SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACI脫N DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 08 Feb, 2023

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Sigue la represi贸n a la protesta social. Las comunidades se est谩n levantando desde diferentes sectores. Crece el inconformismo popular. La presidenta golpista est谩 planteando pedir trapas extranjeras para sofocar las protestas.

La crisis pol铆tica en Per煤聽se profundiz贸 con la organizaci贸n de la聽“toma de Lima“,聽tal como se conoce a la protesta organizada en la capital que oblig贸 a las autoridades a聽desplegar m谩s de once mil efectivos policiales.聽Hasta el momento, la zona hab铆a quedado exenta del caos que rigi贸 en el sur del pa铆s, siendo 茅ste el epicentro de las violentas protestas en contra del gobierno de聽DinaBoluarte.

Desde el pasado 19 de enero,聽 la capital de Per煤, habitada por diez millones de personas, amaneci贸 blindada.聽Las autoridades desplegaron un fuerte operativo de seguridad tanto en Lima como en Callao, las ciudades donde estaba previsto que los manifestantes avanzaran.聽En la v铆spera de la nueva jornada de protesta se registr贸聽la muerte de otras dos personas durante la represi贸n policial,聽cortes de las principales arterias del pa铆s, la suspensi贸n de trenes y cierre聽de aeropuertos.

Manifestaciones en Per煤
Los manifestantes exigen la renuncia de Dina Boluarte, la convocatoria a elecciones y la libertad del expresidente Pedro Castillo.

Manifestaciones en Per煤

La crisis pol铆tica en Per煤 se desat贸 tras ladestituci贸n y detenci贸n聽de聽Pedro Castillo聽tras su fallido autogolpe el pasado 7 de diciembre. Desde entonces, miles de personas se volcaron a las calles para exigir聽la renuncia de Boluarte, la convocatoria a聽elecciones anticipadas y la puesta en libertad del expresidente.

C贸mo es聽el operativo de seguridad en Lima

Unos聽11.800 polic铆as聽fueron desplegados en las calles lime帽as para “el control de disturbios”, seg煤n detall贸聽el jefe de la regi贸n Policial de Lima, V铆ctor Zanabria.”Tenemos m谩s de 120 camionetas y 49 veh铆culos militares, y tambi茅n la participaci贸n de las fuerzas armadas.聽La polic铆a estar谩 en alerta m谩xima“, asegur贸.

Manifestaciones en Per煤

Manifestaciones en Per煤

Por su parte, el coordinador nacional de las聽Fiscal铆as de Prevenci贸n del Delito, Alfonso Barrenechea, estim贸 en cincuenta los fiscales provinciales que ser谩n movilizados, mientras que 196 c谩maras se activar谩n en distintos puntos de la capital, como en la Plaza 2 de Mayo o en la Plaza San Mart铆n, entre otros.

Con respecto a las sedes del poder, tanto el Congreso, el Palacio de Justicia y el Ministerio P煤blico est谩n vallados, mientras que el Ministerio de Salud peruano emiti贸 un alerta roja a hospitales y cl铆nicas ante posibles heridos.

Manifestaciones en Per煤

Manifestaciones en Per煤

Siguiendo el ejemplo del resto del pa铆s, Lima se prepar贸 de esta manera para una nueva jornada de protestas que inici贸 con la muerte de otros dos manifestantes en la ciudad de聽Macusani, donde quemaron una comisar铆a y un juzgado. En tanto, ya son聽44聽las muertes desde que comenzaron las protestas y mas de mil los heridos.

Manifestaciones en Per煤
Desde el inicio de las protestas ya son m谩s de 40 los muertos y cientos de heridos.

Manifestaciones en Per煤

El aeropuerto de Arequipa, segunda ciudad m谩s grande de聽Per煤, suspendi贸 sus operaciones por seguridad. El servicio de ferrocarriles entre聽Cuzco聽y la ciudad inca聽Machu Picchu, una joya del turismo de聽Per煤, tambi茅n se suspendi贸, inform贸 la compa帽铆a operadora.

La “toma de Lima” en medio del estado de emergencia

La presidenta Boluarte decret贸 el estado de emergencia por treinta d铆as tambi茅n en Lima, Cuzco, Callao y Puno, una medida que suspende las libertades de reuni贸n y de circulaci贸n, como la intervenci贸n de las fuerzas armadas para “restablecer el orden”. Sin embargo, esto no desmotiv贸 a los manifestantes que se trasladan de todo el pa铆s a la capital.

Per煤 y los muertos que no cuenta su 鈥榚xitosa鈥 econom铆a

Manifestaciones en Per煤

“Las聽marchas continuar谩n.聽Todas las regiones del pa铆s han dicho que no regresar谩n a su lugar de origen mientras no renuncie Dina Boluarte” dijo a聽AFP Ger贸nimo L贸pez, secretario general de la聽Confederaci贸n General de Trabajadores del聽Per煤que convoc贸 a la huelga. “No habr谩 paz social.聽Hay un desborde social en el pueblo como nunca se ha visto, es el clamor del pueblo peruano”, manifest贸.

La palabra de Dina Boluarte

En medio del caos social, en la previa a la movilizaci贸n a la capital la presidenta Dina聽Boluarte se anticip贸: “Sabemos que quieren tomar Lima por todo lo que est谩 saliendo en las redes el 18 y 19, yo los llamo a tomar Lima, s铆, pero en paz, en calma”, dijo el lunes.

Manifestaciones en Per煤

Manifestaciones en Per煤

Boluarte era la n煤mero dos de聽Pedro Castillo, el primer presidente de origen rural que fue destituido por el Congreso en el marco de la crisis pol铆tica e institucional que atraviesa Per煤 desde hace a帽os.聽La exvicepresidenta, en tanto,聽lo reemplaz贸 seg煤n establece la carta magna, y, si bien pertenece al mismo partido, es considerada una聽“traidora” por los manifestantes.

La detenci贸n de Castillo, dispuesta el pasado 7 de diciembre tras su fallido autogolpe, encendi贸 la mecha popular: desde entonces millones se volcaron a las calles para pedir la renuncia de Boluarte, una convocatoria a elecciones anticipadas, a una Asamblea Constituyente y la puesta en libertad del expresidente. Castillo, por su parte, es apoyado por el interior peruano, mayoritariamente originario, que se distingue de las 茅lites de la capital.


ppotes11/06/2022
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Como lo planteara el fil贸sofo franc茅s Luis Althuser en los a帽os setenta del Siglo XX, los medios de comunicaci贸n hegem贸nicos, es decir, aquellos que ejercen su poder de desinformaci贸n en grandes conglomerados de la sociedad, son aparatos ideol贸gicos del Estado, as铆 como todo el armario jur铆dico y judicial, sus mecanismos de coerci贸n y sus Fuerzas Armadas, su sistema de relaciones pol铆ticas y de partidos, su sistema educativo y de dominaci贸n simb贸lica.

Luis Alfonso Mena S.| Periodista, historiador, abogado y docente universitario


Hace una semana, el viernes 28 de octubre, est谩bamos a esta hora en la Plazoleta de San Francisco de nuestra querida ciudad de Cali, a unas pocas cuadras de este auditorio, en el plant贸n de solidaridad con los centenares de muchachos y muchachas detenidos por el gobierno de Iv谩n Duque en la represi贸n que ese r茅gimen despiadado desat贸 a lo largo de 2021 contra el pueblo colombiano que protestaba en las calles, represi贸n que dej贸 m谩s de cien j贸venes asesinados, 48 de ellos en la capital del Valle del Cauca, miles de heridos, torturados, perseguidos, capturados.

All铆, en ese plant贸n, encontr茅 a Martha Yesenia Tasc贸n, la esposa de Jhontan Sabogal, un hombre de apenas 30 a帽os que pereci贸 en el fat铆dico incendio ocurrido en la c谩rcel del municipio de Tulu谩, en el centro del departamento, a dos horas de Cali, en la noche del martes 28 de junio de 2022, mientras esperaba que lo procesaran por haber ejercido su derecho legal y constitucional a la protesta en el municipio de Bugalagrande. Hab铆a sido detenido el 9 de diciembre de 2021.

Martha Yesenia estaba con sus dos hijos, de 11 y 12 a帽os, reclamando la libertad de su hermano, V铆ctor Alfonso, uno de los 300 muchachos perseguidos y capturados por reclamar sus derechos en las jornadas del a帽o pasado, y, tambi茅n, clamando justicia en relaci贸n con el caso de Jhonatan, cuya desaparici贸n hoy, cuatro meses despu茅s de ocurrida, permanece en la impunidad.

Con el sufrimiento que se dibuja en su rostro y que seguramente anida en lo profundo de su alma, Martha Yesenia nos mostr贸 las fotos que, con un estoicismo estremecedor, tom贸 al cad谩ver de Jhonatan, nos habl贸 de sus heridas de balazos y profundas cortadas por todas partes, y nos record贸 que esas laceraciones no las causan ni el fuego ni el humo, pidi贸 ser escuchada y 隆que haya justicia! Ella y sus ni帽os, con la doble tragedia a cuestas, la del joven esposo y padre asesinado en una c谩rcel al lado de 54 seres humanos m谩s, y la del hermano, preso en Popay谩n, continuaron en la plazoleta, al lado de muchos m谩s portadores de otras historias de dolor y sufrimiento. Luego partir铆an hacia el centro del Valle. Ella madrugar铆a al d铆a siguiente a recolectar algod贸n, para seguir ganando el sustento de sus hijos.

Luego de editar el video con la entrevista a Martha Yesenia lo difundimos en redes, empezando por hacerlo llegar a otras v铆ctimas, la mayor铆a madres, porque las madres son quienes m谩s luchan por reivindicar la memoria de sus hijos sacrificados, en una brega desesperada, tit谩nica y muchas veces solitaria, con el prop贸sito de que los asesinatos cometidos contra sus muchachos no queden en el olvido ni en la impunidad.

Una de esas madres con quienes tenemos contacto, en raz贸n del ejercicio de memoria testimonial en el que estamos empe帽ados para documentar la tragedia de 2021, me escribi贸 desde Medell铆n preocupada porque, dijo, espera que los cambios se aceleren, que haya justicia para su hijo, hoy detenido tambi茅n perseguido por participar en las protestas, e insist铆a en que muchos de los politiqueros de siempre siguen reinando.

Yo le respond铆 que los cambios no son inmediatos. Que el nuevo poder apenas empieza a construirse en nuestro pa铆s y que est谩 siendo entrabado por la extrema derecha. Le dije, adem谩s, que los medios de comunicaci贸n de las oligarqu铆as est谩n en una ofensiva descomunal de manipulaci贸n y mentiras para oscurecer el ejercicio del nuevo gobierno, precisamente para desmotivar a quienes se echaron al hombre su elecci贸n atravesando r铆os y monta帽as, inundando calles y comunas, convencidos de que es la hora de los pobres y los excluidos. Le respond铆 tambi茅n que esa ofensiva de desinformaci贸n contra las esperanzas de cambio que todos los d铆as irriga las mentes de los colombianos por radio, televisi贸n y redes online es una trampa de las hegemon铆as que pretenden adocenar y domesticar la voluntad popular, y conspirar con el arma de la manipulaci贸n para dar al traste con esa voluntad social.

En fin, le record茅 que los poderes municipales y departamentales en su inmensa mayor铆a siguen en manos de mafias, de piratas de la Administraci贸n P煤blica, de corruptos de toda laya y de politiqueros de las maquinarias del establecimiento que durante m谩s de 203 a帽os han usufructuado alcald铆as y gobernaciones en representaci贸n del poder bic茅falo feudo-financiero. Y que esos alcaldes y gobernadores no dependen del Presidente.

Cuento aqu铆 estas historias porque, primero, creo un deber 茅tico y pol铆tico rendir homenaje a esas madres y tantas mujeres y hombres del pueblo v铆ctimas de Duque, del uribismo, de sus Fuerzas Armadas y del aparataje judicial y, segundo, porque simbolizan el doble car谩cter del momento en que nos hallamos: el de miles y miles de seres que acompa帽aron la protesta ciudadana en 2021 reclamando soluci贸n a sus problemas de toda la vida y el de miles y miles de seres que transformaron sus resistencias populares en resistencias pol铆ticas en las urnas, en procura del cambio, y ahora esperan la materializaci贸n de sus esperanzas.

Pero en los telones de fondo de esas historias subyace el fen贸meno pol铆tico comunicacional, porque el ejercicio de la comunicaci贸n y del periodismo es un acto pol铆tico y, adem谩s, de ejercicio de los derechos humanos fundamentales. Por eso en la convocatoria de este foro hablamos de los preceptos 18 (libertad de conciencia), 20 (libertad de expresi贸n e informaci贸n) y 73 (protecci贸n del periodismo para garantizar su libertad e independencia). Es esa, te贸ricamente, la columna vertebral del derecho de informaci贸n en nuestro pa铆s, que se queda en l谩nguida y fam茅lica letra con la que las hegemon铆as trapean el piso cuando se trata de garantizarla con veracidad a la poblaci贸n.

Es que, como dice el adagio, desde que se invent贸 la imprenta, la libertad de prensa es la libertad del due帽o de la imprenta, es decir, de los oligopolios.

O que si no ello, es el silencio sobre casos como el de Martha Yesenia, y la campa帽a de terror medi谩tico para generar desesperanza en los cambios que apenas nacen a la luz, pero que la prensa del sistema, como la llamaran los fundadores de la hist贸rica revista Alternativa de los a帽os 70, se encarga de torcer, desvirtuar, tergiversar todos los d铆as, desde las tres de la madrugada cuando la radio comercial inicia sus numerosos noticieros, hasta la media noche, cuando cierran su vocingler铆a contra el nuevo gobierno.

Se entiende entonces la preocupaci贸n de la madre de Medell铆n, seguramente apabullada por la desinformaci贸n de esa prensa del sistema, que bombardea inmisericorde las mentes y los corazones de la sociedad, en su papel de partidos pol铆ticos comunicacionales de extrema derecha, pues la derrota electoral del uribismo y dem谩s facciones partidistas del establecimiento en este 2022 dej贸 un vac铆o que la prensa, la radio y la televisi贸n de las derechas y sus extensiones en Internet en Colombia buscan llenar.

APARATOS IDEOL脫GICOS

Como lo planteara el fil贸sofo franc茅s Luis Althuser en los a帽os setenta del Siglo XX, los medios de comunicaci贸n hegem贸nicos, es decir, aquellos que ejercen su poder de desinformaci贸n en grandes conglomerados de la sociedad, son aparatos ideol贸gicos del Estado, as铆 como todo el armario jur铆dico y judicial, sus mecanismos de coerci贸n y sus Fuerzas Armadas, su sistema de relaciones pol铆ticas y de partidos, su sistema educativo y de dominaci贸n simb贸lica. Es decir, toda la superestructura ideol贸gica, soporte de la estructura econom铆a de los due帽os del capital.

Entonces, basados en portentosas tecnolog铆as y con presupuestos multimillonarios formados a partir de la adscripci贸n a emporios industriales, financieros y de grandes poseedores de tierras, expresan su hegemon铆a con su incidencia determinante en muy amplias capas sociales. RCN, Caracol, Blu, La W, El Tiempo, El Espectador, El Colombiano, El Pa铆s, El Heraldo, Semana, etc., los medios del viejo sistema y de los viejos reg铆menes sucedidos a lo largo de la supervivencia del capitalismo colombiano, ven la democracia solo para ellos, de ah铆 su construcci贸n hegem贸nica. Cuando emerge la alternatividad de izquierda o, simplemente, popular, progresista, a煤llan diciendo que viene la 鈥渃ensura鈥, crean el fantasma de la mordaza. No quieren ceder ni un 谩pice de su inmenso poder en el imaginario social.

Aunque compiten a dentelladas entre ellos en lo econ贸mico, como aparatos ideol贸gicos del Estado capitalista los une a todos su defensa del sistema de privilegios que denominan 鈥渓ibertad de prensa鈥, pero la libertad solo de ellos. El planteamiento de Althuser lo podr铆amos trasladar hoy a la concepci贸n neoliberal del Estado y de lo p煤blico: el imperio del mercado como supuesta expresi贸n de democracia, que disfraza sus contenidos de 鈥渘oticia鈥 e 鈥渋nformaci贸n鈥 para delinear la opini贸n de los subyugados聽por聽su聽imperio de siglos.

驴Qu茅 es todo lo anterior? Ni m谩s ni menos que una dictadura medi谩tica, que esconde los intereses de monopolios extranjeros como el Grupo Prisa de Espa帽a, de pulpos industriales como el Grupo Ardila Lulle o el Grupo Santo Domingo, de especuladores financieros como el Grupo Aval de Sarmiento Angulo o el Grupo Gilinski, sost茅n de un libelo conocido como revista Semana, desprestigiado medio de la ultra caverna colombiana.

Todos a una buscan, primero, generar un clima de p谩nico econ贸mico contra el gobierno del presidente Gustavo Petro y de la vicepresidenta Francia M谩rquez, y lo vienen haciendo desde la misma noche del 19 de junio, la de la victoria, con sus anuncios de incremento autom谩tico del d贸lar y la supuesta salida de capitales del pa铆s. Segundo, horadar la base social del nuevo gobierno, la de esas 11.300.000 personas que lo eligieron, como la madre de Medell铆n que me escribi贸 tan preocupada, v铆ctima del ataque medi谩tico; y, tercero, crear las condiciones para la desestabilizaci贸n y hacer ingobernable el pa铆s con miras a evitar un nuevo gobierno alternativo en 2026 que contin煤e y desarrolle las transformaciones iniciadas en este 2022. Es la pol铆tica del terror econ贸mico y el caos pol铆tico inducidos contra los cambios sociales.

MAGNITUD DE LOS DESAF脥OS

El r谩pido panorama trazado muestra la magnitud de los desaf铆os que en materia comunicacional tenemos todos, no solo los elegidos por el Pacto Hist贸rico y sus aliados en el Ejecutivo y en el Legislativo, frente a los cuales parece no haber plena determinaci贸n de respuesta por parte del nuevo gobierno.

Evidencias de lo anterior existen bastantes. Pero solo mencionemos dos de las m谩s recientes. El s谩bado 29 de octubre, cuando se produc铆a el acto de entrega por parte del presidente Petro de 150 hect谩reas de tierras incautadas al clan narcoparamilitar de los Casta帽o en Monter铆a, rescatadas tambi茅n de las garras de la corrupci贸n de la Sociedad de Activos Especiales, SAE, cuando la entidad estuvo en manos del uribismo, no hab铆a canal nacional que lo transmitiera, ni siquiera alguno de los del Estado, alguno de los del Sistema de Medios P煤blicos. Un hecho hist贸rico, como fue el inicio real y concreto de la reforma rural integral, componente primigenio del Acuerdo de Paz de 2016 y pilar del nuevo gobierno, fue silenciado no solo por los medios comerciales, sino por los p煤blicos.

El otro caso fue la reuni贸n entre los presidentes Gustavo Petro y Nicol谩s Maduro, de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela, el martes 1 de noviembre, en Caracas. Un hecho no solo de extraordinaria importancia para los dos pa铆ses y pueblos, sino para el foro continental, si se tiene en cuenta todo el cerco tendido por Estados Unidos y sus gobiernos adl谩tares, empezando por el anterior de Iv谩n Duque, sumiso con su pol铆tica de odio contra el pa铆s hermano, pol铆tica que tanto da帽o en todos los 贸rdenes hizo a los dos pueblos. Pues bien, ese encuentro tampoco fue transmitido.

Mientras los dos mandatarios hablaban en Venezuela, en Colombia los canales del Estado hac铆an mutis por el foro: el Canal Institucional difund铆a un viejo programa sobre la Covid 19 y el Canal Se帽al Colombia, reencauchaba un a煤n m谩s viejo programa infantil de la d茅cada de los a帽os noventa del Siglo XX. Nos toc贸 ver la transmisi贸n en directo por Telesur, que estuvo todo el tiempo emitiendo en vivo, lo mismo que el Canal Estatal Venezolana de Televisi贸n.

Extra帽amente, el canal en YouTube de la Presidencia de la Rep煤blica, por el que se transmiten los actos en que interviene el mandatario, funge ahora como el espacio oficial, y se dejan de lado, los canales de se帽al abierta del Estado.

As铆 pues, no solo los medios hegem贸nicos silencian la verdad sobre el proceso de cambios en marcha, sino que los canales del Estado hacen lo propio, y el gobierno, como si no tuviera derecho a ellos, se refugia en un canal de YouTube, con la evidente limitaci贸n que ello implica, en una naci贸n con niveles pobres de acceso a internet. Podr铆amos decir, parodiando el ic贸nico documental sobre la conspiraci贸n de ultraderecha en Venezuela, en el caso colombiano la revoluci贸n pac铆fica del cambio tampoco ser谩 transmitida.

La verdad es que contra el gobierno del presidente Petro las derechas repiten los mismos libretos puestos en escena frente a gobiernos populares, de izquierda o progresistas para desacreditarlos y hacerles la gesti贸n imposible, como ha ocurrido en Venezuela (con Hugo Ch谩vez y Nicol谩s Maduro); en Brasil (con Lula da Silva y Dilma Rousseff), en Ecuador (con Rafael Correa), en Bolivia (con Evo Morales y Luis Arce), en Argentina (con N茅stor Kirchner), en M茅xico (con Andr茅s Manuel L贸pez Obrador), en Honduras (con Jos茅 Manuel Zelaya), en Per煤 (con Pedro Castillo) y hasta en Chile (con el muy conciliador de centro Gabriel Boric). Y la lista sigue.

As铆, pues, estamos advertidos, y el nuevo gobierno no pude continuar renuente frente a los desaf铆os y los cambios comunicacionales urgentes que tiene por delante, porque sus importantes proyectos y ejecutorias no ser谩n transmitidas, seguir谩n siendo tergiversadas, torcidas, desfiguradas por los medos hegem贸nicos, por la prensa del sistema. Y, peor a煤n, si se desechan las infraestructuras a las que tiene derecho en el Sistema de Medios P煤blicos y los canales regionales.

ALGUNAS PROPUESTAS

Por eso, desde este foro, y desde Cali, la capital de la resistencia y del levantamiento popular, nos atrevemos a:

*1.-*聽Hacer un llamamiento al gobierno del presidente Gustavo Petro y de la vicepresidenta Francia M谩rquez para que defina una urgente y s贸lida estrategia comunicacional que permita, primero, mantener informado al pueblo colombiano de manera veraz, masiva y eficaz, sobre sus importantes propuestas y realizaciones, y, segundo desarrollar una permanente pedagog铆a que contrarreste la manipulaci贸n y la desinformaci贸n en que est谩n empe帽ados los medios de comunicaci贸n corporativos hegem贸nicos.

*2.-*聽Proponer que se asuma, como es su derecho, la gerencia y direcci贸n de Rtvc Sistema de Medios P煤blicos y que se lleve a cabo su redise帽o para que cumpla los fines arriba planteados, en el entendido de que sus dos canales de televisi贸n nacionales (Se帽al Colombia y Se帽al Institucional), las 64 emisoras de Radio Nacional, m谩s聽Radi贸nica y las emisoras online Se帽al Cl谩sica, Se帽al Digital, Radi贸nica 2 y Radi贸nica 3, Se帽al Memoria y Rtvc Play,聽que lo integran, tengan enfoques que visibilicen las propuestas y acciones del cambio en marcha, y, de igual forma, se conviertan en espacios de participaci贸n ciudadana amplia, culturalmente diversa y pol铆ticamente democr谩tica, con la solvencia conceptual y difusi贸n de la verdad que no tienen los medios de comunicaci贸n del viejo r茅gimen pol铆tico derrotado.

*3.-*聽Solicitar que se definan pol铆ticas p煤blicas desde el Ministerio de las Tecnolog铆as de la Informaci贸n y las Comunicaciones, adem谩s de los fondos y comisiones existentes, en relaci贸n con la democratizaci贸n del espectro electromagn茅tico, las emisoras comunitarias, los canales regionales de televisi贸n y el acceso masivo en la geograf铆a nacional a los servicios de conexi贸n a Internet, 煤nica forma responder a la exclusi贸n de amplios conglomerados y al monopolio de la comunicaci贸n digital, hoy en manos de poderosas corporaciones dedicadas, d铆a y noche, a la generaci贸n de contenidos falaces y de desinformaci贸n contra el proceso pol铆tico y social de cambio en marcha. Es decir, 煤nica forma de democratizar la informaci贸n.

*4.-*聽Invitar a los y las periodistas y ciudadanos interesados en el campo comunicacional a nuclearse en el Colectivo Periodismo por la Verdad, para el impulso del debate y la juntanza conceptual sobre el ejercicio del nuevo periodismo, contrahegem贸nico y realmente alternativo, alejado de pr谩cticas clientelares y orientado a la divulgaci贸n de los hechos con el norte de la veracidad y el compromiso con las transformaciones en beneficio de los pueblos y de la justicia social.

*5.-*聽Anunciar la realizaci贸n de un taller de periodismo contrahegem贸nico durante los s谩bados 4, 11, 18 y 25 de febrero de 2023, con contenidos sobre los que informaremos de manera oportuna, como paso fundamental en el proceso de formaci贸n para hacer un nuevo periodismo, en el que sistematicemos las experiencias de resistencia comunicacional vividas y, al mismo tiempo, practiquemos herramientas propias de la investigaci贸n, la producci贸n y la diversidad de g茅neros pertinentes en el ejercicio del oficio period铆stico.

S贸lo con una pol铆tica comunicacional que ponga al gobierno a la ofensiva, que no solo informe, sino que tambi茅n haga pedagog铆a popular y formaci贸n de masas desde los medios p煤blicos y los alternativos, independientes y contrahegem贸nicos, se podr谩 cumplirle a tantos miles de colombianos y colombianas, como Martha Yesenia Tasc贸n o la madre preocupada de Medell铆n, protagonistas sencillas y casi an贸nimas de la historia del presente con cuyos testimonios les empec茅 a hablar en la tarde de hoy.

Muchas gracias.

Cali, jueves 3 y viernes 4 de noviembre de 2022.

FOTOS:

1 y 2.聽Intervenci贸n de Luis Alfonso Mena S. y aspectos del auditorio colmado, en el Foro Nuevo Poder, Periodismo Alternativo y Democratizaci贸n de la Informaci贸n.

3 y 4. Los asistentes al foro, cumplido el viernes 4 de noviembre de 222, el Auditorio del 麓rea Cultural del Banco de la Rep煤blica .

Fotos: Santiago Jos茅 Mena C. y Luis Alfonso Mena C. Jr.


ppotes09/27/2022
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Con las 贸rdenes de prestaci贸n de servicios, los politiqueros est谩n haciendo su agosto. Un fen贸meno en todo el pa铆s. Entrevista con el director del DAFP, C茅sar Manrique. Publicada originalmente en el Diario El Pa铆s, de Cali.

Por Sof铆a L贸pez Bueno, reportera de El Pa铆s


Los contratos de prestaci贸n de servicio son verdaderos instrumentos clientelares que se buscan para proteger o favorecer a un pol铆tico determinado鈥, reconoci贸 el director del Departamento Administrativo de la Funci贸n P煤blica, C茅sar Manrique, al explicar que es una de las razones por las que el Gobierno Nacional busca formalizar el empleo oficial en Colombia.

Durante su visita a Cali, el funcionario habl贸 con El Pa铆s sobre las propuestas que se implementar谩n desde esa dependencia para darles garant铆as a quienes trabajan bajo esta modalidad.

Usted se ha preocupado por la formalizaci贸n del empleo en el pa铆s. 驴Vino a la ciudad a socializar una propuesta en ese sentido?

Particip茅 en el foro que convoc贸 el Congreso de la Rep煤blica con la Ministra de Salud y mi tema tuvo relaci贸n con la prestaci贸n del servicio p煤blico de la salud en Colombia. Es un problema que tiene graves consecuencias y que necesitamos solucionar.

Llev茅 la propuesta que est谩 planteando el Gobierno Nacional para formalizar el empleo, porque la precariedad se ha tomado ese sector. Desde la Administraci贸n P煤blica es en donde este fen贸meno ha hecho carrera y ha causado grandes estragos en contra de la buena prestaci贸n del servicio.

Tambi茅n me reun铆 con los alcaldes de Jamund铆, Palmira y Cerrito y con algunos 贸rganos de control del departamento para socializar las propuestas de la funci贸n p煤blica que tienen que ver con la formalizaci贸n del empleo, el redise帽o institucional del Estado y la implementaci贸n y profundizaci贸n del m茅rito como el mecanismo para el ingreso de hombres y mujeres a los cargos del Estado colombiano.

驴C贸mo se est谩 dando esa formalizaci贸n de empleos en el sector p煤blico del pa铆s?

Nosotros tenemos unos diagn贸sticos, hemos encontrado que hay una alta precarizaci贸n del empleo en Colombia; el empleo p煤blico se ha privatizado y necesitamos recuperarlo para la actividad p煤blica y los fines esenciales del Estado social de derecho.

Lo necesitamos hacer como responsabilidad de un gobierno, pero tambi茅n para responder con eficacia y calidad a la prestaci贸n de los bienes y servicios que tenemos con las entidades p煤blicas. Hay muchos modelos para este objetivo, uno podr铆a ser la ampliaci贸n de plantas de personal, que se har铆a a trav茅s de empleos provisionales.

Exactamente los mismos salarios asignados a las personas de planta en la carrera administrativa ser谩n los que se ganar铆an las personas del empleo temporal.

Si una persona es profesional universitario grado uno y est谩 en planta, la persona que entra en planta temporal ganar铆a el mismo salario, tendr铆a las mismas prestaciones sociales, las mismas garant铆as y las mismas condiciones laborales. Lo 煤nico que sucede es que ese contrato temporal que tiene una fecha de iniciaci贸n y una de terminaci贸n, entonces no tiene estabilidad.

Donde no hay recurso fiscal estamos proponiendo plantas temporales para reemplazar el sinn煤mero de contratos de prestaci贸n de servicios, as铆 como en las ofertas p煤blicas que deben hacer municipios y entes territoriales en torno a sus empleos.

驴Qu茅 garant铆as laborales le va a dar el Estado a las personas que llevan muchos a帽os trabajando bajo esta modalidad?

Los contratistas no tienen ninguna garant铆a porque no son de una naturaleza laboral sino civil. En esos contratos de prestaci贸n de servicios la seguridad social est谩 a cargo de la misma persona que suscribe el contrato con el Estado; no tiene ninguna garant铆a laboral, lo que se acabar铆a con las plantas temporales.

驴Qu茅 herramientas de evaluaci贸n piensan implementar para supervisar la contrataci贸n estatal en Colombia?

Los concursos que hace la Comisi贸n Nacional de Servicio Civil, hasta donde tengo entendido, tienen una alta calidad y garant铆a 茅tica y de transparencia. Para los concursos para plantas temporales se va a hacer un proceso con caracter铆sticas meritocr谩ticas, pero no lo va a hacer la Comisi贸n, porque no es para carrera administrativa, sino para plantas temporales.

驴Qu茅 har谩 la dependencia a su cargo para evitar la 鈥榚xtorsi贸n鈥 a los contratistas por parte de los pol铆ticos que les exigen votos a cambio de renovar sus contratos?

Esos contratos de prestaci贸n de servicio son verdaderos instrumentos clientelares que se buscan para proteger o favorecer a un pol铆tico determinado, que en las entidades p煤blicas como hospitales, organismos nacionales, ministerios son un instrumento que no posibilita la expresi贸n democr谩tica, sino que la distorsiona y crea conductas que son penalizadas, como delitos contra la administraci贸n p煤blica y contra el sufragio electoral.

Es cierto, yo lo comparto y precisamente por eso estamos diciendo que las plantas temporales son una posibilidad de transici贸n para reemplazarlas e impedir que sean utilizadas como mecanismo para elegir o favorecer ciertos candidatos del Gobierno o a una instituci贸n determinada.

El Gobierno ha hablado de una reestructuraci贸n del Estado. 驴En qu茅 consistir铆a?

Cada ministro y cada jefe de autoridad administrativa tiene que hacer su propio estudio de cargas laborales para establecer cu谩ntos son los funcionarios y las funcionarias que necesita para cumplir la misionalidad.

En ese orden de ideas, le corresponde de forma aut贸noma e independiente a cada entidad ministerial tomar las medidas pertinentes para desarrollar la labor. No es una labor autom谩tica sino que tiene que ser a trav茅s de mecanismos legales y de m茅todos que est谩n reglados para determinar cu谩ntos servidores p煤blicos necesitamos.

Hay municipios del pa铆s en los que no hay funcionarios ni entidades del Estado. 驴Qu茅 se va a hacer para mejorar esa situaci贸n?

Nosotros queremos fortalecer institucionalmente a 970 municipios de categor铆a sexta donde no hay ninguna presencia institucional.

Queremos fortalecer la capacidad institucional de los municipios que no tienen las herramientas suficientes para contratar funcionarios, ya sea por la distancia o los bajos salarios, y a los que no tienen la posibilidad de vincular personas que contribuyan en la elaboraci贸n de planes de desarrollo o esquemas de ordenamiento territorial.

Es una tarea ardua, pero con el concurso de los mandatarios locales y el trabajo concertado de toda la institucionalidad del Estado colombiano podemos hacer una efectiva presencia en los municipios.


ppotes09/07/2022
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Alrededor del tema de la paz se han impulsado muchas iniciativas. Una boutique muy singular, es uno de los ejemplos. Le invitamos a leer esta nota reveladora. Cr贸nica.

Santiago Cruz Hoyos | Publicado originalmente en el diario El Pa铆s, de Colombia


La boutique de la paz est谩 ubicada dentro de la Casa de la Paz, en Bogot谩. All铆 comparte un espacio con la cerveza La Trocha, artesanal, y con Confecciones La Monta帽a, que hace uniformes y morrales escolares. Todos son emprendimientos conformados por excombatientes de las Farc que dejaron sus armas en 2017.

Ella cuenta que hizo pedagog铆a por la paz y que llor贸 cuando gan贸 el No en el plebiscito. 鈥淗ago parte de la generaci贸n que tiene la esperanza de vivir un d铆a en paz en Colombia. El conflicto ha sido muy largo y para nosotros no ha habido esa oportunidad. Y tengo dos pasiones: la pol铆tica y la moda. Son dos temas que aparentemente no tienen puntos de encuentro, pero busqu茅 las formas de enlazarlos.

Descubr铆 c贸mo hacerlo despu茅s de hacer una visita a las zonas veredales donde los guerrilleros empezaban su transici贸n a la vida civil. Me enamor茅 del proceso de reincorporaci贸n鈥, cuenta.Mientras estudiaba en la universidad, a 脕ngela le llam贸 la atenci贸n, mientras le铆an en clase los voluminosos cap铆tulos del Acuerdo entre el gobierno Santos y las Farc, que el cap铆tulo de reincorporaci贸n apenas ten铆a ocho p谩ginas.

脕ngela se preguntaba si acaso reincorporar a 13 mil excombatientes era tan f谩cil como para despacharlo en una estrategia tan corta, o si no era tan importante como para darle despliegue, pero algo no le cuadraba. Fue cuando hizo la visita a las zonas veredales.

All铆 entendi贸 que era muy dif铆cil, en un pa铆s polarizado, que 13 mil excombatientes se reincorporaran a la vida civil, laboral. Entonces se le ocurri贸 que la moda podr铆a facilitar el proceso. El presupuesto para poner en marcha lo que ten铆a en mente era menos de la mitad de un salario m铆nimo: $320.000.
A 脕ngela no le import贸. Tambi茅n contaba con unas m谩quinas de coser donadas a la cooperativa Tejiendo Paz, de los excombatientes de las Farc, con quienes empez贸 a trabajar. As铆 naci贸 Manifiesta, ropa hecha por exguerrilleros. La primera producci贸n de la marca fue unos kimonos. Todo sucedi贸 en el espacio de reincorporaci贸n de Icononzo, Tolima.

La iniciativa fue tan bien recibida por la sociedad colombiana, que ahora es un emprendimiento que vende diez mil prendas al a帽o y genera empleo para 12 firmantes del Acuerdo y dos v铆ctimas del conflicto. Desde hace dos a帽os la empresa tambi茅n trabaja con familiares de soldados que murieron en combates con las Farc. Fue idea de los excombatientes: demostrarle al pa铆s que s铆 es posible reconciliarse, que los actores del conflicto, que algunos insisten en mostrar como antagonistas y opuestos, en realidad no es tan as铆, trabajan juntos para que la guerra no se repita en Colombia.

脕ngela se sonr铆e. Han pasado cosas tan maravillosas con la marca, dice, como personas que llegan a la tienda en diciembre para comprar camisetas para quienes votaron el No en el plebiscito o se siguen oponiendo al Acuerdo; la ropa como puente para conversar sobre lo que est谩n haciendo quienes dejaron las armas.

En las pasadas elecciones a Congreso y Presidencia no fueron pocos los que fueron a votar con la ropa de Manifiesta, cuyos estampados dicen por ejemplo 鈥淣o le camino a la guerra鈥, 鈥淪o帽ar con un pa铆s en paz鈥, 鈥淪iempre fashion, nunca facho鈥, y adem谩s, los que resultaron elegidos, tambi茅n se la ponen.
Como la ministra de Minas, Irene V茅lez. 鈥淪entimos que estamos logrando lo que queremos: la ropa como herramienta para que los que piensan diferente hablen de pol铆tica. Ahora el mensaje al nuevo gobierno, al sector privado, es que los proyectos de los firmantes de paz han logrado mucho estando solos. Con apoyo seremos m谩s grandes, seremos mejores. La invitaci贸n es que se fijen en estas empresas que est谩n surgiendo en los territorios y que no solo est谩n impactando a los excombatientes sino a la sociedad. Hay una sensaci贸n de esperanza鈥, dice 脕ngela, mientras hace maletas para viajar a Cali. Dos firmantes del Acuerdo se casan y Manifiesta dise帽贸 el vestido de la novia.

ppotes05/08/2022
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Las m谩gicas selvas del departamento de Choc贸 se convirtieron en la peor trampa para una columna guerrillera que desembarc贸 all铆 proveniente de la isla de Cuba en marzo de 1981. Esa aventura concluy贸 con la desaparici贸n a manos del Ej茅rcito Nacional de 35 de sus integrantes. El escritor Dar铆o Villamizar recuper贸 esa historia.

Publicado originalmente en el Portal Verdad Abierta


El 6 de febrero de 1981 un grupo de 40 guerrilleros del Movimiento 19 Abril (M-19) lleg贸 a las playas de la Ensenada de Utr铆a en la zona media del departamento de Choc贸. Ven铆an de recibir instrucci贸n militar y pol铆tica en Cuba, y se aprestaban a iniciar una larga caminata entre la manigua para alcanzar las estribaciones de la cordillera Occidental, en l铆mites con Antioquia y Risaralda.

Ninguno de los que viaj贸 desde la isla del Caribe conoc铆a con detalle la regi贸n. Eso s铆, los animaba el esp铆ritu insurgente, 鈥渓as ganas de echar pa鈥檒ante鈥 y buscar a trav茅s de las armas un camino para un mejor pa铆s, estimulados por el triunfo de la revoluci贸n sandinista en Nicaragua. Pero eso no ser铆a suficiente.

Entre ese grupo de combatientes del M-19 ven铆a Carmenza Cardona Londo帽o, m谩s conocida en el pa铆s como 鈥楲a Chiqui鈥, una medi谩tica guerrillera que condujo las negociaciones con el gobierno del entonces presidente Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982) luego de la toma de ese grupo subversivo a la Embajada de Rep煤blica Dominicana en Bogot谩 el 27 de febrero de 1980 para canjear a los diplom谩ticos por presos pol铆ticos.

Dar铆o Villamizar, escritor y ex militante del M-19, autor de un episodio desconocido del M-19 en el Choc贸

Tras unas prolongadas negociaciones, que concluyeron el 27 de abril de ese a帽o, el comando del M-19 entreg贸 a los funcionarios y, a cambio, los guerrilleros fueron enviados a Cuba. Varios de ellos regresar铆an un a帽o despu茅s al pa铆s, armados y preparados para continuar la guerra, pero se enfrentaron a la selva chocona, las comunidades ind铆genas y a las tropas del Ej茅rcito. Entre todos ellos doblegaron, sin misericordia, el esp铆ritu insurgente tres meses despu茅s de aquel desembarco.

La tragedia se avizor贸 desde el segundo d铆a del desembarco: 鈥淓n estos momentos comenzaron a perfilarse los errores que se cometieron en la organizaci贸n de este trabajo.聽 No hab铆a comida, ni siquiera sal, no hab铆a pl谩sticos suficientes ni medicamentos, no existi贸 un campamento apropiado ni caminos ni informaci贸n de la zona鈥, escribi贸 luego Ventura D铆az, uno de los guerrilleros inmerso en aquella aventura y quien sobrevivi贸 a aquella singular marcha, junto con otro de sus compa帽eros.

Ese profundo drama contrast贸 con las nuevas percepciones de la situaci贸n del pa铆s que con juicio consignaba 鈥楲a Chiqui鈥 en su diario a medida que avanzaban en la cerrada manigua chocoana. El 18 de abril, s谩bado, escribi贸: 鈥淵o veo ya lejos la camioneta donde hice la negociaci贸n, la concepci贸n de la guerra ha variado mucho en este a帽o, no es con di谩logos que ganaremos la guerra, es al calor de las balas y hombro a hombro con el pueblo鈥.

Pero los cambios tambi茅n estaban del lado del gobierno nacional y de sus Fuerzas Armadas, que se hab铆an modernizado, eran m谩s eficaces y no escatimaban recursos ni las frenaban las normas del respeto a los derechos humanos para combatir la insurgencia, como lo hizo en la selva chocoana.

Esa tragedia a煤n contin煤a para las familias de los insurgentes, pues 35 de ellos, 鈥楲a Chiqui鈥 incluida, contin煤an desaparecidos luego de ejecutada la Operaci贸n C贸rdova por tropas de la VIII Brigada del Ej茅rcito. De hecho, la Unidad de B煤squeda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), creada bajo el Acuerdo de Paz firmado entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla de las Farc, dispuso desde 2019 un plan de b煤squeda de los restos de esos excombatientes, sin que se conozcan p煤blicamente resultado alguno.

Entrega de armas por parte del M-19, en una etapa en que le cre贸 a los gestos de paz del gobierno nacional. En la gr谩fica el comandante Carlos Pizarro Le贸ngomez – Foto Revista Semana

De lo ocurrido en la manigua chocoana se ocupa el nuevo libro de Dar铆o Villamizar, escritor y exintegrante del M-19, titulado聽鈥淐r贸nica de una guerrilla perdida: la historia in茅dita de la columna del M-19 que desapareci贸 en la selva del Choch贸鈥聽(Penguin Random House Grupo Editorial, 2022), que fue presentado el pasado viernes en la Feria Internacional del Libro de Bogot谩 (FILBO).

VerdadAbierta.com abord贸 a Villamizar un d铆a antes de su presentaci贸n en la FILBO para hablar de las sensaciones que le ha dejado rastrear y escribir estos sucesos, as铆 como de sus principales protagonistas y sus consecuencias. Advirti贸 que 鈥渆s una historia triste, de muerte, de desapariciones鈥.

La guerrilla del M-19, de naturaleza principalmente urbana, tuvo una gran acogida entre la juventud. En el centro de la fotograf铆a la legendaria guerrillera “La Chiqui”.

Revisi贸n de los hechos

VerdadAbierta.com (VA): Las historias de la insurgencia armada est谩n muy desvalorizadas en el pa铆s y en buena parte de Am茅rica Latina. 驴Por qu茅 arriesgarse con una cr贸nica sobre hechos ocurridos hace cuatro d茅cadas?

Dar铆o Villamizar (DV):聽Tienes raz贸n, estos no son temas de todos los d铆as ni de todas las horas, son temas que han ido pasando un poco. Yo me lo explico en la medida que el conflicto pol铆tico armado ha ido decreciendo, ya no hay la intensidad de los a帽os ochenta; sin embargo, 茅stas siguen siendo historias desconocidas.

F铆jate que esta cr贸nica lo que cuenta es eso: una historia que ocurri贸 hace mucho tiempo, pero de la cual se sabe poco; incluso, quienes hac铆amos parte del M-19 no conoc铆amos esa historia. Ten铆amos unas referencias muy generales, de qu茅 mandos o de qu茅 personas hab铆an muerto ah铆 o estaban desaparecidas, cu谩l era la intenci贸n general de esa operaci贸n, pero no ten铆amos el detalle que, finalmente, se pudo consignar en el libro.

Yo creo que esa es una de las razones fundamentales: dar a conocer estas historias, que no se pierdan y, sobre todo, historias de personas como 鈥楲a Chiqui鈥, que fue una mujer emblem谩tica para la guerrilla en Colombia y que muy poco se supo de su final. Ella misma nos deja ver en el diario que escribi贸 c贸mo fueron esas tristes semanas de 1981.

VA: 驴La informaci贸n en el M-19 era tan compartimentada que ese suceso no fue revelado en su momento en la organizaci贸n?

DV:聽La informaci贸n se conoci贸, b谩sicamente, por la prensa, pero la informaci贸n era compartimentada; adem谩s de eso, se suced铆an acciones tras acciones, entonces casi que de inmediato vino una acci贸n muy grande, la del Karina, el barco que quiso entrar por el Pac铆fico y que fue hundido por la Armada. Esa fue una operaci贸n que ocurri贸 dos meses despu茅s de los sucesos del Choc贸.

Entonces una operaci贸n iba opacando otra operaci贸n, y no eran muchos los espacios para discutir esto que estaba ocurriendo. Por decirte que la siguiente reuni贸n grande despu茅s de estos sucesos fue en 1982. Antes no hubo otros momentos para discutir, para pensar, para analizar qu茅 era lo que estaba ocurriendo.

Al caribe帽o, Jaime B谩teman Cay贸n, se atribuye el ser uno de los fundadores de la guerrilla urbana del M-19, inspirada en la legendaria insurgencia de los tupamaros.

VA: A trav茅s de la tragedia que vive la columna de guerrilleros que desembarc贸 en las playas choconas, se percibe una dirigencia desconectada de la realidad de los territorios, de las comunidades. 驴Es as铆?

DV:聽Hubo una sobrevaloraci贸n de la fuerza. Pretender que 40 combatientes atraviesen esa selva profunda como es el Choc贸 en unas condiciones de m铆nimos o casi nulos apoyos de comunidades era un desprop贸sito por decir lo menos. Creo que no hubo un estudio previo de las condiciones pol铆ticas, econ贸micas y sociales de la regi贸n. Y no se cont贸 con unos apoyos suficientes para hacer esa traves铆a.

Listado de desembarcados en la Ensenada de Utr铆a

VA: 驴Podemos concluir entonces que fue una operaci贸n improvisada?

DA:聽Yo creo que ah铆 s铆 hay improvisaci贸n y aparte de eso tambi茅n creo que hay mucho voluntarismo, mucho af谩n de hacer las cosas. En alguna parte del libro digo que la 茅poca era casi una consigna de dos palabras: 鈥淗谩gale, compa帽ero鈥. Y significaba seguir para adelante, pese a las dificultades y a las contingencias que se estaban presentando, para lograr los prop贸sitos que se ten铆an.

Todo eso se sintetiza en una palabra, voluntarismo, que fue un elemento que domin贸 por un largo tiempo el accionar del M-19.

En esta camioneta van se realizaron por m谩s de cincuenta d铆as, las negociaciones entre el gobierno nacional y el M1-9 en cabeza de la legendaria “Chiqui”, cuyo nombre real era Carmenza Cardona Londo帽o.

VA: En un aparte del libro, uno de los guerrilleros que desert贸 de aquella operaci贸n calific贸 al M-19 de oportunista, inmediatista, socialdem贸crata y aventurero. 驴Est谩 de acuerdo con esa descripci贸n?

DV:聽Yo no la comparto. Tal vez lo 煤nico que compartir铆a de esa afirmaci贸n, de esas cuatro categor铆as, dig谩moslo as铆, es la de socialdem贸crata porque el M-19, a partir de 1980, empieza a identificarse con esa corriente pol铆tica que ten铆a much铆sima fuerza en ese momento en el mundo.

Pero las otras no lo comparto. Por supuesto que hubo momentos de improvisaci贸n, de falta de planeaci贸n, de excesiva confianza en la propia fuerza, pero de ah铆 de catalogar a la organizaci贸n y a la dirigencia como oportunista es un concepto que no comparto.

VA: En algunos apartes de su libro se perciben algunas acciones del M-19 como ingenuas. 驴Considera que el M-19 fue una guerrilla ingenua?

DV:聽Si, puede ser ingenuidad.聽 Yo creo que esa excesiva confianza en la propia fuerza tiene un trasfondo de ingenuidad. Creo que desconocer los avances los avances que ten铆a la Fuerza P煤blica tambi茅n es un poco de ingenuidad.

Pero tambi茅n tenemos que partir de una realidad muy concreta y es que est谩bamos viviendo bajo el Estatuto de Seguridad, un periodo muy complejo para el pa铆s, donde el respeto a los derechos humanos fue m铆nimo; qu茅 no decir del respeto a los combatientes. No hab铆a una situaci贸n favorable para actuar de otra manera.

Te aceptar铆a lo de la ingenuidad, pero dentro de esas categorizaciones. Pero no era una ingenuidad que buscara perjudicar a la organizaci贸n. La palabra oportunismo si creo que tiene mucho de eso, satisfacer un inter茅s personal o grupista.

Una escena dolorosa para Colombia: el gobierno se neg贸 a entrar en di谩logo con la guerrilla del M-19 y prefiri贸 sacrificar la vida de decenas de civiles.

VA: Una vez concluida su cr贸nica, 驴cambi贸 en algo su percepci贸n sobre Jaime Bateman, el m谩ximo dirigente del M-19 en aquellos a帽os?

DV:聽Yo creo que 茅l pudo haber hecho m谩s en ese momento, pudo haber profundizado una reflexi贸n, pudo haber analizado y haber avanzado en una autocr铆tica. Claro, decir esto m谩s de 40 a帽os despu茅s es muy sencillo, pero creo que s铆 era necesario que el M-19 hubiera ordenado muchos m谩s espacios de mayor discusi贸n y deliberaci贸n.

Ahora hab铆a una situaci贸n que tambi茅n dificultada todo. La organizaci贸n estaba estructuralmente incompleta. La cabeza la hab铆a pr谩cticamente arrancado. Todos los miembros del Comando Superior y muchos de la Direcci贸n Nacional estaban presos. Y hab铆an pasado por detenciones arbitrarias, por la tortura. El 煤nico del Comando Superior que estaba libre era Jaime Bateman, quien estaba dirigiendo una organizaci贸n en condiciones bastante precarias de acompa帽amiento. Eso tambi茅n puede explicar un poco las dificultades y las incongruencias.

Hubo mandos que asumieron tareas para las cuales no estaban preparados porque otros mandos mejor preparados y con mayor formaci贸n estaban presos.

VA: Para aquella 茅poca de los hechos, 驴cu谩l era su funci贸n en la estructura del M-19?

DV:聽En 1981 estaba fuera del pa铆s, estaba haciendo lo que nosotros llam谩bamos trabajo internacional, que era un trabajo amplio, abierto y tambi茅n clandestino. Yo estaba en Ecuador, eso no es un secreto, porque en alguna oportunidad me detuvieron y, por supuesto, que eso se conoci贸.

Jaime B谩teman Cay贸n, antes de morir en un accidente a茅reo, le propuso al gobierno nacional avanzar hacia la concresi贸n de una paz dialogada.

鈥淪olidaridad鈥 de Cuba y Panam谩

VA: Su cr贸nica deja muy claro el papel que los gobiernos de Cuba, con los hermanos Castro a la cabeza, y Panam谩, con Omar Torrijos, tuvieron un papel clave en la operaci贸n que llev贸 a los 40 combatientes a la Ensenada de Utr铆a. 驴Qu茅 an谩lisis hace al respecto?

DV:聽Esas situaciones se ve铆an como solidarias. Estamos hablando de 1980, 1981: hab铆a triunfado la revoluci贸n sandinista en Nicaragua (1979) y era un momento de m谩ximo avance de las fuerzas revolucionarias en Centroam茅rica. Es decir, hab铆a toda una euforia en favor de la lucha armada, eso no se puede negar.

De manera que ese apoyo cubano con relaci贸n a la capacitaci贸n militar se ve铆a como parte del internacionalismo, como la solidaridad que ellos, por el hecho de ser una revoluci贸n avanzada, brindaban a los movimientos revolucionarios de Am茅rica Latina. No fue s贸lo al M-19, sino a much铆simas organizaciones del continente y de otros continentes.

Y con relaci贸n a Panam谩 dir铆a lo mismo, estaba a la cabeza del gobierno Omar Torrijos, un militar nacionalista, revolucionario, que hab铆a logrado que el canal transoce谩nico pasara a manos paname帽as; adem谩s, y, adem谩s, ten铆a una preocupaci贸n por la paz en Colombia.

VA: 驴Y c贸mo ese inter茅s de Torrijos se articulaba con las operaciones del M-19?

DV:聽Estamos en 1981, y para ese momento la organizaci贸n hab铆a hecho propuestas relacionadas con la posibilidad de una negociaci贸n pol铆tica del conflicto. Jaime Bateman, durante la toma de la Embajada de Rep煤blica Dominicana hab铆a escrito una propuesta de paz.

De manera que el M-19 buscaba con estas acciones del Choc贸, Nari帽o y Putumayo, acortar los tiempos de la guerra, hab铆a las condiciones para seguir cabalgando sobre una propuesta de paz y en eso se mantuvo durante la d茅cada de los a帽os ochenta hasta lograr la paz en el noventa.

VA: Con la creaci贸n de la Comisi贸n de Esclarecimiento de la Verdad, 驴usted cree que ambos pa铆ses, como Estados, deber铆an aportar algo al respecto de ese tipo de apoyos a la insurgencia colombiana?

DV:聽No s茅 si la Comisi贸n de la Verdad ha avanzado en ese sentido, pero creo que parte de la verdad y de las inc贸gnitas que todav铆a existen sobre el conflicto est谩n en esos pa铆ses. De hecho, los cubanos en una 茅poca tuvieron unos archivos muy organizados de todas sus actividades, no los dejaban ver, pero ten铆an registros de lo que hac铆an, de qui茅nes, c贸mo, d贸nde, con qui茅n y por qu茅, s铆 lo ten铆an. Verlos ser铆a un gesto para alcanzar una verdad m谩s integral de lo ocurrido en Colombia.

La retoma del Palacio de Justicia por parte del ej茅rcito, llev贸 a que civiles fueran literalmente sujetos a “ejecuciones sumariales” por considerarlos cercanos al M-19.

En busca de los cuerpos

VA: 驴Cu谩l es su valoraci贸n sobre el comportamiento del Ej茅rcito en la persecuci贸n, eliminaci贸n y desaparici贸n de los combatientes del M-19 en Choc贸?

DV:聽El Ej茅rcito actu贸 en esta operaci贸n como estaba actuando en muchas otras actividades antisubversivas, sin ning煤n miramiento a los derechos humanos. Recordemos que estaba vigente el Estatuto de Seguridad, bajo el cual las Fuerzas Armadas ten铆an un visto bueno para sus actuaciones.

Recordemos tambi茅n que organismos internacionales como al Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos y Amnist铆a Internacional estuvieron atentos al desarrollo de las violaciones a los derechos humanos en Colombia.

Este es un caso de desaparici贸n forzosa, de los 40 combatientes que llegaron a la Ensenada de Utr铆a 35 est谩n desaparecidos. El hecho ha sido conocido por la UBPD, que ha hecho varias misiones de prospecci贸n. Creo que todav铆a hay una gran parte de la verdad de lo que ocurri贸 que est谩 por resolverse y puede resolverse por la v铆a de la localizaci贸n de los cuerpos de las personas que se encuentran desaparecidas.

VA: 驴Habr谩 militares activos, o por lo menos vivos y ya retirados, que puedan saber de esa operaci贸n y de lo ocurrido con los combatientes?

DV:聽Yo estuve tanteando por esos lados y no tengo informaci贸n directa de personas que hayan participado en los sucesos.

VA: 驴Su libro tiene alg煤n mensaje para el Ej茅rcito?

DV:聽S茅 que varios oficiales en servicio activo o en retiro han le铆do el libro, y claro, en el fondo lo que quisi茅ramos todos es que de parte del Ej茅rcito se diera la mayor informaci贸n posible. Casos como el que relato de la familia Monta帽a Sanabria, en la que nueve personas de esa familia estuvieron comprometidas en estos hechos de parte de la guerrilla. Son familias que a煤n est谩n esperando conocer a fondo la verdad de lo que ocurri贸.

VA: 驴Cu谩l ha sido la tarea de la UBPD en este caso?

DV:聽La Unidad de B煤squeda ha hecho su tarea en distintas partes del territorio, pero no ha tenido resultados exitosos, de manera que no hay ninguna evidencia a煤n.

Ejercicio de memoria

En la gr谩fica el escritor Dar铆o Villamizar. Vivi贸 las mejores 茅pocas de lucha del M-19, seg煤n lo relata.

VA: En medio de los hechos de hace cuatro d茅cadas y ahora en la b煤squeda de los restos est谩n las comunidades afros e ind铆genas del Choc贸. 驴En el desarrollo de su investigaci贸n, tuvo la oportunidad de hablar con algunos de sus voceros o voceras?

DV:聽S铆. Para este trabajo hice cuatro viajes a Choc贸, el primero de ellos fue a la Ensenada de Utr铆a, donde desembarcaron, ah铆 tuve la oportunidad de hablar con pobladores de la regi贸n, que en aquellos a帽os eran j贸venes, y con dos de los tres de los conductores de los botes en los que se transportaron los combatientes (el terceo ya hab铆a muerto), y con sus familias.

Despu茅s ya las regiones m谩s hacia la cordillera Occidental, en la zona habitada por afrodescendientes e ind铆genas Ember谩, habl茅 con pobladores. En el libro est谩 el acta de defunci贸n de doce guerrilleros que, presumiblemente, fueron enterrados en una poblaci贸n que se llama Piedra Honda, por los lados del Alto And谩gueda, habitado por unas 300 personas, donde hay mucha pobreza.

Ah铆 tuve la oportunidad de hablar con hombres y mujeres que, en esa 茅poca tambi茅n estaban muy j贸venes, y pudieron ver situaciones como, por ejemplo, el desembarco de los cuerpos que llevaron a esa poblaci贸n en helic贸ptero. Las personas recuerdan estos hechos con tristeza.

VA: No fue f谩cil para esas comunidades la situaci贸n. Les llegaba la guerra.

DV:聽Es una poblaci贸n afro e ind铆gena afectada: unos armados que llegaron a su territorio sin nadie haberlos llamado; detr谩s de ellos llegaron otros armados que tambi茅n ven铆an con intenci贸n de capturarlos o de darlos de baja.

VA: 驴Habl贸 con las familias sobre el tema? 驴C贸mo han reaccionado a su historia?

DV:聽Algunas familias lo han le铆do, particularmente hay una familia en la que tres de sus integrantes lo leyeron muy emocionados y se han conmovido profundamente. Hay familias que durante 40 a帽os no supieron nada de esta historia, entre ellas la mam谩 de 鈥楲a Chiqui鈥, a quien personalmente le entregu茅 una copia de su diario. Ella me dijo que es lo primero que recibe de su hija en 40 a帽os. Ese es el nivel de los sentimientos que est谩n puestos en el libro.

VA: Por 煤ltimo, poco se habla de combatientes guerrilleros desaparecidos en combate a manos del Ej茅rcito. Casos como el de Choc贸 debe haber en otros lados. 驴Por qu茅 es necesario saber de eso en el pa铆s?

DV:聽Generalmente se habla de guerrilleros muertos en combate, pero poco se dice de guerrilleros que fueron desaparecidos, pero es un hecho. En este caso mis preguntas a m铆 mismo, y mis preguntas en el libro, y mis preguntas a los otros actores armados son: 驴d贸nde est谩n sus cuerpos?, 驴d贸nde fueron enterrados?


ppotes04/23/2022
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Ensayo de la escritora bielorusa y premio Nobel, Svetlana Alexi茅vich , publicado originalmente en la Revista Granta en espa帽ol

Publicado originalmente en la revista literaria Granta


En 1986 decid铆 no volver a escribir sobre la guerra. Despu茅s de acabar mi libro聽La guerra no tiene rostro de mujer, durante mucho tiempo no pude soportar ver a un ni帽o a quien le sangrase la nariz. Supongo que cada uno de nosotros tiene una determinada capacidad de protecci贸n contra el dolor; la m铆a se hab铆a agotado.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Dos acontecimientos me hicieron cambiar de opini贸n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Iba conduciendo hacia un pueblo y recog铆 a una ni帽a por el camino. Hab铆a ido a comprar a Minsk y llevaba una bolsa de la que sobresal铆an cabezas de pollos. En el pueblo nos recibi贸 su madre, llorando junto a la verja del jard铆n. La ni帽a corri贸 hacia ella.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La madre hab铆a recibido una carta de su hijo Andr茅i. La carta ten铆a remite de Afganist谩n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擫o traer谩n como trajeron a Iv谩n el de Fiodorina 鈥攄ijo鈥, y cavar谩n una tumba para meterlo dentro. Mira lo que escribe: 芦Mam谩, 驴no es estupendo? 隆Soy paracaidista鈥!禄.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Y despu茅s hubo otro episodio. En la zona de espera medio vac铆a de la estaci贸n de autobuses de la ciudad hab铆a un oficial del Ej茅rcito sentado con una maleta. A su lado, un muchacho delgado con corte de pelo militar escarbaba con un tenedor en el tiesto de una planta de pl谩stico. Dos mujeres de campo se sentaron al lado de los hombres y les preguntaron qui茅nes eran. El oficial les contest贸 que estaba escoltando a casa a un soldado raso que se hab铆a vuelto loco.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擫leva escarbando desde que salimos de Kabul con cualquier cosa que cae en sus manos: una pala, un tenedor, un palo, una pluma.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El muchacho alz贸 la mirada. Ten铆a las pupilas tan dilatadas que parec铆an cubrirle los ojos enteros.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Y en esa 茅poca la gente segu铆a hablando y escribiendo sobre nuestro deber internacionalista, los intereses del Estado, nuestras fronteras al sur. La censura se encargaba de que los informes de la guerra no mencionasen a nuestras v铆ctimas mortales. S贸lo se o铆an rumores de notificaciones de fallecimientos que llegaban a caba帽as en zonas rurales y de ata煤des de zinc reglamentarios que entregaban en viviendas prefabricadas. No ten铆a intenci贸n de volver a escribir sobre la guerra, pero me vi inmersa en una.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Durante los tres a帽os siguientes habl茅 con muchas personas en mi pa铆s y en Afganist谩n. Cada confesi贸n era como un retrato. No son documentos, son im谩genes. Intentaba presentar una historia de los sentimientos, no la historia de la guerra misma. 驴Qu茅 pensaban las personas? 驴Qu茅 las hac铆a felices? 驴Cu谩les eran sus miedos? 驴Qu茅 permanec铆a en su memoria?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La guerra de Afganist谩n dur贸 el doble que la segunda guerra mundial, pero s贸lo sabemos de ella lo poco que resulta seguro que sepamos de ella. Ya no es ning煤n secreto que cada a帽o, durante diez a帽os, 100.000 soldados de las tropas sovi茅ticas fueron a luchar en Afganist谩n. Oficialmente, 50.000 hombres resultaron muertos o heridos. Se puede creer esa cifra si se quiere. Todo el mundo sabe c贸mo hacemos las sumas. A煤n no hemos acabado de contar ni de enterrar a todos los que murieron en la segunda guerra mundial.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 En el relato que sigue no he mencionado los nombres reales de las personas. Algunas pidieron que sus testimonios fueran confidenciales; respecto de otras, no considero que pueda exponerlas a una caza de brujas. Vivimos todav铆a tan cerca de la guerra que no hay escondite alguno para nadie.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Una noche dorm铆a cuando son贸 el tel茅fono.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡scucha 鈥攅mpez贸 a decir una voz de hombre sin identificarse鈥, he le铆do tu basura. Si publicas siquiera una palabra m谩s鈥

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縌ui茅n es usted?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擴no de los tipos sobre los que escribes. 隆Dios, c贸mo detesto a los pacifistas! 驴Alguna vez has subido una monta帽a con todo el equipo de marcha a cuestas? 驴Has estado dentro de un transporte blindado de tropas a setenta grados? Y una mierda has estado. 隆Vete a tomar por culo! 隆Es nuestra! No tiene nada que ver contigo, 隆joder!

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Le pregunt茅 otra vez qui茅n era.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅enga ya! 驴No? Mi mejor amigo, era como mi hermano, y lo traje metido en una bolsa de celof谩n despu茅s de un ataque. Lo hab铆an despellejado, le hab铆an cortado la cabeza, los brazos, las piernas, la polla, todo amputado鈥 脡l pod铆a haber escrito sobre eso, pero t煤 no. La verdad estaba dentro de ese saco de celof谩n. 隆Que os jodan a todos! 鈥攃olg贸; el sonido en el auricular fue como una explosi贸n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Podr铆a haber sido mi testigo m谩s importante.

Una esposa

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭o te preocupes si no recibes cartas 鈥攅scribi贸鈥. Sigue escribiendo a la direcci贸n anterior.


El ata煤d era demasiado peque帽o y ol铆a mal. No me pod铆a inclinar para besarlo. As铆 es c贸mo me devolvieron a mi marido. Me arrodill茅 delante de lo que una vez fue lo que m谩s quise en el mundo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Despu茅s nada durante dos meses. Nunca me imagin茅 que estuviese en Afganist谩n. Estaba preparando las maletas para ir a verlo en su nuevo destino.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No escrib铆a nada sobre una guerra. Dec铆a que se estaba poniendo moreno y que iba de pesca. Envi贸 una foto de 茅l sentado sobre un burro, con las rodillas en la arena. No me enter茅 de que estaba en una guerra hasta que vino a casa de permiso. Nunca sol铆a mimar demasiado a nuestra hija, nunca mostraba ning煤n sentimiento paternal, quiz谩 porque fuese peque帽a. Ahora, cuando volv铆a, se pasaba las horas sentado mir谩ndola, con unos ojos tan tristes que daban miedo. Por las ma帽anas se levantaba y la acompa帽aba a la guarder铆a, le gustaba llevarla a hombros. Por la tarde la recog铆a. De vez en cuando 铆bamos al teatro o al cine, pero lo 煤nico que de verdad quer铆a era quedarse en casa.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Todo el cari帽o le parec铆a poco. Le molestaba hasta el tiempo que pasaba arregl谩ndome para ir al trabajo o prepar谩ndole la cena en la cocina.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擲i茅ntate aqu铆 conmigo. Olv铆date hoy de las chuletas. P铆dete unos d铆as libres mientras est茅 en casa.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Cuando lleg贸 la hora de que cogiese el avi贸n, lo perdi贸 adrede para que tuvi茅semos dos d铆as m谩s. La 煤ltima noche fue tan bueno que me puse a llorar. Se me ca铆an las l谩grimas, y 茅l no dec铆a nada, s贸lo me miraba y me miraba. Luego dijo:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擳amara, si alguna vez est谩s con otro hombre, no olvides esto.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅o digas tonter铆as! 鈥攍e respond铆鈥. Jam谩s te matar谩n. Te quiero demasiado para que puedan hacerlo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擠茅jalo 鈥攎e dijo riendo鈥. Ya no soy ning煤n ni帽o.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Hablamos de tener m谩s hijos, pero dijo que no quer铆a m谩s por ahora.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擟uando vuelva, puedes tener otro. 驴C贸mo te las ibas a arreglar t煤 sola?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Cuando no estaba me acab茅 acostumbrando a la espera, pero si ve铆a un coche f煤nebre por la calle, me sent铆a enferma, y quer铆a gritar y llorar. Iba corriendo a casa y me pon铆a a rezar de rodillas, delante de donde estaba colgado el 铆cono.

Svletana escribe bastante sobre la guerra, pero, tambi茅n, sobre la tragedia de Chern贸bil donde explot贸 un reactor nuclear.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅谩lvamelo, Dios! No dejes que muera.

Fui al cine el d铆a que sucedi贸. Me sent茅 all铆, mirando a la pantalla sin ver nada. Ten铆a los nervios de punta. Era como si estuviese haciendo esperar a alguien o hubiera un lugar al que tuviese que ir. Apenas aguant茅 hasta el final de la pel铆cula. Si lo pienso, creo que debi贸 de ser durante la batalla.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Pas贸 una semana antes de que me llegase ninguna noticia. Durante toda esa semana, si empezaba a leer un libro lo ten铆a que dejar. Incluso recib铆 dos cartas suyas. Normalmente me habr铆a puesto content铆sima, las habr铆a besado, pero esta vez s贸lo me hicieron preguntarme cu谩nto tiempo m谩s iba a tener que esperarlo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El noveno d铆a despu茅s de que lo mataran, me lleg贸 un telegrama a las cinco de la ma帽ana. Lo metieron por debajo de la puerta. Era de sus padres: 芦Ven. Petia muerto.禄. Grit茅 tanto que despert茅 al beb茅. No ten铆a ni idea de qu茅 deb铆a haber ni ad贸nde ir. No ten铆a dinero. Envolv铆 a nuestra hija en una manta roja y sal铆 a la calle. Era demasiado temprano para que pasaran autobuses, pero un taxi se par贸.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭ecesito ir al aeropuerto 鈥攍e dije al taxista.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Me respondi贸 que estaba acabando su turno y cerr贸 la puerta.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擧an matado a mi marido en Afganist谩n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Sali贸 del coche sin decir una palabra, y me ayud贸 a entrar. Me llev贸 a la casa de una amiga, que me dej贸 dinero. En el aeropuerto dijeron que no quedaban billetes para Mosc煤, y a m铆 me daba miedo sacar el telegrama del bolso para ense帽谩rselo. Tal vez todo fuese un error. No dejaba de decirme a m铆 misma que si segu铆a pensando que estaba vivo, lo estar铆a. Estaba llorando y todo el mundo me miraba. Me pusieron en un avi贸n de carga que llevaba un cargamento de ma铆z a Mosc煤; desde all铆 cog铆 una conexi贸n a Minsk. A煤n me quedaban 150 kil贸metros hasta Staryia Darogui, donde viv铆an los padres de Petia. Ninguno de los taxistas quer铆a conducir hasta all铆, por mucho que rogase y suplicase. Por fin llegu茅 a Staryia Darogui a las dos de la ma帽ana.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縏al vez no sea verdad?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡s verdad, Tamara, es verdad.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Por la ma帽ana fuimos al comisariado militar. Fueron muy formales. 芦Se le notificar谩 cuando llegue.禄 Esperamos dos d铆as antes de llamar al comisariado militar provincial de Minsk. Nos dijeron que ser铆a mejor que fu茅semos nosotros a recoger el cuerpo de mi marido. Cuando llegamos a Minsk, el funcionario nos dijo que lo hab铆an enviado por error a Bar谩navichi. Bar谩navichi distaba otros cien kil贸metros y cuando llegamos al aeropuerto ya era despu茅s del horario laboral; no hab铆a nadie m谩s que un vigilante nocturno en su garita.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擧emos venido a recoger鈥

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擯or ah铆. 鈥擲e帽al贸 hacia un rinc贸n a lo lejos鈥. Miren si esa caja es suya. Si lo es, pueden llev谩rsela.


No ten铆a ni idea de c贸mo matar. Antes del ej茅rcito era ciclista de carreras. Jam谩s hab铆a visto ni siquiera una pelea de navajas de verdad, y aqu铆 estaba yo, en la parte trasera de un transporte blindado de tropas. Nunca antes me hab铆a sentido as铆: poderoso, fuerte y seguro.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Fuera hab铆a una caja suc铆sima con letras garabateadas en tiza en las que se le铆a: 芦Teniente primero D贸vnar禄. Arranqu茅 una tabla del lugar del ata煤d donde deber铆a haber una abertura. Ten铆a la cara entera, pero yac铆a ah铆, sin afeitar, y nadie lo hab铆a lavado. El ata煤d era demasiado peque帽o y ol铆a mal. No me pod铆a inclinar para besarlo. As铆 es c贸mo me devolvieron a mi marido. Me arrodill茅 delante de lo que una vez fue lo que m谩s quise en el mundo.

El suyo fue el primer ata煤d que regres贸 a mi pueblo natal, Yazyl. Todav铆a recuerdo el terror en los ojos de la gente. Cuando lo enterramos, antes de que pudiesen subir las bandas con las que lo hab铆an bajado, se oy贸 un trueno espantoso. Recuerdo el granizo crujiendo bajo los pies como gravilla blanca.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No habl茅 mucho con su padre y su madre. Pensaba que su madre me odiaba porque yo estaba viva y 茅l muerto. Pensaba que me volver铆a a casar. Ahora me dice:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擳amara, te tendr铆as que haber casado otra vez.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Pero entonces ten铆a miedo de mirarla a los ojos. Al padre de Petia casi se le fue la cabeza.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅ijos de puta! 隆Meter a un muchacho as铆 en su tumba! 隆Lo han asesinado!

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Mi suegra y yo intentamos decirle que le hab铆an dado una medalla a Petia, que necesit谩bamos Afganist谩n para proteger nuestras fronteras al sur, pero no quiso o铆rnos. 鈥斅ijos de puta! 隆Lo han asesinado!

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La peor parte vino despu茅s, cuando tuve que hacerme a la idea de que ya no ten铆a nada ni nadie a quien esperar. Me despertaba aterrorizada, empapada en sudor, pensando que Petia volver铆a y no sabr铆a d贸nde viv铆an ahora su mujer y su hija. Todo lo que me quedaba eran recuerdos de buenos momentos.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El d铆a que nos conocimos, bailamos juntos. El segundo d铆a fuimos a dar un paseo en el parque, y al siguiente me pidi贸 matrimonio. Yo ya estaba comprometida y le dije que la solicitud estaba en la oficina del registro. Se fue y me escribi贸 en letras enormes que ocupaban toda la p谩gina: 芦隆Aaaaaargh!禄.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos casamos en invierno, en mi pueblo. Fue divertido y precipitado. El d铆a de la Epifan铆a, cuando la gente adivina su futuro, tuve un sue帽o que le cont茅 a mi madre por la ma帽ana.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擬am谩, ve铆a a un muchacho guap铆simo. Estaba de pie sobre un puente, y me llamaba. Llevaba el uniforme de soldado, pero cuando me acercaba a 茅l comenzaba a alejarse hasta que desaparec铆a por completo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭o te cases con un soldado. Te quedar谩s sola 鈥攎e dijo mi madre.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Petia ten铆a un permiso de dos d铆as.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擵amos a la oficina del registro 鈥攎e propuso antes de cruzar la puerta siquiera.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos echaron una ojeada en el s贸viet del pueblo y nos dijeron:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縋or qu茅 esperar dos meses? Id y traed el brandy. Nosotros haremos el papeleo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Una hora m谩s tarde 茅ramos marido y mujer. Fuera azotaba una ventisca.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭ovio, 驴d贸nde est谩 el taxi para su flamante esposa?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅n segundo! 鈥擲ali贸 y par贸 para m铆 un tractor bielorruso.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Durante a帽os so帽茅 que sub铆amos a ese tractor, conduciendo por la nieve.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La 煤ltima vez que Petia vino a casa se encontr贸 el piso cerrado con llave. No hab铆a enviado un telegrama para avisarme de que ven铆a, y yo hab铆a ido a casa de una amiga a celebrar su cumplea帽os. Cuando lleg贸 a la puerta y oy贸 la m煤sica y vio a todo el mundo feliz y riendo, se sent贸 en un taburete y llor贸. Vino a buscarme al trabajo todos los d铆as durante su permiso.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擟uando vengo a verte al trabajo me tiemblan las rodillas como si tuvi茅semos una cita 鈥攎e dec铆a.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Recuerdo que un d铆a fuimos a nadar juntos. Nos sentamos en la orilla e hicimos un fuego. Me mir贸 y me dijo:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭o te puedes ni imaginar hasta qu茅 punto no quiero morir por el pa铆s de otros.

Yo ten铆a veinticuatro a帽os cuando muri贸. En esos primeros meses me habr铆a casado con cualquier hombre que me quisiera. No sab铆a qu茅 hacer. La vida segu铆a a mi alrededor igual que antes. Uno se constru铆a una聽dacha, otro se compraba un coche; alguien ten铆a un piso nuevo y necesitaba una alfombra o una hornilla para la cocina. En la 煤ltima guerra todo el mundo estaba desconsolado, el pa铆s entero. Todo el mundo hab铆a perdido a alguien, y sab铆an por qu茅 lo hab铆an perdido. Todas las mujeres lloraban juntas. Hay cien personas en la escuela de hosteler铆a donde trabajo y yo soy la 煤nica que ha perdido a su marido en una guerra de la que los dem谩s s贸lo saben por los peri贸dicos. Cuando los o铆 por primera vez decir en televisi贸n que la guerra de Afganist谩n hab铆a sido una verg眉enza nacional, me entraron ganas de romper la pantalla. Ese d铆a perd铆 a mi marido por segunda vez.

Un soldado raso

El 煤nico adiestramiento que recibimos antes de prestar juramento fue llevarnos dos veces al campo de tiro. La primera vez que fuimos nos repartieron nueve cartuchos a cada uno; la segunda vez, todos lanzamos una granada.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos pusieron en fila en la plaza y leyeron la orden en voz alta.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擨r茅is a la Rep煤blica Democr谩tica de Afganist谩n a cumplir con vuestro deber internacionalista. Si hay alguien que no quiera ir, que d茅 dos pasos al frente.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tres muchachos los dieron. El comandante de la unidad los devolvi贸 a la fila empuj谩ndolos con la rodilla en el trasero.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡ra s贸lo para comprobar la moral.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos dieron v铆veres para dos d铆as y un cintur贸n de cuero, y nos marchamos. Nadie dijo una palabra. El vuelo pareci贸 durar una eternidad. Vi las monta帽as a trav茅s de la ventanilla del avi贸n. 隆Precioso! Eran las primeras monta帽as que ve铆amos, 茅ramos todos de cerca de Pskov, donde s贸lo hay bosques y claros. Nos bajamos en Shindand. Recuerdo la fecha: 19 de diciembre de 1980.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Me echaron un vistazo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擬etro ochenta: compa帽铆a de reconocimiento. Les vienen bien muchachos de tu tama帽o.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Fuimos a Herat a construir un campo de tiro. Cavamos y cargamos piedras para los cimientos. Puse las tejas de un tejado e hice algo de carpinter铆a. Algunos de nosotros no hab铆amos disparado ni una sola vez antes de la primera batalla. Ten铆amos hambre todo el tiempo. Hab铆a dos cubas de cincuenta litros en la cocina: una para sopa, la otra para pur茅 de patata o gachas de cebada. Ten铆amos una lata de caballa para cuatro, y la etiqueta dec铆a: 芦Fecha de fabricaci贸n: 1956. Consumir antes de 18 meses禄. En a帽o y medio, la 煤nica vez que no tuve hambre fue cuando estuve herido. El resto del tiempo lo pasabas pensando en la manera de conseguir algo de comer. Ten铆amos tant铆simas ganas de fruta que nos col谩bamos en los huertos de los afganos a sabiendas de que nos disparar铆an. Les ped铆amos a nuestros padres que nos enviasen 谩cido c铆trico en las cartas para que pudi茅semos disolverlo en agua y beb茅rnoslo. Era tan agrio que nos quemaba el est贸mago.


El 29 de agosto decid铆 que se hab铆a acabado el verano. Le compr茅 a Sasha un traje nuevo y un par de zapatos, que todav铆a hoy siguen en el armario. Al d铆a siguiente, antes de irme al trabajo, me quit茅 los pendientes y el anillo. Por alguna raz贸n no soportaba llevarlos. Ese fue el d铆a en que lo mataron.

Antes de nuestra primera batalla tocaron el himno nacional sovi茅tico. El comandante pol铆tico adjunto nos dio una charla. Recuerdo que dijo que nos hab铆amos anticipado a los americanos s贸lo por una hora, y todo el mundo nos esperaba en casa para recibirnos como h茅roes.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No ten铆a ni idea de c贸mo matar. Antes del ej茅rcito era ciclista de carreras. Jam谩s hab铆a visto ni siquiera una pelea de navajas de verdad, y aqu铆 estaba yo, en la parte trasera de un transporte blindado de tropas. Nunca antes me hab铆a sentido as铆: poderoso, fuerte y seguro. Las colinas de repente parec铆an bajas, las acequias peque帽as, los 谩rboles pocos y alejados entre s铆. Despu茅s de media hora estaba tan relajado que me sent铆a como un turista que observaba un pa铆s extranjero.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Pasamos por encima de una zanja sobre un puentecito de barro: recuerdo mi asombro de que pudiese aguantar el peso de varias toneladas de metal. De repente hubo una explosi贸n, el transporte de delante hab铆a recibido un impacto directo de un lanzagranadas. Ya estaban llev谩ndose a hombres que conoc铆a como animales de peluche, con los brazos colgando. No lograba entender este espantoso nuevo mundo. Proyectamos todos nuestros morteros hacia el lugar desde donde hab铆an llegado los disparos, varios morteros hacia cada hacienda. Despu茅s de la batalla, raspamos con cucharas los restos de nuestros propios hombres de la placa de blindaje. No hab铆a discos de identificaci贸n para las v铆ctimas mortales; supongo que pensar铆an que pod铆an caer en las manos equivocadas. Era como en la canci贸n: 芦Nuestra direcci贸n no es una casa o una calle. Nuestra direcci贸n es la Uni贸n Sovi茅tica禄. As铆 que simplemente extendimos una lona sobre los cuerpos, una 芦fosa com煤n禄. La guerra ni siquiera se hab铆a declarado; est谩bamos luchando en una guerra que no exist铆a.

Una madre

Me sent茅 junto al ata煤d de Sasha y dije:

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縌ui茅n es? 驴Eres t煤, hijo? 鈥攕egu铆 repitiendo una y otra vez鈥: 驴Eres t煤?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Decidieron que se me hab铆a ido la cabeza. M谩s tarde quise saber c贸mo hab铆a muerto mi hijo. Fui al comisariado militar y el comisario empez贸 a gritarme, me dijo que la muerte de mi hijo era un secreto de Estado, que no deber铆a ir por ah铆 cont谩ndoselo a todo el mundo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Mi hijo estaba en la divisi贸n paracaidista de V铆tebsk. Cuando fui a verlo prestar juramento, no lo reconoc铆; parec铆a tan alto.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡h, 驴c贸mo es que tengo una madre tan peque帽a?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擡s que te echo de menos y he dejado de crecer.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Se inclin贸 y me dio un beso, y alguien hizo una foto. Es la 煤nica foto que tengo con 茅l de soldado.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Despu茅s del juramento ten铆a unas cuantas horas de tiempo libre. Fuimos al parque y nos sentamos en la hierba. Se quit贸 las botas porque ten铆a los pies llenos de ampollas y le sangraban. El d铆a anterior, su unidad hab铆a participado en una marcha forzada de cincuenta kil贸metros; no hab铆a botas del 46, as铆 que le dieron unas del 44.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擳en铆amos que correr con mochilas llenas de arena. 驴Qu茅 te parece? 驴En qu茅 puesto llegu茅?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擟on esas botas, probablemente el 煤ltimo.

鈥擳e equivocas, mam谩. Llegu茅 el primero. Me quit茅 las botas y corr铆. Y no derram茅 arena como otros.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Esa noche dejaron a los padres dormir dentro de la unidad, sobre esterillas extendidas en el polideportivo, pero no nos acostamos hasta bien entrada la noche; en vez de eso, deambulamos por los barracones donde dorm铆an nuestros hijos. Ten铆a la esperanza de poder verlo cuando fuesen a hacer los ejercicios matutinos, pero todos iban corriendo con camisetas de tirantes a rayas id茅nticas y se me escap贸, no alcanc茅 a verlo fugazmente una 煤ltima vez. Todos iban al ba帽o en fila, en fila hac铆an ejercicio, en fila iban al comedor. No les dejaban hacer nada solos porque, cuando los muchachos se enteraron de que los destinaban a Afganist谩n, uno se ahorc贸 en el ba帽o y otros dos se cortaron las venas. Estaban bajo vigilancia.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Su segunda carta comenzaba: 芦Saludos desde Kabul鈥β. Grit茅 tan fuerte que los vecinos vinieron corriendo. Era la primera vez desde que naci贸 Sasha que lamentaba no haberme casado y no tener a nadie que me cuidara.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Sasha sol铆a burlarse de m铆.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縋or qu茅 no te casas, mam谩?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擯orque te pondr铆as celoso.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Se re铆a y no dec铆a nada. 脥bamos a vivir juntos durante mucho, mucho tiempo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Recib铆 unas cuantas cartas m谩s y despu茅s hubo silencio, un silencio tan largo que decid铆 escribir al comandante de su unidad. Sasha me respondi贸 de inmediato: 芦Mam谩, por favor no vuelvas a escribir al comandante. No he podido escribirte. Me pic贸 una avispa en la mano. No quise pedirle a nadie que escribiese, porque te hubieses preocupado al ver una letra distinta禄. Enseguida supe que estaba herido y, entonces, si pasaba tan siquiera un d铆a sin una carta suya me fallaban las piernas. Una de sus cartas fue muy alegre.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 芦隆Hurra, hurra! Hemos escoltado una columna que volv铆a a la Uni贸n. Los acompa帽amos hasta la frontera. No nos permitieron avanzar m谩s, pero al menos pudimos divisar nuestra patria a lo lejos. Es el mejor pa铆s del mundo.禄

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 En su 煤ltima carta escribi贸: 芦Si aguanto el verano, volver茅禄.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El 29 de agosto decid铆 que se hab铆a acabado el verano. Le compr茅 a Sasha un traje nuevo y un par de zapatos, que todav铆a hoy siguen en el armario. Al d铆a siguiente, antes de irme al trabajo, me quit茅 los pendientes y el anillo. Por alguna raz贸n no soportaba llevarlos. Ese fue el d铆a en que lo mataron.

Cuando trajeron el ata煤d de zinc a la habitaci贸n, me ech茅 encima de 茅l y lo med铆 una y otra vez. Un metro, dos metros. 脡l med铆a dos metros de alto. Lo med铆 con mis manos para asegurarme de que el ata煤d era del tama帽o adecuado para 茅l. Estaba precintado, as铆 que no pude besarlo por 煤ltima vez, o tocarlo, ni siquiera sab铆a lo que llevaba puesto, hablaba simplemente con el ata煤d, como una loca.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Dije que quer铆a escoger yo misma su lugar en el cementerio. Me pusieron dos inyecciones, y fui hasta all铆 con mi hermano. Hab铆a tumbas 芦afganas禄 en la avenida principal.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擯ongan a mi hijo aqu铆 tambi茅n. Estar谩 m谩s contento entre sus amigos.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 No recuerdo qui茅n estaba all铆 con nosotros. Alg煤n funcionario. Neg贸 con la cabeza.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擭o nos permiten enterrarlos juntos. Tienen que estar repartidos por el cementerio.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Dicen que se dio un caso en el que trajeron un ata煤d a una madre, lo enterr贸 y un a帽o despu茅s su hijo regres贸 con vida. S贸lo estaba herido. Nunca vi el cuerpo de mi hijo, ni le di un beso de despedida. Sigo esperando.

Una enfermera

Todos los d铆as que pasaba all铆 me dec铆a a m铆 misma que era tonta por venir. Sobre todo por la noche, cuando no hab铆a ning煤n trabajo que hacer. Todo lo que pensaba durante el d铆a era: 芦驴C贸mo puedo ayudarlos?禄. No pod铆a creer que alguien fabricase las balas que estaban usando. 驴De qui茅n hab铆a sido la idea? La punta de entrada era peque帽a, pero dentro desgarraban y hac铆an pedazos sus intestinos, su h铆gado, su bazo. Como si no bastase con matarlos o herirlos, ten铆an que hacerles pasar tambi茅n por ese martirio. Siempre llamaban a gritos a sus madres cuando sent铆an dolor o ten铆an miedo. Nunca los o铆 llamar a otra persona.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Nos dijeron que era una guerra justa. Est谩bamos ayudando al pueblo afgano a acabar con el feudalismo y a construir una sociedad socialista. De alguna forma no encontraron el momento de decirnos que estaban matando a nuestros hombres. Durante todo el primer mes que estuve all铆 tiraban sin m谩s los brazos y piernas amputados de nuestros soldados y oficiales, y hasta sus cuerpos, justo al lado de las tiendas del campamento. Era algo que me hubiese costado creer si lo hubiese visto en pel铆culas sobre la guerra civil. Entonces no hab铆a ata煤des de zinc: a煤n no hab铆an tenido tiempo de fabricarlos.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Dos veces por semana ten铆amos adoctrinamiento pol铆tico. No paraban de hablar de nuestra misi贸n sagrada, y de c贸mo la frontera deb铆a ser inviolable. Nuestra superior nos ordenaba que inform谩semos de todos los soldados heridos, de todos los pacientes. Lo llamaban seguimiento del estado de la moral: 隆el ej茅rcito ten铆a que gozar de buena salud! No deb铆amos sentir compasi贸n. Pero s铆 que sent铆amos compasi贸n: era lo 煤nico que hac铆a que todo tuviese sentido.


Un responsable de prensa de un regimiento

Comenzar茅 por el instante en que todo se vino abajo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Avanz谩bamos por Jalalabad y vimos a una ni帽a de unos siete a帽os de pie al borde del camino. Ten铆a un brazo casi arrancado que pend铆a s贸lo de un hilo, como si fuese una mu帽eca de trapo destrozada. Ten铆a los ojos oscuros, como aceitunas, y me miraban fijamente. Salt茅 del veh铆culo para cogerla en brazos y llev谩rsela a nuestras enfermeras, pero ella dio un brinco hacia atr谩s, aterrorizada y gritando como un animalito.

Todav铆a dando gritos huy贸 corriendo, con el bracito colgando, parec铆a que se le iba a despegar del todo. Corr铆 gritando detr谩s de ella, la alcanc茅 y la apret茅 contra m铆 mientras la acariciaba. Ella mord铆a y ara帽aba, toda temblorosa, como si la hubiese atrapado alg煤n animal salvaje. No fue hasta ese momento que la idea se me pas贸 por la cabeza: no cre铆a que quisiera ayudarla, pensaba que quer铆a matarla. La forma en que huy贸 corriendo, la forma en que temblaba y el miedo que me ten铆a son cosas que nunca olvidar茅.


Nos dijeron que era una guerra justa. Est谩bamos ayudando al pueblo afgano a acabar con el feudalismo y a construir una sociedad socialista. De alguna forma no encontraron el momento de decirnos que estaban matando a nuestros hombres.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Hab铆a partido rumbo a Afganist谩n con los ojos centelleantes de idealismo. Me hab铆an contado que los afganos me necesitaban, y yo me lo hab铆a cre铆do. El tiempo que pas茅 all铆 jam谩s so帽茅 con la guerra, pero ahora todas las noches vuelvo a correr detr谩s de esa ni帽a de ojos aceitunados, con el bracito colgando como si se le fuese a despegar de un momento a otro.

All谩 fuera ten铆as sentimientos muy distintos por tu pa铆s. 芦La Uni贸n禄 la llam谩bamos. Parec铆a que ten铆amos algo grande y poderoso a nuestras espaldas, algo que siempre nos defender铆a. Recuerdo, sin embargo, que una tarde despu茅s de una batalla 鈥攅n la que hubo bajas, hombres muertos y hombres gravemente heridos鈥 enchufamos el televisor para olvidarnos de eso, para ver qu茅 ocurr铆a en la Uni贸n. Hab铆an construido una nueva f谩brica colosal en Siberia; la reina de Inglaterra hab铆a ofrecido un banquete en homenaje a una personalidad; unos j贸venes de Vor贸nezh hab铆an violado a dos escolares porque les hab铆a dado por ah铆; hab铆an matado a un pr铆ncipe en 脕frica. El pa铆s segu铆a a lo suyo y nos sentimos totalmente in煤tiles. Alguien tuvo que apagar el televisor antes de que lo destroz谩ramos a tiros.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Era una guerra de madres. Ellas estaban en todo el meollo. La gente en general no sufr铆a, no se enteraba de lo que pasaba. Les contaban que est谩bamos luchando contra bandidos. 驴Un ej茅rcito regular de 100.000 soldados, en nueve a帽os, no era capaz de vencer a unos bandidos harapientos?

Un ej茅rcito con la tecnolog铆a m谩s avanzada. (Que Dios amparase a quienquiera que estuviera en medio de un bombardeo de artiller铆a con nuestros lanzamisiles Granizo o Hurac谩n: los postes telegr谩ficos sal铆an volando como f贸sforos.) Los 芦bandidos禄 s贸lo ten铆an las ametralladoras Maxim que hab铆amos visto en las pel铆culas; los Stinger y las ametralladoras japonesas llegaron m谩s tarde. Hac铆amos prisioneros a hombres escu谩lidos con manos grandes, de campesino. No eran bandidos. Eran la gente de Afganist谩n.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 La guerra ten铆a sus propias reglas horrendas: si te dejabas fotografiar o te afeitabas antes de un combate, estabas muerto. Siempre mataban primero a los h茅roes de ojos azules: conoc铆as a uno de esos tipos y antes de que te dieses cuenta, estaba muerto. La mayor铆a de la gente muri贸 durante los primeros meses, cuando ten铆an demasiada curiosidad, o hacia el final, cuando ya hab铆an perdido el sentido de la precauci贸n y se hab铆an quedado imb茅ciles. Por la noche se te olvidaba d贸nde estabas, qui茅n eras, lo que hac铆as all铆. Nadie lograba dormir durante las 煤ltimas seis u ocho semanas antes de volver a casa.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Aqu铆 en la Uni贸n somos como hermanos. Un tipo joven que vaya por la calle con muletas y una medalla reluciente s贸lo puede ser uno de los nuestros. Puede que s贸lo os sent茅is en un banco y fum茅is un cigarrillo juntos, pero os dar谩 la impresi贸n de que llev谩is todo el d铆a hablando el uno con el otro.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Las autoridades quieren utilizarnos para tomar medidas contundentes contra el crimen organizado. Si hay que atajar y poner fin a alg煤n problema, la polic铆a recurre a 芦los afganos禄. Para ellos, somos tipos con pu帽os grandes y cerebros peque帽os a los que nadie aprecia. Pero est谩 claro que si te duele la mano, no la pones en el fuego, la cuidas hasta que mejora.


Una madre

Me apresuro hasta el cementerio como si fuese a encontrarme con alguien. Siento que voy a visitar a mi hijo. Los primeros d铆as pasaba all铆 toda la noche. No me daba miedo. Estoy esperando a que llegue la primavera, a que una florecilla brote de la tierra y aparezca ante m铆. Plant茅 campanillas de invierno para tener un mensaje de mi hijo lo antes posible. Llegan desde 茅l hasta m铆, desde all铆 abajo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Me quedo sentada junto a 茅l hasta que oscurece y ya bien entrada la noche. A veces no me doy cuenta de que he empezado a gemir hasta que asusto a los p谩jaros, toda una tormenta de graznidos de cuervos, que vuelan en c铆rculos y agitan las alas sobre m铆; entonces recobro la lucidez y dejo de hacerlo. He ido todos los d铆as durante cuatro a帽os, si no es por la tarde, por la ma帽ana. Falt茅 los once d铆as que pas茅 en el hospital, despu茅s me escap茅 en camis贸n para ir a verlo.

Me llamaba 芦Madre m铆a禄 y 芦脕ngel madre m铆a禄.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擵aya, 谩ngel madre m铆a, han aceptado a tu hijo en la Academia Militar de Smolensk. Espero que est茅s contenta.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Se sentaba al piano y cantaba.

Oficiales caballeros,

隆pr铆ncipes verdaderos!

Si entre ellos no el primero,

s铆 que soy uno de ellos.

Mi padre fue un oficial del Ej茅rcito regular que muri贸 en la defensa de Leningrado. Mi abuelo tambi茅n fue oficial. Mi hijo estaba hecho para ser un militar: ten铆a el porte, tan alto y tan fuerte. Deber铆a haber sido un h煤sar con guantes blancos, que jugase a las cartas.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Todos quer铆an ser como 茅l. Hasta yo, su propia madre, lo imitaba. Me sentaba al piano como 茅l, y a veces me pon铆a a caminar como 茅l, sobre todo despu茅s de que lo mataran. De tanto que deseo que est茅 siempre presente en m铆.

Cuando fue a Afganist谩n por primera vez, no escrib铆a nunca. Esper茅 y esper茅 a que viniese a casa de permiso. Un d铆a, en el trabajo, el tel茅fono son贸.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斆乶gel madre m铆a, vuelvo a casa.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Fui a recibirlo al autob煤s. El pelo se le hab铆a puesto canoso. No reconoci贸 que estaba de permiso, que hab铆a pedido que lo dejasen salir del hospital un par de d铆as para ver a su madre. Ten铆a la hepatitis, la malaria, no hab铆a nada que no tuviera, pero advirti贸 a su hermana para que no me lo contase. Entr茅 en su habitaci贸n de nuevo antes de irme a trabajar, para verlo dormir. Abri贸 los ojos. Le pregunt茅 por qu茅 no estaba dormido, era muy temprano. Dijo que hab铆a tenido un mal sue帽o.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Lo acompa帽amos hasta Mosc煤. Era un mayo soleado, hac铆a un tiempo estupendo y los 谩rboles estaban en flor. Le pregunt茅 c贸mo eran las cosas all谩.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擬adre m铆a, Afganist谩n es un asunto donde no deber铆amos estar metidos 鈥攎e mir贸 s贸lo a m铆, a nadie m谩s鈥. No quiero volver a ese agujero. De verdad que no 鈥攕e alej贸 caminando, pero se dio la vuelta鈥. Es tan sencillo como eso, mam谩 鈥攏unca me llamaba 芦mam谩禄. A la mujer en el mostrador del aeropuerto se le ca铆an las l谩grimas al mirarnos.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Cuando me despert茅 el 7 de julio no hab铆a estado llorando. Me qued茅 mirando al techo con los ojos vidriosos. Me hab铆a despertado 茅l, como si hubiese venido a despedirse. Eran las ocho en punto. Ten铆a que prepararme para ir al trabajo. Fui vagando de un lado para otro con el vestido, del cuarto de ba帽o a la sala de estar, de una habitaci贸n a otra. Por alguna raz贸n no pod铆a soportar ponerme ese vestido de color claro. Me sent铆a mareada y no ve铆a bien. Todo estaba borroso. Me fui serenando hacia la hora de almorzar, hacia el mediod铆a.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 El d铆a siete de julio. Llevaba siete cigarrillos en el bolsillo, siete f贸sforos. Hab铆a hecho siete fotos con su c谩mara. Me hab铆a escrito siete cartas a m铆, y siete a su novia. El libro sobre su mesita de noche estaba abierto por la p谩gina siete. Era 芦Los contenedores de la muerte禄, de Kobo Abe.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Tuvo tres o cuatro segundos en los que pod铆a haberse salvado. El veh铆culo en que iban sali贸 volando por un precipicio. No pod铆a ser el primero en saltar. Nunca pod铆a haberlo sido.

De parte del comandante segundo del regimiento para asuntos pol铆ticos, el comandante S. R. Sineln铆kov. Es mi deber como soldado informarle de que el teniente primero Valeri Gennadi茅vich Vol贸vich ha muerto hoy a las 10:45 horas.

Toda la ciudad estaba ya al tanto. En la Casa de los Oficiales hab铆an puesto un cresp贸n negro y su fotograf铆a. De un momento a otro estaba previsto que llegase el avi贸n con su ata煤d, pero nadie me hab铆a dicho ni una palabra. No ten铆an el valor de hacerlo. En el trabajo todos llevaban rastros de l谩grimas en la cara.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縌u茅 ha pasado? 鈥攍es pregunt茅.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Intentaron distraerme de diversas maneras. Vino una amiga, y despu茅s por fin un doctor con bata blanca. Le dije que estaba loco, que muchachos como mi hijo no pod铆an morir. Empec茅 a dar golpes en la mesa. Corr铆 hasta la ventana y empec茅 a golpear el cristal. Me pusieron una inyecci贸n. Segu铆 gritando. Me pusieron otra inyecci贸n, pero tampoco me hizo efecto.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥擰uiero verlo, llevadme hasta mi hijo 鈥攙ociferaba.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Finalmente tuvieron que llevarme.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Hab铆a un ata煤d alargado. La madera no estaba lijada, y en grandes letras pintadas en amarillo se le铆a 芦Vol贸vich禄. Ten铆a que encontrarle un sitio en el cementerio, un lugar seco, un lugar seco y agradable. Si eso significaba un soborno de cincuenta rublos, no importaba. Aqu铆 tiene, tome, pero aseg煤rese de que sea un buen lugar, seco y agradable. Dentro ya sab铆a lo desagradable que era, pero yo s贸lo quer铆a que estuviese en un lugar seco y agradable. Las primeras noches no lo dej茅 solo. Me qued茅 all铆. Me llevaban a casa, pero yo volv铆a.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Cuando voy a verlo, hago una reverencia, y cuando me marcho, la vuelvo a hacer. Nunca paso fr铆o, ni siquiera cuando la temperatura cae bajo cero; escribo mis cartas desde all铆; si alguna vez estoy en casa es porque tengo visita. Cuando camino de vuelta a casa por la noche, las farolas est谩n iluminadas, los faros de los coches encendidos. Me siento tan fuerte que no tengo miedo de nada.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 S贸lo ahora me despierto de mi pena, como si me despertase de un sue帽o. Quiero saber de qui茅n fue la culpa. 驴Por qu茅 nadie dice nada? 驴Por qu茅 no se nos dice qui茅nes lo hicieron? 驴Por qu茅 no son juzgados?

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 Saludo a todas las flores de su tumba, a cada peque帽a ra铆z, a cada tallo.

聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽 鈥斅縑ienes de ah铆? 驴Vienes de 茅l? Vienes de mi hijo. 鈻

 


ppotes04/05/2022
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4min3010

La Fiscal铆a present贸 escrito de acusaci贸n contra un coronel, un teniente y un patrullero. Investigaciones contin煤an. Otros oficiales y agentes terminar铆an involucrados en nuevos hechos de violencia en protesta social.

Publicado originalmente en el Portal Seguimiento.Co


Un fiscal de la Direcci贸n Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos present贸 escrito de acusaci贸n contra un coronel, un teniente y un patrullero de la Polic铆a Nacional por algunos de los homicidios y casos de lesiones personales ocurridos durante las jornadas de protesta programadas en Cali (Valle del Cauca), en 2021.

Los uniformados estar铆an involucrados en distintos hechos y tendr铆an diferentes niveles de posible participaci贸n. Los acusados son:

Patrullero Wilson Orlando Esparragoza Corcho. De acuerdo con el material de prueba y la evidencia t茅cnica obtenida, ser铆a el responsable de disparar el proyectil que le ocasion贸 la muerte a un joven que participaba en las movilizaciones que se registraron frente al CAI Villa del Sur, en el sector Puerto Rellena, la tarde del 28 de abril de 2021.

El funcionario, al parecer, accion贸 el arma de dotaci贸n contra los manifestantes. Para la Fiscal铆a, la v铆ctima se encontraba en indefensi贸n y no era una amenaza inminente para las personas. As铆 que el actuar del funcionario habr铆a sido desproporcionado y violatorio de los principios que deben acompa帽ar a quienes salvaguardan el orden. En ese sentido, la acusaci贸n es por el delito de homicidio agravado.

Teniente N茅stor Fabio Mancilla Gonzaliaz. En su condici贸n de comandante del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) estaba a cargo de un componente de hombres que, supuestamente, dispar贸 contra manifestantes y ciudadanos ajenos a las concentraciones sociales, en dos eventos diferentes.

El primero, sucedi贸 el 30 de abril, en el barrio El Diamante. Aqu铆, dos personas murieron y otras dos resultaron heridas. El segundo, se registr贸 en inmediaciones del barrio Silo茅, la noche del 3 de mayo.聽 Este hecho dej贸 tres muertos y dos heridos.

La investigaci贸n da cuenta de que el oficial, supuestamente, fall贸 en el deber de dirigir y controlar a los efectivos de su unidad, y no tom贸 las medidas necesarias para evitar m谩s v铆ctimas. El escrito indica que ser铆a el posible responsable de los delitos de homicidio agravado y lesiones personales.

Coronel Edgar Vega G贸mez. El oficial, en su momento, se desempe帽aba como comandante operativo de la Polic铆a Metropolitana de Cali. Adicionalmente, hab铆a sido designado como jefe de servicio y el encargado de orientar las acciones de sus subalternos para restablecer el orden, los d铆as en los que se presentaron los eventos en los que estar铆an involucrados algunos integrantes del GOES, y por los que es procesado el teniente Mancilla Gonzaliaz.

El coronel Vega G贸mez habr铆a incumplido al compromiso institucional y constitucional de velar por la seguridad de los civiles participantes en las jornadas de protesta, y, presuntamente, no tom贸 los correctivos necesarios para evitar los excesos que se produjeron. De esta manera, es acusado por los delitos de homicidio agravado y lesiones personales.


ppotes02/18/2022
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7min3200

Entre los factores de riesgo m谩s delicados est谩n la violencia,聽 el soborno al elector, la manipulaci贸n de votantes, la adulteraci贸n de escrutinios y la corrupci贸n de las autoridades correspondientes (Registradores y Magistrados del聽 Consejo Nacional Electoral).

Por Horacio Duque Giraldo || Analista internacional y polit贸logo – Nota publicada originalmente en portales internacionales

La Misi贸n de Observaci贸n Electoral (MOE) acaba de publicar un importante texto[1] (ver https://bit.ly/3oYvNnw ) y unas cartillas con unos Mapas y factores de riesgo electoral que ser谩 necesario consultar e implementar con el fin de evitar el fraude electoral, y garantizar la mayor transparencia en los pr贸ximos eventos para escoger candidatos presidenciales, parlamentarios y Presidente de la Republica.

Entre los factores de riesgo m谩s delicados est谩n la violencia,聽 el soborno al elector, la manipulaci贸n de votantes, la adulteraci贸n de escrutinios y la corrupci贸n de las autoridades correspondientes (Registradores y Magistrados del聽 Consejo Nacional Electoral).

Ante el desgaste del gobierno del se帽or Duque y el desprestigio de sus amigos uribistas del Centro Democr谩tico y de las otras facciones oficialistas con representaci贸n en el gabinete Ministerial y en las altas esferas gubernamentales, y frente a las consabidas consecuencias pol铆ticas de tal fen贸meno lo que se puede observar es una reacci贸n desesperada de los principales protagonistas del campo oficialista.

Ex Presidentes, senadores, parlamentarios, contratistas y otras fichas de las redes de poder han desatado un sinn煤mero de estrategias y acciones para amarrar votos y garantizar los bloques electorales que impidan la p茅rdida del control del gobierno y sus m谩s importantes palancas burocr谩ticas y presupuestales.

Al se帽or Uribe V茅lez se le nota muy febril promoviendo decretos para eliminar aranceles a insumos agr铆colas, proponiendo entregar 10 billones de pesos para supuestamente acabar con el 鈥gota a gota鈥 y sugiriendo ampliar las familias beneficiarias de la renta b谩sica conocida como Ingreso solidario por 160 mil pesos.

Todo este embeleco obviamente tiene un claro fin electorero para enga帽ar millones de ciudadanos en lastimosas condiciones de pobreza y miseria.

En todo este tejemaneje clientelista hay sistemas m谩s oscuros de manipulaci贸n que deben ser materia de preocupaci贸n para la MOE, y con esto me refiero al papel del Departamento para la Prosperidad Social DPS, instituto adscrito a la Presidencia de la Republica que est谩 bajo la direcci贸n de un cuerpo sectario y politiquero de la entera confianza聽 del 鈥淚nnombrable鈥 del Uberrimo, pues Susana Correa, su Gerente es una descarada ficha de las entra帽as de las catervas de la ultraderecha de los ingenios azucareros del Valle del Cauca y del Cauca, que juega abiertamente en favor de los candidatos del Centro Democr谩tico de todo el pa铆s mediante la adjudicaci贸n a dedo de multimillonarios contratos en programas como Familias en Acci贸n, Familias en su Tierra, Iraca (para victimas afros e ind铆genas), Ingreso solidario, Adulto mayor y J贸venes en Acci贸n, en los que los favorecidos son reconocidos Operadores del partido de los contratistas.

Tatiana Buelvas Ramos (de la Casa Char), es, como Secretaria General del DPS, la encargada de adjudicar y firmar contratos multimillonarios a Operadores como los siguientes:

Alianza FEST IV, representada por Gloria Esther A帽ez Mart铆nez quien tiene el Contrato 265 por 16 mil millones de pesos para el 2022.

Consorcio FEST CARIBE, representado por Jos茅 Enrique Herrera Jim茅nez, quien tiene el Contrato 255 del 2021 por 16 mil millones de pesos.

Uni贸n Temporal FAMILIAS 2021, representado por Diego Andr茅s Moreno Tirado, quien tiene el Contrato 439 de Fondo de Inversiones para la paz por un valor de 11 mil millones de pesos con el 煤nico prop贸sito de armar una base de datos del Programa Familias en Acci贸n.

Consorcio ESCALANDO FUTURO-CORPROGRESO, representado por la Se帽ora 脕ngela Garz贸n, quien tiene el Contrato 256 del 2021 por un valor de 16 millones de pesos.

Estos y 80 contratos m谩s adjudicados entre el 2021 y lo corrido del 2022 por una cifra superior a un bill贸n 500 mil millones de pesos est谩n rodando en la actualidad sin ning煤n control, con evidentes riesgos electorales que deber铆an ser objeto de observaci贸n y seguimiento por la MOE y por oras organizaciones de la sociedad civil como las Veedur铆as ciudadanas y Auditorias sociales que no tienen los espacios necesarios en el DPS y en su Oficina de Control interno, completamente ineficiente en las tareas que le ha encomendado la Ley.


ppotes02/10/2022
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7min3430

Cada vez que Diego Molano entrega a sus antiguas amigas de Alotr贸pico un jugoso contrato, alg煤n medio pregunta por qu茅 y 茅l se hace el de las gafas. Las preguntas lo tienen sin cuidado.

Por Daniel Coronell – Publicado originalmente en la Revista Cambio Colombia

Esta semana el ministro de Defensa, Diego Molano, le entreg贸 595 millones de pesos en contrataci贸n directa a unas antiguas subalternas a las que viene favoreciendo a帽o tras a帽o e instituci贸n tras instituci贸n. Sucedi贸 el mi茅rcoles pasado 4 de febrero. El contrato, velozmente tramitado bajo el objeto de 鈥fortalecimiento institucional鈥, arranc贸 inmediatamente y terminar谩 a fines de agosto. As铆 el sucesor de Molano, en el nuevo gobierno, alcanzar谩 a disfrutar del recuerdo del hoy ministro y de sus protegidas.

La empresa beneficiada se llama Alotr贸pico SAS y las felices accionistas son Lilian Polan铆a, Martha Isabel Restrepo e Isabel Quiroga. Las socias de la compa帽铆a tienen una cosa en com煤n: todas trabajaron como subalternas de Diego Molano cuando era director del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.

Lilian Polan铆a era parte de la oficina de comunicaciones del ICBF, Martha Isabel Restrepo era la coordinadora de comunicaci贸n audiovisual de la misma entidad e Isabel Quiroga era la directora del departamento. En esa condici贸n ten铆an relaci贸n permanente con el ahora ministro.

Muy meritorio que las tres damas se asocien y decidan iniciar una empresa. Lo incre铆ble es que siempre resulten recibiendo contrataci贸n directa de las entidades p煤blicas por donde pasa el viejo jefe.

Debo decirles que no es la primera vez, ni la primera instituci贸n dirigida por Diego Molano, que le entrega contrataci贸n directa a Alotr贸pico SAS. La periodista Ana Mar铆a Cuesta, quien en ese momento trabajaba para La FM de RCN, denunci贸 la situaci贸n a ra铆z de otro contrato con MinDefensa esta vez por casi 900 millones de pesos.

La historia empez贸 unos d铆as antes.

El 1 de febrero del a帽o pasado, Molano se posesion贸 en remplazo del fallecido ministro Carlos Holmes Trujillo. Apenas se hab铆a sentado en su potente silla cuando orden贸 trasladar de Santa Marta a Bogot谩 al teniente coronel de la Polic铆a, Alex Dur谩n. As铆 nombr贸 al uniformado como ayudante personal. El coronel Dur谩n es el esposo de Isabel Quiroga, una de las afortunadas due帽as de Alotr贸pico SAS.

El mes siguiente, en pleno pico del covid, el ministro Molano decidi贸 que era hora de 鈥mejorar la imagen institucional鈥 y destin贸 a ese prop贸sito 898 millones de pesos.

El proceso para contratar esa suma dur贸 apenas unas cuantas horas.

El mi茅rcoles 31 de marzo, por cierto mi茅rcoles de Semana Santa, el Ministerio de Defensa le pidi贸 a la empresa Alotr贸pico SAS 鈥攜 a ninguna otra鈥 que le presentara una oferta de servicios. La propuesta lleg贸 y debi贸 ser de una contundencia asombrosa porque ese mismo Mi茅rcoles Santo firmaron el contrato.

Un contrato ganado contra nadie por la empresa de la antigua subordinada del ministro y esposa de su ayudante.

Antes de ser ministro de Defensa, Diego Molano era el director administrativo de la Presidencia de la Rep煤blica. Y aqu铆 siguen las coincidencias.

En los archivos p煤blicos consta que el 8 de abril de 2020, la Presidencia de la Rep煤blica firm贸 con Alotropico SAS un contrato por 461 millones de pesos, que tiene como finalidad socializar y promover temas de inter茅s nacional 鈥que les sean asignados por el presidente de la rep煤blica mediante la metodolog铆a 鈥榯ransformar comunicando, gu铆a pr谩ctica para transformar imaginarios de la comunicaci贸n social鈥欌.

Cada vez que Diego Molano entrega a sus antiguas amigas de Alotr贸pico un jugoso contrato, alg煤n medio pregunta por qu茅 y 茅l se hace el de las gafas. Las preguntas lo tienen sin cuidado.

Para despedirse no pod铆a faltar el cari帽ito. Esta semana fue firmado el nuevo contrato por casi 600 millones de pesos para que la empresa de las se帽oras emprenda 鈥acciones de transformaci贸n y protecci贸n de imaginarios que tiene la poblaci贸n en relaci贸n con los temas relacionados con seguridad y defensa del Estado鈥.

Este es el triste ep铆logo del gobierno de Iv谩n Duque que se proclam贸 palad铆n de la austeridad. Mientras el presidente recorre el mundo con su hermano en el avi贸n presidencial, su ministro de Defensa raspa la olla con cargo al presupuesto nacional.


ppotes02/02/2022
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Desesperado por ganar las elecciones, tanto en las corporaciones p煤blicos como las presidenciales, el mandatario sin legitimidad, Iv谩n Duque M谩rquez, se dio a la tarea de promover una feria de nombramientos. Son m谩s de 1.400 cargos. Ocurre solo en Colombia.

Por Arlene Tickner, Catedr谩tica Universitaria 鈥 Publicado originalmente en El Espectador

Entre los d铆as sin IVA programados 鈥渃oincidentemente鈥 alrededor de las elecciones legislativas y de la segunda vuelta presidencial, los m谩s de 1.400 nuevos cargos p煤blicos creados antes de la entrada en vigencia de la (truncada) ley de garant铆as, revelados por Noticias Uno y los m谩s recientes nombramientos hechos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, es dif铆cil no ver un intento vulgar por influenciar los resultados electorales mediante el uso de dineros p煤blicos.

En el caso espec铆fico de la Canciller铆a, la feria de puestos diplom谩ticos no es at铆pica, tristemente, sino que constituye un patr贸n general del clientelismo en Colombia.

Todo presidente, sin distingo personal, ideol贸gico o coyuntural, ha manoseado el servicio exterior para retribuir favores, asegurar lealtades y premiar familiares y amistades. Sin embargo, hay varios matices que distinguen al gobierno de Iv谩n Duque.

Como ocurri贸 en tantos otros espacios de la gesti贸n gubernamental, en los que primaron el bla, bla, bla y la mentira sobre la concreci贸n de resultados, Duque hizo gala al inicio de su administraci贸n de la necesidad de despolitizar y perfeccionar el cuerpo diplom谩tico colombiano.

Para esto, tanto 茅l como su entonces ministro, Carlos Holmes Trujillo prometieron aumentar el porcentaje de embajadores de carrera m谩s all谩 del m铆nimo establecido por el decreto 274 de 2000, equivalente a tan solo el 20%, reforzar los requisitos poco exigentes de experiencia para quienes se nombran por discreci贸n presidencial, y reformar la Carrera Diplom谩tica y Consular.

Nada de esto se materializ贸 e incluso, la participaci贸n de funcionarios profesionales en cargos directivos se redujo a m铆nimos hist贸ricos.

La r谩faga de asignaciones provisionales realizadas en embajadas y consulados a pocos meses de las elecciones y del cambio de mando ejecutivo es imp煤dica en t茅rminos pol铆ticos y fiscales.

Cientos de millones de pesos devaluados deber谩n invertirse en el traslado e instalaci贸n de ida y regreso de tres nuevos embajadores y 17 funcionarios nombrados en otros cargos junto con sus familias, pese a que todos tendr谩n que renunciar pr谩cticamente al aterrizar en sus destinos. Menci贸n aparte merece la sede en Estados Unidos, en donde son siete los reci茅n favorecidos, probablemente por la obsesi贸n irrealista de Duque de concretar la cita con Biden.

Aunado a lo anterior, la mayor铆a de los designados en el extranjero y en la planta interna se destaca por una notoria falta de credenciales.

Adem谩s del pol茅mico nombramiento de un joven abogado sin experiencia como director general de Protocolo, cargo esencial en el mundo de la diplomacia, quienes ocupan la Academia Diplom谩tica, supuesto centro de formaci贸n y de pensamiento, la direcci贸n de Derechos Humanos y la secretaria general brillan por su insuficiencia.

Igualmente, inquietante, como reporta Laura Gil en La L铆nea del Medio la c茅lebre jefe de gabinete de Duque tambi茅n ha agarrado funciones internacionales claves, incluyendo el acompa帽amiento de los viajes presidenciales, socavando el rol de la Canciller铆a y de sus profesionales de carrera.

Por m谩s que los asuntos internacionales nunca ocupar谩n el centro del debate p煤blico en Colombia, la feria del aparato diplom谩tico no puede seguirse ignorando, sobre todo en una coyuntura nacional tan cr铆tica como la actual en la que la imagen del pa铆s y los r茅ditos asociados a ella han sufrido un deterioro palpable. 驴Qu茅 piensan los candidatos presidenciales al respecto?

NOTA IMPORTANTE: El presente art铆culo compromete solamente al autor ya que no necesariamente interpreta el pensamiento del movimiento sugoviano.



Nosotros

El Sindicato Unitario de la Gobernaci贸n del Valle del Cauca-Diverso pero Unitario, es una Organizaci贸n Sindical de Industria y/o rama de actividad econ贸mica de primer grado y mixta, que tiene en su seno a Servidores P煤blicos adscritos en los Niveles Central-Descentralizado, EICES-ESES-de Nivel Dptal. y Funcionaros de Educaci贸n planta FODE .


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