SINDICATO UNITARIO DE LA GOBERNACIÓN DEL VALLE DEL CAUCA
NOSOTROSCONTACTO 30 Jun, 2022

Fernando Alexis Jiménez

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La jornada transcurrió tranquila, salvo el borrachito que gritó vivas y abajos, y terminó en la cárcel. Lo encerraron acusado de asonada y de subvertir la tranquilidad de Pueblo Pequeño.

Pedro, Juan y Álvaro se levantaron muy de mañana, tomaron café con un vivo entusiasmo que se reflejaba en sus rostros, mientras hacían cuentas mentales sobre el caudal electoral que los acompañaría en las urnas. Coincidían en algo: consideraban que aquel domingo, seria el mejor de sus días.

Mijo, están reclamando que los huevos salieron pichos, la leche agria y las lentejas con gorgojo. Que si les puede cambiar el mercado–, gritó la esposa de Pedro, desde la cocina, pegada del teléfono.

Claro, pero después de las elecciones–, respondió mientras salía de casa dando un portazo que escucharon hasta en el último rincón de Pueblo Pequeño.

Desagradecidos. Uno les calma el hambre y exigiendo por un voto. Definitivamente, así paga el diablo a quien bien le sirve”, murmuró mientras se alejaba.

Juan iba de camino a la plaza principal de Pueblo Pequeño. Pensaba en muchas cosas. Entre otras, que vendió el carro e hipotecó la casa para financiar la publicidad de la campaña.

Yo creo en el voto de opinión–, se repetía en voz alta, mientras saludaba con una sonrisa a todos cuanto veía en la calle. —La gente quiere una renovación… —

Álvaro, por su parte, se levantó tarde. Confiaba en que, como siempre, la gente lo acompañaría masivamente. “Ellos saben por quién deben sufragar. Para qué insistirles. Sería tanto como llover sobre mojado.”

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La jornada transcurrió tranquila, salvo el borrachito que gritó vivas y abajos, y terminó en la cárcel. Lo encerraron acusado de asonada y de subvertir la tranquilidad de Pueblo Pequeño.

Mientras avanzaban las votaciones, los mercados iban y venían, por encima de las narices de Juan, quien ignoró esa realidad o, como solía repetir: “Lo más maravilloso de este remanso de paz, es la solidaridad de las personas unas con otras. Hasta en domingo ayudan al necesitado.”

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Los escrutinios iban bien hasta que un sorpresivo corte de energía eléctrica, dejó todo en penumbra. Y en menos de quince minutos, cambió el curso del conteo.

En política nada está escrito—justificó Pedro Continuismo.

Juan Candidote perdió por tercera vez en una contienda. En adelante le tocará andar a pie o montar en bus intermunicipal, al tiempo que debe apropiar un presupuesto para pagar arriendo. Sin embargo, con una sonrisa, repite:

La quinta es la vencida. Voy a ganar en la próxima. Será mi revancha…–se consuela.

Álvaro Quemadito se encerró desde el lunes en su casa. Perdió hasta la sonrisa. Dicen las lenguas viperinas de Pueblo Pequeño que el culpable de su derrota fue Pedro Continuismo. Le sedujo hasta el último votante. De paso, le desbarato la maquinaria política. “En política todo se vale”, fue su argumento para tumbarlo.

Álvaro le dijo a su esposa, quien le estaba curando las heridas de las quemaduras:

Tranquila, mija, de esta nos levantamos. Volveremos a la contienda y, le aseguro, le juro por mi madrecita linda, que no dejo títere con cabeza cuando vuelva al poder—A renglón seguido le anunció que montaría un puesto de quesos en la galería, para sobrevivir.

Ella lo miró, le sonrió y le dijo: “No se mueva, que se arranca la gasa”.

La calma reina en los hogares de Pueblo Pequeño. Comenzaron a bajar las vallas y quitar los cartelones, que habían pegado hasta en la casa cural para sacarle la paciencia al sacerdote, de quien dicen las malas lenguas, tiene tendencia izquierdosa.

Todos están contentos, aunque los huevos hayan salido pichos, la leche agria y las lentejas con gorgojos. A menos este día tendrán algo en la mesa…

 


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En una descarnada entrevista alrededor del panorama social de Colombia, el presidente de la CUT, Francisco Maltés Tello, explica por qué se da un fenómeno político sin precedentes: la unidad de diversos sectores en apoyo a los candidatos de la izquierda.

Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente del SUGOV

Por primera vez en mucho tiempo los trabajadores de Colombia están unidos alrededor de las figuras de Gustavo Petro y Jorge Robledo, dos de los líderes de izquierda que han defendido en diversos escenarios los derechos laborales. Tienen trayectoria porque, con fundamento, han cuestionado a quienes, en su condición de empleadores, promueven en contubernio con el gobierno nacional, el progresivo desmejoramiento de las condiciones conquistadas al calor de la lucha.

Los últimos cuatro años han sido nefastos. Aumentó el desempleo, se amplió la base de personas en condición de pobreza que hoy suman los 22 millones y la inflación sigue galopando, distante de los controles que anunció el mandatario cuando dijo que el 10% de ajuste salarial, buscaba recobrar la capacidad adquisitiva de los colombianos.

La inconformidad es mucha. Y a menos que se produzca un cambio pronto, el estallido social puede reavivarse—asegura con preocupación el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores—CUT—Francisco Maltés Tello.

Él, como uno de los voceros del Comité Nacional de Paro, explica que las encuestas que favorecen al Pacto Histórico y la Coalición de la Esperanza, tienen una explicación sencilla: la gente está cansada de gobiernos que han pensado en los intereses de un grupo muy pequeño de castas en el poder, incluyendo los empresarios, mientras que la base social enfrenta cada día un desmejoramiento en su calidad de vida.

¿Por qué la izquierda se ha fortalecido? ¿Qué explica, por ejemplo, las multitudinarias manifestaciones de apoyo al aspirante Gustavo Petro, como la realizada el fin de semana en Cali?

Maltés Tello no duda en responder:

La inconformidad social, así de sencillo. No de otra forma se puede entender que quienes han militado en diferentes vertientes políticas, ahora le estén apostando a un gobierno alternativo…

¿Cree en las posibilidades de Petro o de Robledo y de que se produzca un cambio en el Congreso?

El dirigente de la CUT se me queda mirando como si yo viviera en la estratósfera y recién hubiese aterrizado.

Claro que creo que se avecina un cambio. ¿Acaso usted lo duda? Haga una lectura sencilla del escenario nacional…

Luego comienza a describir por qué Colombia se encuentra hoy en un punto sin retorno:

El estallido social comenzó el 21 de noviembre del 2019 como reacción a las pretensiones del gobierno nacional de sacar adelante tres reformas lesivas para todos: laboral, pensional y tributaria. Esto nos toca a todos, desde la clase media hasta el que se rebusca vendiendo frutas en una carreta, en una ciudad o en un municipio de nuestro país. Marginarse de esa realidad, es ilógico, pretender tapar el sol con un dedoAhora, recuerde que esas reformas constituyen recomendaciones de la OCDE, en las que todavía siguen insistiendo; de hecho, se lo reafirmaron al presidente Duque en París.

Pero ahora los aspirantes al congreso o a proseguir en esas curules están presentándose como defensores de los derechos de los obreros…

Eso es lo gracioso en este Macondo que es Colombia. ¿Recuerda? Cuando a todos les dio la enfermedad del insomnio y olvidaron hasta lo más elemental. Es lo que nos pasa en Colombia. Los políticos de siempre se presentan como salvadores y muchos de los que han sido golpeados por ellos, les creen nuevamente. Olvidan lo que históricamente ha venido ocurriendo

¿Y los aspirantes del Pacto Histórico y de la Coalición de la Esperanza?

Quienes hoy están en esas dos vertientes, fueron los únicos que apoyaron la movilización social, expresaron su rechazo a la brutalidad del gobierno nacional al reprimir las protestas y estuvieron a favor de tumbar esas pretendidas reformas. Los Mesías que hoy quieren llegar o repetir senado y cámara de representantes, apoyaron a Duque…

¿También los proyectos de Ley en lo que se transformaron los diferentes puntos del Pliego de Emergencia?

Sí, exactamente. Recuerde que en diciembre del 2019 se realizaron movilizaciones hasta mediados de ese mes y el aguinaldo de Duque fue una reforma tributaria que le “regaló” a los empresarios 12 billones en exenciones. Una reforma que afectaba a los de a pie, inconveniente, como se probó luego.

Ahora, el asunto es que el 28 de abril del 2021 se avivaron las movilizaciones que paralizaron al país. Un hecho sin parangón en la nación, fruto de la inconformidad popular. Quienes hoy forman parte del Pacto Histórico y algunos de la Coalición de la Esperanza, acompañaron la resistencia y, antes que deslegitimar a las primeras líneas, abogaron porque se escuchara a los jóvenes. Los de siempre, los politiqueros, lo que pugnaban era por la “tierra arrasada”, en otras palabras, arremeter contra la protesta social. Eso es lo que muchos olvidan…

¿Y los proyectos para el Congreso?

Surgieron de todo ese proceso, de movilización popular. Solamente el Pacto Histórico y la Coalición de la Esperanza han apoyado las propuestas en su tránsito por el legislativo. Los demás, unieron fuerzas y han hundido 4 de los 10 proyectos.  Y debimos presentar esas iniciativas al Congreso porque el Pliego de Emergencia, que buscaba mejorar la capacidad adquisitiva de los colombianos en un periodo tan critico como la pandemia, que aun persiste, fue ignorado por el gobierno de Duque. Desconoció la contundencia de las movilizaciones.

¿El Paro Nacional? ¿Cómo evaluarlo?

–Fue el despertar de un país. Que las inmensas mayorías, que hoy conservan esa inconformidad, tomaran conciencia que en las calles se logran las reivindicaciones. Ahora el momento es decisivo, porque será en las urnas. No podemos olvidar a 87 compatriotas que murieron o fueron asesinados, 97 a quienes les lesionaron los ojos y los desaparecidos. Es el momento de recordar que sufrieron las arbitrariedades por creer que otra Colombia sí es posible, para ellos, para sus familias y para las nuevas generaciones.

Recuerde que en el país se realizaron 15 mil movilizaciones…

Perdón, ¿tantas? No habrá algún equívoco

Ninguno. Retomo el asunto: fueron 15 mil movilizaciones en 800 municipios. Además, por primera vez se lograron articular nuestras protestas con las que se desarrollaron en más de 100 ciudades y capitales de varios países. La solidaridad internacional fue contundente. Compartían nuestra lucha, que es, ha sido y será justa.

Para Francisco Maltés Tello ahora, lo que llama la berraquera del pueblo inconforme, debe reflejarse en un proceso electoral que transformará el Congreso y elegirá un presidente distinto al común de quienes han sido ungidos con el voto de la ciudadanía.

Con la sinceridad que lo caracteriza me mira y, tras soltar una carcajada, me interroga;

–¿Ahora no me diga que está dudando que Petro será presidente? Si no es ahora, no será nunca. Además, el Senado, la Cámara de Representantes y, a futuro, los Concejos y Asambleas, tenemos que renovarlos…

Me quedo pensando y recuerdo las palabras de Eduard Manuel, guarda de seguridad en el conjunto residencial donde resido, y quien, sin saber mucho del ámbito político, desconfía de Iván Duque cada vez que sale con sonrisa de Mona Lisa en los medios de comunicación, para hacer algún anuncio que impacta a los colombianos.

Cada vez que en la televisión salen noticias del presidente reunido con gremios y empresarios, uno piensa sobre el garrotazo que se nos avecina— me dijo esta mañana En esta suspicacia se identifican muchos colombianos.

Al igual que él, espero un cambio. Por las miles de víctimas que regaron con su sangre las calles, cuando salieron a protestar…

NOTA IMPORTANTE: La presente nota es producto de una entrevista, desde el ámbito periodístico, al presidente de la CUT. 


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En el 2022 son 3.6 millones de personas en situación de pobreza, que suman a las que ya ostentan esa condición. En conjunto son 22 millones. De esa cifra, se estima que 17 millones no consumen la tercera comida al día, y que cerca de un millón lo hacen sólo una vez al día.

Por Fernando Alexis Jiménez

Iván Duque fue a París, pero no a visitar la torre Eiffel, los campos Elíseos, el museo de Louvre, ni tampoco a tomarse un cafecito mientras apreciaba el desplazamiento idílico de embarcaciones en el rio Sena. Ya está cansado de esos atractivos luego de poco más de tres años de turismo por el mundo, por cuenta del bolsillo de los parroquianos de a pie. Esta vez fue distinto. Su propósito era rendirle cuentas a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

Habló bellezas de la situación de Colombia. Dijo que, pese a la pandemia, la economía creció por encima del 10% y enfatizó que, al terminar su período de gobierno, habrá cumplido con el 80% de los compromisos adquiridos con esa organización, que en términos prácticos es un club social de estrato diez en el que nuestro país, de estrato tres, pretende codearse con los más poderosos del mundo. Visión arribista de quienes detentan el poder entre los colombianos.

Su discurso era tan inverosímil, que uno de sus escoltas intercambió miradas con otro de Europa. Los dos se encogieron de hombros. Pensaban que Duque estaba describiendo una escena de “Alicia en el país de las maravillas”.

De lo que no habló el presidente, fue del crecimiento de la pobreza que hoy azota a los colombianos, como lo ha venido preconizando a diestra y siniestra el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, Francisco Maltés Tello.

Las cifras que comparte el dirigente obrero, catedrático universitario y economista de profesión, son demoledoras. En el 2022 son 3.6 millones de personas en situación de pobreza, que suman a las que ya ostentan esa condición. En conjunto son 22 millones. De esa cifra, se estima que 17 millones no consumen la tercera comida al día, y que cerca de un millón lo hacen sólo una vez al día.

Una situación dramática, como en las mejores escenas de “Los juegos del hambre”, de la escritora norteamericana, Suzanne Collins.

Hablar con Maltés Tello, en su céntrica pero modesta oficina en Bogotá, descorre de manera despiadada la cortina de humo que por espacio de varios meses viene tejiendo el gobierno nacional para ofrecerle al mundo una visión irreal de lo que ocurre con los colombianos.

Miremos el caso del desempleo—dice, al tiempo que garabatea sobre su agenda, una serie de cifras que evidencian el crecimiento de este fenómeno social– Se mantiene en dos dígitos, es decir 13.7%. También cabalga a un ritmo enloquecido la informalidad laboral, que superan el 60% de quienes son hoy una población económicamente activa.

Luego habla del índice Gini que mide la distribución del ingreso, o la desigualdad. Según su análisis, se encuentra en 0.54, lo cual muestra una sociedad profundamente desigual.

Nos gustaría que se mostrara la realidad de nuestra nación en los escenarios internacionales—precisa el presidente de la CUT mientras apura el café tinto, infaltable en su escritorio, junto a un arrume de papeles sobre su escritorio.

Viene una pregunta, que no puede pasar por alto en este breve espacio de diálogo:

¿Y la carestía?

Grave el asunto. Carestía e inflación son propiciadas por el gobierno nacional cuando incrementa el precio de la gasolina en más del 10%, y los servicios públicos domiciliarios en más del 11% Eso es mucho—el dirigente de la CUT enarca sus cejas para darle mayor contundencia a sus palabras–: Se estimula la especulación cuando la Superfinanciera autoriza tasas de interés cercanas al 27%, tampoco controla Duque la tasa de devaluación del peso frente al dólar.

Desde su perspectiva, fundamentado en cifras de las que echa mano como todo economista, lo complejo es que el crecimiento económico no se irriga a todos los sectores sociales. “Las cifras hablan por sí solas. Las ganancias se quedan en los bolsillos de los megarricos.”

Al terminar la entrevista y antes de abordar el taxi, me pregunto cómo vive el drama el señor que vende dulces a la vuelta de la esquina.

Tiene casi setenta años. Obviamente no tiene mayores oportunidades y, junto a la pequeña caja donde ofrece sus escasos productos, un bastón. Asumo que no tiene posibilidades de empleo. Y cuando Duque habló ante la OCDE, lo más probable es que no se estaba refiriendo a la realidad que enfrenta a diario este compatriota…

Blog del autor https://cronicasparalapaz.wordpress.com/


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No es de extrañar que ya tenga comprado el tiquete para Europa. Al fin y al cabo, ella no tiene nada qué perder. Se regresa a su vida de siempre, de lujos y comodidades, una vez haya causado daño en Colombia.

Lo que muchos colombianos guardan en el baúl de los recuerdos, es la imagen de Juan Carlos Lecompte cuando se tatuó en un brazo la efigie de Ingrid Betancur. La amaba. Soñaba repetidamente con verla libre, tras el secuestro de seis años en manos de las FARC. Uno de los “males buscados”, como dicen los abuelos en Colombia. La segunda postal, color sepia, es la sucesión de plantones que protagonizaba con una fotografía de la política. Como buen publicista, Lecompte quería tocar las fibras más sensibles de la ciudadanía, en procura de su solidaridad.

Sin embargo, su gran desilusión vino cuando la liberaron. En el recibimiento, ella eludió un beso y luego, con una contundencia demoledora, mirándolo a los ojos y ante el desconcierto de su esposo, le dijo: “Ya no te quiero”. Sus aspiraciones ahora no se enfocaban en la política, sino en irse a Europa, lejos de las tierras colombianas, de las que quería poner distancia.

Esporádicamente aparecía en noticieros uribistas, como NTN24 para despotricar del Proceso de Paz, al que considera, un paso para “dar impunidad a los violentos”. Ajena totalmente a la realidad del país. Cercana a sus intereses elitistas, los mismos que ahora defiende en todos los escenarios.

La fresa en el helado la puso el 17 enero último cuando oficializó su aspiración de ser Presidente. Asumió el discurso mesiánico como la única alternativa de los electores. Y desde entonces, no deja “títere con cabeza”. A todos los cuestiona. Sólo ella enarbola la bandera de la moral. De lo que no habla es de transparencia, porque ese no es un término que figure en su diccionario.

La también aspirante, pero de izquierda, Francia Márquez, la confrontó. Lo hizo en un debate. Dejó en claro que se trataba de una oportunista.

Yo le diría a Ingrid, que la respeto y todo, que uno no puede venir cada 4 años a hacer política; hay que asumir que nosotros estamos aquí como país y construimos como país, pero las situaciones que usted ha vivido las sigue viviendo mucha gente, todos los días, y es necesario entonces asumir el desafío de lo que a mí me pasó que no le pase a nadie”, le dijo con el desparpajo que caracteriza a la negra, descomplicada y franca. Le “cantó las cuarenta” en la cara e Ingrid, como en la legendaria foto del secuestro, asumió una actitud de víctima.

Ingrid no respeta las reglas del juego, al punto que se desmarcó de la Coalición Centro Esperanza. Una jugada de ajedrecista que ya tenía planeada, sin duda. Y salió de allí criticando a todos. Como la invitada a una comilona que, sin poner nada para el convite, sale después de almorzar criticando el sancocho, el tamaño de la pechuga de la gallina y, además, diciendo que no le permitieron repetir agua de panela.

Su más reciente desacierto, decir que algunas mujeres brindan las condiciones para ser abusadas sexualmente. La hizo, definitivamente. Y cuando vio el tamaño de su metida de pata, ella que siempre culpa a los demás por los equívocos, atribuyó el asunto a un lapsus porque –argumentó—, siempre está pensando en español y en francés.

No es de extrañar que ya tenga comprado el tiquete para Europa. Al fin y al cabo, ella no tiene nada qué perder. Se regresa a su vida de siempre, de lujos y comodidades, una vez haya causado daño en Colombia. Definitivamente, lo que es de esperarse con alguien que sin ser adalid de los principios y valores, ahora se cree la rectora moral de los colombianos…

Blog del autor https://cronicasparalapaz.wordpress.com/


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En el marco de las mil y una actividades para no pasar desapercibida la fecha,  la fundación el Teatro Vive, de Palmira, puso en escena una obra especial que denuncia el paramilitarismo, las persecuciones, las desapariciones forzadas y el desplazamiento.


Por Fernando Alexis Jiménez

Noviembre reviste un significado especial para los colombianos. Pero no por ser antesala del período decembrino, porque la pobreza que prevalece en muchos hogares le resta brillo a este período que capitaliza el comercio para sacar ganancias. Noviembre es especial porque se recuerda la firma del pacto con las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Un episodio doloroso de la historia porque muchos de los reinsertados que le apostaron a la paz, han sido asesinados por fuerzas oscuras que todos saben quiénes son, pero pocos lo dicen abiertamente por temor a represalias.

En el marco de las mil y una actividades para no pasar desapercibida la fecha,  la fundación el Teatro Vive, de Palmira, puso en escena una obra especial que denuncia el paramilitarismo, las persecuciones, las desapariciones forzadas y el desplazamiento.

Conocí hace 29 años sobre su nacimiento como grupo,  cuando se presentaron en la sala Cali Teatro, en pleno centro de la capital vallecaucana. Presentaban “La mujer que llegaba a las seis”, con base en un cuento del Nóbel Gabriel García Márquez.

Los espectadores fuimos pocos. Podíamos contarnos con los dedos de las manos. En ese momento, eran unos “Ilustres desconocidos” para el mundo de las tablas. Hoy es diferente. Con el paso de los años son referente a nivel nacional e internacional en materia escénica.

Ana Rosario Grisales y Luis Eduardo Jiménez Barco están al frente de esta fundación. Su más reciente puesta, fue un performance sobre la paz, que se difundió mucho al cumplirse cinco años del pacto con la insurgencia. Impactan. Los espectadores literalmente “se meten en la película” y reaccionan con rabia ante la representación de los violentos.

¿Qué es el Perfomance Teatral por la Paz?

Es un trabajo teatral fruto de la investigación en torno al conflicto social y armado en Colombia, sus consecuencias, sus víctimas. Aborda aspectos como la violencia y el desplazamiento, con el objetivo de expresar la realidad pero logrando sensibilizar al espectador de manera impactante, que colme de reflexión que es lo que hace posible avanzar en una cultura hacia la paz.

Estamos tomándonos un cafecito en pleno centro de Palmira. Lo que me agrada de Ana Rosario y Luis Eduardo, es que no se han dejado permear por el reconocimiento que vienen teniendo últimamente. Son unos quijotes de las artes, sin duda, pero ahora, los referencian en muchas partes. Luis Eduardo es extrovertido, y tiene la risa de una vajilla de cristal cuando se rompe contra el pavimento. Ana Rosario es otro cuento. Más bien, mide cada palabra.

¿Cómo es el asunto de que quieren involucrar al espectador con el teatro?

El performance se hace inicialmente desde el teatro invisible y también desde la estética de un teatro participativo con el espectador. Cuando nos presentamos, buscamos que reflexionen y se planteen acciones de solidaridad y paz con quienes padecen la violencia y desarraigo de sus territorios en Colombia y el mundo. En pocas palabras, vivenciar directamente la narración de lo que significa la guerra para las víctimas en el campo es cambiar el imaginario del conflicto en las ciudades.

Luis Eduardo está concluyendo una maestría con una reconocida universidad española, ahora que es posible el estudio virtual. Por eso, junto con su esposa, son unos dedicados investigadores del arte teatral. Mientras me apuro ese café con pandebono, no dejo pasar la oportunidad para preguntarles:

¿Y sí tiene acogida el performance como representación, más cuando hablamos de los cinco años del pacto de paz?

Por supuesto. En este caso, el perfomance es el final de la puesta en escena de algo que llamamos teatro antropológico.

No puedo ocultar que casi me atraganto con el refrigerio. A mí, que soy un parroquiano de Vijes, uno de los pueblos más hermosos del Valle del Cauca, eso de teatro antropológico me suena como a mandarín o un idioma extraño:

¿Y esa vaina, qué es?

Luis Eduardo me mira y estalla en una de sus típicas  carcajadas atronadoras, tanto así que la dueña del negocio se queda mirando, sorprendida. Al final, se contagia de la risa, sin saber por qué.

Te explico: en el teatro antropológico se vivifican los símbolos la tierra, el agua y la luz para abrir la expectación de que sí es posible dar paso pasos firmes para avanzar una paz duradera en Colombia. Queda dentro del performance la participación en la reconciliación, que es el camino para construir una mejor sociedad en paz. 

Vi otros actores, ¿Quiénes son?

Sí, la compañía el Teatro Vive ha sumado actores muy buenos. Además de nuestra participación con Ana Rosario, tenemos a Luis Montenegro, Leidy Juliana Jiménez, Margarita Grisales, Juan Manuel Gómez y Pilar Colorado. Las luces y el sonido están a cargo de nuestro hijo menor, Camilo Ernesto.

Y en la pandemia, ¿no quebraron? ¿Cómo hicieron para permanecer vigentes?

Quien responde es Ana Rosario:

Acudimos a la virtualidad. No podíamos permitir que el encierro obligatorio ahogara la voz del teatro, porque el Teatro Vive.

El sitio donde estamos es acogedor. En la distancia, por encima de los techos de las casas, se ve la cúpula de la catedral. Palmira es hermosa y, hoy por hoy, una cuna del arte y semillero de nuevos artistas.

Afortunadamente los miembros de El Teatro Vive no han sufrido los rigores de la persecución, como sí ocurrió en tiempos aciagos en Paraguay, Argentina y Chile.

Yo mismo siento reservas. Soy consciente de que, para el gobierno, quienes estamos en el mundo de las letras, como en mi caso, bloguero, somos enemigos del sistema aun cuando tengamos una clara vocación por la paz. Pero esas no son circunstancias que nos impidan seguir viendo la realidad y escribiendo sobre el sufrimiento de nuestro pueblo.

Compartimos con ustedes algunas fotografías sobre la puesta en escena del Perfomance sobre la Paz.


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Colombia nuevamente en el escarnio del concierto mundial: la presidente de la Cámara de Representantes terminó graduándose con una tesis plagiada. Un país donde se habla de transparencia, pero los mismos legisladores son corruptos.

Por Fernando Alexis Jiménez  | Dirigente Sugoviano

La doble moral del partido de gobierno quedó evidenciada con la denuncia de la Universidad Externado de Colombia, sobre el plagio que hizo Jennifer Arias Falla, presidenta de la Cámara de Representantes, en la tesis de la maestría en Gobierno y Políticas Públicas.

El pronunciamiento de la entidad académica se produjo tras meses de investigaciones. La tesis fue sometida a un análisis electrónico y oh sorpresa de sorpresas: “Esta operación arrojó un importante número de coincidencias con fuentes o documentos publicados en internet de autores diferentes a las señoras Arias Falla y Largo Alvarado”, se lee en el documento.

Como era apenas previsible, la Universidad contrató a un experto en derechos de autor y propiedad intelectual para confirmar o desistir en este caso. Luego concluyó: “… es ostensible la cantidad de textos reproducidos literalmente (plagio servil) o deliberadamente parafraseados en donde basta la simple lectura para deducir la forma en que tales fragmentos llegaron al trabajo de grado analizado”.

Lo sorprendente, además, es que no se trata de la única líder política que incurre en esta irregularidad. Ya otros líderes lo han hecho.

Lo grave del asunto es que, en la plenaria donde los congresistas pidieron su renuncia, se exaltó y argumentó que la atacaban porque era del partido de gobierno y “ustedes son de la oposición.”

Nuestras leyes dicen que cualquier ciudadano tiene derecho a ser escuchado en cualquier proceso y entregar pruebas. Además, debe existir un debido proceso. Mi nombre ha sido maltratado sin ser escuchada, eso no es justo y así ustedes no me quieran, por ser del Centro Democrático, eso no es justo”, dijo sin poder contener su furia. Ahora resulta que es perseguida política. ¡Faltaba más, por Dios santo!

No es nuevo, por supuesto, porque muchos de quienes han sido cercanos e, incluso, funcionarios de corte Uribista, terminaron inmersos en hechos escandalosos y de corrupción. Basta mencionar algunos nombres:

Bernardo Moreno, Alberto Velásquez, Andrés Felipe Arias, César Mauricio Velásquez, José Obdulio Gaviria, Diego Palacio, Mario Uribe, Sabas Pretelt de la Vega, Luis Alfonso Hoyos, Luis Carlos Restrepo, María del Pilar Hurtado, Jorge Noguera, Flavio Buitrago y Luis Guillermo Giraldo.

No estamos hablando de peritas en almíbar ni personas a las que, injustamente persiguieron. Nos referimos a quienes han ocupado altos cargos en el gobierno nacional y en el Congreso.

Pero volviendo al caso de Jennifer Arias, tuvo la desfachatez de declararse inocente y blanco de un complot: “¿Quién me garantiza a mí que el documento sobre el que hicieron la investigación es del documento original de mi tesis?”, dijo Arias. Por último, manifestó su confianza en la justicia, donde dice que demostrará que no hubo plagio.

Lo único positivo de esta política, que en otras ocasiones ha sido cuestionada, es que reconoce que es del partido de gobierno. Es decir, una representante de la organización política que ha sumido en la crisis a Colombia y que, fruto de la inconformidad popular, debió soportar poco más de dos meses de paro nacional.

Lo grave ahora es que Oscar Iván Zuluaga, del partido Centro Democrático, se postula nuevamente como candidato presidencial para continuar con la hegemonía de corrupción, arbitrariedad y descrédito para el país.  

NOTA IMPORTANTE: El autor del presente artículo asume la totalidad de la responsabilidad por el contenido, ya que—aunque es dirigente sugoviano—reconoce que sus planteamientos de carácter político, no necesariamente interpretan el pensamiento político de la organización sindical.


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El mayor problema que enfrentan es el bloqueo internacional y que, los países con los que mantienen relaciones comerciales, no demandan toda su producción. Los estimativos son alentadores para finales de este año y comienzos del 2022.

Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente sugoviano

Las imágenes de una Venezuela donde las personas recogen desperdicios de un tacho de basura para paliar el hambre, distan mucho de un país que sobrevive al bloqueo económico promovido por Estados Unidos y sus aliados. De hecho, han emprendido acciones que se ven reflejadas en la progresiva recuperación de su economía.

“El mayor problema que tenemos, no es la devaluación del bolívar, sino quienes desde afuera levantan barreras para frenar cualquier posibilidad de generar exportaciones”, me dijo Neftalí Moisés Freites, un exponente de la clase trabajadora con amplia trayectoria en PDVSA. Estábamos tomándonos un cafecito en El Danubio, desde donde se escucha el rumor de los vehículos que transitan la avenida Cacique Guaicapuro, en el tradicional sector de San Agustín, en el norte de la ciudad.

CAMINO A LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA

En Chacao Danubio, una zona hermosa como las que tiene Cali, muchas personas se dan cita para compartir una buena comida. No son ricos, sino hombres y mujeres de clase media que no se resignaron a la adversidad y decidieron meterles el hombro a las situaciones difíciles. Trabajan o se rebuscan. Así de sencillo. No andan a la caza de desperdicios, imagen popularizada por los medios internacionales.

Aquí la vida es normal, como en Colombia o cualquier otra nación latinoamericana. Por eso no entendí sus preguntas alrededor de cómo estábamos acá (una forma muy diplomática de decirme que preguntaba pendejadas). Y ya comprende por qué le dije que venía para Venezuela, no para una prisión gobernada por un dictador, como dicen los pitiyanquis”, me dijo tras soltar una carcajada que me hizo sentir que, pese a mi condición de hombre de izquierda, me he dejado permear como muchos, por la información que nos venden los norteamericanos a través de sus canales masivos.

Medios internacionales se han encargado de vender una imagen de miseria sobre Venezuela.

El Danubio es una pastelería fundada hace 50 años. Conserva el toque especial en la preparación del café, muy propio de sus fundadores. Por su nómina han pasado varios colombianos, quien saben de café y le imprimen su marca especial al prepararlo.

Aunque el producto interno bruto (PIB) experimenta una contracción, los vientos alentadores soplarán en el 2022 con un alza positiva del 1%. “Nuestra economía va camino de la reactivación”, me dijo este obrero que, gracias al apoyo del gobierno, pudo cursar ingeniería de sistemas y una especialización. Una oportunidad que tienen todos gracias a una ley obligatoria que permanece en el tiempo. “Aquí estudia el que quiere, y el que no, se va para Colombia, Ecuador o Perú, a pedir en los semáforos.”, enfatizó.

Contrario a esta perspectiva alentadora, el Fondo Monetario Internacional mantiene su previsión de que el PIB de Venezuela caerá 5%, aunque su dato más reciente es el de abril.

A renglón seguido me mostró unos estudios del economista, Eduardo Fortuny, de Dinámica Venezuela, una organización especializada en investigaciones financieras. Según el profesional, se espera un crecimiento del 3% este año, y del 4% para el próximo 2022.

Este profesional ha sido cuestionado por sus posiciones polémicas alrededor de que todavía falta la salida de por lo menos 3 millones de sus connacionales para llegar a un nivel de estabilización en todos los órdenes. “No podemos seguir ejerciendo un papel paternalista, que—hay que admitirlo—es uno de nuestros mayores desangres”, insiste. La otra cara de Nicolás Maduro que pocos conocen. Ha sido así desde 1998, cuando se inició la era del coronel Hugo Rafael Chávez Frías.

Las naciones con las que mantienen nexos, se convierten en plataforma para venderles minerales, oro, acero, hierro, aluminio, fertilizantes, maíz, pescado, bebidas, vinagre y químicos inorgánicos.

Casa donde nació el libertador, Simón Bolívar. Convertida en un museo.

LA MIGRACIACIÓN, FRUTO DE LOS CANTOS DE SIRENA

Neftalí Moisés Freites me acompañó en el recorrido por varios sitios emblemáticos de Caracas. Conocí la casa donde nació Simón Bolívar—una edificación suntuosa con placas de mármol en la entrada–; la Quinta de Anauco, una estructura colonial de finales del siglo XVIII a la que Bolívar iba con frecuencia y convertida hoy en el Museo de Arte Colonial; la Plaza Bolívar o plaza mayor construida en 1567; el paseo Los Próceres, el Museo de Arte Contemporáneo y el inolvidable Puente Llaguno, escenario de una marcha que pretendía tumbar al presidente Chávez, andanada en la que participaron ciudadanos azuzados por Norteamérica el 11 de abril de 2002.

Hubiese querido conocer más, pero fue imposible por el inesperado deceso de mi suegra, lo que obligó el regreso a Colombia tras exponer en un encuentro de periodistas de varios medios alternativos de Latinoamérica. Adelantar el viaje no fue difícil, ya que la aerolínea que hace tránsito en la ruta Cali-Panamá-Caracas y viceversa, viaja con relativa ocupación. Comprensible: el renglón turístico está diezmado por la mala prensa internacional.

El dirigente obrero me habló de un fenómeno que sigue creciendo: la migración de venezolanos a otros países. “Ya sobrepasamos los seis millones de compatriotas aguantando hambre en otros países, en especial, en Colombia, donde su presidente Duque les prometió el paraíso.” Le aclaré que Duque no es “mi presidente”, porque soy de izquierda, y que ni siquiera los derechistas lo quieren porque ha sido—junto con Uribe–, uno de los peores gobernantes de la historia. Una prueba evidente fue el Paro Nacional que tuvo en jaque al gobierno por más de dos meses.

El tradicional Paseo de los Próceres.

Alrededor de 850 mil personas han pedido asilo en otras naciones, 175 mil han logrado el estatus de refugiados y hay quienes han corrido con “suerte” y viven en buenas condiciones en el extranjero. Suman los 2.5 millones.

¿Por qué se fueron?, le pregunté. Un largo silencio, una mirada perdida en la lejanía, hacia donde se levanta el Parque Nacional El Ávila, para dar una respuesta contundente: “Les faltó el coraje para enfrentar los malos momentos. Dejaron su país para asumir una actitud mendicante en otros lares. Allá los discriminan y, no podemos negarlo, algunos se han visto involucrado en delincuencia. No todos, pero algunos sí.”, me dijo. Lo comprendo, siente el dolor de patria porque ellos, al igual que él, vieron florecer una Venezuela con esperanza, antes que Norteamérica emprendiera la concatenación de ataques a su economía.

EL PAÍS ESTA EN PROCESO DE RECONSTRUCCIÓN

En criterio de especialistas, es necesaria la liquidación de empresas estatales que están generando pérdidas, la repotenciación de otras que son prometedoras para el mercado y, en tercer lugar, la búsqueda de nuevos mercados.

Aquí nos tocó reinventarnos. No es un proceso fácil, pero vamos a lograrlo porque hay gente dispuesta”, explica tras escribir en mi libreta de notas, una serie de cifras que apuntan a una recuperación económica. “Mire estos números. No estamos soñando. Ahora somos una opción comercial.”, anotó.

Es cierto, al punto que congresistas colombianos insisten en el restablecimiento de relaciones comerciales entre los dos países. No porque amen a Venezuela, sino por conveniencia.

Regresé a mi amada Colombia con dos sentimientos: la nostalgia por abandonar un territorio que sigue luchando por sobrevivir al bloqueo de varios enemigos del sistema, y la urgencia de llegar al sepelio de mi familiar.

Solo puedo decir que, al despegar el avión del casi vacío aeropuerto de Maiquetía-Simón Bolívar, me fijé la meta de regresar y, estoy seguro, será muy pronto…

NOTA IMPORTANTE: El autor de esta nota asume en su totalidad la responsabilidad por el contenido, incluyendo sus apreciaciones políticas. Aun cuando es dirigente sugoviano, admite que sus conceptos no necesariamente interpretan el pensamiento del Sindicato que lleva en su corazón.

 


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Si algo quedó en evidencia durante el Paro Nacional, es que los medios tradicionales de información, asumieron la tarea de difundir mentiras a favor del gobierno nacional, mientras que los medios alternativos, enfrentaron la “censura oficial”.

Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente sugoviano.

(Ponencia ante el Encuentro de Periodistas en Caracas, Venezuela, con participación de medios alternativos latinoamericanos)

Uno de los bastiones de la democracia, en un país que se precia de serlo, se fundamenta en la libertad de expresión. Sin embargo, Colombia mostró lo contradictorio e incoherente de su discurso, el mismo que aviva en diferentes escenarios internacionales, porque durante los meses que duró el Paro Nacional, se registraron agresiones, detenciones y destrucción de material de 300 comunicadores, principalmente de medios alternativos.

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), de Colombia, denunció que los periodistas fueron víctimas de agresiones durante los dos meses de intensas protestas sociales en  el país –mayo y junio–, de las cuales se han podido documentar unas 260 hasta el momento. Se estima que, tres de cada cinco agresores, pertenecían a la fuerza pública. Su intervención, al margen de como debería ser una intervención legal, la amparaban en presuntos aspectos de “seguridad”.

Los lugares donde se presentaron los principales puntos de resistencia de la protesta, como Bogotá (73), Valle del Cauca (45), Antioquia (36) y Cauca (18), se convirtieron, también, en escenario de mordaza a derecho constitucional a informar y ser informados.

El 1 de julio, el senador Iván Cepeda Castro, trinó en su cuenta de Twitter: “Miembros de la Fuerza Pública son responsables de 3.455 agresiones a manifestantes en Colombia. Al menos 44 de los asesinatos sucedieron a manos de los uniformados. Conozcan aquí otras cifras reveladas por Temblores ONG e Indepaz.” Entre los afectados, se encontraban comunicadores populares.

La Voz de América (VOA) visibilizó, en el mes de julio, este delicado asunto al señalar que “Seis periodistas son agredidos cada día en Colombia en el marco de las protestas”. Las agresiones a los medios alternativos se convirtieron en parte del escenario cotidiano en un país en el que, los tres o cuatro medios que monopolizan la información, vendían al mundo entero la imagen de un país sitiado por las movilizaciones, pero desconocían la realidad interna: el estallido fue la consecuencia apenas natural, de la inconformidad acumulada por espacio de muchos años; de ahí que las expresiones de protesta fueran superiores a las del histórico Paro del 14 y 15 de septiembre de 1977.

Las intervenciones del Esmad fueron de una brutalidad sorprendente.
Las intervenciones del Esmad fueron de una brutalidad sorprendente.

PÉRDIDA DE CREDIBILIDAD DE LOS MEDIOS TRADICIONALES

A fuerza de repetir lo mismo, los medios tradicionales en Colombia (radio, prensa y televisión), buscaban promover una realidad distinta a la que se vio en las calles. Bajo la batuta de Iván Duque Márquez, quien pasará a la historia como un presidente que empaño la democracia para imponer una dictadura, se asumió la táctica de la ilusión de la verdad, como se le conoce en psicología.

No es otra cosa que la estrategia nazi de propaganda, atribuida a Joseph Goebbels, y que gira alrededor de la premisa: “Repite una mentira con suficiente frecuencia, y se convierte en verdad“.

Pese a ello, a su empeño las veinticuatro horas del día, infinidad de colombianos optaron por los medios alternativos, los mismos que por meses y años pasaron desapercibidos en ciudades y municipios.

Me refiero a los blogs, redes sociales, emisoras comunitarias e, incluso, espacios donde habitualmente se escribían grafitis. Durante el Paro Nacional y, frente a la censura mediática, se convirtieron en instrumentos para socializar información. No obstante, en algunos casos como las transmisiones en vivo, a través de Redes Sociales, se evidenciaron “bloqueos de señal” muy cerca donde los uniformados de la policía arremetían con la los jóvenes de la “primera línea” y diferentes expresiones populares. ¿Quién lo haría? Todos saben la respuesta y no viene al caso, porque es un hecho que los colombianos repudiaron.

PERIODISTAS AMENAZADOS DURANTE EL PARO

Varios comunicadores populares del país, fueron amenazados y, otros, agredidos brutalmente, al tiempo que destruían sus cámaras y grabadoras. Un caso relevante, el de José Alberto Tejada, del canal 2 de televisión en Cali, en el mes de junio. Denunció amenazas, ya que transmitía en directo las protestas.

Periodista José Alberto Tejada, amenazado durante el Paro Nacional

En uno de sus en vivo, el comunicador denunció que un uniformado le dijo: “Está bueno como para pegarle un tiro”.  Los hostigamientos contra él y su equipo, prosiguieron.

En Medellín un periodista del Portal de noticias LaDirekta, fue duramente agredido. Sus equipos fueron destruidos. Los hechos ocurrieron en el sector de Moravia el 28 de julio del 2021.

PRESENTE Y FUTURO DE LOS MEDIOS ALTERNATIVOS

La realización del Paro Nacional evidenció que los medios alternativos son, hoy por hoy, la única vía para estar informados, al margen de los datos amañados que suministran radio, prensa y televisión, adeptos al sistema.

Es evidente, además, que han surgido nuevos vehículos de información, y la idea es que sigan emergiendo. Nada mejor para que la realidad no quede encriptada, a conveniencia del gobierno de Duque. Sin embargo, el quid del asunto radica en las garantías que requieren los periodistas para informar libremente.

En ese orden de ideas, es claro que se requiere una intervención de organismos de prensa internacionales que ayuden a garantizar el respeto del gobierno nacional al derecho constitucional de informar y ser informados… Si es que nos dejan vivir… 


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El SUGOV llegó a su aniversario número once. Una fecha especial que coincidió con la movilización social en el país. Ocasión para reafirmar nuestro compromiso con la lucha obrera.

Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente sogoviano

Los once años del SUGOV tuvieron una singular coincidencia: la movilización gigantesca de los trabajadores que inició en la sede del SENA, en Salomia, y concluyó frente a las instalaciones de la Regional del Trabajo, en la avenida de Las Américas.

La Alcaldía de Cali, como siempre, con sus pronunciamientos ramplones y destemplados, dijo que sólo participaron 800 representantes de la clase obrera.

El desplazamiento estuvo enmarcado en la cultura ciudadana, en la tolerancia y el respeto. No hubo bloqueos, tuvimos una marcha que llegó casi a 900 personas diciendo lo que les disgustaba. No hubo necesidad de utilizar la Fuerza Público, no hubo ningún evento que lamentar“, aseguró Carlos Soler, secretario de Seguridad de Cali. Por supuesto, su perspectiva es la de milico en retiro, a quien toda expresión de protesta social, le produce urticaria.

En Puerto Resistencia se realizó otra concentración. Como siempre, en esa zona del oriente caleño, con amplia participación ciudadana.

Miembros del ejecutivo de la CUT Valle

 

UN ESTADO DE ALERTA PROVOCADOR

La administración del Alcalde, Jorge Iván Ospina, realizó el martes 19 de octubre, un Consejo de Seguridad, en el cual y tal como lo registra la seudo-revista Semana (porque hay quienes opinan que es un pasquín uribista), se declaró en “alerta por lo que pudiera ocurrir”.

Compañeros Álvaro Ruíz Erazo y Yecid González, participando en la movilización del 20 de octubre

De acuerdo con su pronunciamiento, estarían alerta para proteger las estaciones y los buses del MIO, con lo cual, confirma la posición que lo ha caracterizado, de satanizar la protesta social. Pero se quedó viendo un chispero, porque todo transcurrió en el marco de la normalidad, sin que esa normalidad, por supuesto, deje de evidenciar la inconformidad del pueblo con Duque y su dictadura.

En consonancia con sus temores, militarizó la ciudad. Fueron 1600 agentes de policía y 320 del ejército. Temía un nuevo alzamiento. ¡Lo que hay que ver y oír, definitivamente!

EL ESMAD ACANTONADO EN LA GOBERNACIÓN DEL VALLE

Pero la gobernadora, Clara Luz Roldán González, no se le quedó atrás. Acantonó el Esmad en el Palacio de San Francisco, como ha sido su costumbre. ¿Por las protestas? No, claro que no. Trajo a los alegres muchachos del escuadrón móvil anti disturbios, porque el Sindicato Unitario de la Gobernación del Valle—SUGOV—celebraba sus once años, un aniversario que no íbamos a pasar de agache.

No sabemos qué pensaba la funcionaria. Y lo que hicimos así de subversivo o clandestino, fue presentar el grupo musical Viento y Madera (que interpretó canciones sociales) para recibir a los compañeros empleados y contratistas, y entregarles a todos un detalle. Fueron más de mil ejemplares de bolígrafos de lujo, estampados con el logo del SUGOV. Es nuestra forma de compartir con todos, sin odiosas distinciones, la alegría de cumplir once años al frente del cañón, en defensa de la clase trabajadora.

Fue una jornada maravillosa. Emocionante, si queremos ser más específicos. Recibimos muchas voces de aliento. La solidaridad flotaba en el ambiente. “Ustedes han luchado por todos nosotros, le han puesto el pecho a la brisa. Gracias, compañeros”. Fue una expresión recurrente que escuchamos en todos.

Tras entregarles un detalle del SUGOV, les reafirmamos a los agentes del Esmad: “Aunque tengan uniforme, ustedes son parte de nuestro pueblo.” También por ellos luchamos, porque son pueblo precarizado.

HASTA LOS COMPAÑEROS DEL ESMAD RECIBIERON SU DETALLE

Es cierto, sabemos que el Esmad reparte garrote con generosidad en la protesta social. Pero más allá de su uniforme de robocop, que resulta intimidante, para nosotros, son clase trabajadora. De hecho, funcionarios explotados a quienes, desde un escritorio, los altos oficiales les dan la orden de arremeter contra su propio pueblo, el mismo pueblo al que ellos pertenecen.

A ellos les dimos su detalle sugoviano. Lo guardaron furtivamente. “Lo vamos a usar, téngalo por seguro”, nos decían.

Incluso, se tomaron una foto con algunos de los dirigentes del SUGOV. Una foto para la historia que reafirma nuestro convencimiento de que ellos, desde nuestra perspectiva, son pueblo precarizado, hombres y mujeres que, al término de su jornada, regresan a casa y, al día siguiente, hacen fila en un supermercado, pagando altos costos por los alimentos. Al fin y al cabo, también golpeados por la dictadura de Duque.

En el marco de los 11 años del SUGOV, rendimos homenaje al compañero Álvaro Ruíz, uno de los fundadores de nuestra organización.

HOMENAJE AL COMPAÑERO ÁLVARO RUÍZ ERAZO

El 20 de octubre fue memorable. Celebramos once años de lucha ininterrumpida y comprometida con la clase trabajadora, pero, también, de aporte a la generación de conciencia alrededor de lo que somos: un pueblo explotado que debe despertar del marasmo y levantar su puño en alto para decir: “Basta ya de sometimiento”.

En el marco de este aniversario, se hizo un reconocimiento especial al dirigente y fundador sugoviano, Álvaro Ruíz Erazo. Un batallador de la clase obrera. Se formó inicialmente como economista en Colombia e hizo su especialización, por espacio de ocho años, en Cuba.

Y aunque le fue doloroso irse de La Habana, de las tardes de brisa junto al malecón de ocho kilómetros que bordea la ciudad y recibe como un abrazo gigantesco las olas del mar y el rumor de aguas embravecidas que traen desde tierras lejanas las voces de admiración por la lucha que han librado, Álvaro decidió regresar a su patria, a combatir ideológicamente desde otra trinchera: el sindicalismo clasista.

Álvaro Ruíz, primero en la margen derecha y enarbolando su brazo empuñado, ha sido un líder comprometido con la defensa de la causa obrera.

Desde su vinculación como profesional en la Gobernación del Valle del Cauca, Álvaro ha sido un defensor de la causa del pueblo, de los marginados, de los sin-techo, de los desempleados. Y fue, a la sazón, uno de los gestores del SUGOV porque no compartió—junto con quienes le acompañaron en esa gesta—la actitud sumisa del sindicato de siempre, el de marras, en el que su presidente siente orgullo de posar con el gobernante de turno, mientras que a los afiliados les habla con un discurso acomodado.

Álvaro Ruiz Erazo está en la antesala de su retiro tras entregar gran parte de su vida a la función pública. Pero ninguno de nosotros quiere que pase desapercibido su aporte al sindicalismo, porque como diría el coplero de los llanos venezolanos, Rafael Martínez, Álvaro es un “amigo sin condición, con trago y fuera de tragos”. Es decir, alguien en quien se puede confiar siempre.

Lo ocurrido el 20 de octubre lo llevaremos siempre en el corazón, porque once años de lucha, no se cumplen todos los días…


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Organizaciones sindicales del Valle del Cauca, atendiendo convocatoria de la CUT, reafirmaron respaldo y compromiso con la jornada de movilización del próximo 28 de septiembre. El Paro Nacional sigue vivo, aseguraron dirigentes obreros.

Por Fernando Alexis Jiménez | Dirigente del SUGOV

La protesta sigue. No ha menguado. Ahora más beligerante que nunca. ¿La razón? Duque no baja la guardia y, en escenarios como la ONU, sigue vendiendo la imagen de una Colombia paradisíaca, desconociendo la realidad social cada vez más crítica, con un desempleo que cabalga por las nubes, una inflación sin precedentes y la máquina de la muerte bien aceitada para acabar con líderes sindicales y populares.

El panorama fue analizado en la convocatoria de la Central Unitaria de Trabajadores—CUT, subdirectiva Valle—y los dirigentes de los sindicatos coincidieron que el 28 de septiembre es necesario  salir a las calles, de un lado para respaldar los diez proyectos de ley que hacen tránsito en el Congreso, y de otro, reclamar que cese la voraz andanada de los grupos económicos del país por privatizar la salud, ahogando a su paso, las finanzas y futuro de los hospitales estatales.

EL PARO NO SE HA ACABADO

Contrario a lo que piensan muchos, aquellos que se rinden fácilmente, el Paro Nacional no se ha acabado. En esa dirección, el presidente de la CUT en el Valle del Cauca, Wilson Sáenz Manchola dijo que: “Este período que muchos equivocadamente consideran es un receso, no ha servido más que para estrechar los lazos con diferentes expresiones ciudadanas, que ahora quieren sumarse a la protesta ante la contundencia de un país en crisis. Hay que retomar la movilización comprometida. Debemos seguir firmes y más cuando los vientos electoreros amenazan con profundizar la crisis laboral con reformas que golpearán a los trabajadores. Esta es la hora de movilizarnos”.

El dirigente expresó su preocupación por la situación de la salud, lo que explica que la movilización del 28 de septiembre próximo inicie en la Plazoleta de San Francisco y concluya frente a las instalaciones del Hospital Universitario del Valle—HUV–. “La movilización popular es la que ha traído cambios en el país y, ahora, seguimos adelante, con un ingrediente particular: la defensa del derecho a la salud, que debe seguir siendo pública y no quedar en manos del sector privado”, precisó.

Informó que la agenda de protesta social incluye, también, fechas como el 20 de octubre, el 25 de noviembre y el 10 de diciembre.

Hay un claro compromiso de la CUT y de los sindicatos, de jalonar la movilización del 28 de septiembre, En la gráfica, de izquierda a derecha, Francisco Maltés Tello (presidente Nacional de la CUT y Wilson Sáenz Manchola, presidente regional de la central, entre otros. Foto Fernando Alexis Jiménez – Archivo.

COLOMBIA, UN PAÍS SE POBRES

Durante su intervención en modalidad virtual, el presidente de la CUT y vocero del Comité Nacional de Paro, Francisco Maltés Tello, resaltó con viva inquietud que Colombia se convirtió en un país de pobres, ante la indiferencia cómplice de la clase política tradicional, y la mirada inmisericordia de un gobierno como el que preside Iván Duque Márquez.

En nuestro país hay 21 millones de personas sumidas en la pobreza, es decir, el 40% de nuestros connacionales.  El DANE maquilla la realidad. Pero lo que no han podido ocultar es el estallido social por cuenta de la desigualdad. Por el contrario, ese estallido sacó a flote lo que está ocurriendo. Desde el Comité de Paro reivindicamos la movilización, que ya forma parte de la agenda pública. Nos corresponde a todos, presionar a los congresistas para que ayuden a jalonar los diez proyectos de Ley”, enfatizó.

Informó que, con los jóvenes, denominados durante el paro como primera línea, se han realizado nuevos acercamientos. Específicamente con quienes están organizados. Recordó que jamás se les han cerrado las puertas, aun cuando algunos sectores, en algún momento dijeron que no querían que intervinieran las organizaciones obreras. “Tenemos que avanzar con pasos de unidad, pero bien organizados”, explicó.

DURA RADIOGRAFÍA SOCIAL DEL VALLE DEL CAUCA

Durante la reunión de las organizaciones sindicales a instancias de la CUT, subdirectiva Valle del Cauca, se presentó una dura radiografía social del Departamento, que pone en evidencia el recrudecimiento de tres fenómenos que toman fuerza: el desempleo, la pobreza absoluta y la violencia contra los líderes.

Como consecuencia del actual modelo económico y político que favorece los intereses del capital extranjero y alimenta el afán de enriquecimiento de quienes detentan el poder, se estima que una de cada diez personas en edad productiva, se encuentran sin trabajo.

En Cali, 560 mil personas, viven del rebusque y más de 300 mil familias, enfrentan la pobreza extrema, la que se refleja—en términos prácticos—en el hecho de que solo consumen dos raciones de alimento al día.

Con la complicidad de la clase politiquera, los hospitales se encuentran al borde del colapso, al tiempo que las EPS –que pertenecen al sector privado—enriquecen sus arcas. En esa dirección, el temor es que la salud, que es un derecho inalienable, termine privatizada.

En general, se aprecia como el 86% del empleo formal ha desaparecido con el pretexto esgrimido por los empresarios, de que fue consecuencia del Paro Nacional. De la mano con su argumento manido, ofrecen colocación por debajo del mínimo y sin garantías de ninguna clase.

COLOMBIA NO PUEDE OLVIDAR SU HISTORIA

La reunión de las organizaciones sindicales del Valle del Cauca estuvo fortalecida con la intervención del analista económico e internacional y escritor, Aurelio Suárez Montoya. Su planteamiento fue contundente: Colombia no puede olvidar su historia y, menos, a quienes la han llevado a arrastrar una pesada carga de miseria, en la que –antes que repuntar—su economía va en picada y cada día se depende más de las importaciones. Esto, como lo explicó el catedrático, es muy grave porque desestimula la producción nacional y alimenta el desempleo.

Economista y escritor, Aurelio Suárez Montoya

Para cumplir compromisos, el país debió promover reformas y las exigencias del Consenso de Washington, más peligroso, viral y dañino, que las diez plagas de Egipto juntas.

El Banco de la República, fiel a los postulados trazados por el imperialismo económico de los norteamericanos, sometió la política de divisas y la cambiaria, en detrimento del poder adquisitivo de los colombianos. Esto abonó el terreno para la famosa apertura económica, en la que se desequilibra la balanza: se privilegia el que compremos lo que nos venden en dólares, mientras que nuestros productos los rechazan o quieren pagar a precio de huevo. En términos parroquiales, siempre llevamos las de perder.

Así las cosas, tomando como línea de tiempo el 2000, se quintuplicaron las importaciones del renglón agropecuario y se duplicaron las de producción industrial. ¿Resultado? Más desempleo. En otros términos, importamos mucho más de lo que exportamos. Y los capitales extranjeros, que gozan de todos los privilegios, avanzaron en un nuevo zarpazo: se apoderaron de lo que otrora era la banca estatal. Al fin y al cabo, entre sus prebendas, está el que tienen exenciones y rebajas en la tributación.

En su disertación, el profesor Aurelio Suárez Montoya, puso de relieve que han sido los inversionistas extranjeros los más beneficiados con la bonanza minero-energética que vivió Colombia. “Ni siquiera Pinochet, con todo y lo perverso, vendió los recursos de Chile. En Colombia si lo hicieron”, enfatizó.

Para sobrevivir, los gobiernos de turno se han endeudado. El economista precisó que, como consecuencia, cada colombiano le debería al capital extranjero alrededor de doce millones de pesos, si se pretendiera pagar la deuda externa.

El panorama no luce alentador, a menos que el pueblo colombiano le salga al paso”, advirtió, al tiempo que recordó, el mal manejo de la política fiscal del país, ha llevado a que en los últimos 20 años se hayan realizado 19 reformas tributarias que trasladaron casi el 60% de los tributos al pueblo. “Es una carga muy pesad que no puede soportar”, dijo.

La reunión del sindicalismo, concentrado en el Valle del Cauca, concluyó con el compromiso ineludible de sacar adelante la movilización del 28 de septiembre y las otras movilizaciones contempladas en la agenda hasta el mes de diciembre próximo.

 



Nosotros

El Sindicato Unitario de la Gobernación del Valle del Cauca-Diverso pero Unitario, es una Organización Sindical de Industria y/o rama de actividad económica de primer grado y mixta, que tiene en su seno a Servidores Públicos adscritos en los Niveles Central-Descentralizado, EICES-ESES-de Nivel Dptal. y Funcionaros de Educación planta FODE .


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