgar por influenciar los resultados electorales mediante el uso de dineros p煤blicos.

En el caso espec铆fico de la Canciller铆a, la feria de puestos diplom谩ticos no es at铆pica, tristemente, sino que constituye un patr贸n general del clientelismo en Colombia.

Todo presidente, sin distingo personal, ideol贸gico o coyuntural, ha manoseado el servicio exterior para retribuir favores, asegurar lealtades y premiar familiares y amistades. Sin embargo, hay varios matices que distinguen al gobierno de Iv谩n Duque.

Como ocurri贸 en tantos otros espacios de la gesti贸n gubernamental, en los que primaron el bla, bla, bla y la mentira sobre la concreci贸n de resultados, Duque hizo gala al inicio de su administraci贸n de la necesidad de despolitizar y perfeccionar el cuerpo diplom谩tico colombiano.

Para esto, tanto 茅l como su entonces ministro, Carlos Holmes Trujillo prometieron aumentar el porcentaje de embajadores de carrera m谩s all谩 del m铆nimo establecido por el decreto 274 de 2000, equivalente a tan solo el 20%, reforzar los requisitos poco exigentes de experiencia para quienes se nombran por discreci贸n presidencial, y reformar la Carrera Diplom谩tica y Consular.

Nada de esto se materializ贸 e incluso, la participaci贸n de funcionarios profesionales en cargos directivos se redujo a m铆nimos hist贸ricos.

La r谩faga de asignaciones provisionales realizadas en embajadas y consulados a pocos meses de las elecciones y del cambio de mando ejecutivo es imp煤dica en t茅rminos pol铆ticos y fiscales.

Cientos de millones de pesos devaluados deber谩n invertirse en el traslado e instalaci贸n de ida y regreso de tres nuevos embajadores y 17 funcionarios nombrados en otros cargos junto con sus familias, pese a que todos tendr谩n que renunciar pr谩cticamente al aterrizar en sus destinos. Menci贸n aparte merece la sede en Estados Unidos, en donde son siete los reci茅n favorecidos, probablemente por la obsesi贸n irrealista de Duque de concretar la cita con Biden.

Aunado a lo anterior, la mayor铆a de los designados en el extranjero y en la planta interna se destaca por una notoria falta de credenciales.

Adem谩s del pol茅mico nombramiento de un joven abogado sin experiencia como director general de Protocolo, cargo esencial en el mundo de la diplomacia, quienes ocupan la Academia Diplom谩tica, supuesto centro de formaci贸n y de pensamiento, la direcci贸n de Derechos Humanos y la secretaria general brillan por su insuficiencia.

Igualmente, inquietante, como reporta Laura Gil en La L铆nea del Medio la c茅lebre jefe de gabinete de Duque tambi茅n ha agarrado funciones internacionales claves, incluyendo el acompa帽amiento de los viajes presidenciales, socavando el rol de la Canciller铆a y de sus profesionales de carrera.

Por m谩s que los asuntos internacionales nunca ocupar谩n el centro del debate p煤blico en Colombia, la feria del aparato diplom谩tico no puede seguirse ignorando, sobre todo en una coyuntura nacional tan cr铆tica como la actual en la que la imagen del pa铆s y los r茅ditos asociados a ella han sufrido un deterioro palpable. 驴Qu茅 piensan los candidatos presidenciales al respecto?

NOTA IMPORTANTE: El presente art铆culo compromete solamente al autor ya que no necesariamente interpreta el pensamiento del movimiento sugoviano.


ppotes01/07/2022
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16min2650

EL sacerdote jesuita Javier Giraldo, dedicado a la defensa de los Derechos Humanos, y acompa帽ante de la Comunidad de Paz de San Jos茅 de Apartad贸, habl贸 sobre las amenazas a ese corregimiento, la captura de Otoniel y el balance del Acuerdo de paz .

Nota publicada originalmente en el Diario El Espectador

Javier Giraldo聽pasa al tel茅fono con la voz m谩s apagada a causa de una gripa que lo afect贸 los 煤ltimos d铆as del a帽o. Contesta desde el Urab谩, donde acostumbra a pasar la Navidad junto a los miembros de la聽Comunidad de Paz de San Jos茅 de Apartad贸, fundada a finales de los noventa en una peque帽a localidad rural de Apartad贸 (Antioquia), y una causa que 茅l acompa帽a y que ha resistido las embestidas de todos los grupos armados de la regi贸n.

El padre Javier, como se lo conoce de forma coloquial, ha sido un referente en la defensa de los Derechos Humanos en el pa铆s desde que en la d茅cada del ochenta encabez贸 la Comisi贸n Intercongregacional de Justicia y Paz. Autor de varios libros sobre el conflicto armado,聽Giraldo fue muy cr铆tico con el proceso de paz con los paramilitares y ahora muestra sus reparos a los聽acuerdos de La Habana, a los que seg煤n 茅l despojaron de 鈥渢oda su fuerza鈥.聽Colombia+20聽convers贸 con el padre Giraldo la 煤ltima semana de diciembre de 2021 sobre este y otros temas.

A cinco a帽os de los acuerdos de La Habana, 驴cu谩l es su balance?

Creo que no se toc贸 ninguna de las ra铆ces de la violencia en Colombia. En primer铆simo lugar el problema de la tierra, pero tambi茅n estaba el problema de la democracia y todo el problema de la manipulaci贸n medi谩tica. Nada de eso se toc贸 en los acuerdos. De como se desarroll贸 el acuerdo de paz yo hice un cierto seguimiento los primeros a帽os y saco una evaluaci贸n muy negativa de todo.

Entre lo firmado en La Habana en septiembre de 2016 y lo firmado en Bogot谩 despu茅s de pasar por Cartagena, hay unas diferencias enormes.聽Despu茅s vino el paso por el Congreso, que fue fatal. El Congreso y la Corte Constitucional metieron la mano y creo que le quitaron todos los dientes que el acuerdo pod铆a tener, o lo que quedaba, porque ya lo hab铆an despojado de toda su fuerza. Es muy distinto a lo que se pens贸 en La Habana.

Algo positivo es que casi 13.000 hombres y mujeres que estaban en armas ya no lo est谩n鈥

S铆, pero han asesinado a muchos de ellos. Es como una constante de todos los acuerdos de paz anteriores: primero, no se tocan las ra铆ces del conflicto; segundo, se asesina a los que se desmovilizan; tercero, se reciclan siempre los factores de la guerra y termina recicl谩ndose la guerra.

El pa铆s rechaza los asesinatos de l铆deres sociales, por el simple hecho de apoyar el proceso de paz.

驴Qu茅 ha cambiado en la situaci贸n de violencia y amenazas contra la Comunidad de Paz de San Jos茅 de Apartad贸?

Mirando un poco m谩s atr谩s la situaci贸n comenz贸 a modificarse, aunque no con cambios sustanciales, desde la desmovilizaci贸n del a帽o 2016 porque se fueron estos grupos de las Farc que hac铆an presencia,聽pero el paramilitarismo fue tomando control de todas las veredas. Hoy en d铆a ya todas las veredas del corregimiento tienen un control mediante presencia de por lo menos una persona o una familia que ellos llaman 鈥減untos鈥, que es propiamente un sistema de espionaje.

Ellos convocan permanentemente asambleas de juntas de veredas, ponen sus puntos de vista sobre la agricultura,聽qu茅 se puede sembrar, qu茅 no se puede sembrar, ponen impuestos ilegales, imponen su modelo de desarrollo, que es antiecol贸gico聽y va en contra de todo lo que la comunidad ha pensado siempre. En esas asambleas de veredas lanzan amenazas y quieren dejar siempre sentado que ellos son la autoridad de la regi贸n.

Nadie se puede oponer a ellos. Todo el mundo se tiene que someter y el que no se someta pagar谩 las consecuencias. Hasta ahora no han obligado a la Comunidad de Paz a asistir a esas asambleas, pero cada vez la presi贸n y la amenaza es m谩s fuerte. Las respuestas que da el Gobierno y las Fuerzas Armadas a todas las quejas que la comunidad le transfiere a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, siempre son evasivas diciendo 鈥渘o sab铆amos, no est谩bamos presentes en la zona鈥 o 鈥渧amos a investigar鈥 y nunca se investiga, as铆 va avanzando este tipo de control.

El padre Javier Giraldo expresa su preocupaci贸n por el desarrollo de los acuerdos de paz.

Otoniel dijo que lo suyo fue una entrega y adem谩s que busca una negociaci贸n de paz con el gobierno, 驴qu茅 opina de ambas afirmaciones?

Creo que es muy ambiguo. Pocas personas en Colombia se tragaron聽esa versi贸n de la captura de聽Otoniel, eso fue una obra de teatro demasiado mal preparada. La presencia del Clan del Golfo ha sido ciertamente de un paramilitarismo coordinado y articulado con la Fuerza P煤blica. Entre octubre y diciembre en la regi贸n del Choc贸 y el norte de Antioquia hubo tal agresi贸n de los paramilitares coartando todas las actividades, incluso religiosas, que hubo misiones de verificaci贸n en las que participaron varios obispos, organismos internacionales y humanitarios.

Esas misiones sacaron unos comunicados muy fuertes y resulta que el Ministerio de Defensa est谩 enfurecido contra la Iglesia por esa denuncia y exigi贸 retractaci贸n por una de las afirmaciones que aparecen en esas denuncias: la que dec铆a que hay s铆ntomas de que el Clan del Golfo y el Ej茅rcito est谩n actuando conjuntamente.

El Ej茅rcito est谩 enfurecido exigiendo retractaci贸n, pero uno se pregunta, 驴qu茅 pruebas van a exigir? Si quienes estuvieron en estas misiones escucharon聽el testimonio de la gente que ha vivido en carne propia las cosas terribles que est谩n haciendo los paramilitares. Las mismas religiosas que est谩n en esas zonas rurales les dec铆an 鈥渁qu铆 est谩 la base militar y a pocos metros est谩 la base paramilitar鈥. 驴C贸mo van a negar que est谩n actuando juntos?.

Hay una connivencia muy evidente que ya se ha denunciado, no solamente en el norte de Antioquia y el Choc贸, sino en el Caquet谩, en Putumayo, en Guaviare, que muestra lo mismo: se nota una articulaci贸n y connivencia incluso con algunas disidencias, con el Clan del Golfo y otros grupos paramilitares. La situaci贸n se ve muy grave.

El Ej茅rcito tiene a su favor que ha dado golpes duros al Clan del Golfo y eso es lo que reclama en su carta de retractaci贸n el brigadier 脫scar Murillo, comandante de la Fuerza Tit谩n del Choc贸. Quiz谩 es ambiguo eso de la connivencia鈥

Es cierto, yo creo que ellos manejan todo esto dosificadamente, de tal manera que puedan defenderse y mostrar la otra cara, la de la persecuci贸n, en determinados momentos.聽Pero hay algo que salta como una preocupaci贸n de fondo y es el problema de la verdad.聽

Hasta qu茅 punto los grupos que ellos dicen que han golpeado son realmente del Clan del Golfo, o m谩s bien son delincuencia com煤n o incluso de guerrilla, y tratan de presentarlos as铆. 驴D贸nde est谩 la credibilidad? 驴D贸nde est谩 la verdad?

M谩s de 13 mil reinsertados han sido asesinados desde que se firmaron los acuerdos de paz.

Las misiones humanitarias han tratado de escuchar el testimonio de las v铆ctimas. Aqu铆 los militares piden pruebas y las 煤nicas pruebas v谩lidas son las que van a las Fiscal铆as o a las Procuradur铆as, esas no son pruebas dentro de cierto consenso de los movimientos sociales, en primer lugar porque los que van a denunciar entran en un riesgo grand铆simo y esa no es una v铆a de denuncia para los movimientos sociales, menos en un momento en que todos los 贸rganos de control est谩n cooptados por el alto Gobierno.

Entonces est谩 de por medio el problema de la verdad, a qui茅n creerle y聽c贸mo acceder a la verdad en un momento de estos en que no se puede confiar en los 贸rganos de control. Uno ve tantas mentiras, por miles, de car谩cter oficial.聽El s贸lo hecho de que se destaparan m谩s de 6 mil casos聽de聽falsos positivos聽muestra eso, 6 mil veces que el alto Gobierno fabric贸 falsas verdades y le present贸 al pa铆s grandes mentiras relativas a cr铆menes horrendos que se presentaron como verdades y ahora se destapan.

Eran mentiras revestidas de verdad. Lo mismo es lo que ha pasado con la Comunidad de Paz de San Jos茅 de Apartad贸: si uno mira la masacre del 2005, el gobierno trat贸 de venderle al pa铆s la falsa idea de que hab铆a sido la guerrilla la que hab铆a hecho esa masacre, ahora es la Corte Suprema de Justicia la que condena a 10 militares. Nos vendieron una falsa verdad durante varios a帽os, era una mentira oficial revestida de verdad. Eso ha ocurrido multitud de veces.

Hugo Torres, obispo de Apartad贸, asegura que la captura de Otoniel abre la posibilidad para la paz con el Clan del Golfo, 驴qu茅 cree al respecto?

En primer lugar, eso del fin del Clan del Golfo es completamente falso, no fue una captura sino una entrega. Adem谩s, no se toc贸 la estructura de ellos que hace tiempo ten铆an su nuevo comandante elegido y todas sus finanzas reorganizadas.聽La estructura sigue sin tocar, lo de Otoniel no afect贸 para nada esa estructura.

Luego, el solo hecho de todas estas denuncias de connivencia con el Estado, eso no abre nada, al rev茅s, en lugar de un espacio para la paz creo que m谩s bien se agrave el problema de la guerra. El Ej茅rcito sabemos que nunca ha luchado como una defensa real de los sectores populares y los movimientos sociales, sino m谩s bien como una represi贸n de todas esas fuerzas.聽Y ahora se une con estos paramilitares que tambi茅n son una fuerza contra los movimientos sociales. Se est谩 es agravando el problema de la guerra.

Pero el mismo Otoniel dijo en su comparecencia ante la Justicia Especial para la Paz que ellos est谩n dispuestos a hacer la paz鈥

Yo no sabr铆a valorar eso… hasta donde llegar谩 la sinceridad de todo esto.


ppotes12/29/2021
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Semanas despu茅s, el domingo 8 de octubre de 2006 para ser precisos, apareci贸 asesinado el cabo Ra煤l Carvajal, en el cerro de la Virgen, en el corregimiento de Lajas, en el municipio de Tarra, Norte de Santander. Se neg贸 a asesinar civiles para hacerlos pasar por guerrilleros. Desaf铆o la pol铆tica macabra de los “falsos positivos”

Por Ricardo Romero Silva – Escritor y columnista de El Tiempo

Feliz Navidad, don Ra煤l Carvajal, descanse en paz porque de voz en voz en voz sigue viajando la noticia de que a su hijo, el cabo, lo mataron por negarse a cometer un par de “falsos positivos”.

Mijo, 驴y qu茅?: 驴C贸mo est谩 eso por all谩?–, le pregunt贸 usted la 煤ltima vez que hablaron.

Pap谩, esto aqu铆 est谩 muy feo; a m铆 me mandaron a matar a dos muchachos para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate y yo no los quise matar. Yo me voy a retirar–, advirti贸 茅l joven militar, que hoy encarna a tantos soldados que se negaron a la rutina del horror, como quien va dejando migas de pan en el camino a la verdad.

Semanas despu茅s, el domingo 8 de octubre de 2006 para ser precisos, apareci贸 asesinado en el cerro de la Virgen, en el corregimiento de Lajas, en el municipio de Tarra, Norte de Santander. Y usted, respetado don Ra煤l, se dedic贸 a contar la historia.

Que el hijo que llevaba su nombre pertenec铆a al Batall贸n de Infanter铆a Antonio Ricaurte de Bucaramanga. Que, luego de nueve a帽os de servicios al ej茅rcito, acababa de ser trasladado a la Unidad Destructor Uno de la Brigada 30 de la Segunda Divisi贸n.

Y no fue asesinado por un francotirador de las Farc en la tal Operaci贸n Serpiente, como se repiti贸 hasta la maldad, porque en aquellas fechas no hubo enfrentamientos en aquellos parajes, sino que fue atado de pies y manos, golpeado, torturado, ejecutado a dos metros de distancia y manipulado por otros soldados para cerrarle el paso a su fantasma, a su verdad:.

Ten铆a la cabeza rellena de papel peri贸dico“, dijo usted, don Ricardo. Hace diez a帽os le dieron los huesos de su ni帽o, en el camposanto donde hab铆an sido enterrados, pues no hab铆a con qu茅 pagar la sepultura. Y empez贸 su odisea para contar lo que pas贸 como pas贸.

Pero Colombia ha sido la distancia entre la verdad y la justicia. Usted despert贸 seguro de su paso a seguir, orden贸 a su familia que se hiciera a un lado porque “yo ya no quiero llorar a otro“, subi贸 al furg贸n Dodge en el que llevaba comida de las veredas a las ciudades, el PAH 605 de Monter铆a, con los restos del cuerpo que fue su hijo, y vino a la plaza de Bol铆var de Bogot谩, el mar que recibe todos los r铆os que ha olvidado, a contarles este relato en la cara a tantos poderosos que se encogen de hombros entre la guerra:

Si usted supiera lo que duele la muerte de un hijo”, le grit贸 a Uribe en la plaza el domingo 20 de febrero de 2011, “ustedes no han querido dejar que se esclarezca este asesinato“.

Y se parque贸 diez a帽os en la avenida Jim茅nez con la carrera 7.陋 a esperar justicia. Y pidi贸 a Dios que le dejara vivir hasta que esta historia pasara de vida en vida.

Muri贸 el s谩bado 12 de junio de este a帽o, a los 73, por culpa de la peste escabrosa que ha sido el fin de 129.534 colombianos. Escuch贸 que su hijo era uno de los 6.402 “falsos positivos” con los que dio la JEP. Pero no alcanz贸 a ver a Santos pidi茅ndoles 鈥perd贸n a todas las familias, v铆ctimas de este horror, desde lo m谩s profundo de mi alma鈥.

No supo que al principio de esta Navidad 鈥搇a moraleja de la Navidad es, se sabe, que vivir es volver a nacer鈥 21 militares aceptaron cargos por cientos de ejecuciones extrajudiciales; no imagin贸 que su gente vendr铆a aqu铆, a Bogot谩, a seguir su tarea, a pedir que su furg贸n quede parqueado en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliaci贸n:

Necesito que mi hermano y mi padre descansen donde quiera que est茅n鈥, dijo su hija Doris en un funeral plagado de tapabocas, “ni siquiera sab铆a que esto era silencio“.

Feliz Navidad, se帽or Carvajal, descanse en paz que usted 鈥揷on su historia a cuestas鈥 no solo es el personaje de este a帽o en el que fuimos llamados a decirnos la verdad, sino que ser谩 siempre el colombiano que dej贸 en claro que ning煤n padre merece ser evangelista de su hijo.

P谩gina del autor www.ricardosilvaromero.com


ppotes12/28/2021
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La Ley incluye reformas al C贸digo Penal, al C贸digo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, al C贸digo de Extinci贸n de Dominio y a la Regulaci贸n de armas, entre otros.

Por Horacio Duque, analista pol铆tico

El Congreso de Colombia, la Presidencia de la Rep煤blica y el Ministerio de Defensa expidieron una Ley de supuesta seguridad ciudadana que en realidad es un estatuto para establecer una serie de disposiciones e instituciones que remodelan el r茅gimen pol铆tico para establecer a plenitud una dictadura neonazi que permita aplastar los movimientos sociales y las organizaciones pol铆ticas opositoras al Estado olig谩rquico colombiano e impedir el acceso al poder del Pacto Hist贸rico y su candidato Gustavo Petro.

La Ley incluye reformas al C贸digo Penal, al C贸digo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, al C贸digo de Extinci贸n de Dominio y a la Regulaci贸n de armas, entre otros. Se trata de un compendio de normas que legalizan pr谩cticas criminales oficiales, neo paramilitares y de particulares. Es un licenciamiento para matar; una aberrante salida fascista del gobierno uribista.

La Ley de seguridad del sub presidente Duque es la repetici贸n de la Ley de los Caballos de la hegemon铆a conservadora (1886-1930), del r茅gimen chulavita del corporativismo falangista de Laureano G贸mez (1950-1954), de la dictadura militar de Rojas Pinilla, del Estado de sitio del Frente Nacional, del Estatuto de seguridad de Turbay Ayala y su sistema de torturas (1978-1982) y de la seguridad democr谩tica uribosantistas (2002-2014), con sus 鈥渇alsos positivos鈥, 9 millones de desplazados y las masacres de campesinos.

Es pues la continuidad de la l铆nea de violencia y represi贸n conservadora como elemento estructural del Estado olig谩rquico colombiano

Esta Ley es una recomposici贸n regresiva y oscurantista del sistema de dominaci贸n olig谩rquico colombiano frente a la potente movilizaci贸n social registrada en Colombia desde 2019 para exigir la eliminaci贸n del modelo neoliberal, la implementaci贸n de los acuerdos de paz, la protecci贸n de la vida de miles de l铆deres sociales y excombatientes de las Farc y el fin de las masacres en las que la polic铆a se convirti贸 en actor central como lo acaba de demostrar varios informes de organismos internacionales de los Derechos Humanos.

La Ley de seguridad de Duque es un esquema neonazi que convierte en delincuencia las protestas sociales y las movilizaciones populares para lo cual tipifica un conjunto de delitos con penas que rayan en la cadena perpetua, establece la plataforma del neo paramilitarismo urbano con la argucia de la 鈥leg铆tima defensa privilegiada鈥 e impone el libre mercado para administrar el r茅gimen carcelario y penitenciario.

Se trata de una Ley de guerra plagada de clasismo y racismo, la cual establece que si una personas es objeto de un atraco en locales comerciales o en veh铆culos, puede detener el ataque a punta de bala.

As铆, con la 鈥渘ovedosa鈥 Ley se da v铆a libre a la imposici贸n de la pena de muerte para saqueos, atracos y jaladores de veh铆culos, aceptando que Estado que es incapaz de combatir la delincuencia y la soluci贸n que tiene es la de armar a determinados grupos de personajes como lo pudimos observar recientemente con la situaci贸n del pistolero cale帽o Andr茅s Encobar quien acompa帽ado por la polic铆a y protegido por esta disparo contra los integrantes de la Minga que realizaban sus protestas en la capital del valle del Cauca. Esta Ley se mueve con la idea de que el Estado se apoye en ciertos particulares violentos para supuestamente garantizar la seguridad de las comunidades.

Esta Ley aprobada a las carreras al final de la actual legislatura tiene un prop贸sito pol铆tico que dif铆cilmente se puede ocultar; todo apunta a golpear la campa帽a electoral de la Oposici贸n democr谩tica que realiza el Pacto Hist贸rico y su candidato presidencial Gustavo Petro con amplia acogida entre la opini贸n y muchas posibilidades de acceder a la Presidencia. En Colombia los periodos electorales son los m谩s violentos de su historia, pero esta Ley anuncia un infierno para imponer a plomo y fusil el candidato de la ultraderecha que se帽ale el gran capo del fascismo colombiano (Matarife).

Con la Ley de seguridad desde la Presidencia quieren favorecer los candidatos del Centro democr谩tico y de las otras facciones de la ultraderecha con varias listas al congreso y con pre candidatos presidenciales en las consultas que se adelantaran el 13 de marzo del 2022.

Siendo as铆 es necesario considerar acciones internacionales de denuncia desde la Oposici贸n y procesos de movilizaci贸n popular que hagan retroceder estas salidas del totalitarismo fascista colombiano.

NOTA IMPORTANTE: El presente art铆culo fue tomado de portales internacionales de noticias por la actualidad de su contenido y an谩lisis del devenir nacional. Lo que est谩 escrito all铆, compromete al autor y no al pensamiento sugoviano.


ppotes12/22/2021
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Ya este presidente se fue as铆: torpe, mediocre y de espaldas a una generaci贸n que en vez de aplaudirlo lo abuchea, se burla de 茅l y le prepara muchos A帽os Viejos en todo el pa铆s para quemarlos como la peor pesadilla que padecieron en este 2021.

Por Ra煤l Ram铆rez, periodista.

Cuando Giovanni Jurado, m谩s conocido como Eko, interpel贸 en el espect谩culo que Duque ten铆a montado en Cali, el rostro de los ac贸litos del presidente se desencaj贸.

“Presidente, 驴Usted cu谩ndo va a reconocer a las v铆ctimas del paro? 驴Por qu茅 tiene un proyecto de Ley que reprime con pena de muerte la protesta social? 驴C贸mo va a garantizar que las elecciones del 2022 no nos la van a robar?”, interrog贸 fluidamente el joven que hace ocho meses, con centenares m谩s, protagoniz贸 uno de los estallidos sociales m谩s potentes que se hayan registrado en la ciudad, y que ayer estaba sentado en el auditorio en calidad de reci茅n electo Consejero Municipal de Juventud.

El presidente, el m谩s joven que haya tenido el pa铆s, empez贸 por lo 煤ltimo: compar贸 el proceso electoral del pr贸ximo a帽o con las elecciones realizadas el pasado 5 de diciembre donde se eligieron los Consejeros Municipales de Juventudes; uno de ellos, su interpelador. Es decir, para Duque es tan similar la elecci贸n presidencial como las de los CMJ. En ellas se juegan los mismos intereses, el mismo bot铆n, la misma burocracia. 隆Vea pues!

“驴T煤 sentiste irregularidades en la que te eligieron? 驴pusiste la demanda? 驴porqu茅 no la pusiste?“, acosaba, preguntaba y se contestaba el presidente, como si no viviera en este pa铆s.

Sobre los 48 j贸venes asesinados en Cali, se fue por las ramas: “Aqu铆 no permitimos la violencia contra los manifestantes“, declar贸 sin aclarar por obra y gracia de qui茅n en la ciudad se cometi贸 ese genocidio, y porqu茅 los civiles y polic铆as que dispararon contra los j贸venes y los ind铆genas siguen sin ser judicializados y se pasean por campa帽as electorales de su partido.

Duque alardeaba de su poder en el escenario, sin notar que -antes que a un Estadista- sus respuestas reflejaban la peque帽ez de sus ideas y la poca estatura 茅tica y moral de qui茅n arrastrar谩 toda su vida esos cr铆menes.

Duque cre铆a estarle hablando a un jard铆n infantil y no a los j贸venes que vivieron en carne propia las consecuencias de sus pol铆ticas, j贸venes que vieron caer a su lado a otros muchachos que reclamaban salud, educaci贸n, comida y di谩logo; y que a cambio recibieron un disparo de fusil.

Ya este presidente se fue as铆: torpe, mediocre y de espaldas a una generaci贸n que en vez de aplaudirlo lo abuchea, se burla de 茅l y le prepara muchos A帽os Viejos en todo el pa铆s para quemarlos como la peor pesadilla que padecieron en este 2021.

En el 2022 estos muchachos tienen la palabra.

 



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El Sindicato Unitario de la Gobernaci贸n del Valle del Cauca-Diverso pero Unitario, es una Organizaci贸n Sindical de Industria y/o rama de actividad econ贸mica de primer grado y mixta, que tiene en su seno a Servidores P煤blicos adscritos en los Niveles Central-Descentralizado, EICES-ESES-de Nivel Dptal. y Funcionaros de Educaci贸n planta FODE .


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